Historias de Reyes y Reinas — Carlos Fisas


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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Edición Braille
O.N.C.E.
Centro Bibliográfico y Cultural
C/ La Coruña, 1 28020 Madrid
Telf.: 91589420
Obra en 3 volúmenes
Volumen I : 1ª Edición: Octubre 1992
© Carlos Fisas, 1992
Córcega, 273-27 08008 Barcelona (España)
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Impreso en España por:
Hurope, SL
C/ Lima, 3 bis 08030 Barcelona (España)
ISBN: 84-08-02740-9
Depósito Legal: B. 35.491-1992
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"De tal manera atormentaban al emperador
Carlos I de España los progresos de la
Reforma y los dolores reumáticos
ez le oyeron lamentarse de esta
—¡Qué bien dormiría yo sin Lutero y sin la gota!".
"A Felipe II se le proponía con gran empeño para su nombramiento de obispo a un
eclesiástico de noble casa pero de vida deshonesta, ya que se comentaba que tenía varios
hijos. El rey desechó la propuesta diciendo:
—Si le hiciéramos obispo, precisaríamos saber
primero cuál de los hijos había de heredar
el obispado del padre".
"Se cuenta que durante una corrida de toros en
la que rejoneaba el conde de Villamediana
(personaje guapo y rico al que se le atribuían
amores con la reina), doña Isabel dijo a su
A lo que el rey respondió:
—Pica bien, pero muy alto".
que había consumado el matrimonio y se
permitió bromas sobre el hecho. Pero el herede
ro no llegaba. Se culpó a la reina María Luisa
de estéril. Probaron entonces el remedio sobrenatural y llovieron estampas, novenas y
reliquias. Pero, con muy buen sentido, la reina dijo a su amiga la embajadora de Francia:
—¿Creéis verdaderamente que esto es cuestión de rogativas?".
ra de conferenciante por univer
sidades y centros culturales de
udio de las manifestacione
el mundo de la radio de la mano
de Luis del Olmo, con quien trabajó
durante años bajo la rúbrica de "H
título a una serie de libros de gran éxito.
"Historias de las reinas de España” (La Casa de Austria y La
Casa de Borbón), “Frases que han
hecho Historia”, “Palabras que tienen Historia”, “C
la Historia Universal”
historias de amor”, “Anecdotario
español 1900-1931" y "Las mujeres de
Anecdotario: m. Colección de anécdotas.
Anecdótico, ca: adj. Perteneciente o relativo a la anécdota.
Anecdotista: com. Persona que escribe, refiere o gusta de contar anécdotas.
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Tal vez sea ello debido a la coincidencia de situ
rasgos de ingenio, frases afortunadas o situaciones
curiosas a personajes célebres, por verosímiles que sean.
upulosidad aquello que me ha
parecido más curioso,
entresacado de los libros de historia que figuran en la bibliografía, escritos por historiadores de
do más amplio que se le pueda dar.
nombre del autor en cuya fuente he bebido. Si
perjudicado que me lo indique para
rror en próximas
ediciones, si las hay como deseo. Únicamente
carecen de nombre de autor aquellas anécdotas
procedentes de otros libros míos pub
licados por esta misma editorial.
De todos modos considero que mi libro no puede
ser otra cosa más que un simple aperitivo que
abra las ganas de leer los libros que cito en la
bibliografía y otros muchos
subrayar, escritos no por un simple anecdotista co
mo yo sino por historiadores serios y eruditos que
merecen la compra y lectura de sus obras.
Una cosa más. He empezado este anecdotario con Juana la Loca porque los Reyes Católicos, pese
a lo que se ha dicho con patrioterismo antihistóric
como sería más correcto decir. Isabel er
Hasta el punto que cuando murió la Reina Católi
ca, su esposo no fue nombrado rey de Castilla
sino sólo regente. Más aún, a la muerte de Isabel
, Fernando casó en segundas nupcias con Germana de
Juana, que fue en rea
lidad la primera reina
tal como firmaron durante siglos nuestros reyes.
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DE REYES Y REINAS
Doña Juana nació el 6 de noviembre de 1479 en
el viejo Alcázar de Toledo. Se le impuso el
nombre de Juana en recuerdo de su
madre del rey católi
oma, la reina Isabel la llamaba "suegra" y don Fernando "madre".
tenía un rostro ovalado muy fino,
que la hacía muy atra
abuela Isabel, madre de Isabel la Católica y que
en total locura. También por otros antepasados
la enajenación mental
Desde pequeña dio muestras de tener un carácte
r muy extremado. Educada piadosamente, a veces
dormía en el suelo o se flagelaba siguiendo las historia
s de los santos que le contaban. Como es lógico,
a escribir, sino que tuvo una educación esmerada, y
a los quince años leía y hablaba correctamente en
francés y en latín: no en balde había tenido como maestra en esta última lengua a la conocida Beatriz
Galindo, llamada "la Latina", fundadora del convento
que después dio su nombre a un conocido barrio
l Hermoso", aunque parece seguro que este apodo
se lo pusieron posteriormente. Según nuestros cá
nones de belleza no nos parece tan hermoso como
decían, pero sin duda debía tener mucho "sex appeal
tenía que celebrarse cuatro días después decidi
eron, de común acuerdo, llamar al sacerdote Diego
Villaescusa para que los casara aquella misma tarde
y poder adelantar la noche de bodas; lo que indica
ner los jóvenes, especialmente él, que había sido e
ducado en un ambiente más
liberal que el de la corte española
no sentimentales, por lo menos
sexuales; y por lo que sucedió después no parece que el matrimonio le reprimiese sus impulsos, lo que
provocó desde los primeros momentos escenas de celos, peleas y recriminaciones.
l vez, para ser más pr
propio, que a veces estos dos sentimientos se confunden.
La vida en la corte flamenca era muy distinta a la
esaba con clérigos franceses tachados en España
la informase. A su regreso, fray Tomás de Matienzo, que tal era su nombre, aseguró a la reina que la
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ía peligro, aunque el ambiente c
hocaba un poco y aun un mucho con las
costumbres hispanas.
Desde los primeros momentos ya dio muestra Juan
rio sentimental. Bien
conocida es la anécdota acaecida con una de sus damas, muy bella, joven y rubia, a la que Juana
el aire de una mujer: bien
nuca, el cuello airoso, fino y alargado, y el busto
bien dotado y poco recatado, según la costumbre de la
época, que vedaba a los caballeros el lucirlo, mas
no así a las mujeres, pues, como razonaba fray
Hernando de Talavera, confesor que fuera de la Reina Católica, "verdad es que las mujeres que crían
El matrimonio de Juana con Felipe el Hermoso
fue acordado por motivos políticos. Como dice
los reinos mediante matrimonios
dinásticos era común a todos los
ogo de Salamanca, de nombre Bartolomé Márquez,
revió a decir a la Reina Católica que mirase bien lo que hacía, pues
Nuestro Señor Jesucristo había dispuesto el sacram
ento del matrimonio para fines que poco tenían que
Felipe era un hombre vano, ambicioso y de poco se
so, amigo de la adulación y de dejarse guiar
por falsos consejeros. Vanidoso, estaba acostumbrado
a que las damas de su corte cayeran rendidas a
sus pies a la menor indicación suya, y no estaba dis
puesto a cambiar sus costumbres licenciosas por el
mero hecho de estar casado. El amor que doña Ju
ana profesaba a su espos
o era excesivo y pueril,
empalagoso, rayando con la idolatría, siendo más propens
o a suscitar el disgusto que el amor. Sus celos
extremos, que eran fundados, la llevaban a provocar
los escándalos más extravagantes. No es de
extrañar que don Felipe acabara aburriéndose. El arch
iduque sólo tenía un remedio para calmar los
ataques de celos de su esposa: cumplir con su
s deberes matrimoniales. No hay que sorprenderse
Juana trajese al mundo seis hijos
No es de extrañar que Felipe, acostumbrado a
la libertad sexual que reinaba en Flandes, no
moral que tenían en poco la virtud de las doncella
s, no siendo cuestión de honor, como en Castilla, el
que se les mancillase la honra, al
extremo de que no era extraño que muchachas de humilde condición
en las mancebías, que abundaban no menos que las
tabernas, aunque tanto unas como otras poco tenían que
ver con las de España por lo impropias y bien
El corte en la mejilla era usado por los se
ñores para marcar a lo
s esclavos díscolos.
Ríos
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La fidelidad conyugal tampoco era tenida en mucho y la legitimación de hijos bastardos ocupaba
tomos enteros en los archivos de las municipalidades.
A los hijos bastardos los llamaban sobrinos y, según un dicho de la época, resultaba
puso de moda en la corte de Brus
no hubiera mellas en la dentadura.
Juan Antonio Vallejo-Nájera, en su magnífico libro
hecho de que ya entonces daba doña Juana muestras
de alteración síquica, que los médicos llamaron
"melancolía".
la melancolía derivaba primariamente de la
eran advertido los médicos. Es
Sale con doña Isabel hacia Segov
ia y allí continúan las anormalidad
es. Pasa noches en vela y días
enteros sin comer, para hacerlo de pronto vorazmen
te. Alterna la inmovilidad
del "transporte" con
arrebatos de ira, en los
A su madre le parece clara la posibilidad de una pé
rdida permanente de la razón. No se explica de
otro modo que, a poco de marchar don Felipe, presente
que hace constar la significativa salvedad de que si
Juana se encontrara ausente, o mal dispuesta, o
En 1503, la princesa doña Juana da a luz un hijo que se llamó Fernando y que después fue
emperador de Alemania. Don Felipe quiere regresar
erte mucho más que en
González Doria, "a
l ver partir a
su esposo cayó en estado de desesperación”. Traslada
Tal y como se encontraba en el lecho, descalza
a las damas de la corte y a la servidumbre y
stirla; pasó al raso aquella fría noche de noviembre
a la que se acercó algunas veces
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La Reina Católica pensó en su madre, que en 149
3 había muerto, no lejos de Medina, en Arévalo,
víctima de una dolencia mental.
la Reina Católica, aconsejó a la reina que la dejara
partir, y el 1 de marzo Juana salía hacia Laredo,
donde permaneció dos meses, esperando que el tiempo fu
Al llegar a Flandes vuelven a desa
tarse los celos incontrolados.
Atribuye a don Felipe amores con todas las damas de su palacio.
No quiere a damas flamencas a su
alrededor y se rodea de esclav
as moriscas que ha traído de
ella, bañándola y perfumándola.
Por consejo de su médico se acicaló tal vez en ex
ceso, lo cual fue motivo de escándalo en la corte
veces. Habían de pasar muchos siglos antes de
que los castellanos se aficionaran al baño, que lo
consideraban costumbre mora que a nada bueno podí
a conducir; de ahí el asombro que produjo esa
afición de la princesa y el que lo tomaran como
De primeras no disgustó a don Felipe esta nueva
disposición de su esposa, ya que más quería
verla fresca y bien aromada que
no sucia y desaliñada. Pero como
tan extremada en todo, se empeñó en que don Felipe también había de bañarse y acicalarse como ella, a
lo cual el soberano se opuso como contrario a su di
había de dormir con la princesa
aquellas manías que le estaban
trastornando el seso. Por motivo tan banal las
tuvieron muy sonadas, pues ninguno quería ceder, y don
que apestaba a almizcle y a
otros perfumes poco cristianos
levantó una tormenta del suroeste, que son las peores en aquella mar, que desbarató la escuadra,
quedando cada navío a su suerte. El de sus majestad
toneladas, salió muy malparado ya que, separado del re
sto de la flota, sufrió los peores embates del
temporal, hasta el punto de que perd
ió el mástil principal y a poco est
uvo de zozobrar. En trance de irse
—¿Por qué había de tenerlo? ¿Es que acaso se
conoce de algún monarca que haya perecido
ahogado?
smados, aunque algunos pensaban que no estaba en su sano
que haya muerto ahogado.
Varias veces al día se lava la cabeza, síntoma
esquizofrenia. Cuando sabe que su marido está en
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umbre en los matrimonios reales era que cuando
llegaban los meses mayores del embarazo se abstuvieran
término, y si bien hubo reyes prudentes y temerosos de
A la Reina Católica mucho le tocó padecer en
este punto con su esposo el rey Fernando, pero
acertó a disimularlo. No así su hija Juana, que
no supo "ahormarse" a la conducta de su madre y
reprendió públicamente a su esposo por el desvío
quellos meses; no que le
constara que tuviera amante, sino que no la atendía
en el lecho conyugal como le era debido, dándosele
poco de que fueran meses mayores o menores. En es
te punto la reprendió fray Tomás de Matienzo
a a luz las aguas volverían a su cau
ce, y que tomara ejemplo de su
egregia madre, que hasta consintió que fueran educados
en la corte los hijos ba
conforme si su marido también lo estaba en
tomar ejemplo de su tío, el rey Fernando IV de Castilla, que consintió en que su esposa, la reina,
tuviera una hija con don Beltrán de la Cueva, a la que reconoció como propia, pese a que pasó a la
historia con el sobrenombre de "la Beltraneja"
sucesos de cada día y las anormalidades, cada vez
mayores de doña Juana, y lo envía a los Reyes
Católicos. El efecto que produjo nos lo podemos imaginar
muerte, modifica su testamento indicando que si "su muy querida y amada hija, aun estando en España,
no quisiera o no pudiera desempeñar las funciones de
y administrar en su nombre".
io de don Fernando, en quien veían dotes de
concesión de privilegios otorgados antiguamente
por los monarcas castellanos y que habían sido
Por otra parte, algo de ambición debía de ha
ignorante de las leyes y costumbres de Castilla, er
lo cual les permitiría la libertad de abusar del poder.
Don Felipe, hostil al Rey Católico, se pone en
contacto con Francia, y don Fernando, para
aciones, concierta su matrimonio con Germana de Foix, sobrina de Luis XII,
flamencos intenten que Juana firme documentos que comprometan al
rey, a lo que se negó doña Juana, exclamando:
—¡Dios me libre de hacer nada contra la voluntad
de mi padre y de permitir que en vida de mi
padre reine en Castilla otra
Fernando se casa otra vez
es para vivir como buen
hacerlo así, será tratado como extranjero.
El 8 de enero de 1506, don Felipe y doña Juana embarcan para trasladarse a España
definitivamente. Un grupo de damas de la corte tuvo que ser embarcado a escondidas, pues doña Juana
se negó a hacerlo si había otras mujeres en la comitiva.
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Vallejo-Nájera, en el libro ya citado, comenta
las ideas
delirantes, parcialmente sistematizadas, en este cas
. El que los celos estén
ampliamente motivados, como en doña Juana, no c
ontradice que su formulación sea enfermiza y se
tre los que, como don Pedr
como si se saliese de la razón.
sta su muerte. Otros, como el almirante de
reina y luego declaran:
El 17 de septiembre, encontrándos
concluir la partida, sudoroso como estaba, bebi
no separándose ni un momento de su lado, hizo que le
montasen una cama al lado de la de su marido y al
lí estuvo hasta la muerte
de Felipe I el 25 de
septiembre de 1506.
Empieza ahora la parte de la vida de doña Juan
a más explotada por los autores románticos. La
reina no derramó una sola lágrima y dio severas
órdenes para que solamente hombres velasen el
cadáver, prohibiendo que ninguna mujer se acercase
a él. Dicen que estuvo presente mientras lo
embalsamaban y no quiso que le enterrasen, sino que
Por el mes de noviembre hubo un brote de epidemia
Por fin, el 20 de diciembre se consiguió que doña
al de Isabel I. Dice González Doria:
"Envió su corte por delante de ella y solamente
llevó en su cortejo varios frailes y una media
docena de criadas viejas feas; a la pobre doña Juana la atormentaban los celos, incluso ahora que el
hermoso don Felipe no era ya nada
más que unos míseros despojos pe
quienes llevaban las andas sobre las que se transportaba
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imero, que tanto la reina como las damas que la
acompañan van vestidas de negro, lo cual er
representaba con el color blanco.
Fueron precisamente los Reyes Católicos los que en
su Pragmática de Luto
A todo esto, doña Juana estaba embarazada, y al llegar a Torquemada dio a luz una niña que se
llamó Catalina y llegó a ser reina de Portugal.
Aunque el alumbramiento fue rápido y feliz, pasáronse apuros por no haber comadrona en el
continuar su camino hasta deposit
los ambiciosos que disponían de
llegó la primavera y encendióse la
peste en Torquemada y, aunque morían muchos y el
allí la desgraciada reina dio a conocer su decisión de no meterse en asuntos de gobierno.
Desde Tórtoles pasó la corte a Santa María de
l Campo y de aquí a los Arcos. Doña Juana,
precedida del cofre mortuorio, caminaba de noche, según
su costumbre, y tenía la
del recuerdo de su marido, tan vivo se mantenía
su delirio amoroso, tanto se iba acentuando su
En efecto, creyendo el tal monarca qu
e el estado de doña Juana no procedía ni más ni menos que de los
malos tratos de su esposo, solicitó la mano de la re
ina loca por convenir a sus planes y, como la política
desairar al inglés y llevó adelante la farsa, consintiendo se hiciese a la reina
En noviembre de 1510, al visitarla
timoso estado que parece había
perdido la soberana toda noción de limpieza, decencia y consideración que a su persona debía, hasta el
punto de temerse que no podría resistir muchos días
a tales extravíos. Flaquísima, desfigurada,
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harapienta, durmiendo poco y no comiendo nada algunos
días, daba lástima a
la misma compasión.
Para remediarlo, puso el rey a su lado doce mujeres nobles
ella y la vistiesen
cia y rota, y dormir en el suelo
sin mudar camisa, lo cual se remedió de alguna manera porque las damas la forzaban cuando ella por
En otoño de 1517 llegaron a España desde los Países Bajos sus hijos Carlos y Leonor. El primero,
jos se alegran de encontraros
ruegan que les sea permitido expresaros su más sumiso acatamiento.
La reina se les quedó mirando un rato como
—¿Sois vosotros mis hijos?... ¡Cuánto habéis crec
ido en tan poco tiempo!...
estar muy cansados de tan largo viaje, bue
En Tordesillas quedó con su madre la pequeña Ca
ez años. Llevaba una
triste vida.
Aparte de sarna, que le producía grandes comez
ones, no tenía otra diversión que mirar desde la
A veces echaba unas monedas a la calle para que los niños fuesen a jugar bajo su ventana y no
pero cuando lo hizo empezó a llorar y a lament
arse en forma tan lastimera que no hubo más remedio
hizo acompañada de una pequeña corte de damas y
doncellas, algunas de su misma edad, y se procuró que
que se divirtiese en lo posible y saliese a mont
Doña Juana ignoraba que había muer
en su abulia, tampoco tenía deseos de verle.
Un acontecimiento sucedió en España que pudo ha
alzamiento de los comuneros, en el que desempe
ñó Juana un papel, aunque pasivo, muy importante:
"Los revolucionarios afirmaban, por
que ello era favorable a sus inte
reses, que estaba prisionera
con toda injusticia y además sana de juicio.
según Sandoval
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DE REYES Y REINAS
s su firma hubiera hecho gobierno legítimo lo que
Y así pasaron años y años. Cada vez se va acentuando la enfermedad de la reina. Tiene arrebatos
de furia, golpea a las criadas y a las damas de su
servicio, come sentada en el suelo y, al terminar,
puede llamar vivir, encerrada en Tordesillas. Sólo
recobra la razón en la primavera de 1555, cuando Francisco de Borja, que había sido duque de Gandía,
la visita y logra que se confiese; pero es sólo un instante, pues rechaza toda práctica religiosa. Una vez
Borja, será, tiempo después,
elevado a los altares.
Doña Juana está cada vez más enferma, sus piernas
se ulceran, se infectan las heridas, tiene fiebre
y vómitos. Sus dolores son tales que no grita sino aúlla día y noche. Muere en la madrugada del 12 de
Su hijo Carlos abdica seis meses después. Los ún
icos seis meses en que le
galmente había sido rey
En el momento de su muerte está a su lado Fr
había sido marqués de
Lombay y que, desengañado ante la visión del cadáv
er de la emperatriz Isabel, había abandonado la
vida mundana y entrado en la nueva
Orden de la Compañía de Jesús.
Francisco recita el credo, que
ella repite trabajosamente:
—¡Jesús crucificado, ayúdame!...
Son sus últimas palabras. Es la mañana del Vier
nes Santo. Día doloroso; también toda su vida,
larga, dramática. Más de cuarenta años en aquella
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DE REYES Y REINAS
Juan Manuel González Cremona, en su excelente libro
"Mis amores reales. La casa de Austria",
al tratar del nacimiento
"Como si se tratara del protagonis
el llamado a ser monarca, en
cuyos dominios no se ponía el
Hermoso, y nuestra Juana de Castilla, la Loca, no eran lo
que podríamos llamar un matrimonio bien avenido. Haci
oportunidad de correr tras damas y damiselas, hecho que
, como es de imaginar, despertaba las iras de
su demasiado amante esposa.
"Antes de las iras, las sospechas. Sin demasi
ada exageración podríamos decir que entre unas y
s noches, incluidos los más próximo
s a sus frecuentes alumbramientos.
y, dado que Felipe también había salido,
pero del lecho conyugal, en dirección a los salones de palacio en los que se celebraba una fiesta, ella se
le hicieron saber que el alumbramie
nto era inminente; obligada a eleg
hacer ambas cosas casi simultáneamente. Murmura
Esta es la primera anécdota de su vida.
El comienzo de esta vida me recuerda el so
Viejo encanece, arrúgase y se seca;
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La encargada de educar a Carlos I en sus primeros años fue Margarita, hija de Maximiliano de
Austria y viuda de Filiberto de Saboya, mujer de inteligencia y cultura realmente excepcionales. Cito
una vez más a González de Cremona cuyo libro "C
ta misma editorial, es
época del futuro emperador:
músicos, pintores, políticos,
arquitectos en una corte en el mejo
sultados tan espectaculares como la
iglesia de Brou, donde descansa junto a su amado Filiberto.
"Por otra parte, disfrutaba del notable privilegio de ser consider
ada la primera mujer coleccionista
de la Historia, al menos occidental. Los salones
de sus residencias atesoraban marfiles ricamente
medallones, relojes de todo tipo,
Margarita, el de Moctezuma, traído de México por Cortés.
"Su biblioteca estaba considerada, ya en esa época, una de las mejores de Europa. En cuanto a
cuadros —ya mencionamos los tapices—, sólo decir
que su colección incluí
a más de un centenar de
Memling, y prácticamente todos los mejores de su
tiempo".
Margarita de Austria había estado
s Reyes Católicos
la Corona de Castilla, del que enviudó a los pocos meses. Casó de nuevo con Filiberto de Saboya, del
que quedó viuda a los pocos años. Con veinticuatro años y dos veces viuda, debió de comprender que
su destino no era el matrimonio y decidió no volverse
a casar más. El dolor y pena de enterrar a dos
maridos en tan poco tiempo había sido suficiente. Cu
ando murió su hermano, el archiduque Felipe, se
A su inteligencia y capacidad negociadora se deberá
, años más tarde, la Paz de Cambrai o de las
Damas, que marcó un alto en las hostilidades entr
e Carlos V y Francisco I. A esta mujer le fue
encomendada la tarea de dirigir la educación del j
Era hombre de mediana estatura, en general bien
proporcionado, de frente amplia, que los años
de mirar enérgico —ojos ávidos,
defecto físico era la ma
gran manera dura —sus
palabras eran como belfo—, y lo otro tener en el
comer mucho trabajo; por
no podía mascar lo que comía, ni bien digerir, de
lo cual venía muchas veces a enfermar". Hay que
sobre su prematuro envejecimiento, y en el proceso de la gota, que
acabaría desfigurándole las extrem
do religioso, incrementado con los años, y justo, cualidades
ambas heredadas de sus abuelos los Reyes Católi
cos, más bien melancólico o, mejor, "amigo de
Para mejor compresión de esta poesía recuérdese que "mu"
llaman al sueño las mujeres,
claro está que en el siglo
de Quevedo; "sonsaca" quiere decir estafa
; "perendeca" es ramera; "cuca" alude al
cuclillo que pone sus huevos en nido
ajeno y "bazuca" equivale a revuelve.
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Jerónimo de Moragas tiene un libro excepciona
l, "De Carlos I emperador a Carlos II el
Hechizado. Historia humana de una
dinastía". Moragas fue un gran médico humanista de portentosa
viso a los psicotécnicos: Carlos de Europa, el gran emperador, de
Pero, para suerte de Carlos, aún no había come
nzado la pedantería moderna. Si no pudo aprender
idiomas, su excelente francés le sirvió para ha
cer entender en todo el mundo, porque con él expresaba
uno de los pensamientos más claros y más ordenados
de Europa. Si fracasó en las matemáticas, culpa
debió de ser, como en tantos otros niños, de su
rendió cumplidamente con su compañero Francisco
dejó de tenerlos cuando era muy joven.
era él quien cuidara de
los asuntos de la familia.
Carlos de Europa fue uno de esos mozos tardos
facultades, tardos en
adquirir el sentimiento de responsabilidad, y que un
Carlos era flemático, algo indeci
so, pacífico, moderado y aparente
mente frío. La visión de una
Su abuelo Maximiliano podía estar descontento de
ser rey de España, aún no esté preparado, como no lo
estaría ningún chico moderno de su edad. No ha
de extrañarnos que en sus primeros pasos políticos
Margarita. Ella ya lo
sabía; ella, que para
educarlo había partido de
l punto de vista de que en este m
undo uno se prepara para ser una cosa y
luego se es otra, no debió
Para comprender la rapidez de
los hechos en la vida calmos
conveniente establecer un paralelo en
tre su cronología y la de cualquier chico moderno. A la edad en
Moragas.
Moragas.
Moragas.
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
que el chico de hoy está preparándose con el mínimo esfuerzo para sacar la máxima ganancia en el
examen de selectividad, Carlos ya era rey de Espa
ña. A la edad en que nuestro chico elige profesión
entre las tres o cuatro que conoce de nombre,
Carlos tomaba posesión del señorío de Habsburgo.
Cuando nuestro chico se separa por unos meses de la
familia, dejándola sumida en la angustia por su
suerte en las milicias, Carlos era ya emperador de Alemania, había liquidado la guerra de los
Comuneros y se había enfrentado en Wo
rms con el colérico y tonante Lutero
Desde jovencito era dado a los excesos en la co
mida: "Tenía la costumbre de tomar, por la
mañana, al despertarse una escudilla de jugo de capón,
se volvía a dormir. A mediodía comía una gran varied
ad de platos, hacía la colación pocos instantes
tomando en esas diversas comidas de cosas propias
para engendrar humores espesos y viscosos...".
No fue amigo de los juegos de azar y destacó su af
fue en aumento, por lo
que es evidente que en él privaban más los ejercicios
Carlos, en fin, hemos de decir que es
un hombre europeísta y universal.
Dos ejemplos traemos a colación, vigentes hoy día en
se conmemora todos los años, en la primera semana
del mes de julio, la solemne ceremonia de entrada
del emperador en 1549 en aquella ciudad, fecha en la que
de la Corte de Borgoña y de la mejor tradición
pictórica flamenca.
El segundo ejemplo es la acuñación por el rein
motivo del trigésimo aniversario de la Comunidad;
la moneda elegida es
s D.G. Rom. Imp. Hisp. Rex. Dux.
Al venir Carlos V a tomar posesión
eran actores los nobles, y cuentan las crónicas que
por emular a éstos tomó parte activa en algunas de
aquéllas y hasta llegó a matar un toro de una lanzada,
en Valladolid, para festejar el nacimiento de su
le dijo, al aleccionarle, que se fija
ra en lo que hacía él para que
luego, imitándole, pudiera salir más
airoso de su empeño.
cho caballero sufrió tan fuerte y súbita arrancada de la res al
alegrarla, que sin pérdida de tiempo para defenders
e de ella, salió despedido y cayó violentamente.
Entonces, el emperador Carlos, un
tanto amoscado, aseguran que dijo:
—Esa lección no la tomo yo
Al venir a España, Carlos estuvo acompañado de
consejeros flamencos que no tenían otra
intención que la de llenarse los bolsillos. Uno de ellos, Chiévres, se distinguió entre todos por su
españoles dedicaban a la mone
Moragas.
El César Carlos por la Gracia de Dios Emperador de los Romanos, Rey de Españoles y Duque de Borgoña.
Serradilla.
Vega.
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DE REYES Y REINAS
Hallábase el emperador Carlos V con toda su corte en Zaragoza el año 1519 para jurar los fueros
ciudad regaló al mi
nistro flamenco Chiévres, célebre por su
vorito, un hermoso mulo, que
Pocos días después preguntaba un
cortesano a Chiévres dónde había
adquirido el mulo, respondiendo el flamenco que no lo
Hizo tal efecto esta burla en el ánimo del fl
amenco, a pesar de su
recibir más regalos mientras estuvo en Zaragoza; y
como su influencia pesara mucho en el monarca,
buen plato de carne condimentado con pimienta y
mostaza, ante un vaso de cerveza. Pero sería
tar la sensualidad de Carlos de una mane
ra exagerada. Carlos fue menos sensual
sido hipertrofiada por el doctor
Mathisio, su médico, que se llevaba las manos a
la cabeza cuando Carlos, después de sus ataques de
gota, seguía con los platos flamenco
hipertrofiada por los embajadores,
A Carlos le gustaba la buena comida y el
Blomberg, la madre de don Juan de Austria. Pero
a veces los médicos confunden la terapéutica con el
hambre y los embajadores confunden los platos que
ellos comieron con los
que comió su anfitrión.
aban— era sensual; pero no debemos olvidar que
una de sus mayores cualidades era precisamente la
de haber sabido vencerse siempre a sí mismo. De
Era hombre de firmes convicciones y
leal siempre a su palabra, pero a ella supeditaba la justicia.
—Más quiero rasgar mi firma que mi alma.
Vega.
Moragas.
19
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
tener cabeza italiana, corazón alemán y brazo castellano.
onvirtió en un auténtico
mito de Sísifo. Pero su concepción
de la unión europea y de la mona
rquía universal, de la misma forma
difería de la de otro emperador, años
más tarde, Napoleón, que proyectaba
un metro, una administración... Los
nexos de la unión y denominador
común de tan rico y diverso mosaico de pueblos, le
nguas, culturas eran la persona de Carlos V y el
catolicismo romano. Su propia persona, pues, era el
mejor ejemplo de esa variopinta realidad. El
flamenco era su lengua natal, el francés la lengua de la corte, el castellano su lengua materna, aprendió
el italiano y algo de latín. Pero por encima de todo,
y la paz. Quizá convenga recordar aquel deseo de Carlos V cuando se despidió de su hermana María de
Hungría en Maastricht el 6 de ma
rzo de 1546: "Ninguna cosa yo en mi
ni quiero como
El embajador inglés Richard Morysine tenía un
secretario llamado Roger Ascham que coincidió
10 de mayo de 1525.
Carlos I ha reunido a su consejo formado por dos
italianos, cuatro flamencos y dos españoles.
es grave. En Italia, las tropas
pagar a los soldados, a los que se
les debían meses de soldada. Carlos I está desa
nimado, quisiera estar al lado de los suyos combatiendo
en Italia, y en vez de ello se encuentra en España
en su empeño burocrático
lia. Carlos I no puede reprimir un
derrotado al ejército francés y su
La emoción es grande. Nadie se
as que imaginan no acaban de
I murmura una y otra vez:
I prisionero! ¡El rey prisionero!
reclinatorio y da gracias al
Señor, mientras murmura:
! ¡El rey Francisco prisionero!
Serradilla.
20
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
ho célebres: "De cuanto tenía no me ha quedado más
En los días siguientes fueron llegando al rey no
ticias complementarias: los generales franceses
Pero Carlos I no lo hacía. ¿Por qué? Por dos ra
zones principales. La primera porque Carlos no
tenía ambición de conquista. Su sentido del honor le
impedía hacer la guerra a un rey prisionero al que
quería como aliado para bien de la cristiandad.
pagar a sus tropas. El oro de América había
servido hasta entonces para sobornar a los electore
s alemanes para que le proclamaran emperador. El
oro de América había pasado por España para ir a
parar a los cofres de los banqueros flamencos sin
dejar casi ni rastro de su
El dinero. Este era el problema
principal de Carlos. Como dice Ph
saqueo del campamento francés, a pesar de los numero
los soldados creían que sus jefes es
debían catorce meses de sueldo
¿Fue éste el problema que le hizo buscar para ca
momento el más rico de los soberanos occidentales?
No es probable; en cambio, más cierto parece ser que la boda, a la que en las cortes castellanas de
1525 se había instado al emperador, fue resultado de
la política familiar de doña Leonor, reina de
Portugal, viuda del rey Manuel I, quien de su ma
trimonio con María de Aragón, infanta de España,
había tenido una hija llamada Isabel.
madre era viva, ni le consentirían
hecho, y se tenían ellos por más
hombres; mas al fin, como cuerdos, se allanaron y
mostraron ser de carne y sangre como los demás.
rey y se comenzaron las cort
Aunque no obtuvo más de cien mil du
la siguiente manera: "En nuestra tierra obtuvo
seiscientos mil ducados y permaneció sólo cuatro
meses; en Aragón, doscientos mil y estuvo ocho
meses; en Cataluña, cien mil, y se queda un año".
Un año marcado por la rutilante celebración del
primer capítulo general de la Orden del Toisón
nos queda bellísimo recuerdo en el
y, muy especialmente, por la muerte de Maximili
Escribe González Doria:
Como se ve, en la célebre frase "todo se ha perdido menos el honor", se borra lo de la vida, que también tiene su
importancia.
González Cremona.
21
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
reinaba en España como
Para entonces, como es fácil suponer, don Carlos
fama galante del emperador muy por encima de la rea
lidad. La verdad es que al momento de ir a sellar
sus capitulaciones matrimoniales con su prima herman
solamente se le había
conocido al novio un galanteo amoroso de alguna
proclamado emperador y se hallaba en Flandes,
cuando conoció a una hermosa dama llamada
Margarita Van Gest, hija de los nobles flamencos
relaciones del emperador con la bella Margarita n
el nombre de su madre, pero, reconocida desde el
primer momento por su padre, se la conoció
históricamente con el dinástico apelativo de Austria. Celebró por dos veces brillantísimos enlaces
matrimoniales, llegó a ser gobernadora
de los Países Bajos, y trajo al
mundo nada menos que al famoso
Una vez que el emperador hubo otorgado el cons
entimiento para la celebración del doble
matrimonio que propuso su hermana doña Leonor, se e
nvió desde Toledo a Lisboa como embajador a
encargo de ultimar los preparativos pa
quien su hermano Juan III de Portugal había da
do en dote nada menos que novecientos mil doblas
castellanas de oro de a trescientos
sesenta y cinco maravedíes cada una.
Ello da idea de la riqueza que
disfrutaba la dinastía lusitana de
Avis. El emperador, por su parte,
según las capitulaciones firmadas el
tidad de trescientos mil
doblas, para lo cual había hipotecado las ciudades de
Úbeda, Baeza y Andújar. Esto quiere decir, que si
la fortuna económica del rey—emperador estaba muy
El 2 de enero de 1526 salieron de Toledo hacia Bada
de Monterrey. Doña Isabel llegó a Elvas el 6 de
enero, acompañada de sus hermanos, los infantes don Luis y don Fernando, y del duque de Braganza.
La ceremonia de entrega de doña Is
abel por sus hermanos a los envi
de esta forma, según relata con lujo de
emperatriz de la litera en que venía, subiendo a
ron los portugueses a besarle la mano, llegando cada
22
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
los infantes a la raya de Castilla, donde los
“Apeáronse todos, besándole la mano,
y volvieron a tomar los caballos.
Hízose un gran círculo de
las dos comitivas, portuguesa y castellana, que formaban un lucido anfiteatro cual jamás se había visto
“Ceñían los costados de la emperatriz los infa
ntes sus hermanos; acercár
s sombreros en la mano, dijo el
primero:
"—Señora, oiga vuestra majestad a lo que
somos venidos por mando del emperador nuestro
señor, que es el fin mismo a
que viene vuestra majestad.
"—Pues vuestra majestad ha
oído esto, vea lo que manda.
"Manteníase la emperatriz con re
"—Señor, entrego a vuestra alteza a la emperatriz
mi señora, en nombre del rey de Portugal, mi
señor y hermano, como espos
a que es de la cesárea majestad del emperador.
la emperatriz donde estaba y el duque, tomando el
mismo lugar y rienda, dijo:
"—Yo, señor, me doy por entregado de su majestad en nombre del emperador mi señor.
"Los infantes besaron la mano de la emperatriz,
mereciendo que su majestad los abrazase, y todos
se despidieron muy de prisa por el
¿Cómo era Isabel de Portugal?
Sin duda alguna era bellísima, como lo demuestra el
de España, luego emperador, comentaban unos cortesanos la
cianos la cuantía de la dote que sus madres
trescientos mil maravedíes, otros que doscientos cincuenta mil. A
sencillez:
—Sepa vuestra alteza que mi
madre era pobre y mi padre la tomó en camisa
Ya coronado, el emperador Carlos V visitó Ba
rcelona y, como le preguntaran los diputados
respecto a la forma de recepción
que tenían que hacerle, contestó:
—De la misma manera que antes. Tanto vale
ser conde de Barcelona como emperador de
romanos
procesión del Corpus en Valladolid, y permanecía
con la cabeza descubierta
Aguirre.
Aguirre.
23
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—El sol del día del Corpus no hace nunca daño si con devoción se toma
De tal manera atormentaban al emperador Carlos I de España los progresos de la Reforma y los
dolores reumáticos que sentía
que más de una vez le oyeron lamentarse de esta manera:
—¡Qué bien dormiría yo sin Lutero y sin la gota!
tronar decía siempre en tono admirativo:
—Ese sí que es emperador señores
Carlos V llegó por primera vez a París, y el
monarca francés, Francisc
opinaba de Poitiers y Orleans, ciudades que el césar
español había visitado antes de la capital francesa.
—Poitiers es el pueblo más bello que hay en el mundo y Orleans la más bella ciudad —dijo
—¿Y qué pensáis de París? —le
es un mundo —sancionó el emperador
emperador Carlos V perdió un anillo de gran
iendo esta respuesta del
césar español cuando éste
se negó a aceptarlo:
—Está en manos demasiado hermosas
En un momento de gran peligro escribe a su herm
expresión de una norma de conducta.
—Aún no se ha visto a un rey morir de un cañonazo,
más vale perecer de esta manera que morir de la otra
ción espada en mano,
Y aún mucho antes, a los veintiún años, conmue
ve a Europa con unas palabras que cumple
totalmente y que nos dan idea exacta de su norma. Es
en Worms. Ha visto ya a Lutero, ha comprendido
lama solemnemente ante los príncipes alemanes:
—Un solo fraile, fiándose exclusivamente en
profesan hace mil años. Estoy resuelto a defender es
ta fe sagrada con mis do
minios, con mi cuerpo, mi
sangre, mi vida y mi alma
Aguirre.
Aguirre.
Aguirre.
Aguirre.
Aguirre.
Moragas.
Moragas.
Moragas.
24
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El 21 de mayo de 1527 la emperatriz Isabel da a lu
z al que había de ser el futuro rey Felipe II.
Es conocida la anécdota según la cual cuando
empezaron los dolores de
habitación quedara en la penumbra para que no se observasen los rictus de dolor en su cara, que pidió
que fuera cubierta con un velo para más seguridad.
dad le impedía mostrarse
dolorida y gemebunda a los cortesanos. En un momento da
do la comadrona le dijo
que gritase para así
—"Nao me faleis tal, minha comadre, que eu morrerei mas non gritarei".
Por cierto que el parto fue difícil y la coma
dre, doña Quirce de Toledo, le imploró que le
permitiera solicitar el auxilio de los médicos, pero
la reina fue inflexible, y sus médicos, Ruiz y
Ontiveros, tuvieron que aguardar en la antecámara.
sacado de palacio por la ventana que hace ángulo con la plaza, pero no hay constancia fehaciente del
El 12 de junio Isabel fue a la iglesia, a la mi
o emperador particip
Carlos I se llevó la palma, siendo
aplaudido y festejado por la multitud.
Pero días después, exactamente el
a la corte la noticia
del asalto y saqueo de
Roma por las tropas imperiales. El emperador se
indignó, mandó que se liber
caído prisionero, castigar a los culpables, cosa que no
Un año más tarde, en 1528, Isabel dio a luz
un segundo hijo que fue llamado Juan. Murió al poco
tiempo. En aquella época la mortalidad infantil era e
norme. Y, cosa curiosa, el padre Flórez, en sus
"Memorias de las reinas católicas",
menciona que, en este mismo año, la
murió a poco de nacer y que fue llamado Fernando.
Y al año siguiente, 1529, el 21 de junio dio a luz
esta vez a una niña a la que se le impuso el no
mbre de María, que más adelante casaría con el
emperador Maximiliano II de Alemania. Al enviudar, vol
vió a España y se recluyó en el monasterio de
las Descalzas Reales, que había fundado su herman
a Juana, menor que ella, cuando quedó viuda del
príncipe Juan Manuel de Portugal. Era el triste
El emperador, mientras, viajaba de
Causa pena considerar cómo el
oro que venía de Améri
gobierno estaba siempre sin blanca. Se entera del nue
vo parto de su esposa mientras está en Aragón
cuando sucede el pintoresco episodio ocurrido en
Calatayud.
El prognatismo exagerado del mona
rca le impedía cerrar del todo
de este país son muy traviesas.
respuesta de Carlos I.
peratriz Isabel, fue acometida
de tan recias tercianas que
hizo testamento y su estado puso en alarma a su fa
milia y vasallos. La cuidaron los doctores Zurita de
Alfaro y Villalobos, médicos de cámara. Esta señor
a murió, años después, de parto. En este punto
acude a la memoria un dato curioso que guarda re
lación con las infecciones palúdicas. Con la
emperatriz doña Isabel, antes mencionada, residía
25
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
sufriendo de hemicráneas, o cefalalgi
as, intensas y periódicas, y como
sus médicos le aconsejaran se
cortara las rubias guedejas como pos
ible alivio a su pertinaz dolencia, los principales caballeros de
Barcelona, por no entristecer al monarca o como
acto de adulación, sacrificaron sus melenas imitando
ser este descubrimiento anterior a Redi y
más antiguo de lo que muchos han supuesto
—No será este frailecillo el que me haga a mí hereje
ana se empeñan en presentar a Carlos como un
melancólico, confundiendo la angustia de no tener dine
ro o la angustia del asma y de la gota con la
melancolía. No, Carlos no fue un melancólico. Fue un ra
ro ser que no se pareció en nada a su madre.
Le sobraba confianza, le sobraba moderación para ser melancólico.
Y ante todo le sobraba humorismo.
Cuando, en sus campañas por Alemania, los españoles le echaban en cara que no reprimiera las
borracheras de los alemanes, les contestó:
rarais la ocasión de
robar de vez en cuando
de exponer sus faltas cont
Estado. Entonces le dijo su confesor:
—Acabáis de decirme los pecados de Carlos. Decidme ahora los pecados del emperador
del emperador Carlos V el duque de Ná
jera con una numerosa compañía, en
s libreas, dijo la emperatriz Isabel:
—Más viene el duque a que le veamos que a vernos
De tradición oral es aquella anécdota en la que
se asegura que en cierta ocasión, el emperador
Carlos V solicitó un subsidio de las Cortes, y se
la piel, nada le quedará que dar ni servir de
provecho
—En un momento puedo yo hacer cien grandes como
vosotros, pero sólo Dios puede hacer un
ant. anteojos
Comenge
Moragas
Moragas
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Transcribo esta anécdota tal como se encuentra en el excelente
libro de Aguirre aunque en otras obras se cita en vez de
Guicciardini a Tiziano.
26
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Carlos se define a sí mismo en una de sus cartas
Hallábase Carlos V de caza en El Pardo (153
8) y, habiéndose apartado de su comitiva por
perseguir a un venado, vino a matarle sobre el cami
no real al tiempo que pasaba un labriego que
portaba una carga de leña sobre un asno. Invitóle
el emperador a que llevara el venado a la villa,
ofreciendo pagarle más de lo que la
—¿No veis señor, que el ciervo pesa más que la
leña y el jumento junt
os? Mejor hicierais vos,
que sois mozo y recio, en cargar con él.
acerca de su opinión sobre el monarca reinante y a fe que el labriego se despachó a su gusto,
con claridad y seso, las muchas quejas
emperador llevaba. En esto llegaron varios cazadores
y criados de la regia comitiva, y como observase
el del rucio el grande acatamiento
ser, y le dijo:
Por Dios que si lo supiera muchas más cosas os diría.
El emperador le concedió alguna
s mercedes que le mandó pedir y le expresó su agradecimiento
samente condujo el emperador, obligó a Isabel a
esposo, pero no obtuvo más
que 150 cuentos de maravedíes, lo que equivalía prácti
camente al servicio ordi
es decir, que se impidiera a los extranjeros ocupar
de tributos; rápida admi
González Cremona, de quien es el párrafo ante
rior, apostilla: "Como puede apreciarse, los
problemas de España no han vari
También de González Cremona son los párrafos siguientes:
sar los veranos en Ávila, por ser más sano que
el de Madrid el clima de la ciudad de las murallas.
Pero los inviernos, otoños y primaveras no descansa.
cosa inusual para la época, embarca hasta
cualidades, también había heredado
de sus abuelos maternos la idea
Unidad muy sui géneris, añado yo.
Hacía ya muchísimos años que habían dejado de
existir en España las bien empedradas calzadas
romanas. Sus losas habían sido sustituidas por can
tos rodados y muchos baches. Tampoco se veía el
clásico carro romano de dos y cuatro ruedas, a lo
Vega
27
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
cofres, alfombras, almohadas, cojines, mantas, co
lchones, ropas de cama, tiendas de campaña, altares
portátiles, antorcheros... En fin, todo lo que era
necesario e imprescindible para poder armar un cómodo
habitáculo. Si era necesario, éste se montaba en el
campo porque, a veces, las jornadas se complicaban
y no se llegaba a tiempo para pernoctar en alquería
s, paradores, mesones, c
onventos, castillos o en la
mejor casa del más rico agricultor del más mísero vi
llorrio. Las arcas y arcone
s servían, las más de las
veces, de bancos y mesas
Por absurdo que parezca, hasta bien entrado el
siglo XVI, no se empezaron a utilizar los carruajes
caminos hacía insufrible un viaje en
estos vehículos, pues los baches, hoyos y zanjas, que habían de
salvar las ruedas, sometían a los sufridos viajeros
física. Por este motivo, durante mu
cho tiempo, siguieron conviviendo
con el carruaje los medios trad
icionales, por estimar sus movimientos más suaves y más seguros
Los únicos medios de transporte terrestre que entonces
de manos, la litera y la mula. Pero estos medi
os sólo estaban al alcan
ce de las personas muy
principales, porque los demás te
nían que hacer el camino a pie
Juan, primogénito de los Reyes Católicos, pero
ces no se volvió a ver ninguno más.
Los dos viajes que Felipe el Hermoso y Juana hicier
ra ser jurados herederos
por las cortes y el segundo para hacerse cargo de
su herencia, los hicieron empleando los medios
vinieron a España por primera vez, pero su uso no prosperó porque era imposible
los caminos de España: polvorientos en verano e in
el transporte de mercancías, más
el emperador en una muchacha rubia que cantaba
muy bien. Se llamaba Bárbara Blomberg, tenía di
ecinueve años y era hija de una acomodada y
conocida familia de la ciudad.
Se convirtió en su amante de resultas de lo
cual quedó embarazada. El emperador la hizo casar
con Jerónimo Kegell, comisario del ejército.
ño que fue bautizado con el nombre del marido
de su madre.
bre de Jeromín, fue enviado a
Por su parte, Bárbara Blomberg, que había enviud
ado, se dedicó a la vida alegre comiendo como
una desesperada y bebiendo como un cosaco. Engor
había otorgado el emperador no bastaba para sus capri
vo de escándalo hasta el
Ríos
Ríos
Ríos
28
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
En su interesantísimo libro "Amantes de los
reyes de España" Juan Manuel González Cremona
resume así el final de Bárbara Blomberg: "En nov
iembre de 1576 Juan de Austria llegó a Luxemburgo,
esencia de su madre. Fue la
nmovedora entrevista, pero lo cierto es que poco
más tarde, en marzo de 1577, Bárbara Blomberg desembarca en Santander.
a pocos kilómetros de Valladolid.
Parecía que sus temores sobre las viudas forzadas
a entrar en religión en
realidad en ella misma, pero no sería así.
Felipe II accedió a sus demandas y le
En ella murió, en 1598, veinte años después de
haber dejado este mundo su tan ilustre hijo.
Durante el sitio de una ciudad fingió una noche Ca
rlos V que llegaba del lado del enemigo y se
aproximó a un centinela que, cumpliendo con la consigna, gritó:
—¿Quién vive?
—¡Cállate! ¡Haré tu fortuna!
El centinela, que le tomó por un
n herirle. El emperador lanzó un
centinela le reconociera
aquella empresa, a cuya pregunt
Carlos V, al frente de su ejército imperial, inic
ió la marcha sobre Túnez. Fue tan penosa ésta que
los hombres tenían que arrastrar a brazo la artille
ría por un suelo de movediza arena. Muley Hacén se
acercó al emperador y le dijo:
ca llegó ejército cristiano.
—Adelante los ponemos, placie
Durante la campaña de Túnez se presentó en
el campamento imperial un moro solicitando hablar
Aguirre
Aguirre
Aguirre
29
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
moro respondió que asesinar a Barbarroja, lo que
se ofrecía a llevar a cabo mediante un tóxico que
echaría en el pan, cosa que a él le era f
dignado el emperador, despidiendo con cajas
destempladas al traidor— valerse
ra vencer a un enemigo, aunque sea
tan aborrecido corsario como Barbarro
ayuda de mis valientes soldados
Poco tiempo le quedaba de vida a la emperatriz
Eran los últimos meses de felicidad para en
trambos. Isabel estaba de nuevo embarazada,
muerto. La emperatriz guardó cama
El 1 de mayo moría. Tenía treinta y seis años
de edad y llevaba trece de feliz matrimonio.
apresuró a salir hacia Toledo, no tuvo tiempo de
ver a su esposa con vida. Se desesperó de tal forma y lloraba con ta
nto sentimiento que los cortesanos
temieron por su vida y por su razón.
Se retiró al monasterio de la Si
sla, cerca de la ciudad imperial, y
saba el día llorando y rezando.
emperatriz? Pudiera ser. Ella
era admirada por todos y tal
vez, platónicamente en todo caso, el duque estuvo bebiendo los vientos por ella. No sería extraño. Y tal
vez también, teniendo en cuenta la muda adoración de
ea como sea nadie puede dudar de la pureza de los
sentimientos del duque de Gandía.
Nadie mejor que Fernando González
de esta reina: "La única persona que
en el Palacio de Fuensalida parece hallarse serena, tal vez porque a
suponer para él la muerte de su madre, es el
príncipe don Felipe, a quien falta solamente un mes pa
ra cumplir los doce años,
su padre desde el monasterio de la Sisla la orden
de presidir la comitiva que trasladará desde Toledo a
Granada el cadáver de la emperatriz. Junto al prínci
Aguirre
30
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Camina junto al duque de Gandía el
sco de Borja, que le observa
frecuentemente, no le ha visto de
rramar ni una sola lágr
ima; ello es sin duda producto también de las
catolicismo integérrimo: ella le
inculcó, asimismo, aque
jo la máscara de una fría y noble reserva".
La llegada de la fúnebre comitiva a Granada es ya legendaria, e inmortalizada ha quedado en el
famoso cuadro que impropiamente se titula "Conversi
El príncipe don Felipe saca un pañuelo de hilo
y encaje, y algunos miembros de la comitiva
"Jurar que es su majestad no puedo, juro que su
rvir a señores que se me
puedan morir...", es al
go en lo que ni los
den. Lo más probable es que solamente pensara la
ada en su mente, y trasladándola
firmísimo propósito de abandonar inmediatamente los
placeres que le había deparado el mundo con sus
títulos, riquezas, honores y dignidades.
Francisco de Borja renunció después al mundo e i
ngresó en la Compañía de Jesús, de la que fue
convertir a Francisco I en el más
o a invadir Francia dijo a Pablo
—Hoy puedes preparar tu pluma de oro, pues
voy a darte mucha materia para escribir
A tiempo de embarcar para Argel el emperador Carl
os V, Andrea Doria trató
siva fue la afirmación de Doria:
—Si zarpamos, pereceremos todos.
El césar respondió al experto marino:
vida, y yo, después de veintidós de imperio
El emperador Carlos V se obstinó
imprudentemente en acudir a luchar
en las costas de África, y
Aguirre
Aguirre
31
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
no lícito en beneficio de un
—Tomad. Con esa cantidad no había yo de ser más rico,
favor por el cual os
la daban quedaría más injusto de lo que soy
tinguió como un verdadero héroe.
De esa batalla dio cuenta diciendo:
Como quiera que se divulgara entre las gentes que
no tuve tiempo de mirar al
Como final o remate de las enconadas discusione
—Mirarlo ha mejor vuestra majestad, que mas soy pequeño, peso mucho
en cuestiones de mar, el empe
rador Carlos V de Alemania y I
tubre de 1541, con más de doscientas naves, que
transportaban veinte mil hombres, decidido a te
rminar de una vez con el poderío berberisco.
La intención era desembarcar en África, como lo
del mencionado mes. Al día siguiente, una horrible te
mpestad causó tremendos estragos en la escuadra,
hasta el extremo de hacer dudar a muchos de si podrían
utilizarla para el regreso. La mayor parte de las
tiendas de campaña fueron arrancadas por el hu
racán y muchos soldados perecieron ahogados.
el historiador francés Augusto Mi
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Vega
32
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
A eso de las once y media de la noche llamó a
Volviéndose el emperador a
—Tranquilizaos, dentro de media hora se levantarán
as de España a orar
Y después de mostrarse tan cristianamente conf
iado, se portó como resuelto capitán disponiendo
El emperador Carlos V solicitó y obtuvo del ri
co comerciante de Ambe
res llamado Juan Daens,
un préstamo de considerable importancia.
Prendiólas fuego y allí quemó el recibo que el
mismo tiempo que decía:
—Gran señor, después de hacerme el honor de comer en mi casa, nada me debéis
El emperador Carlos I de España y V de Alem
ania vino a ser el más acérrimo propagandista del
hablar a Dios en castellano; a los hombres, en fran
cés; a las mujeres, en italiano, y a los caballos en
alemán". Cuando llegó a España desde Gante, donde se
criara, no lo hablaba, y hubo de hacerlo para
eras cortes de que "fuese servido de hablar castellano, porque
haciéndolo así lo sabría más pronto, y podría mejor
supo hablarlo nada le halagaba tanto como conv
alemanes vencidos en Mühlberg.
Impuso el castellano como lengua
s. Ante el Senado de Génova
comenzó un discurso así: "Aunque pudi
para que me entiendan todos".
En 1536, tras recorrer triunfalment
e Italia, entró en Roma a raíz
de haber tomado posesión del
—Señor obispo, entiéndame si quiere, y no espe
re de mí otras palabras que de mi lengua
española, la cual es tan noble que merece ser
sabida y entendida de toda la gente cristiana
Los apuros económicos de Carlos fueron enormes.
último: cuando había renunciado a sus poderes tuvo que
esperar seis meses para emprender su anhelado
Vega
Vega
Vega
33
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La falta de salud fue otra de las causas de su
fracaso. Sólo quien ha tenido un instante de
puede comprender lo que tuvo que
o con la pierna atenazada por el dolor. Carlos ya
era viejo a los cuarenta y ocho años, y no hay nada
ños para comenzar a entender cómo es la vida
Dejemos lo que hubiera podido ser, porque al fin y
al cabo hemos de quedar
fue un enorme territorio con una enorme carcoma en
su interior. La carcoma del nacionalismo. Carlos
fue la víctima de un Francisco I y
de un Enrique VIII, que se desentendieron de la cristiandad y sólo
unos papas que a momentos se si
ntieron más italianos
que romanos;
de unos judíos que estaban creando un nuevo tipo de economía en provecho del israelismo
internacional.
Carlos fue sobre todo víctima del nacionalismo i
nglés y del nacionalismo alemán. Después de la
Para mejor comprender a Carlos I y darse cuenta de
su verdadero carácter
nada mejor que recurrir
a Jerónimo Moragas en su libro varias veces
citado y que es un estudio médico histórico
a Carlos? Es conveniente no dejarse impresionar
por imágenes demasiado simplistas. Muchas de la
s cosas que se atribuyen a Felipe II pertenecen en
Ciertas historias parece que se empeñen en da
Demonio Negro del Sur, presentando la imagen exclusiva de un Felipe II vestido de negro de pies a
cabeza, cuando en realidad Felipe en la primera mitad de su vida gustó de los vestidos blancos y
llevó más a gusto el vestido negro de paño castellano.
representando el papel de rey o de emperador
—cosa que hacía con toda la pompa
borgoñesa usaba siempre vestidos
abuelos Fernando e Isabel, deslumbrantes en las fi
estas populares y en las ceremonias cortesanas, y
sobriamente vestidos en su intimidad.
Carlos tenía mucho de sus abuelos castellanos. De Isabel el idealismo, la entrega total a su
misión, el empeño de vencer todos los obstáculos para
su espíritu de justicia.
También su aparente impasibilidad en los mo
mentos culminantes. Cuando a Isabel le fue
comunicada la traición del arzobispo Carrillo, siguió oyendo la misa. Carlos, al re
Y, hombre honrado, no se marchó hacia su sueño de Yuste hasta que pudieron mandarle el oro que venía de América para
pagar sus deudas.
Moragas
Moragas
34
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
He aquí cómo la impasibilidad
de Carlos, que tan fácilmente pod
ría inscribirse como tenacidad o
ud relativamente estable,
edad co1mienzan a aparecer los ataq
scurrir de los años se
vez más dolorosos, hasta el punto de inmovilizarle.
Durante la campaña de 1546 se encontraba con su
Creyendo que la batalla tendría lugar ese día, no se deja amilanar por los dolores que le aquejan.
Se levanta, confiesa y oye misa, después monta a
caballo y parte para el
campo de batalla a fin de
lor. Para aliviar su sufrimiento
pie, continuando de esta forma la
inspección del ejército
Durante toda esta campaña los ataque
s de gota se repiten continuamente.
Los médicos le recomiendan que se ponga a régime
el camino que le permita reponerse. Para
el emperador la gloria era más importante que la sa
Estado durante todo el mes de agosto.
Cuando se siente mejor se va de
tuvo otro ataque de gota, tan doloroso que sus gritos se oían en las habitaciones
Su salud declinaba día a día. La mirada triste, la
respiración entrecortada, la espalda encorvada y las
piernas tan débiles que apenas puede caminar. Necesit
a apoyarse en un bastón para trasladarse de una a
otra sala. La mayor parte del tiempo permanece en
su alcoba o en la cámara contigua donde había
lto. Por temor a las hernias
se sentaba en una silla
a eran las hemorroides o el asma los que le
atormentaban.
Se cuenta que, visitando Carlos V el sepulcr
magnates le aconsejaron que hiciera desenterrar y re
ducir a cenizas el cadáver del reformador. A lo
—Dejadle reposar. Ya ha encontrado su juez. Yo
hago la guerra a los vivos y no a los muertos
El emperador Carlos V, ya muy angustiado por la
gota, se vio obligado a levantar el sitio puesto
reserva sus favores para los jóvenes
Ríos
Ríos
Aguirre
Aguirre
35
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
emperador Carlos V vio cómo éste vacilaba a
—El imperio tiembla.
A lo que contestó el emperador:
gobiernan, sino la cabeza
Al ingresar el emperador Carlos V en el mona
campanas del monasterio fueron echadas al vu
elo, y al oírlas comentó el gran hombre:
—Ya me basta el nombre de Carlos. He dejado de ser emperador
—Conviene que su majestad me dé licencia para que
le abra, para que no se enoje y tome toda su
Al recibir Carlos V la noticia de la
victoria de San Quintín preguntó:
—¿Ha continuado mi hijo la marcha hacia las puertas de París?
Como le dijesen que no, lanzó un suspiro y repuso:
—A mi edad y con tal fortuna, yo no me hubiera parado a medio camino
Al sufrimiento de la gota se unía la privación de
la comida y la bebida; cuando arreciaban los
la boca se le inflamaba segregando fl
emas viscosas y se le atrofiaba
Entonces disponía de siempreviva, como emoliente
más agudos, toda vez que
la medicina de entonces ignorab
carne, caza, embutidos, fiambres,
lucio, trucha, bacalao, lenguado, cabal
la, sardinas, arenques, anchoas,
boquerones, crustáceos, mariscos, pollo, café, té, choc
y bebidas alcohólicas
en general no están recomendados. Si analizamos
sus comidas, connotaremos que precisamente el
emperador comía de todo esto y en abundancia. La di
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Serradilla
Serradilla
36
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Pero no solamente padecía de gota el emperador
, enfermedad por otra parte que hoy día algunos
autores, como Bausá Alcalde y Cabrero Gómez, no la
califican como tal gota sino reumatismo crónico;
sufría también hemorroides, asma y romadizo. Aunque
ninguna de ellas le llevase a la tumba, sino una
punto de que, aun con mala salud, en medio de crueles dolores,
no era capaz de abstenerse de los placeres de la mesa
dolencia entonces empeoraba y, como consecuencia, se
su propia glotonería y contra la fatal complacen
cia de los físicos y médicos que le atendían.
Las irritaciones por la comida
Los párrafos anteriores están entresacados del ma
gnífico y excelente libro de José V. Serradilla
"Toma dos libras de garganta de puerco salada, y cu
orejas y cuatro pies de puerco partidos y recién sacados de un día, cuatro libras de puerco jabalí con el
callo fresco, dos libras de salchichones buenos, y limpi
vaso de cobre, o de tierra, cuézanse también con agua y sal seis libras de carnero y seis libras de
riñonada de ternera, y seis libras de vaca gorda
, y dos capones, o dos gallinas, y cuatro pichones
caseros gordos, y de todas las dichas cosas las que
estuvieren primero cocidas se vayan sacando del
tierra, o de cobre con el caldo
de la sobredicha carne, cuézanse dos
cuartos de liebre traseros cortados a pedazos, tres perdices, dos
estando todo cocido, mézclense los dichos caldos y cuélese con cedazo advirtiendo que no sean
demasiado salados. Téngase aparejados garbanzo
s negros y blancos que hayan estado a remojo,
cabezas de ajos enteras, cebollas pa
rtidas, castañas mondadas, judigelos, o frisones hervidos, y todo se
haga cocer justamente con el caldo, y cuando las le
gumbres estarán casi cocidas, póngase repollos, y
berzas, y nabos, y rellenos de menudo, o salchichas,
hágase toda una mezcla e incorpórese, gústese m
uy a menudo por respecto de la sal, y añádase una
poca de pimienta y canela, y después téngase aparej
dicha composición sobre los platos sin caldo, y tómese
y las aves menudas, déjense enteras y repártanse en
los platos sobre la composición, y so
bre éstas póngase de la otra composición del relleno cortado, y de
esta manera háganse tres suelos, y téngase una
cucharada de caldo más gordo, y póngase encima, y
cúbrase con otro plato, y déjese me
e, y sírvase caliente con especias dulces.
No creo que en ningún sitio de España se pueda comer hoy en día una olla semejante.
Serradilla
37
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
se conserva todavía, aunque tanto él como el monast
erio sufrieron los desmanes de la invasión francesa
El edificio destinado al empera
flanco de este monasterio,
situado en una zona particularmente salubre. El edif
icio estaba compuesto de ocho salas cuadradas. La
mitad en la planta baja con un corredor que conducía a un gran jardín donde se habían plantado
con dos terrazas semicubiertas. Sabiendo lo sensible
que era al frío se habían instalado grandes
chimeneas en las estancias destinadas al emperador.
Su alcoba estaba comunicada con la iglesia del
enfermo e imposibilitado de levantar
se del lecho. El decorado de su
rtas de entrada a su cámara esta
ban pintadas de negro, los muros
gro y otro dosel más
Las cortinas de su cama también eran de
estaban especialmente
is almohadillas y de un soporte para mantener las
piernas extendidas. También se habí
y su vestuario estaba abundantemente surtido de tr
ajes de seda guarnecidos de armiño o tejidos con
Se ha hablado mucho de que Carlos I hizo celebra
minuciosidad que, acostado en un ataúd, oyó con devoci
ón la misa de difuntos. Parece ser que, según
apócrifo. Aunque recordemos que Carlos I era hijo de doña Juana la
En Yuste se dedicó a la mecánica, con afici
ón extraordinaria en la
relojería y como no
relojes marchasen de acuerdo marca
ndo todos la misma hora y los mismos
minutos exclamó:
Cuentan que el emperador Carlos V concibió
y le propuso una entrevista amorosa. La virt
—Señor, si tuviese dos almas, arriesgaría una po
r complacer a vuestra majestad; pero como sólo
ra encerrase en un mona
sterio, luego de haber
abdicado en su hijo Felipe, besó
la tierra diciendo esas palabras:
—¡Oh madre común de los hombres: desnudo he
salido del vientre de mi madre y desnudo
Aunque otros afirman que
—Salve, madre común de todos los mortales.
Desnudo y pobre vuelvo a ti, tal como salí del
vientre de mi madre. Deja que en ti repose
hasta el día que Dios me llame a su juicio.
Y aún hemos encontrado otra versión,
muy semejante a la primera, que dice:
—Yo te saludo, madre común de los hombres; de
mi madre, desnudo
Vega
Vega
38
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
sucesor, Felipe II, pensaba
cambiar la capitalidad del rei
—Si quieres conservar tus dominios, deja la cort
e en Toledo; si deseas aumentarlos, llévala a
Lisboa; si no te importa perderlos, ponla en Madrid
El 21 de septiembre de 1558, cerca de las dos de
la madrugada, después de haber permanecido
ó el emperador Carlos V esas
"Pusiéronle una vela encendida en la mano
hombro de su fiel servidor Quijada, se esforzó en
asir con la mano izquierda
emperatriz, y que por mandato de
l mismo Carlos se había tenido
y como tratase de apartarlo el
nte mirada en aquel sagrado símbolo, que era para
él un recuerdo no menos del amor hu
mano que del divino. El arzobispo
comenzó a recitar el salmo "De
el moribundo un esfuerzo para abr
entera, que se oyó claramente
en la pieza inmediata:
"¡Ay Jesús!"
almohada, expiró sosegadamente"
Vega
Vega
Vega
39
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El martes 21 de mayo de 1527 nació en Valladolid
emperatriz Isabel soportó un parto largo de más
de trece horas y, llegado el momento, aseguró: "Eu
más de la corte era ésta del alumbramiento.
dar a luz para no mostra
r tampoco las facciones
desencajadas ante los cortesanos presentes, lo que
es tradición familiar
desde su alteza la Reina
Católica, cerradas las ventanas y matadas las luces en
el interior, nació el primogénito en presencia
misma del emperador. Es un niño rubio, de rizados cabe
muy blanca. A poco, las
campañas anunciaron la novedad de un heredero y, con f
y venía lloviendo desde la noche.
lacio que albergara la corte, pues
su real palacio era a la sazón
el convento de San Benito, Sus Majestades ocupaban un caserón propiedad de don Bernardino de
Pimentel junto a la iglesia de San Pablo de los
dominicos, con la que forma trasera. Hoy en día
El 5 de junio, abierta hasta el suelo una de las ve
ntanas bajas que dan a la Corredera, la comitiva
unos pocos metros para hallarse en San Pablo;
pero esto tan sencillo, claro es, se revistió de gran pompa regia y so
lemnidad imperial, que a su vez los
cronistas exageran
"El rey don Felipe de Austria, —dice Lorenzo Vitale
— hijo del emperador Carlos V, nacido en el
mes de mayo de 1527, ha tenido cu
atro mujeres: una, po
francesa, y la última alemana; ésta es hija del
emperador Maximiliano. Cuatro hijos han salido de esos
matrimonios; dos hijos y dos hijas; el nombre del pr
del infante, don Diego;
la mayor de las dos infantas se llama Isabel; la segunda Catalina"
En aquel tiempo, los príncipes se casaban
edad. María de Portugal, la primera esposa, tenía la misma edad que
el príncipe Felipe, dieciséis años. María Tudor, en
cambio, contaba treinta y ocho cuando desposó a un
Felipe de veintisiete. La más joven fue Isabel de Va
lois, sólo catorce años pa
ra un marido de treinta y
Díaz—Plaja
Díaz—Plaja
40
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"El rey es de una estatura mediocre, pero muy bi
os cabellos empiezan
humor es melancólico. Es un príncipe muy católico,
amigo de la religión; notable por su prudencia
especie de distracciones del espíritu
. Una media hora después de su
comida despacha todas las súplicas que debe apostilla
r, todos los mandamientos,
palabra, todos los documentos en los que debe poner su firma. Hecho esto, tres o cuatro veces por
semana va en carroza al campo para cazar con ballest
Acude a las habitaciones
de la reina tres veces por día; por la mañana, ante
s de ir a misa; durante el
trabajo, y por la noche, en el momento de acostarse.
Tiene dos camas bajas, que están alejadas una de
otra un palmo; pero, por la cortina que las cubre,
parecen no ser más que una. El rey siente una gran
ternura por su mujer, la tiene más bien encerrada
No sabemos con exactitud quién es el autor de
como anónima en la bibliografía de viajes por España”
Prudente. Tremendo erro
imprudentes como él y ninguno, como él, ha consegui
do disimular bajo la capa de la prudencia
pequeños y grandes defectos que minimizaron su grandeza.
acudió a Flandes en el moment
perder con su ausencia? ¿Cómo pudo ser prudente qui
mantendrían el catolicismo en Inglaterra? ¿Cómo pudo ser prudent
e quien mandó de embajador a
Roma al duque de Sessa, evidentemente judío
y supuestamente masón? ¿Cómo pudo ser prudente
quien puso al frente de su armada al duque de
Medina—Sidonia, que no ha
bía visto nunca el mar?
e el papa Sixto V cuando, al
pedirle Felipe más dinero para
construir una segunda armada, le contestaba:
—Vuestra majestad consume tanto tiempo en cons
ultar sus empresas, que
tiempo y consumido el dinero.
Si Sixto V no lo consideró prudente, si tantas fueron sus imprudencias, ¿consiguió acaso el título
había en él una doblez hipócrita?
No; de ninguna manera. Entre sus virtudes cuenta
la de su gran sinceridad consigo mismo. La
Eso cambiaría más tarde
Díaz—Plaja
Moragas
41
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Felipe II, rey de España, no era tímido con respecto a las cosas de su Estado, pero Felipe
Trastámara era terriblemente tímido con respecto a su persona.
Cuando su primera esposa llegó a Salamanca para
Lo mismo hizo en Toledo cuando
timidez la dio en Port
su mismo palacio a
su hermana María y a la hija de ésta, la que bajo
ingresar en las Descalzas Reales. Felipe se enamoró de su sobrina y la deseó en matrimonio.
Para ello era preciso confesar su amor, diciéndol
o a su hermana. Y para
máxima demostración del tímido. Desde su habitación,
Testimonios hay que nos muestran a una madre ci
ertamente exigente con su hijo, al que quiso
hacer comprender desde pequeño la im
portancia de su rango. Pero no si
el primer maestro que tuvo el príncipe, don Pedro
González, que él y el marqués de Lombay —el
Felipe montando un pequeño asno por las calles de
Toledo —convertido en un "machico pequeño y no quiso que
le sentasen en la silla, sino los pies en los
estribos"—, lo que provocó que la multitud se le acer
cara bromeando y que la emperatriz, que por allí
También se cuenta que los modales de la emperatriz eran tan
representación de Las Tres Gracias llevada a cabo en
una medalla, en cuyo reverso se grabó la
haber tenido lugar el nacimiento
estando la luna en cuarto menguante;
tambaleó para el sentir de muchos, ya que los ac
Bautizado como don Filipo por el primado Fonseca en
memoria de su abuelo paterno Felipe I el
Hermoso, rey de Castilla con doña Juana la Loca, el
de la pila pues pensaba
debía dársele el nombre de su bisa
Lloró aquél con fuerza al contacto extraño con el agua bautismal, cosa, por lo demás, frecuente.
Comenzaron los festejos, abundantes
La emperatriz no se levantaba del lecho hasta
el 12 de junio, y el 30, cumplida la cuarentena,
saldría vestida de terciopelo blanco, a recibir la
Moragas
Calderón
Oliveros de Castro
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
tido postergado en la ceremonia del bautismo al no
Como se puede ver, el título de
Felipe II y no fue un invento de
Fueron sus maestros: Juan Martínez Silicio, lati
nización de un apellido Quijano, clérigo y erudito
A partir de 1535 Felipe pasó a formar parte de
Salamanca, con don Juan de Zúñiga, comendador mayor
de Castilla, como ayo responsable de instruir
al heredero en la vida de la corte. Hombre de
egó a quejarse de la forma en que le hablaba. Sin embargo, la valía
no se pueden poner en duda. El propio emperador,
enterado de las quejas de su hijo, escribe para decirl
e: "Si os habla con franqueza es porque os guía. Si
os adulase y solamente procurase satisfacer vuestro
s deseos, haría como t
odo el resto del mundo y no
hombre, viejo o joven, que carece de una experiencia
que le permita distinguir
Felipe II durante su infancia:
6 de la mañana: Levantarse, oraciones, desayuno,
misa, dos horas de estudio, comida y juego.
Mediodía: Una hora de canto.
racciones con hijos
Confesión mensual.
Los domingos, limosnas
jeres, aunque no tanto como se dice. La prueba
de ello es una carta del emperador
de datos de cierta escapada del
príncipe en casa de un tal Perote. Al parecer se trataba, aunque no es seguro, de una pequeña
aventurilla sin trascendencia.
En mayo de 1542, justo cuando don Felipe cumplía qui
Rosellón, que entonces pertenecía a la Corona
aunque no es seguro— que marchó con él, al frente de
las tropas, por primera vez en su vida, el joven
Felipe, que era aproximadamente de la misma edad que
el príncipe francés, y ambos participaron en las
Ríos
Calderón
Calderón
43
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
breves operaciones militares que tuvieron lugar alrede
dor de aquella ciudad, antes de que los franceses
a levantar el cerco.
Don Felipe atravesó entonces por primera y úni
propiamente en territorio francés, pero estuvo muy cerca de hacerlo
Tenía muy pocos años el príncipe don Felipe cu
ado de su madre, doña Isabel y figurando en la
comitiva el doctor Villalobos.
La emperatriz se mostraba muy contrariada po
r la pusilanimidad del
por menos de decir, con enojo:
—¡Cuánto temo que este niño ha de ser cobarde!
Medió entonces el médico de cámara y, haciendo una
lisonja al príncipe, le dijo a su egregia
madre:
—No tenga vuestra majestad miedo, que en ve
rdad cuando yo era pequeño, que era el mayor
judihuelo de la vida, y de cada cosa temía, y ahor
a, en cambio, ya veis lo que hago, que no dejo nadie
que no mate
emperador escribiendo a
como me lo habéis confiado, no ha
béis tocada todavía a ninguna mujer
vuestra, del mismo modo no os dejéis
Dios y una vergüenza ante vuestra esposa y el mundo..."
su doble prima portuguesa María,
hija del rey Juan III —hermano de la madre del novi
hermana de Carlos V.
Al mismo tiempo se proyectó y anunció —para unos
años más tarde, dada la poca edad de los
No es extraño que uniones endogámicas como éstas diesen frutos singulares
Parece que el príncipe escuchó y pr
acticó en el futuro los consejos paternos, tanto en su papel de
gobernante novato como en el de joven recién casado, aunque en este último terreno su poca edad y su
inexperiencia se hicieron notar
al principio. Por lo visto, la
consumación del matrimonio no fue
inmediata ni tampoco fácil, lo cu
ego tanto en la madre de la novia
como en el padre del novio, que escribieron senda
s cartas íntimas, con advertencias más o menos
Tomás
Vega
Tomás
Tomás
Tomás
44
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
sana y muy concertada en venille
la camisa a la regla",
según el embajador Sarmiento—, pero que tenía
la simpatía ni la sensualidad, poco despierta aún,
de aquel muchacho de dieciséis años, más interesado por
s libros, la música y la
pintura que por las mujeres
Pero al comenzar el año 1545 era evidente que ella estaba embarazada.
Y este hecho acalló todos los comentarios. El em
mediados de julio, fue difícil y trajo consecuencias
nque y con malformaciones,
logró sobrevivir y fue llamado Carlos
como su ilustre abuelo; pero la
madre, víctima de una infección
puerperal, tratada con los métodos
una pulmonía y una sepsis brutal, que se
la llevaron rápidamente de este mundo
Desde muy temprana edad apareció en él el gusto
por la música. Felipe se negaba a viajar sin sus
taba oír música de la más alta calidad.
Posiblemente aprendiera a tocar la viola y la
enfermizo, su pelo rubio y su cutis pálido le daba
n un aspecto casi albino. Hacía dos comidas al día:
fin despierta, parece que una dama de la
Don Felipe no se parecía a la mayoría de los hombre
. Sus rasgos acusaban un componente genético más borgoñón y
portugués que hispánico, como han señalado algunos
modernos, por ejemplo,
Sánchez—Albornoz en su magistral
"España, un enigma histórico".
Tomás
Tomás
Ríos
Tomás
Rubio y de ojos azules
Tímido, desconfiado, melancólico
45
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
ignoraba el alemán, el inglés,
el francés y el flamenco, y nunca demostró mucho interés por
de sus futuros súbditos
de aquellos idiomas
Digamos, sin ir más adelante, pues las noticias de
estos amoríos juveniles son vagas, que Felipe
s pasiones amorosas. Se cuenta a este respecto que durante su
a la hermosa vizcondesa de Montague
Felipe a través de una ventana abierta se acercó hast
a ella; pero, apercibida la
dama de su presencia,
cogió un bastón y propinó un vigoroso golpe al atrevido galán. Felipe si
empre trató con la más perfecta
deferencia a la que injuriosamente había ofendido
Poseía Felipe un buen juicio y una memoria afor
ave defecto que anulaba
estas cualidades: no era capaz de adoptar soluciones
rápidas. Cuando se necesitaba obrar con celeridad
perdía el tiempo en consultas y deliberaciones.
meditando y midiendo con parsimonia las palabras que
expresar su pensamiento por escrito
icantes que éstas fueran. Nada
se le acumulaban los informes y
documentos sobre su mesa; todos habían de ser leídos y contestados, con notas marginales o
Cuando recibía malas noticias se ponía
enfermo y sufría de diarreas.
En todos los momentos de su vida mantuvo la gr
de la dignidad real. Cuando le comunicaban buenas o
malas noticias no manifestab
Nadie mejor que él supo reprimir los impulsos de su
alma. Jamás se encolerizó; todo estaba calculado,
sabía disimular su disgusto y esperar el momento pr
de su risa al cuchillo no había más distancia que el
filo de ese cuchillo. No se apresuraba a castigar a
los que provocaban su odio, pero una vez empezab
a su persecución ya no la detenía: su venganza
resultaba implacable
Por fin, el 2 de septiembre fue bautizado el in
fante con el nombre de
Un año más tarde, Felipe escribió a su padre
príncipe causaba a sus nodrizas: "Ya V. M. tiene en
tendido cómo, por haberle
Tomás
Ríos
Ríos
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Ana de Luzón, ama del infante, se tuvo duda si convendría que ella le diese
médicos que yo mandé juntar para ello, se acordó
conveniente. Después,
la leche, por donde fue menester mudar otras
amas; y ha habido la dificultad y trabajo que V.
M. habrá sabido, porque las mordía a todas".
mportamiento del infante don Carlos un claro
síntoma de su patología posterior
Después de la inesperada muerte
de la princesa María Manuela de
de carácter político por los Países Bajos y Alemania
, Felipe puso en marcha la maquinaria del Estado
con el fin de pactar un nuevo ma
trimonio de conveniencia con otra princesa portuguesa,
Manuel el Afortunado y de doña Le
iados los contactos entre ambas
porque, según palabras del propio Fe
lipe, "su hermano, el rey Juan
III, regateaba dar más de 400.000 ducados de dote,
Ha empezado su biblioteca con "La guerra judía" de
La pintura y la música se cuentan entre sus afic
el grado de virtuosismo de su hermana doña Juana, y
compra su primera obra maestra de pintura, "El
desprendimiento", de Van der Weyden, pieza que
último Renacimiento
Ya soberano, Felipe II, se vio forzado, en un prin
cipio, a continuar la política imperial de su
mpe la concertada tregua
en el mes de noviembre del mismo año 1556. Por otra
parte, el papa Paulo IV muestra manifiesta
comulgarle, al igual que al duque de Alba, "por
preparar ataques armados contra la
españoles, a cuya cabeza iba el famoso Melchor Cano, fue
papa, considerado como señor de sus Estados temporales"
desproporcionada al cuerpo, pelo negro y de complexión débil:
"... da signos de ser muy soberbio, pues no puede
soportar estar mucho rato delante de su padre
con la gorra en la mano y llama al padre hermano y
acundo como cualquier otro
Sentía gran admiración por el
emperador, recluido en Yuste
Se habló de los amores de don Felipe con la be
libro de Lacarta, varias veces citado:
Calderón
Calderón
Oliveros
Oliveros
47
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Elena, hija de unos monteros de
condición hidalga, vino con unos dineros de su hermano a vivir
drid, el conocido como el de la
Para librarse del estorbo del marido, capitán de su
ró varios meses y se
La bella moriría apuñalada en su cama por un pr
Años antes, a raíz de su primera viudez, se hallar
Catalina Lénez, soltera e
dama de Bruselas, de las que
nacería una hija cuya
ental con doña Eufrasia de Guzmán, dama de doña Juana. Este
correspondería al tiempo en que el rey aguardaba a
1564. Encinta de Felipe II, su matrimonio con el príncipe
maledicencia. El cuarto
príncipe Ascoli, pendenciero y en problemas con la justicia sería hijo del monarca.
De su ficticio romance con la prolífica princes
y Gómez, su consejero,
sería general de caballería con Farnesio en los País
es Bajos y fallecería en
Luxemburgo en 1596 tras
una existencia no menos agitada que
En la nómina de sus lances de amor ninguna
argumentadamente cierta.
Felipe llega a cumplir veintiséis años
y su tálamo nupcial está vacío.
Tiene en sus manos el poder más grande sobre
el más grande imperio conocido, pero es hombre
s sentimientos. Si antes su boda había sido con
Portugal, pues dejémonos de romanticismos que no exis
lidades que en este caso eran
los intereses del imperio. Lo importante en ese
momento era proyectar una
Si primero fue en Portugal ahora será en Inglat
Francia y Austria. El amor no contaba para nada, ni la
belleza, ni la edad; sólo importaban los intereses
Esta vez la mujer escogida será la prima de
—hija a su vez de los Reyes Católicos—
y de Enrique VIII, rey de Inglaterra.
María Tudor cuenta en este momento trei
nta y ocho años, doce más que Felipe. Es
auténticamente fea, el color del pelo rojizo, apenas
tiene cejas y sus ojos carecen de brillo. En el Museo
48
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
María es fea, pero es muy honesta, muy culta y
aparte naturalmente del inglés, su idioma paterno,
domina el latín y comprende el castellano, aunque no
En un primer momento se habló de casar a la pr
incesa con el emperador
Carlos I, pero el
compromiso no llegó a hacerse efec
tivo, pues las conveniencias reales
hicieron fracasar el proyecto.
Recordemos que Felipe es todavía príncipe, pues su
ñola, a través de un enlace matrimon
ial, hace recordar un poco a lo
Pero este caso no sucedió jamás.
ea de paso tenía seis dedos en una mano, tuvo que
sufrir la pobre María la humillación de ser llamada "l
ady Tudor", como otras hijas bastardas de la Casa
Más adelante tuvo que firmar
un testamento en el que declar
aba: "Reconozco, acepto, tomo y
declaro a su majestad el rey como cabeza suprema en
la tierra, después de Cristo, de la Iglesia de
Inglaterra, y niego rotundamente
El matrimonio entre María y Carlos no se real
izó, pero en el ánimo del emperador quedaba
pañola. Por otro
lado, Carlos veía también la necesi
más fuertemente la sucesión en
por desgracia resultó exacta, ya
que el príncipe Carlos fue el
tristemente protagonista de actos
ularizadas más tarde por los enemigos de
España, dieron lugar a uno de los capítulos más ne
Su matrimonio con el príncipe Felipe se concertó
por sugerencia del primo de ésta, el emperador
fe católica, y a este fin se solicitó oficialmente
su mano para su hijo el príncipe de Asturias, que
llevaba nueve años de viudez y tenía veintiséis de
edad, es decir, doce menos que la novia propuesta,
l por el impedimento del parentesco
Don Felipe acepta disciplinado el proyecto de su pa
dre: "... puesto que vuestra majestad piensa
como me dice y desea arreglar el matrimonio conmi
go ya sabe que soy hijo obediente y no tengo más
deseo que el suyo, especialmente
Junceda
49
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
orme —señala Cabrera— no venc
Las capitulaciones, firmadas en Londres por el conde de Egmont, confirmaban la razón de Estado
que movía a la realización de esta
lace se celebró por poderes al
siguiente día, estando representado don Felipe por el
conde de Egmont, destaca
do aristócrata flamenco.
echo de la reina para públicamente cumplir con la
tradicional costumbre, pero, claro
pies a cabeza con su armadura ya
que, como es natural, no tenía poderes para mayores
intimidades. El padre Mariana escribe en su obra
que "Egmont, fiador del futuro matrimonio, hizo la
ceremonia de recostarse
armado en la cama de la
reina, según era costumbre de
los príncipes de aquel tiempo"
Felipe II era profundament
sus disputas con el papa como soberano
temporal. He aquí la carta que el
pontífice conocida y autorizada por el rey español:
"Vuestra Santidad ha sido instituido como pa
stor y no como lobo que devora los rebaños de
Cristo. El emperador y el rey, los
las más graves
nta Sede ha llegado a amenazar con deponer al rey de
mi amo, y yo por la sangre
que corre por mis venas,
que Roma temblará bajo el peso de mi brazo..."
estar encinta, pero desgraciadamente, a medida
que aumentaba la hinchazón del vientre de la rein
a aumentaba también la duda de que el embarazo
fuese cierto y, en efecto, al
pasar los meses el tal embarazo resulta ser hidropesía.
Una de las cláusulas del contrato matrimonial er
matrimonio heredaría la
moría sin descendencia el primogénito de Felipe y la
versal de los tronos de
Inglaterra y España. Es difícil imaginar lo que hubi
tan dispares como el
Cuando se tuvo la certeza de que el embarazo de María Tudor no era tal, sino enfermedad, Felipe
hacia Flandes, donde su padr
e Carlos I le reclamaba
s Países Bajos, y es precisamente
cuando María emprende la persecución contra lo
s protestantes. En las hogueras perecen un número
él viajaban los 97 cofres de oro americano sin
causó una magnífica impresión entre
los londinenses. Dice Elder: "E
la frente despejada, los ojos grises, recta la nari
z y varonil la apostura. Su paso y movimiento tan
ernas y demás miembros,
que difícilmente hubiera podido ofrecer la Naturaleza una más perfec
Junceda
Junceda
Tomás
50
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
que tiene veintiocho años. A mi modo de ver, debe
de ser un espíritu animoso, un agudo entendimiento
resto de la comitiva resultó, si
n embargo, fría y distante en
cuanto a trato y disponibilidad, lo que provocó no poc
os problemas entre españoles e ingleses. Como
escribe un cronista anónimo: "Los
pañoles más que al diablo, y así
nos tratan. Róbannos en poblados, y en camino nadi
e se osa demandar dos millas que no le roben, y
ansí a más de cincuenta españoles
cierta compañía de ingleses. Son
en esta tierra que no se
puede creer, que andan muchos juntos de veinte en
veinte... Y aunque estamos en buena
tierra, estamos entre la más mala
mundo; y ansí son estos ingleses muy enemigos de la
nación española. Lo cual bien se ha mostrado en
Tampoco parece que fueran mejor las cosas con las damas inglesas. El mismo cronista las
describe de la siguiente forma: "
...las ropas que traen encima son de
damasco o de raso o de terciopelo
de colores, y de muy malas hechuras... Van asaz
deshonestas cuando van de camino y aun de asiento.
No son nada hermosas ni airosas en danzar; todas sus danzas son de andar y al trote. No hay caballero
español que esté enamorado de ninguna de ellas ni se
dan nada por ellas, y ellas hacen lo mismo. No
son mugeres para que los españoles se fatiguen muc
ho en hacerles fiestas ni gastar sus haciendas por
Por último, el cronista anónimo critica duramente el
estilo de vida y hospitalidad de la corte
inglesa:
"Todas las fiestas acá son de comer; y ansí co
men en palacio todos lo
ochenta hasta cien carneros, y lo
s carneros de acá son muy grandes
y muy gruesos; y con esto se gastan una docena de vacas, que son muy gruesas, y una docena y media
a, que ordinariamente se gasta en
venados y xavalíes y mucha copia
Y luego añade: "Porque hay mucha cerveza se bebe
más que lleva agua el
ras y las damas y algunos caballe
ros azúcar. Y hay muy grande
tráfago y barahúnda en palacio. Y con cuantos aposentos hay en estas casas nunca han dado a la
duquesa de Alba una cámara en palacio. Es la
más ingrata gente que se ha visto jamás"
La decepción fue tal, que la mayoría de los caballe
Inglaterra con la justificación de ir a formar parte
de las huestes que luchaban en Flandes contra los
las. Y "como el rey se
los concediera, fue ya como un jubi
noche, solos o en grupos numerosos, los españoles acudían a su príncipe rogándole les permitiera
De esta forma tan poco brillante se cierra la aventura de los caballeros españoles en la tierra de
Amadís de Gaula y del rey Arturo
Calderón
Calderón
Calderón
Calderón
Calderón
51
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
esentado siempre como fanático cat
Inglaterra pase a Isabel, en vez de a María Estu
ardo, católica, y lo hace con tanto más empeño cuando
la Estuardo se casa con el delfín de Francia, más tard
e Francisco II. Isabel ve con alegría que tiene a su
sino también al católico rey de España.
Pero todo se está terminando. María, enferma, cont
El 5 de noviembre de 1558 el Consejo de Estado inglés
abel como heredera del
reino, y María así lo hace, poniéndole como condición
que debe mantener la re
El 17 de noviembre de 1558 María Tudor, reina de
España durante tres, moría sin ha
El último acto católico celebrado en la catedral de Westminster fue su funeral, presidido por la
recluyó durante unos días en un
idea de casarse con Isabel I.
Muerta María Tudor, Felipe II pensó en casarse c
inconvenientes imposibilitaron la rea
lización del proyecto. Uno de ellos er
reina. Felipe quería que Isabel abjura
se del protestantismo, cosa que Isab
el no quiso hacer, no se sabe si
porque estaba segura de que con ello se enajenaría
súbditos protestantes, que eran mayoría.
Otro inconveniente era la imposibilidad de la reina
iadores ingleses de la
época la denominaron la reina virgen, en lo que
llevaban muchísima razón, aunque omitieron la causa
, por una malformación c
Los proyectos matrimoniales de Felipe II tuvieron
que cambiar de dirección y volvió para ello sus
Francisco I, el rey francés derrotado en Pavía
había muerto de sífilis,
La enfermedad del rey francés tiene un origen
muy curioso. Se había enamorado, o por lo menos
dama de la corte que era conocid
a por todos con el nombre de la
Si la dama acogió con alegría las proposicione
s del rey, no fue así con su marido, que no se
hasta contraer lo que en Francia se llamaba "mal
italiano", en otras partes "mal fr
ancés" y que, desde el poema de Fr
gallico", ha sido con el nombre del protagonista:
un pastor que había contraído este mal. Una vez
comprobado que se hallaba infectado, Le Ferron se
acostó con su esposa, inoculándole el mal, y ella a
su vez lo transmitió a su real amante. Como se ve,
Postrado por la gota y los desengaños, y como qui
era que el príncipe Fe
lipe había llegado a la
mayoría de edad, el emperador Carlos I de España,
su hijo los dominios
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
No obstante prosiguió interviniendo directamente
rey prestaba la mayor atención posible a las indicaci
ones de su augusto padre, éste no debía estar muy
conforme con la marcha de las cosas cuando es fa
ma que contestó a los monjes de Yuste cuando le
felicitaron, en el primer aniv
—Hoy hace, en efecto, un año que abdiqué y justamente un año que me arrepentí.
También se refiere que, con motivo del mismo aniv
—Hoy hace un año que mi padre abdicó, y un año también que se arrepintió
A poco de llegar Felipe II a España, se pensó en la conveniencia de que vi
llamada Isabel de la Paz, y a primeros de diciembr
e fue enviada a España madame Isabel, en medio de
abrazos y lágrimas de su madre, Catalina de
Médicis, y acompañada
En Roncesvalles es entregada la princesa a la
comitiva española, presidida por el obispo de
za y el duque del Infantado, el
diversiones, pero, cerca ya de esta ciudad, Felipe II
ordenó a la comitiva de la reina que no hiciera la
entrada en Guadalajara hasta el ma
rtes día 20, obedeciendo seguramente
esta demora a la enfermedad
, "...que se hallaba enfermo a
En los días finales del mes de enero se cele
pompa verdaderamente regia, siendo padrinos el
duque de Alba, que había acompañado a doña Isabel
Se habían iniciado las negociaciones para el enl
ace de Isabel de Valois con el príncipe Carlos,
muerte de María Tudor hizo cambiar los planes.
La alianza matrimonial con Francia era absoluta
mente necesaria y comprendiéndolo así, y viendo
que la boda de su hijo Carlos tardaría mucho en
realizarse, Felipe II decidió sustituir a su hijo y
ofrecerse él mismo como esposo de
Isabel. La idea tenía una mera base
la que dirigió los cuatro matrimonios del rey Felip
e. La historiografía protestante y los autores
románticos dieron una versión sentimental del
hecho, magnificando la
ennegreciendo la del rey. Recuérdese a este respect
o el "Don Carlos" de Schiller o el "Don Carlo" de
Verdi, basado en el drama del autor alemán.
aba en la catedral de Nuestra
Señora de París la boda de la
princesa Isabel de Valois c
on Felipe II, representado por pod
eres por el duque de Alba.
El magnate había llegado de Bruselas acompañado
Gómez de Silva, el príncipe de Or
ange, el conde de Egmont y muchos
días antes al señalado para la boda. Una inmensa
multitud los contemplaba curiosamente mientras atra
vesaban la capital, en cabalgata rumorosa, hasta
llegar al Louvre. El duque se arrodilló ante el rey, que le aguardaba, el cual le hizo levantar y,
cogiéndole amistosamente el brazo
Vega
Oliveros
53
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La ceremonia tuvo lugar, como se ha dicho, en la catedral de Nuestra Señora, el 22 de junio. La
corte vistió sus mejores galas para
al trono más alto de Europa a la
más gentil de sus princesas. Un cortejo imponente marchó desde el palacio del obispo a Nuestra
estas a cual más aparatosa, la última de las
cuales fue un gran torneo que se realizó en el
patio del palacio Des Tour
hombre dado a los deportes, fuesen éstos la caza, las cabalgatas, la lucha, los torneos o los juegos de
pelota. Como final de las fiestas se había organizado un torneo en el que participaban los más brillantes
caballeros de la corte francesa. Entre ellos, como es natural, no
Se llamó enseguida a los médicos de la corte,
pronto se hizo decapitar a cuatro condenados a muerte
y en sus cabezas se reprodujo la herida del rey
de la mejor manera que se supo. Desgraciadamente,
rey moría cuatro días después.
abel sucedían los llantos por la muerte del rey. En poco tiempo
Isabel había pasado a ser casada y
huérfana. Pero a rey muerto rey pues
Enrique II fue
proclamado rey con el nombre de
Francisco II y coronado en Reims el
día 14 de septiembre de 1559.
Un mercader portugués, a sabiendas de que Fe
maravilla en su serie", ofreció a Felipe II un di
amante esplendoroso. Todos los que rodeaban al
monarca en aquel momento, asombrados
de la extraordinaria belleza de
—¿En qué pensabais cuando distei
s tanto? —preguntó el soberano.
un rey Felipe II en el mundo...
54
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
más la agudeza que la precio
sidad, y mandó luego pagarle el
diamante y premiarle el dicho, ostentando la superi
oridad de su gusto en el precio y en el premio
Isabel de Valois salió de París hacia España. El
frontera y allí la sorprende una tempestad de nieve
tan grande que no recordaban otra semejante los
más viejos habitantes de Roncesvalles, a cuyo monasterio llegó la comitiva a duras penas y con sus
componentes transidos de frío y habiendo perdido
equipajes de las damas
Los pobres animales habían resbalado y caí
lo que se responsabilizó a los acemileros.
En la gran sala del monasterio tiene lugar la entrega de la reina a los representantes del rey
español. Es curioso anotar los términos en
recibido de la casa del mayor
rey del mundo para ser entregada
entre las manos del rey más ilustre de la Tierra".
oración muy al estilo de la oratoria de la época. El
día: la más universal y usual de su tiempo.
Continúa la caminata de la comitiva hasta llegar
a Guadalajara, donde se alberga en el palacio del
Infantado, pues Felipe II ha escogido esta ciudad co
mo homenaje a la familia Mendoza, titulares del
El 28 de enero de 1560 llega la regia comitiva
a Guadalajara, aposentándose en el espléndido
do, donde había reunido cortes e, impaciente por
conocer a Isabel, espía su paso
desde la penumbra de un corredor.
ión en la capilla de pala
cio, oficiando el cardenal
los de afuera creían, en el inte
rior de la bien guardada cámara
no se estaba consumando el matrimonio. Con sus
catorce años aún sin cumplir, Isabel era impúber.
Sólo unos meses más tarde pudieron los
príncipe Carlos, afirmando que
en aquel momento el príncipe se enamoró de la re
ina y ésta del príncipe, comenzando así los celos de
uno y la pena de la otra. Pero nada es más falso. Por
una parte, el príncipe no asistió a la ceremonia por
estar enfermo de cuartanas y, por otro lado, la leyenda
quiere hacer ver que la diferencia de edad en los
nuevos esposos pesaba en el ánimo de Isabel, pref
, el pelo rubio, por lo que parecía más flamenco
que español, aire juvenil, delgado y facciones más
que correctas. Carlos era un muchacho con la cabeza
pierna más corta que otra; es decir,
los historiadores románticos.
Isabel tiene catorce años; es decir, esta edad en
que las niñas se creen mujeres porque empiezan a
Vega
55
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Brantme dice que "tenía hermoso rostro y los cabe
llos y ojos negros, su estatura era hermosa y
más alta que la de todas sus herm
anas, lo cual la hacía muy admira
mismo muy apreciadas; y esta estatu
ra la acompañaba con un porte, una
majestad, un gesto, un caminar y una gracia mezcla de
la española y la francesa en gravedad y en
e cuerpo bien formado, delicado en
, alegres y buenos, afable mucho".
e influye sin duda en el ánimo de Isabel, pero en
sentido contrario a como lo presentan ciertos auto
res. Una muchacha es más mujer a los catorce años
que un muchacho es hombre a la misma edad. No ha
y duda que en el ánimo de una mujercita de
catorce años influye más el trato de hombre a mu
treinta y cinco años que no la camarader
ía de un muchacho de su misma edad.
imera regla y Felipe II se decidi
ó a consumar el matrimonio, lo
cual no fue fácil porque, como el embajador francés escr
ibía a la reina Catalina de Médicis, "la fuerte
de mucho valor para evitarlo".
La corte española era muy distinta a como no
s la pintan algunos historiadores que ven como
le gustaba mucho bailar y
al parecer lo hacía con
fiestas, entre las que
nto gustaban a la reina por ser una magnífica cazadora con ballesta.
A todo ello hasta mayo de 1564 no llegó el deseado em
tural alegría por volver a ser padre, es
peraba con ansia el nacimiento de un
nuevo vástago masculino, ya que le
preocupaba hondamente la salud física y mental del enfermizo
Pero el embarazo provoca gran malestar a la
reina. Vahídos, dolores de cabeza, vómitos.
Consultados los médicos, éstos recomiendan abunda
ntes sangrías, con lo cual no hacen más que
provocar un aborto de dos mellizos de tres meses.
El rey quedó muy afectado por ello, hasta el
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
imer médico de cámara, y le
suministró unos pediluvios de agua
tibia y leche. A la mañana sigu
manos para saludarle,
exclamó:
Este elogio de un soberano tan poco acostumbrado
desde aquel momento llamaron todos a Vallés el
Divino. También es conocido por el Galeno
aba en España traer los hombres barbas y cabello
largo y peynado, y por su gran modestia introduxo el co
y es de mucha policía
para la limpieza y el aseo del cuerpo, y más segur
o en la guerra, donde la barba larga es dañosa
viniendo a brazos con el enemigo"
Cuenta Porreño en su "Dichos y hechos de Felipe II", que don Gonzalo Chacón, hermano del
do hallada en su posada una dama
perseguido por orden del rey, pero durante algún tiempo pudo burlar la acci
mpareció ante el monarca, ya
—Fraile, ¿quién os enseñó a no obedecer a vuestro
rey y a encubrir un delincuente tal? ¿Qué os
movió?
on gran humildad y respondió:
—La caridad.
vista al alcalde, y le dixo enviarle luego
bien acomodado a su convento, que si la car
idad le movió, ¿qué hemos de hacerle?"
—Suéltenle, que no hay príncipe de quien meno
s se quejen los suyos que del que les da más
licencia para quejarse.
"¡Oh, grave sentencia —exclama
Porreño, de quien tomamos esta
monarca, que consideraba altamente que la última
señal de servidumbre es quitarle a un atribulado el
haciendo unos a otros complimentos y cortesías
Vega
Porreño
Vega
Vega
57
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
del Estado, atendía minuciosamente al adelanto
ano don Juan de Austria, prez y glor
digno hijo del guerrero emperador Carlos V, engrande
cía el nombre de la nación española, ornaba su
frente con inmarcesibles laureles y llenaba de
consuelo y admiración al mundo humillando todo el
poder de la media luna en la me
morable victoria de Lepanto.
provisional y en compañía de sus monjes, cuando
entró don Pedro Manuel, caballero de su cámara,
manifestando en su semblante una gran alegría,
El rey permaneció impasible "gran
a— de la Casa de Austria,
l imperio"; sólo hizo al
caballero una seña para
que esperase, y continuó en las vísperas
la menor alteración
de su semblante y serenidad habitual. Acabadas las
vísperas llamó al prior y le encargó mandase cantar
Recibía a todos y escuchaba con avidez escolar desd
e que su padre le iniciara en asistir a los
El modelo de regimiento felipesco es inadecu
ado y primitivo para el volumen de gobierno, pues,
Es ese agobio el que fuerza en momentos de depr
esión sus continuas quejas como en voz baja, en
fechas tan tempranas ya como las de 1568, 1570 o 1575. Es
hacen recapacitar sobre su
tarea afirmando que "es muy ruin oficio el myo".
Tiene Felipe II entonces cuarenta y ocho años, l
ee papeles muy temprano en la cama antes de
levantarse y en sus viajes de placer al campo lleva
El rey de España Felipe II era hermano por parte de
hijo de un emperador y hermano de un rey. El padr
e Coloma, en su novela "Jeromín", explica la
historia de los primeros años de este muchacho. A la
muerte de Carlos V, Felipe II encontró una carta
Porreño
Vega
58
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
del emperador en la que le contab
naba tratar a don Juan de Austria como a un
hermano, con todo el honor de tal pare
de algunos cortesanos, le contó la verdad de su n
acimiento. Y parece ser que
lo primero que hizo don
e le habían acompañado, para decirles:
—Desde ahora sois vosotros los que estáis a mis órdenes.
Y parece ser también que Felipe II, cuando oyó esto, comentó:
sinceramente convencido de que su voluntad era la
suprema Ley. Leemos que, una vez, el arzobispo de
entre los nobles por la
dureza con que eran
gobernados.
—¿Cómo lo sabéis? ¿Por sus confesiones?
—Si fuera así no lo diría. Pero muchos acuden a pedirme consejo.
manos
Un campesino sostenía un pleito por una cues
tión de dinero, y el pleito no terminaba de
resolverse nunca. Un día, el campesino prorrump
todos los Felipes, los
—Sé lo que ha dicho este hombre. Los Felipes pa
sados han muerto todos y no se enteran ya de
Estoy seguro de que el conflicto de este hombre es
mal que conozco muy bien,
puesto que también lo sufro
historia, a la falsa historia, como un rival en
amores de su padre y nada menos cierto.
En estos momentos tienen lugar unas fuertes re
trasladarse allí, pero no se atreve a hacerlo para no dejar la regencia en manos de su hijo.
del reino. El Consejo de Estado recomendó que el re
mandando a Flandes a una
persona de confianza, que fue don Fernando Alvare
z de Toledo y Pimentel, tercer duque de Alba.
Aceptó éste el encargo y fue a pr
al príncipe, y al ruido de gritos de éste
entraron los guardias y otros caballeros que apoya
ron al duque y tranquili
zaron en seguida a don
Carlos.
No consta el nombre de aquel arzobispo
59
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
de Austria y Alejandro Farnesio, sus habituales comp
er momento una saludable influencia
. Los accesos de fiebre se fueron
haciendo cada vez menos violentos, hasta desapar
El rey, que le hizo dos visitas durante los me
ses de noviembre y diciembre, se felicitaba por
Una de las distracciones favoritas
de don Carlos, durante su conval
ecencia, consistía en jugar con
al había tomado tanto cariño que
ocuraba también otras diversiones, algunas bastante
singulares. Un día se presentó ante él un mercader indio para mostrarle una perla que valía tres mil
as en recuperarla. Ya podemos
stos sin fiebre, y su restablecimien
funesto acontecimiento vino a destruir todas las esperanzas que su mejoría permitía concebir, e incluso
de una de las hijas del porter
o de palacio, y a fin de poderla
ver descendía al jardín por una escalera de
servicio, oscura y de peldaños muy altos.
La mayor parte de las personas de su séquito
ones no las miraban con
disgusto. Creían que el amor espa
le daría alguna
don García de Toledo, no debía de ser de la misma
opinión cuando mandó clavar la puerta
jardín. Don Carlos trató de
sus gentileshombres. El domingo 19 de abril, firmemente decidido
a hablar con la muchacha, le envió recado de que se
verían a las doce y media de la tarde, junto a la
famosa puerta. En cuanto acabó de comer, alejó a
Había terminado casi de bajarla cuando le falló un pie y cayó de cabeza.
servidores, los cuales lo levantaron y llevaron a su
habitación. Los doctores Vega y Olivares, médicos
de cámara, y el licenciado Dionisio Daza Chacón, ciru
jano del rey, que se encontraba en Alcalá de
Henares, fueron llamados inmediatamente. Daza, desp
ués de reconocer al príncipe, informó que se
había causado en la parte posterior izquierda de la
cabeza una herida del tamaño de la uña del pulgar, y
se la curó inmediatamente. La cura
quejarse varias
veces. Quijada, creyendo que esto
podía coartar al cirujano, le dijo:
—No curéis a su alteza como a un pr
íncipe, sino, como a un particular.
Al terminar la cura, don Carlos se acostó. S
udó durante hora y media y luego le hicieron tomar
una medicina y le sacaron ocho onzas de sangre.
Durante la enfermedad del príncipe, la reina, co
Carlos enviando continuamente correos para enterars
origen a las habladurías que toma
60
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
conducta rara y atrabiliaria, demostrando
siempre gran antipatía hacia su progenitor. Mandó que
le hicieran un libro en blanco y como burla le
puso el título de "Los grandes viajes del rey don Felipe", y luego escribió: "... el viaje de Madrid al
Don Carlos se sintió profundamente conmovido por la acogida y atenciones de la reina. Su
intratable naturaleza no se
as y virtudes. A pesar de que no conocía freno a
s le trataban temían su arroganc
La reina Isabel había servido de embajadora de
Felipe II cerca de su madre Catalina de Médicis y
organizaron unas entrevistas en Bayona en las que la reina defendió las
Catalina en un momento de la
—Vuestro esposo no tiene más que desconfianza
hacia mí y hacia vuestro hermano. Con tales
sentimientos se corre peli
—Mi marido no ha tenido jamás tales ideas.
por ello he dejado de ser vuestra hija como cuando me
mandasteis a España.
61
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Al comprobar varios caballeros y consejeros lo
se colocaban sin más el don se dirigieron a su majest
ad Felipe II para que lo remediase con premática y
Vistos los motivos alegados y sopesadas las razones que para obrar así tuvieron, el Rey Prudente
—Eso es irremediable, y así me parece descabellado, y que cada uno tome de la vanidad lo que
Dos miembros de una comunidad acudieron a presen
Le escuchó el monarca con el silencio y aten
preguntó luego al otro camarada
Convencido este último de que el rey debía de
—Señor: lo que a mí me corre
sponde es que Vuestra majest
ad nos mande despachar con
informe mi compañero
"La araucana",
adolecía de tal timidez que balbucea
que se había criado como paje
, como se sabe, también gustaba de cultivar el
—... Habladme por escrito, don Alonso...
Al comunicar el duque de Medina Sidonia a Felipe II la derrota de la armada invencible, ordenó a
—Santo Padre, mientras que continúe siendo dueño de
la fuente miraré como sin consecuencia la
pérdida de un arrojo
Un cortesano oficioso
dijo un día a Felipe II:
—Señor, no sé cómo no cortáis ese abuso de qu
e cualquier pintor, por me
—Dejad a los pintores que puedan comer con ese tr
abajo. Así como así, no copian mal otra cosa
El doctor Morata, hombre gracioso y tocado de locura
, estaba al servicio de Felipe II. Un día le
dijo Su Majestad que era su deseo casarle, por lo que debía ir pensando en cuanto con su deseo se
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
62
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—Y, ¿en dónde he de casarme, señor?
Morata, entonces decidió de esta manera:
su nombramiento de obispo a un eclesiástico de
—Si lo hiciéramos obispo precisaríamos saber pr
imero cuál de los hijos había de heredar el
be Baltasar Porreño en sus "Dichos y hechos de
para
salud, diciendo: “No quiero salud por tan malos medios”
Conocíase en el palacio la fama del médico
Francisco de Vallés, y, en septiembre de 1580,
habiendo enfermado gravemente Felipe II, fue llamado a su cabecera y, despué
s de un ligero examen,
ordenó que se le suministrase una
los médicos que lo cuidaban, por
debía producir efectos
salud del monarca. Vallés, con
cerró las maderas de la regia cámara y dijo a sus compañeros:
—Daré yo la medicina a su majestad ta
momento el rey se sintiera mejor y después
fue nombrado Vallés primero médico de cámara y
protomédico de los reinos y señoríos de Castilla.
Aunque Vallés, filósofo y médico, también comb
atió muchas preocupaciones de su época, y
as, tales como la de que Adán hablas
del hombre era venenosa para la víbora,
El gran problema del rey era don Carlos. El prín
lo ignoraba, y menos que
torturando pájaros y otros pequeños
animales. Ya adolescente llegó a matar al caballo
straía maltratando a los
caballos de las caballerizas reales. Más adelante pegaba
que se dio cien reales de
indemnización a un tal Damián Marín por
Aguirre
Aguirre
Familiar quiere decir dios o guía infernal.
Vega
Vega
63
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
r a don Carlos como regente del
por lo menos en los Países Bajos. El hecho de que al
final fuese el duque de Alba el que se trasladase a Flandes hizo concebir en
de gobernar en Flandes, sino de
de ideas a cual más peregrina.
Don Carlos acumulaba sobre su cabeza tal tempes
tad que había de dar ocasión a perderle. Al
sesperó hasta tal extremo que renació en su ánimo el
Carlos, desesperado, no duda en realizar sus
La locura va acentuándose y don Carlos va acumulando imprudencia sobre imprudencia, llegando
te el paso a Italia, a
Felipe II, siempre prudente, se toma unos días de
siguiente, como es domingo, oye la misa junto a
su hijo sin que nada trasluzca de lo que está pensando.
Don Carlos hace llamar a don Juan de
Austria y le pregunta cuál ha sido su resolución; por su
respuesta comprende que no acepta su proposición y
que tal vez ha informado al rey, por lo que
don Juan el tiempo justo para desenvainar la suya y
encierra en sus habitaciones.
A las once de la noche el rey manda llamar al prín
de Toledo y a don Luis Quijada y les comunica que ha
64
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Llegan a la habitación de don Carlos y Ruy Gómez
—¿Quiere vuestra majestad matarme o encarcelarme?
El rey responde que desde aquel momento le
tratará como rehén y no como padre y a
los papeles y armas de su hijo y
as, una de sus amigos y otra de
sus enemigos. La lista de los
amigos comprendía en primer término a la reina Is
Quijada y poco más.
Mucho más larga era la lista de los enemigos, que iba encabezada con el nombre del rey, su
ido por el cardenal Espinosa que estudie el caso y proceda a
cual, en plena exaltación, se declara en huelga de hambre, a lo que
n medida. Bebe cantidades i
con la que también rocía
su cama, acostándose después en ella, lo cual sin
duda ayudó a su muerte, que tuvo lugar el 24 de junio
de 1568. Poco antes de morir recobró su lucidez,
confesor. Murmura: "Deus propitius est mihi peccator
i". Sus últimas palabras fueron para pedir que se
Poco tiempo después moría la reina Isabel. En
el mes de mayo de 1568 sintió los síntomas de
embarazo, pero esta vez acompañados de debilidad
general, desmayos, ahogos, fuertes dolores de
ías, ventosas, más sangrías y más purgas.
Naturalmente, la reina cada vez se
encuentra peor y la muerte de don
Carlos le afectó definitivamente
hasta tal punto que comprende que ha llegado su
hora y acepta con serenidad y resignación el fatal
Ruega a su esposo que se mantenga en buena
s relaciones con la corte francesa y añade:
—Tengo grandísima confianza en los méritos de
la pasión de Cristo y me voy a donde pueda
ntentamiento de vuestra majestad.
las lágrimas: contrastaba su de
la moribunda.
El 3 de octubre, a las diez y me
dia de la mañana, dio a luz una
niña, como de cinco meses, la
Poco después murió la reina plácidamente.
Fue enterrada en el monasterio de las Descal
zas Reales de Madrid, hasta ser llevada a su
definitivo destino en El Escorial, donde está enterrada en el panteón de
fue reina, no fue madre de ningún rey, tradición que
se ha venido manteniendo hasta nuestros días, en
La tumba de Isabel de Valois, reina de España y esposa de Felipe II, se encuentra frente a la de
de más o menos ingenio, como todos los reyes, y
que de tal presunción de ingenio se aprovechaban, a veces, los que le servían. Tuvo que trasladarse una
vez con la mayor prontitud desde Madrid a El Escorial.
65
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Y le dijo al cochero:
El cochero supo hacer correr mucho a los caballos
y, durante todo el camino les estuvo gritando:
—¡Caballos del demonio!
A la llegada a El Escorial, el rey preguntó al cochero:
—¿De quién decías que son esos caballos?
—Pues no quiero que me los reclame. Quédatelos tú.
Y así el cochero, como premio a un grito y al
manejo del látigo, recibió un par de hermosos
Este rey de España mandó construir el monasterio
de El Escorial, en conmemoración de la batalla
as tres arquitectos. El
último fue Juan de Herrera. La cripta que está bajo el panteón de los reyes tiene el techo plano,
construido en tal forma que Felipe II, la primera
vez que lo vio, llamó al arquitecto y le dijo:
be habrá de poner una columna en medio.
—Está calculado para sostenerse sin columna, majestad.
—¡Imposible! Os digo que os veréis obligado a ponerla.
Terminada la construcción, Felipe II vio que el tec
arquitecto:
haría falta una columna.
—Sí, majestad.
Y Herrera, al decir esto, se acercó
a la columna y la apartó de un
puntapié. Era de cartón y no
sostenía nada
Antes de terminar del to
embajador de Francia a visitar la
El embajador quedó asombrado. Había amontonadas gran
cantidad de tejas. El embajador las vio
y se permitió una ironía. Dijo:
—Mucho me temo que, para terminar la
Terminada la construcción, Felipe II mandó poner, en
Invitó otra vez al embajador a ver la obr
a. Le señaló aquellas tejas y le dijo:
—Como podéis apreciar, ha ocurrido lo contrari
o de vuestro augurio. Han faltado tejas para
terminarlo y ha sobrado oro
cimborio de la iglesia del monasterio. En realidad se
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Felipe II pasó los últimos tiempos de su vida en El Escorial. Allí gozaba de una soledad que no
monasterio. Se le acercó un campesino
—Caballero: me llamo Pedro Pérez y vivo no lejos de
a os llegáis hasta mi
entación y al ofrecimiento.
—Yo me llamo Felipe II, soy rey de España y
vivo corrientemente en Madrid. Si un día me
No se sabe si alguno de los dos aceptó la invitación del otro
Felipe II era tan enemigo de supersticiones y hací
a tan poco caso de los que tenían azares de
martes a hacer sus viajes y hacía otras cosas
contrarias a las que manifi
dos; y así hizo jurar en Li
sboa, martes, a su hijo,
ó dicho príncipe, martes
menos fiesta que si le hubiera n
acido un domingo o jueves; y el mism
o rey se casó en martes, digo se
En el año 1586, Felipe II envió a Roma
illa para felicitar a Sixto V
con motivo de su exaltación al pontificado.
hubiese elegido para esa misión
a un embajador tan joven, dijo a
éste:
—¿Y qué? ¿Vuestro señor no tiene hombres de má
s edad para haberme enviado un embajador sin
barba?
—Si mi soberano hubiese pensado que el mérito
macho cabrío y no un gentilhombre
Dotó Felipe II a su monasterio de El Escorial de ornamentos y vasos valiosísimos para el culto, y
gustaba de ver colocarlos en los altares.
Asistía a las ceremonias religiosas con tanta re
verencia que, a una muchacha a quien favorecía,
que se subía a la tarima del altar, le dijo:
—Ni yo ni vos habemos de subir donde los sacerdotes
II la parte que le pertenecía. Preguntó el rey a
los circunstantes que contemplaban las monedas si el
que la efigie grabada en las monedas pertenecía
a los emperadores romanos
decidió el destino del
—Pues si aqueste dinero no fue de mi padre ni de
mis antecesores, dejémo
Y señaló en dirección al sur, hacia Madrid.
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
67
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
alguna merced por los servicios prestados por él,
tiempo después volvió el soldado
nuevamente para pedir alguna merced al rey, quien le dijo:
—¿Pues no os di ya una provi
sión de trescientos ducados?
llos fueron para comer, y lo que ahora pido
La sagaz contestación tuvo su efecto sobre el re
y, que accedió a que recayese en el soldado un
El mismo día del fallecimiento de Isabel de Valois
Roma diciendo que la corte española
ía a casarse, lo cual no es de
En principio se vaciló entre Ana de Austria, hija de Maximiliano II y sobrina del rey español, y
Margarita de Valois, hermana de la fallecida
antes que nadie la
decisión del rey, por cuanto, en ambos casos, era n
ecesario pedir a Roma la
Felipe tenía cuarenta y un años, Ana de Austria
El 4 de mayo de 1570 casaba Ana por poderes con su
el castillo que domina la ciudad. Re
rlos, hermano del emperador. La
novia vestía un traje de raso carmesí
con las mangas de tela de plata
adornadas en oro y, después de la ceremonia, se
aceleró una recepción en la que Ana estuvo sentada en
el estrado a la misma altura que sus
padres, pues ya era reina como ellos.
la boda, empezó el viaje de la nueva reina
hacia España llegando a Segovia el 14 de noviembre si
guiente. En el Alcázar tuvo lugar la misa de
velaciones siendo de notar que el archiduque Wenceslao
de Austria, hermano de
acompañado durante todo el viaje y
que actuaba como padrino, vistió
de negro como homenaje a Felipe
Doña Ana se dio cuenta en seguida de que su
este mismo mes de noviembre
Allí esperaban a la reina las infantas Isabel Clar
a Eugenia, de cuatro años, y su hermana Catalina
Micaela, de tres, a las que se les
había dicho que su madre iba a volve
—Esta no es mi madre, ésta tiene el pelo rubio.
Aguirre
68
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Con habilidad, Ana de Austria se inclina hacia las pequeñas y les dice que efectivamente no es su
madre, pero que iba a quererlas tanto como si lo fu
un cariño maternal al que correspondieron
ellas con afecto verd
aderamente filial.
Los gustos de la real pareja eran muy sencillos. La
reina no gustaba de las fiestas brillantes de la
corte y del ceremonial que acompañaba los actos de lo
s reales consortes. Como buena alemana, sentía
afición a la naturaleza, los mont
en El Escorial, donde
practicaba la caza, tanto con ballesta
como con arcabuz. Mientras el re
y trabajaba en su despacho, ella
cosía o secaba la tinta de los documentos que escr
silencio. No podemos imaginar una escena más burguesa
. Aunque parece mentira, éste era el ideal de
vida de Felipe II, que dijo muchas veces:
El tálamo nupcial era el lugar más importante para
el rey Felipe. Empieza a sentir los dolores de
la gota, ya no puede bailar como
r otro lado, Ana, de costumbres más
sencillas, había cambiado el ambiente de tal forma que el embajador francés afirma que parecía un
monacal causa un despertar místico en el riguroso
hombre metódico de Estado. Y la frugalidad en
comer, beber y vestir son, si se quiere, otros tant
os síntomas e indicios
por acapararlo todo, coleccionando por igual reliquias de beatos y santos con sus actas de autenticidad
que mapas, monstruos de las profundidades marinas,
monedas, armas, cuadros o libros de cualesquier
bergarlo, a lo que sirvió finalmente El Escorial
Aquella manía museística de las re
eara una comisión de búsqueda al
mando del agustino fray Baltasar Delgado, que viajó por
Europa entera al acecho de mercadería. Trento
n Jerónimo y un brazo de san Lorenzo,
respectivamente. Desde Roma, ciudad de mártires por excelencia, se le mandaron a El Escorial
hizo buenas migas, casos hubo en que, como con
que se citan más abajo son de su
cia. En los prolegómenos de la guerra el papa lanzaba sus
cuarenta y tres acusaciones contra
n la excomunión y nos lo presentan
al comienzo de su reinado muy parecido a ese atro
z demonio del mediodía de
Dice y llama con saña Paulo IV:
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"Engendro de iniquidad, Felipe de Austria, hijo
del llamado emperador Carlos, quien haciéndose
En pleno conflicto con Paulo IV, el pontífice llegó a prohibir que el
el rey; con mayor razón se dolía Felipe II de ello
a su hermana doña Juana, entonces en la regencia,
Favorecedor de la Inquisición, el rey estuvo en lo
s Autos de Valladolid, en octubre de 1559; en
celona en febrero de 1564; y en Lisboa en 1582. Eran obligaciones
del oficio de rey, y la primera vez, aquella de
Se está terminando de construir
El Escorial. Por orden expresa
de Felipe II se trasladan a él los
cadáveres de su padre y de su ma
ía la gripe que por aquel entonces diezmaba
poblaciones enteras. La reina también estaba enferma.
Felipe, durante su enfermedad, hizo testamento,
no dejaba a la reina como gobernadora del reino, según
su costumbre. Don Antonio de Pad
illa, que acompañaba al rey en cal
El rey dio explicaciones que no se sabe si contentaron o no a doña Ana.
Por lo que respecta al delator, el rey lo llamó
a su presencia, y una sola mirada y unas pocas
delator, que murió de pena a los pocos días.
La enfermedad de la reina se agravó y los mé
dicos no supieron encontrar el remedio. La gripe
acabó con la vida de doña Ana, que murió el 26 de
octubre de 1580 cuando le faltaban seis días para
cumplir treinta y un años.
dieciocho más a su última esposa.
El cuerpo de la reina fue enterrado en El Escorial.
Pero el miedo de quedar sin descendencia masc
ulina en aquellos tiempos de tanta mortalidad
infantil hizo pensar a Felipe II en un quinto matrimonio.
En el momento del fallecimiento de la reina vivían
cinco hijos del rey: las infantas Isabel Clara
Eugenia y Catalina, hijas de Isabel
de Valois; el príncipe de Asturias
María, hijos de la reina Ana.
e II a programar su quin
la hermana de Ana de Austria, Marg
arita, que al morir la reina de Es
cuarenta menos que el rey.
Pero este enlace no se celebrará nunca: Margarita
ingresó en el convento de las Descalzas Reales,
donde pasó el resto de su vida después de haber prof
esado sus votos definitivos en 1584 ante Felipe II y
El rey vio cómo la mujer que había escogi
do se unía a un esposo más poderoso que él.
70
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
atribuye sobre la armada perdida: “Yo envié mis
hombres y no contra los
elementos”. Sólo se puede creer en aquella frase
celeridad en las noticias y que éstas siempre venían
Por lo cual hasta primeros de octubre no supo exactamente Felipe II qué era lo que había
. Tuvo mes y medio para irse acostumbrando a
la idea del desastre. Nunca fue hombre de
s dice, las dice en un mi
minuto de Felipe fue mes y medio, demasiado largo
comprendió la magnitud del desastre fue enviar la noticia de lo sucedido a todas las iglesias y
eran gracias a Dios por el desastre,
Esto fue lo que hizo, y nadie pudo conocer en su semb
esta ocasión de su vida, como en
vieron dijeron que incluso había mejorado su semblante
Felipe no fue el demonio negro del sur ni el vamp
demonio dejó de cometer ni una sola de sus mi
smas diabluras, y las cometieron todos con mayor
intensidad y con mayor frecuencia. ¿Cuále
s fueron los pecados de este demonio?
Uno evidente: que demasiadas veces la razón de Es
tado fue para él la suprema ley, por encima de
Pero que digan Isabel de Inglaterra y Guillermo de
Holanda si para ellos esta ley no fue su única
opia conveniencia, cosa que precisamente no hacía
porque lo dejaba condenar estando como estaba
emparentado con tanta nobleza. Felipe le dijo:
—¡Yo traería leña para quemar a mi
hijo si fuera tan malo como vos!
rlos, su hijo, fue un pe
ligro para el Estado,
Diéronle a Felipe II un pronóstico, del año 1579, de
un judiciario que amenazaba grandes males:
el prudentísimo rey, habiéndolo visto, mandó que lo
imprimiesen "para probar desta manera la vanidad
del autor, y para que se corriere y avergonzase, porque ninguno de los singulares que amenazaba
sucedió, mostrando en esto su gran fe y religión,
y dando a entender el poc
o caso que se debe hacer,
acompañamiento a visitar el famoso
Si es que lo supo alguna vez.
Moragas
Moragas
Porreño
71
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
la noticia del arribo del m
onarca. Sin embargo, al llegar el correo
real, que precedía a la regia comitiva,
—¿Quién llama?
suraos, porque el rey llega tras de mí.
—¿Qué rey? —preguntó el portero.
—Aquí no conocemos a ese señor rey.
—¿Estáis loco? —exclamó con ai
rado semblante el correo—. Abri
d a su majestad el rey de
monje— que aquí no conocemos
podemos en esta ocasión albergarle, po
—Hubierais dicho que ibais en nombre del c
Tornó el correo de nuevo y volviendo a llamar gritó:
Sin duda fue este lance el que dio lugar al escritor Alvarado para decir equivocadamente que esto
llegaban por vez primera los reyes
muchos años virrey del Perú, muri
ó con decirle su majestad, cuando vi
casa, que no le había enviado al Perú para que matase
a reyes; en pocos días murió de gran melancolía.
En una ocasión el príncipe Carlos tras una disputa con don Juan de Austria,
le dijo a éste: "Yo no
puedo discutir con inferior. Vuestra madre era una rame
hombre mucho más grande que el
corrió a contarle lo sucedido a su padre, a lo que
Felipe II contestó: "Su
padre y mío fue harto más
Cosa curiosa es que las damas de la corte españo
acompañaban a Isabel de Valois llevaban bragas
Felipe II vivió atorme
1584, es decir, catorce años antes de su muerte.
"causada por los humores corruptos, que van
Vega
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
era consecuencia de la vida licenciosa y del abuso
de comidas suculentas. En
el siglo XVI, por el
prescribían como remedio
Como consecuencia de la gota y sus variadas form
as viscerales, Felipe II sufría también fuertes
cólicos
ue de gota, quedó imposibilita
do temporalmente para firmar
documentos, por lo que "consintió la firma de su hijo, sucesor solamente porque no podía ver los
En 1595, Juan Lhermite construyó para el rey la famosa silla—hamaca de la que ya no se
separaría hasta su muerte. Útil instrumento plegab
cama, hamaca o sillón y que se conserva en El Escorial
ases sociales, y cuando por la calle
s citaba para recibirles unas horas más tarde en
Y luego, por muy pesado que fuera el visitante,
mientras descubriera en él una buena intención,
lo escuchaba hasta el final sin una sola señal de impaciencia
Felipe no fue quizá un católico modelo en cu
estiones que gente minúscula considera
primordiales. Por ejemplo, comía carne todos los vi
ernes. Pero procuraba no hacerlo en público y lo
verduras. Pero tampoco nadie podía comprobar que
peles de Estado hasta medianoche, se levantaba
para oír la primera misa.
En cambio, lo que sí sabían algunos sacerdotes er
a que conocía la liturgia de los oficios mejor
Ni pusilánime, ni bobalicón, ni "cle
tampoco supersticioso, como lo
eran Orange, Cecil, Isabel, Catalina; como lo son
la inmensa mayoría de sus modernos continuadores,
que claman por la libertad de concie
ncia y tienen miedo al número trece.
No podemos olvidar que Felipe era contemporáneo
dar un paso sin que Nostradamus consultara primero sus astros. También Felipe, antes de la batalla de
San Quintín, recibió un horóscopo. Pero, en vez de le
erlo, lo quemó y ordenó que dieran unas monedas
al astrólogo para que se marchara cuanto antes
Calderón
Calderón
Calderón
Moragas
Moragas
Moragas
Moragas
73
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Felipe no quiere abandonar las riendas del Esta
do. Hasta el último momento cuidará de los más
Y aún va y viene de Madrid a El
invierno cargado de dolores, de angustias y de miseri
a morir de un momento
a otro. Todos menos él, que quiere morir en San
Lorenzo. Y cuando, próximo ya el otro verano,
empieza a hablar de marchar de nuevo, los médicos se lo
prohíben y Cristóbal de Moura, de rodillas, le
ntiene en pie y el 30 de junio de 1598 emprende
la marcha hacia El Escorial, más larga que ninguna, más penosa que todas juntas.
io. Felipe se sintió mejor y el
lo llevaran a ver todos los rincones de su monasterio. Felipe, el arrepentido, esc
Como siempre que se cansaba, por la noche tuvo fieb
comienzo del trance final. Y en su lecho de muerte
daría comienzo —entre otros muchos recuentos—
al recuento de sus enfermedades
La muerte de Felipe II fue terrible. Fiebres intermitentes le afligieron sin descanso. El, que
siempre había sido tan limpio, se podría en su cam
a. Las llagas invadieron su cuerpo y llegó un
momento en que ya no pudo cambiar de postura. La
limpieza de las llagas era cada vez más difícil y
dolorosa para el enfermo, que llegó
a exclamar: "¡Protesto que moriré
en el tormento y dígolo para que
Algunos autores afirma que esta inmovilidad acentuó la podredumbre de las heridas, incluso
Robert Watson asegura que la materia de las úlcera
efectivamente, una mosca pudiera haber depositado
sus huevos entre la repugnante mezcla de pus
y excrementos que envolvían al Rey Prudente
"A los treinta y cinco días de cama trataron de
administrarle un caldo de
ave con azúcar, que le
produjo intolerables cámaras, para cuya evacuación, no pudiendo fácilmente
cama por su inmovilidad, por más que se practicaron
aberturas en el colchón, no era fácil limpiar por
lipe II mandó fabricar su ataúd con los restos de la quilla de
un barco desguazado, cuya madera era incorrupta, y
holandesa empapada en bálsamo. También dispuso que la caja de su ataúd fuera de cinc y que "se
Moragas
Moragas
Calderón
Calderón
74
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Por fin, en la madrugada del 12 al 13 de sep
tiembre, entró en mortal paroxismo. Antes del
amanecer volvió en sí y exclamó: "¡Ya es hora!". Le
dieron entonces la cruz y los cirios con los que
habían muerto doña Isabel de Po
rtugal y el emperador Carlos.
on la misma gravedad, seriedad, mesura y
Calderón
75
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
n sucesión masculina, al
quedar de nuevo embarazada tuviera
un varón. Y, efectivamente, como dice Junceda en su libro
"Ginecología y vida íntima de las reinas de España"
14 de abril
de 1578, cuando a las dos horas después de la
medianoche nació en el Alcázar madrileño
otro hijo varón, que llevaría el nombre de su padre.
ndose trasladado en compañía de su esposo a San Lorenzo de El
Escorial para pasar la Semana Santa y estando la
"se prosterna a los pies de los pobres, y pare algunos
días después, de manera que aun antes de nacer se c
onsagraba ya el príncipe a
Sería éste su heredero, Felipe III,
el único que llegaría a la madurez.
onta, de modo que al mes siguien
te, el 15 de mayo, regresaban
Este infante padeció en sus primeros meses de
nodriza. Su primera ama de cría
de Garau, antigua nodriza de sus hermanos don
Bautizado con el nombre de Felip
e, durante muchos años de su
vida desempeñó un papel muy
secundario; primero porque antes que él estaba su
hermano Diego y, después de que éste hubo muerto,
porque se creyó que él seguiría el mismo camino.
educación, constantemente interrumpida por
pequeñas enfermedades que ponían en mayor quebra
exigente, y antes de que amaneciera el niño tenía que
r sus lecciones, para lo
enfermedades, el príncipe Felipe era un muchacho
con el labio inferior belfo a la manera de los de
su estirpe. Sus ojos eran azules como los de su pa
Editorial Temas de Hoy
Según el padre Sigüenza
Según el padre Flórez, el padr
e Mariana y el cronista Cabrera
76
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
instrucciones que el chico, siempr
uraba marcharse tan pronto como le era posible.
Suerte que, a pesar de su abulia,
de su indecisión, de su pereza y
de su glotonería, era un modelo
rey, sería, eso sí, un rey totalmente cristiano.
Su padre, con la previsión y la intranquilidad de
los destinos de España, ya había dicho: "Dios,
que me ha dado tantos reinos, me
futuro dijo: "Me temo que le han de gobernar".
Uno de los embajadores venecianos nos ha deja
"Es delgado y débil, de complexi
ón delicada. Podía ser más fuerte y robusto si se alimentase con
más moderación. Es tan sumiso a su padre que nunca
le desobedece, no hace nada sin su permiso. El
forma de los asuntos de Estado. En todas sus acciones
da muestra de una extrema gravedad. Es de estatura
de un humor pacífico, aunque un poco más in
clinado a la cólera que su madre".
Otro embajador veneciano hizo, a su regreso de
la embajada de su católica majestad en 1595, un
informe del príncipe cuando tenía
precedente, pero más acusados.
"Su alteza es de un carácter apacible. Tiene sen
timientos generosos y conformes a los de su
padre, a quien intenta imitar, no sólo en sus accione
s, sino también en sus pala
bras. Le gusta mucho el
ejercicio de la caza, y se muestra muy sumiso y obedi
zá se deba a la bondad de
a su hermano, el príncipe Carlos. Asiste todos
los días al Consejo de
Estado, donde permanece una
hora, aunque no demuestra gran interés. Le gusta
mucho el estudio de las matemáticas; habla con
facilidad varios idiomas y maneja bastante bien las armas. Se cree que se casará con la hermana de la
se ocupa poco de su matrimonio,
ni siquiera por sus problemas persona
Tenía éste demasiada personalidad como para no influir
en el hijo que durante la vida de su padre no se
La esposa del príncipe Felipe había de ser, cómo no, de sangre real.
Todas las casas reales de la Europa occidental
Los médicos de aquella época no conocían todavía lo
El archiduque Carlos, hijo del emperador Fernando I y primo herm
siendo marqués de Stiria, dejando quince hijos a su vi
uda, entre ellos cuatro hijas llamadas Catalina,
tas a la mano del príncipe de Asturias.
De las cuatro, Leonor queda descartada por su ma
la salud, lo que no impedirá que sobreviva a sus
tres hermanas.
su hijo, apresuradamente se llama a un pintor para que
77
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
cabello de cada una la inicial de
su nombre: una C para Catalina,
una G para Gregoria y una M para
mejor y más atractiva, y entonces
—Hijo mío, contemplad a vuestras primas y escoge
d a la que más os agra
vuestro impulso!
—De ningún modo he de consentirlo, padre. Dejo
el asunto en manos de vuestra majestad.
—Hijo, yo lo estimo, y con todo estimaré más lo qu
compañera de vuestros cuidados y con quien os desa
hoguéis de ellos. Y como no quiero que os cueste
el sonrojo de explicarme ahora
la que elegís, llevaos los cuadro
s a vuestro cuarto, los reconocéis
despacio, y el que más os agrade me lo remitís
por medio de un gentilhombre, y en sabiendo vuestro
stra majestad, quien se ha de servir de
vos escogiereis, ésa me parecerá la más hermosa, y sin esta
circunstancia no me parecerá la más perfecta.
No se puede imaginar conversación más absurd
a y que demuestre más a las claras la poca
Como dice muy bien González Cremona, el futuro
Y no por falta de capacidades pr
fue sometido por su padre.
Educación castradora la llamarían hoy los psiquiatras.
La infanta Isabel Clara Eugenia tuvo una idea que fue la de colocar los cuadros de cara a la pared
Pero a Felipe II no le pareció serio el procedimiento y no quiso aceptar lo dictaminado por la
Así pues, se pidió a la corte de Gratz la mano de
la princesa Catalina. El correo que llevaba la
Todo este tejemaneje había durado dos años, y
cuando definitivamente se acordó el casamiento
de Margarita con el príncipe Felipe la pobre muchacha,
llorando, pues no quiere apartarse de su fam
ilia; pero la razón de Estado se impone.
Se concertó que al mismo tiempo de la boda de la
Clara Eugenia con el archiduque Alberto de Austria,
hijo de Maximiliano II y hermano de la cuarta
El papa Clemente VIII, que tuvo que otorgar disp
ensa para ambos matrimonios, se ofreció a casar
78
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
atravesó Italia, mientras que el rey español envió a
Margarita y Alberto estaba en Italia,
llegó la noticia de
septiembre de este mismo año de
Margarita de Austria pasaba a ser automáticamente
reina de España en el momento de su boda. De
striaca estaban de luto
por la muerte de Felipe II, se suspendió la celebración del mismo durante los desposorios.
tinuación se celebró el casamiento de
la ceremonia, por lo que, muy modo
sito, éste dio la mano al archi
dada por el pontífice. Debía ser cosa digna
de ver.
día que disculpase su ausencia
debido a que por la mañana había comu
cía no asistía a fiestas. El papa
ningún mal en asistir al baile, ya
ella se debía a sus obligaciones como reina.
Esta anécdota ya indica el caráct
gestos y maneras, con una prestancia un tanto
infatuada.
dores. Era un apasionado de la música, de los
naipes, de las armas, los caballos y
la caza, y un excelente bailarín. Much
os de los que lo
servían creían
que pertenecía a aquella categoría de
sto no a través
y perforando su imponente fachada,
sabía cuáles eran sus ideas porque
carecía totalmente de ellas y porque
Felipe III no era un tonto absoluto. Poseía simple
mente una inteligencia mediocre y, ante todo,
ner una idea propia sobre
la manera de gobernar.
Felipe III, eso sí, era un deficiente en cuanto
a la voluntad, déficit que
había de transmitir a su
convento de padres dominicos de Belén a la iglesia
miembros de los Consejos, los grandes de España,
Moragas
79
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
¿Quién iba dentro de aquel ataúd?
oximadamente al del cadáver de la duquesa de
Pero el duque de Lerma no podía renunciar a la pomp
a y el boato de que, por lo menos el ataúd,
pasara por las calles de la capital de España, segui
do de dignidades, potestades y grandezas. ¿Quién era
aquel duque de Lerma? Era aquel Francisco Gó
mez de Sandoval, marqués de Denia, antiguo
caballerizo mayor del príncipe Felipe y en aque
l momento, por la gracia del rey Felipe el Bueno,
convertido en privado máximo a la antigua usanza de
mbolo de lo que había dentro de las cabezas
del valido y sus acompañantes. Es muy preciso tenerlo en
cuenta antes de enjuicia
Porque, pensando sólo en ellos, podríamos llegar a suponer que la España que ellos dejaban
Doña Isabel, don Carlos y don Felipe reinaron sin necesidad de validos y acertaron en su
gobierno. Pero, ¡ah! Si los hubieran
con la cabeza mucho menos vacía
que las de aquellos duques, marque
ses, condes y obispos que caminab
Felipe III era de una piedad ferviente y mecánica.
Su preceptor, el padre Loaysa, le había hecho
leer la "Summa" de santo Tomás y
dos los días oía misa y leía el
oficio divino, en la misma forma
que lo hacían los sacerdotes. No comprendía que se pudiera acostar en
pecado mortal. Acompañaba al viático en la casa de
los pobres. A la menor indisposición que sentía se
arrodillaba ante el más humilde de los monjes, le
aliviado. Desde muy temprana edad acostumbraba a r
ezar durante largo tiempo. Ya a la edad de seis
recuerdo de los nueve meses que el
Divino redentor del mundo pasó en las entrañas virg
inales. Su misticismo fue creciendo con los años.
Uno de sus mayores placeres era abismarse en amor
osa y ascética contemplación, castigando su cuerpo
Don Francisco Gómez de Sandoval,
marqués de Denia, había n
y su padre lo fue de
mucha alcurnia y blasones, pero muy escaso de recursos económicos. De escasas luces, vanidoso, de
agradables maneras, poseía una inteligencia clara
Inmediatamente empieza a colocar a sus familiares en sitios clave: a su hijo primogénito le
concede el marquesado de Cea; a su segundo hijo, Di
ego, le nombra comendador mayor de Calatrava; a
su hermana le concede el título de marquesa de
Altamira, más tarde conocida como "la esponja de
Moragas
Moragas
Ríos
80
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Dios", ya que su pasatiempo favorito consistía en
antes percibir de los felices agraciados fuertes suma
s de dinero. Al esposo de esta hermana le concedió
Miranda, le nombró presidente del consejo de
Castilla; a su tío, Bernardo de Rojas, le nombró ar
s asuntos de gobierno era tal que en su mesa de
trabajo los documentos y despachos se acumulaban si
za le hacían demorar
indefinidamente su examen. Transcurrían meses antes
de que se decidiera a estampar su firma. Para
rutinaria, el de Lerma le propuso que su
firma valiese tanto como la suya, y
así la tramitación de los asuntos sería más rápida. As
tuto el de Lerma y pobre inocente el rey, porque
los legajos también se acumularon sobre la mesa de don Francisco
Quedaba, sin embargo, cubrir el cargo más import
con Felipe III a solas y todas
Era el del confesor real.
Lerma hizo todo lo posible para que este puesto
fuera para un sacerdote de su total confianza,
pero fracasó en el intento. El elegido por decisi
, en un asunto íntimo que
atañía a su conciencia no hizo caso a Lerma
, fue el padre Aliaga, hombre
íntegro que desde el primer
momento criticó la corrupción en la
del todopoderoso ministro
El duque de Lerma había comprado casas y terrenos
trasladase la capital del Estado de Madrid a la ciudad castellana. El 10 de enero de 1601 —siglo nuevo,
capital nueva, pensaría Lerma— se da orden a la muda
nza de la corte para la ciudad del Pisuerga. Se
asombraron muchos, y se preocuparon más. En al
ino mostrando sentido del
humor.
hacer el aposento de la Casa
Real y consejos, en lo cual dicen que hay much
ta sobre las posadas,
acudiendo el rey y el duque de Lerma con muchas
quejas, por querer cada uno ser mejorado de posada
y por escusar importunidades; habiendo sucedido dos cosas de pesadumbre; la una ha sido que yendo a
Un cronista contemporáneo describe así el traslado
Ríos
Ríos
Y en 1613, cuando se lo volvió a pedir le dijo que no
Díaz—Plaja
Díaz Plaja
81
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"A once de enero salió el rey don Felipe para Valla
con sus reales casas, para asistir
villa en soledad y tristeza. Los
el sello real, pasó por mayo, el de
yudas de costas a todos los ministros
oficiales; a los presidentes, mil ducados; a los consej
cámara, a doscientos, y otros oficiales a
ciento cincuenta, a ciento y a menos.
El embarazo fue grande, ya que duró todo este año; la apertura de las posadas de Valladolid,
vista, por ser mi patria y hallarme entonces en ella.
Aunque con menos atención de lo que pedía este
reparo, Madrid quedó de modo que no sólo
daban las casas de balde a quien las habitase, sino que pagaban inquilinos para que las tuviesen limpias
y evitar así su ruina y menoscabo; el bastimento era ta
la mitad del valor que antes tenía
en algunas cosas de dotaciones, memorias y obras que
tenían rentas
fijas; se conservó la grandeza, aunque las rentas
todas bajaron, pero las que consistían en limosnas,
como se fue la gente, perecieron;
e; quitándosela, en su
lugar una corte presea, y así era mu
o años y unos meses. Con ella lo
casas y posadas. Los pedigüeños y los solicitantes t
uvieron que mezclarse con los cortesanos, amigos
alocados, amigo de amores y de duelos, se llamaba
No se encontraron cargos precisos
contra la familia de Cervantes,
y ésta salió de la prisión a los
incomodidad tiene su asiento", y
rey para mudar la sede de su gob
ierno, el destino citara fatalmente
al autor del "Quijote" y al cortesano
Los comerciantes de Madrid que sabían la av
idez de dinero que poseía al duque de Lerma le
ofrecieron doscientos cincuenta mil
r la corte a su ciudad, cosa que
por otra parte el rey deseaba, pue
s añoraba los sitios reales en donde
podía satisfacer su gran pasión por
la caza pero, como dice Díaz—Plaja, el sabor de la cap
italidad era tan goloso que
Sólo se trataba de pagar más al
En Valladolid la reina, que estaba embarazada,
se niega a ocupar el palacio que había preparado
Lerma para los reyes, porque en él había muerto
de sobreparto la primera esposa de Felipe II.
nacida sería la famosa Ana de
Austria, esposa de Luis XIII de Francia y conocida
de sobra, aunque equivocadamente, por los lectores
Díaz—Plaja
Díaz—Plaja
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
a de forma bastante monótona. Se
levantan a las cuatro de la
madrugada, después del desayuno se sale al campo a
cazar la poca caza que hay por los alrededores de
Riofrío! Almuerzo en plena naturaleza y vuelta a
cazar, hasta el anochecer; se cena en el campo si
El 1 de enero de 1603 nace una niña que morirá dos meses después.
de Felipe y que reinará después
la frase "Villa por villa, Valladolid en
Valladolid recuperará su título de ciudad, una de las más importantes del reino de Castilla.
da a luz en El Escorial al cuarto de sus hijos,
María, que acabará casada con Fernando III de Alemania.
El 15 de septiembre de 1607 se produjo en Madrid otro alumbramiento de varón al que un
capellán de palacio bautizó rápidamente con el nombre
a ya que el infante vivió hasta 1632, fecha en que
falleció posiblemente de sífilis
Estaba ayudada por el clero y especialmente por el
propio confesor de Felipe III, fray Diego Mardones,
procuraba salvar su situación y la de sus amigos, pe
ro en un momento dado si
ntió que se acercaba su
to al prior de El Escorial y le
confió el encargo de decir al
La noticia alegró al pueblo, siempre contento
cuando ve caer a los poderosos y más todavía en
Circuló pronto, como no faltaba más, un chis
de España se vistió de colorado.
Aludiendo con ello al color del hábito cardenalicio.
En el verano de 1608 la reina quedaba una vez más embarazada y tuvo un sexto hijo en El
Escorial el día 16 de mayo de 1609,
recibiendo las aguas bautismales qu
e le impuso el 7 de junio en el
Su nombre sería Fernando. Su nodr
edad, el papa Pablo V le nombró
Para este parto parece ser que se llevó como re
lo de santo Domingo de
Media se veneraba como santo protecto
Silos, el gran "taumaturgo de Castilla". En el sigl
o XIII, la beata Juana de
Aza suplicó su intercesión
Junceda
Junceda
83
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
cinta, peregrinó desde Caleruega a
santo Domingo y al parir felizmente luego un varón le bautizó en
agradecimiento con el nombre de Domingo, que se
ría santo también, santo Domingo de Guzmán, el
s fue grande como protector de
las futuras madres, tanto para lograr desce
ndencia como para conseguir un feliz parto.
Recordemos uno de los gozos que se cantan en honor
de santo Domingo de Silos y en el que se
recoge esta advocación:
imientos religiosos de
de peregrinación con su esposo Felipe II
y se cumplió también con doña
Dios también escucha cuando quien reza —aunque
no haga otra cosa— lo hace sinceramente, y
Felipe el Bueno recibió con su esposa Margarita
el contrapunto indispensable para no sucumbir
totalmente al dominio de su valido y a la debilida
d de su propio fanatismo. Sin aquella esposa modesta,
ser transmitida a los que habían de sucederle
A partir de Isabel y Fernando y hasta Felipe II,
los Trastámara constituyeron una gran familia
que, por la fuerza de las circunstancias, casi nunca cons
iguió vivir familiarmente. A partir de Felipe III,
fueron, por el contrario, una pequeña familia que
consiguió casi siempre vivir familiarmente.
ina Margarita, con Carlos II se extingue la familia, y
el pobre homúnculo, en vez de vivir familiarmente,
va muriendo poco a poco en el seno de un altercado
permanente
La religiosidad miedosa de Felipe III quedó contra
rrestada por la auténtica religiosidad de
La infatuada pomposidad de Felipe se compensó c
on la virtuosa simplicidad de Margarita. Y así,
a su lado, Felipe aprendió a ser un
Trastámara!—, un padre cariñoso y hasta un suegro amable
La reina Margarita continuaba su vida entre enfermedad y enfermedad.
El día 24 de mayo de 1610 da a luz una niña a la
que se impone el nombre de su madre. Aún no
repuesta de sus dolencias, queda de nuevo embarazada,
esta vez de un niño al que se da el nombre de
Alfonso y que morirá un año más tarde.
de la reina es monótona: misa
, visitas a conventos y por la
la reina está en cama y no puede asistir.
Junceda
Junceda
Moragas
Moragas
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
echo, siente que va a morir, y así
lo dice a su desolado esposo. Con gran serenidad se despide de los cort
viático y recibe la extremaunción y el
3 de octubre muere cristianamente.
nada y el rumor popular acusó del hecho al duque
de Lerma y a su hombre de confianza don Rodr
Según corrió el rumor por las cortes europeas, el re
¡Y esto cada vez que en la comida el rey tení
Para aclarar el párrafo anterior digamos que "sal
hacía de los manjares
aquí está tomado como sinónimo de "salvilla" o
Pues bien, el francés De la Place, en sus "P
iéces intèressantes", dice que Felipe III estaba
gravemente sentado frente a una chimenea en la que
se quemaba una gran cantida
monarca estaba a punto de ahogarse de calor. Su ma
jestad no se permitía levantarse para llamar a
Por fin apareció el marqués de Polar, al cual el
e o disminuyese el fuego,
es más que una leyenda. Fernando Díaz
ida íntima de los
III con unos párrafos que merecen ser copiados.
“Lo malo de esos reyes "brillante
s y holgazanes", de la Casa de
Austria, era que sólo se daban
cuenta de lo mal que habían gobernado a punto de
morir, demasiado tarde para corregir el daño
85
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
era que tenían unos confesores reales
renidad y valor. Más aún: como tantos españoles,
morían mejor de lo que habían vi
vido. Ejemplo: el frívol
gravedad de su enfermedad, tomó las medidas necesar
ias, como redactar su testamento y ordenar unos
"¡Oh! Si Dios me diera vida,
La memoria le traía los largos ratos pasados en la
confianza ciega depositada en quienes tan poco la habían merecido, como Lerma...
Llegó a decir que no merecía le enterrasen en
sagrado, ya que era "el mayor pecador del mundo".
El padre Florencio intenta animarle. Regir un re
, como fue la expulsión
de los moriscos, era una de las virtudes que el conf
esor aplicaba al rey sin darse cuenta de que la
comunidad morisca era trabajadora y
establecida en su mayoría en las
Levante español producían más benefi
s demás agricultores juntos. Su
expulsión acabó de agravar la pobre economía
española y, aunque en algunos sitios se pusieron
rémoras a la disposición real, al
y a sus ministros; consumando así
aparte de una gran injusticia, un daño incalculable a la maltrecha economía española.
Para ellos.
Se refería a la guerra de los Treinta Años.
86
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
ecurrir inevitablemente cuando se habla de
rey era una voluntad enferma, incapaz de continuidad en la acción y
un gozador sin tasa de cuantos placeres poní
an a su alcance la vida y la realeza.
Un escritor, que Deleito no revela, ha marcado con notable exactitud la dist
ancia que separa a los
III y Felipe IV hombres nada más, y
Carlos II ni hombre siquiera".
, mortecina la mirada de sus ojos azules, marchito el
rostro, lánguido el gesto, cansado el ademán como ba
jo el peso de una carga superior a sus fuerzas,
fatiga física de hombre gastado precozmente en lo
s placeres, fatiga moral de quien no puede con la
pesadumbre de tan vasta monarquía ni aun tenie
ndo la ayuda de brazos más robustos que los suyos,
ita la ciclópea labor acumulada por antepasados más
Pero sería injusto negar al cuarto Felipe
muy estimables cualidades personales: poseía
inteligencia despejada y claro juicio, no era muy vers
Estigma de su raza
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Era también buen cazador y aficionado a torneos, cacerías y juegos de cañas, y es curioso
imaginar cómo compaginaba estos gustos con su por
que le vieron afirman el envaramiento con que los
do, sin mover un músculo de
su cara, como una estatua, recibí
a a los cortesanos, embajadores, presidía consejos, daba audiencias,
asistía a representaciones teatrales, siempre im
pávido, sin hacer un gesto, como un real muñeco o
muñeco real. ¿Cómo se avenía este
porte en las chocarrerías que eran
Recuérdese la presencia de bufones en la corte.
¿Cómo se combinaba esta pose con sus múltiples
escarceos amorosos? No creo que se pueda estar impasible en las batallas de amor sobre campos de
Vestía sencillamente, era afable y, como bue
n tímido, tenía arranques de ira que pronto
qué hacer con el poder y lo entre
gó abúlicamente a otro favorito.
a Enrique IV de Francia el matrimonio de su hija
Ana con el delfín, al mismo tiempo que se proyectaba
incesa Isabel, hija del rey francés.
Enrique IV era aquel rey de Navarra protestant
le una misa". No le hacía mucha gracia casar a su
el más intransigente de los catolicismos pero el 14
de mayo de 1610 un loco, Jean—François Ravaillac, ases
acepta la propuesta de Felipe III per
o, como el novio tenía seis años y
Por lo que se refiere a la cuestión económica,
el acuerdo fue modélico: cada uno de los reyes
dotaba a su vástago con quinientos mil escudos de oro;
como la suma era idéntica en uno y otro caso, ni
el rey español ni el rey fr
El 18 de octubre de 1615 el matrimonio se efectú
a poderoso duque de Lerma.
Terminadas las ceremonias, se emprende el viaje
llegará por parte española, la com
itiva encabezada por el duque de Gu
isa, que conducía a la infanta
, la princesa Isabel cambia de ropa
los vestidos franceses que llevaba, cosa que fue m
anos españoles. La idea
El 14 de noviembre llegaron
donde se encontraba el rey Felipe III acompañado de su
se celebraron brillantes fiestas y
saraos. Comenta González Doria que
de la afición a las mujeres que
desde muy temprana edad iba a tener este príncipe da idea el hecho de que, a pesar de tener en este
momento solamente diez años y medio, se mostró de
slumbrado por la belleza de su esposa, y no apartó
enrojeciendo mucho cuando en el sa
tomó la mano para bailar la "danza de la hacha". Te
rminados los festejos con los que Burgos celebraba
mientras los dos Felipes, padre e hijo, se adelantaban
gran recibimiento que
la Villa y Corte dispensaría a la joven princesa de
Asturias, quien hacía su entrada en la capital del
on menos de admirar su belleza,
88
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
hasta el 22 de noviembre de
1620, cuando la princesa cumplía
Toda la primera mitad del reinad
o de Felipe —de espaldas a los
iones, en las que dominaban las
representaciones dramáticas y las
lecturas poéticas.
En 1621, a la edad de dieciséis años, el sucesor de
captado su ánimo desde que formaba parte de su cámara.
Era este personaje don Gaspar de Guzmán y Pime
ntel, conde de Olivares, ambicioso de poder y
mando, más que de riquezas. Poco antes de morir
Felipe III había dicho, dirigiéndose al duque de
Uceda: "Ya todo es mío".
En efecto, la escasa voluntad de Fe
vo rey, comiendo, le decía a su valido: "Conde de
Olivares, cubríos", con lo que Olivares conseguía la
que ostentaban la grandeza de España podían perman
tos, es decir con el
sombrero puesto. El nombramiento de duque llegaría unos días más tarde
Físicamente Felipe IV era un hombre atractivo, a
lto, delgado, pelo muy rubio, los ojos verde—
oscuros, nariz prominente, labios muy gruesos
y un acusado prognatismo de la mandíbula inferior,
de una elegante austeridad. Lástima que sus
dotes intelectuales dejaran mucho que desear; pues si
era más inteligente que su padre, tenía mucha
menos voluntad. Sentía un gran horror al formalismo
y prefería ser informado de
por su primer ministro que desenmarañar él mi
smo la madeja. Su consejero más íntimo, el conde—
duque de Olivares, tenía casi veinte años más que
duque, como su padre lo había sido por el duque de Lerma
como su monarquía brillaran con luz propia.
A tal fin, diseñó un plan de lecturas encaminadas a qu
dejara de ser torpe e
cultivado, amante de las artes y de
Moragas
Ríos
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
la nobleza y para los demás reyes de Europa. La corte de Felipe IV debía ser la más espléndida del
con quien mantendría una estrecha relación de
Felipe IV, desde joven favoreció todo aquello que
los campos. La reina Isabel tení
a su marido y era sin duda más inteligente que él y, por
ello, Olivares hizo lo posible para entretenerla
Doña Isabel, según todos sus contemporáneos era muy bella, de carácter jovial y expansivo,
amiga de comedias y toros, a los que se aficionó apen
bulliciosas, a veces no de buen gusto, como cuando hacía echar culebras y sabandijas en la "cazuela" de
Los más se inclinan a suponer inocente a la reina de aquel
admitiendo que ella, con la ligereza juvenil de sus dieci
ocho años, y habituada a la libertad de la corte
No fue con todo la reina una reina feliz. Cuando llevaba poco más de cuatro meses de reinado dio
a luz una niña que murió antes de las veinticuat
los hijos nacidos en 1623, 1625 y 1626. Con dos abortos más, por fin
en 1629 nace un niño, Baltasar Carlos, que es proclamado príncipe de Asturias. En 1635 nace una niña
que muere prematuramente, y en 1638 nace otra niña a la que se llamó Teresa y llegó a ser esposa de
a el conde—duque de Olivares
reyes y el inquisidor general: "La misión de los
de las mujeres sólo parir".
Que el rey cumplía con sus debere
s de esposo lo demuestran los sucesivos embarazos de la reina,
pero aparte del lecho nupcial muc
hos otros frecuentaba el monarca.
Ríos
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
de una corte como la francesa, en la que los
n del día, no daba demasiada importa
ncia a los escarceos eróticos de
su esposo. Por otra parte, siendo muy religiosa, como
era, encontraba consuelo en la oración. Gustaba
Doria— de que en un mismo día profesaron en el c
onvento de Santo Domingo tres hijas de la marquesa
de Mortara y a las tres las dotó la reina asistiendo a
la solemne ceremonia; esto era por la mañana y por
s, donde dos de sus camar
istas iban a tomar el
velo como novicias, y aún no fatigada la soberana con
una gran fiesta para que luciese en ella por v
ez primera una nueva dama que había tomado a su
servicio; la cuarta de las hijas de
aquella marquesa de Mortara que
seguir el camino
Era el rey Felipe IV, como hemos dicho, muy mujeriego y dado a de
aventuras con mujeres de dive
Desde damas de la corte a actrices, como la Calder
lecho de las damas. No es de extrañar pues,
que se le atribuyesen amor
consagradas a Dios. En la literatura castellana de
la época se habla mucho de los galanes de monjas,
nombre del monarca.
la refiere como se cuenta una obra dramática. El
Villanueva están reunidos y para distraer al soberano
de las preocupaciones sobre el estado del reino, le
hablan de la hermosura de sor Margarita de la Cruz
, monja del convento de San
Villanueva, lo que consigue acudiendo disfrazado al
locutorio del convento. Con dinero sobornaba a
los guardianes del mismo, pero no puede hacer lo
mismo con la priora, que virtuosamente rechaza
indignada cualquier proposición des
honesta. Pero el hecho de que ésta exista hace que vigile más que
Nadie mejor que el propio Marañón pa
“Villanueva, que habitaba una casa de la calle de la Madera, pared por medio de San Plácido,
hace perforar el muro medianero; y al
caer la noche, alejadas por el
oro las gentes del servicio, el rey,
temblando de amor y de la emoción sacrílega de la
monjas, tenía preparado al galán
augusto un recurso de gran efecto teatral y mara
villosamente español: cuando don Jerónimo abre la
puerta, aparece el austero y breve recinto de la celda
iluminada por cuatro cirios; en medio descansa en
su ataúd sor Margarita, inmóvil, pálida como la cera,
s manos cruzadas sobre el
pecho. El farol cae de las manos del espeluznante al
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Al desenfreno sexual del monarca co
visto una mezcla tan rara de religión y erotismo. No
en vano es la época en que surge el mito de don
Juan, estudiado maravillosamente por el
ro del mismo título.
, y que conste que en eso de las diversiones se
osas que asiduamente frecuentaba.
e de Villamediana. Era
ile le pidió una limosna para las almas del
purgatorio. Villamediana le dio un ducado y
el fraile, con una reverencia, le dijo:
—Acabáis, señor, de liberar una alma.
—Habéis liberado otra alma, señor.
improviso, preguntó el
—¿Me aseguráis que todas esas
almas han sido liberadas?
—Sin la menor duda, señor —se apresuró a afirmar el agradecido fraile.
—Entonces devolvedme mis ducados —exigió
Villamediana— porque, puesto que las almas
mer que vuelvan al purgatorio.
en plantado, noble, rico —es decir, con todos los merecimientos que
onducta a que se le atribuyesen amores con la propia
reina. Se cuentan a este respec
to anécdotas muy significativas.
Se dice que estando la reina Isabel asomada a un balcón de palacio sintió que unas manos le
era el conde de Villamediana, dijo:
Pero no era Villamediana sino el rey quien le
había gastado la broma y que indignado le
—¿Cómo es que me habéis dado este título?
—¿Por qué no? ¿Acaso no sois el conde de Barcelona?
La respuesta fue hábil, pero no sabemos si conv
enció al rey, quien efectivamente era conde de
Dícese también que intrigada la reina sobre quién
era la dama a quien iban dirigidas las poesías
Esta anécdota, posiblemente falsa, la he vist
o adjudicada a multitud de personajes de diversas
Por fin se cuenta que en una corrida de toros en
la que rejoneaba Villamediana, la reina Isabel
dijo a su esposo:
92
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—Pica bien, pero muy alto.
se sitúa en la plaza Mayor de Madrid, allá por el
El conde de Villamediana salió a rejonear un toro y el público se dio cuenta que por divisa
inscripción "Estos son mis amores".
Conociendo el amor del conde por el
Y he aquí otro problema a resolver.
r que sus amores tenían algo que ver con la
realeza, ¿a quién se referían?
En algunas de las poesías llama a la mujer amad
autores deducen que se refiere no a la reina, sino a
Francisca de Tabora, a quien
los puntos sin conseguir sus favores, cosa
que sí había logrado Villamediana.
Claro está que Francelisa o Francelinda pueden re
ferirse también a Isabel de Borbón "francesa",
. Se representaba en los jardines de Aranjuez,
y en un teatro de madera levantado por el arquit
ecto Fontana, una obra de Villamediana titulada "La
Gloria de Niquea". El escenario,
celeste, gustó mucho al auditorio constituido por los
reyes y la corte, significando un triunfo para su
No había entonces posibilidad de cambiar decorados
y tramoyas, por lo que el público se trasladó
, donde se iba a representar una comedia de Lope de
ha encendida cayó sobre un dosel, originando
desmayo de algunas damas, entre ellas la reina.
Alguien la levantó en brazos y la libró de las llama
s. ¿Quién es? Posiblemente el rey, que estaba a
su lado, pero no faltaron maldicientes que dijeron
Villamediana. Más aún, se
tener en sus brazos a la
reina, aunque fuese por pocos momentos.
Sea lo que sea lo que sucedió en verdad, lo ci
erto es que las hablilla
s se desbordaron y más
illamediana por la calle Mayor en su carroza
acompañado por don Luis de Haro,
ó un hombre que, armado con una
ballestilla o algo similar, le ases
pecho, rompiéndole dos costillas y, asomando por el
hombro la punta del hierro, le causó la muerte.
Lo más singular es que era día
como lugar de paseo, estaba
concurridísima; circunstancia que
aprovechó el matador para escabu
llirse entre el gentío sin ser
paldarazos a los lacayos que
custodiaban el coche y desapareciendo en el tumulto.
dice que el confesor de don Baltasar de Zúñiga
advirtió a Villamediana que mirase por sí, pues temí
las razones de más de estafa que de a
dvertimiento". Y añade el gran satírico:
93
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"El conde, gozoso de haber logrado una malicia en
Luis de Haro, hermano
del marqués del Carpio, a la mano izquierda en la te
stera, descubierto al estr
ibo del coche, antes de
del portal de los Pellejeros, mandó parar el coche,
corazón. El conde, animosamente,
asistiendo antes a la venganza que a la piedad, y
diciendo: "Esto es hecho", empezando a sacar la
ste ademán y las
rebatadamente fue llevado al portal
herida, que cuando a pocos dio compasión a muchos
sobre la virilidad del conde, que al
parecer estaba mezclado en cier
tos asuntos de homosexualidad. Por
lo menos después de su muerte algunos de sus criados y lacayos fueron quemados por practicar lo que
entonces se llamaba pecado nefando.
Deleito y Piñuela refiere que Góngora, gran amigo de Villamediana, dice que éste iba desde
palacio hacia la Puerta del Sol cuando fue víctima
e morir, pidió confesión,
y acudió a socorrerle un clérigo, el
cual le absolvió, aunque el esta
do del conde no le permitía hablar.
Fue llevado éste a su casa antes de que expirase. Lu
ego se expuso el cadáver en la iglesia de san
de San Ginés, por la
Fue conducido el cuerpo al convento de San Agustín, de Valladolid.
La justicia hizo inútiles o amañadas diligencias por descubrir a los asesinos, que quedaron en el
misterio, y aun se dice que recibieron prebendas. Pero
la voz pública señaló, tras el brazo homicida, al
ansparentemente los ingenios de la época en las
poesías con que comentaron el
Pronto se hizo popular aquella décima
dnos: ¿quién mató al conde?
—Dicen que le mató el Cid
¡Disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido que el matador fue Bellido y el impulso soberano.
Cocinero de su majestad, el rey Felipe III y Fe
lipe IV, fue el no menos célebre —por lo menos en
lo que al arte culinario se refiere— Francisco
libro "Arte de cocina"
Largo sería hacer un resumen, aun pequeño, del lib
ro en cuestión. Basta copiar un trozo. Helo
Una Merienda
Pastelones de ternera, y
Empanadas inglesas.
94
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Bollos maymones, o de vacía.
Empanadas de gazapos en masa dulce.
Tortas de manjar blanco, y natas, y mazapán.
Hojaldres rellenos.
Empanadas de pavos.
nos, y picatostes calientes.
Empanadas de benazón.
Salpicones de vaca, y tocino magro.
Empanadas de truchas.
Costradas de limoncillos, y huevos mexidos.
Empanadas de liebres.
Gileas blancas, y tintas.
Empanadas de perdices en masa de bollos.
Buñuelos de manjar blanco,
y frutillos de lo mismo.
Empanadillas de quajada, o ginebradas.
Plato de papín tostada con cañas.
Solomos de vaca rellenos.
Almojovanas.
Si la merienda fuera un poco tarde, con servir pastelones de ollas podridas, pasará por cena.
Ensaladas, frutas, y conservas, no hay para qué ponerlas
lo que se hallare, conforme al
tiempo que se hiciere la merienda.
En un magnífico libro, "Historia de la gastrono
mía española", Manuel Martínez Llopis copia
estas frases de Mariano Pardo de Figueroa, más c
onocido por su seudónimo de Doctor Thebussem que
"Sabido es que las bodas de Camacho fueron penitenc
95
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Si los amores de Villamediana
pertenecer al reino de las
murmuraciones históricas, no lo son en cambio los de
Felipe IV con mujeres de varia laya, entre las que
sobresalió María Inés de Calderón, llamada comúnmen
te la Calderona, que tenía dieciséis años cuando
la conoció el rey. La vio representar en el Corral
de la Cruz, al que el mo
prendado de su voz y de su gloria, pues era más gr
aciosa que hermosa, mandó que la llevaran a palacio.
Se dijo entonces que quién favoreció los amores
era también amante de la actriz.
Esto último debe ser puesto en duda, ya que
, como dice Bertaut en su "Journal d’un voyage
"Se afirma que el rey no lograba llegar a lo
que se esperaba, aunque en este tiempo era muy
vigoroso y por ello estaba desesperado, de manera que
en visitó a la dama y
encontró un obstáculo, por lo que fue necesario h
acerle una operación que ella sufrió, después de lo
cual el rey tuvo su contentamiento".
s artes del amor fue el duque de
aciones del rey, comunicó éstas a dicho duque, que era su amante de
Pero el duque, temeroso de caer en desgraci
a con su señor, manifest
imposible disputarle aquel capricho. Reconvínole el
la por su debilidad con transportes de mujer
enamorada, y le decidió a refugiarse en casa de e
lla, simulando un viaje a sus posesiones en Andalucía.
Es muy probable que tal anécdota sea pura fantasía
, como tantas otras que
monarca circularon; pero sí es cosa cierta que el de
IV, de los treinta bastardos que
96
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
rse con el hermano bastardo de
Por su parte, el príncipe Baltasar
1632, cuando tenía dos años y medio. Conservamos de
De todos modos, no era precisamente el príncipe
Baltasar Carlos ni muy
inteligente ni de muy
buenas costumbres. Su alteza el príncipe de Asturias
lilla de autor desconocido:
mil mentecatos
No se olvide que los habitantes de Madrid eran llamados gatos.
Una noche de la primavera de 1623 Felipe IV, acompañado de su esposa y de sus hermanos,
dejara en las estancias reales; se
trataba, pues, de una pequeña
estratagema largamente preparada y para la que el
pintor ya había ido dos veces de Sevilla a Madrid.
de agosto del mismo año, terminaba
Dio un gran soldado a Felipe IV un memorial en que
le pedía una gracia. El rey dio el memorial a
un privado suyo para que encomendase aquella
causa a los jueces. Replicó el soldado:
—¿Pues no os hago favor de encomendarla a los jueces por medio de un privado mío?
Moragas
97
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
el pecho y mostrando las cicatrices de las
heridas—, que cuando vos peligrabais en la guerra, no pus
r mí ni que recibiese
mula con el freno dorado, le dijo:
—Los obispos del tiempo pasado contentábanse
con una burra o borriquillo, sin más adorno que
—Señor, eso era en el tiempo en que los
La evidencia de la parálisis volitiva de Felipe está
en la entrega total de su voluntad a una mujer,
Vozmediano y Tarazona, dentro de
onvento y abadesa del mismo con el
nombre de sor María de Jesús
de Jesús, una mística; se
hallaban, pues, en dos polos
contradictorios.
Felipe era inteligente, la abades
a aún lo era más. Pero no fue eso lo que motivó la entrega de
, resuelta, dedicada por completo al pensamiento
y a la acción al servicio de Dios y sin ningún repliegue para su c
manera de llevarlas a término. Su
iba al Pardo viejo a implorar a la Virgen de Atoc
ha, pero conservaba siempre un repliegue para sí
mismo. Después el repliegue se ensanchaba y toda
rerlo ella, el nuevo valido del rey.
No ambicionaba el mando, no quería nada sino el
correspondencia con el rey, ininterrumpida hasta
su muerte —que les llegó a los dos en un mismo
mbién amonestándolo por sus indolentes pecados.
adesa venían directamente de Dios.
No sabía dar un paso sin escribir antes a la monj
a. Lo malo era que daba el paso antes de que
os de la abadesa se estrellaron siempre contra la
parálisis del rey ante las mismas piedras.
Pecaba, y volvía a escribir a la monja, acusándo
se y asegurando su pronta enmienda. Pero a la
carta siguiente confesaba ya
otro pecado igual al primero
Vega
Vega
Moragas
Moragas
Moragas
98
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La fama, que con escaso fundamento propaló que Isabel la Católica empeñó sus joyas para
costear el proyecto de Colón, ha desdeñado injustamen
También es injusto afirmar que con Felipe IV co
mienza la decadencia de España; realmente tuvo
únebre el papa Clemente VIII que
"sólo él había gastado en desterrar herejes más que
juntos"; de quien se
afirmó que, con motivo de las muchas guerras que
tiempo su patrimonio, tributos y portazgos, y a quien su
carta circular dirigida a las primer
as cortes de su reinado, manifest
ando que su padre "había consumido
Al pasar la corona a Felipe IV, tan mermada queda
ba la riqueza del erari
o, que poco trabajo costó
Cuando la reina, por marchar el monarca a la
guerra de Cataluña, quedó como gobernadora, al
iendo por el empeño los ochocientos mil ducados que
solicitó; parece ser que las j
oyas valían el triple...
El rasgo de la soberana estimul
ó a los nobles, la mayoría de lo
s cuales acudió con importantes
guerra, y prócer hubo, como el
almirante de Castilla Enríquez,
para enajenar todo su patrimonio y destin
gro al mismo fin.
Reuniéronse considerables sumas, y pudo levantarse un
ejército de dieciocho mil infantes y cinco mil
caballeros, y formóse una escuadra de treinta y tres
más de nueve mil hombres, todo lo cual tuvo
Un convento de monjas fue consecuencia de los
amores del rey. En 1625 se entregó el mando de
las galeras de Italia
co tiempo, la hija de los condes era la amante del
rey y la madre del bastardo don Fernando Francisco de
Austria. La madre murió al poco tiempo, y la
aquellos tiempos circularon por
Madrid unos versos anónimos que decían:
ella lo dice y lo enseña,
Vega
99
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
gón, el 28 de septiembre de 1644, Isabel enfermó súbitamente. Los
médicos la sangraron. Lo que supusieron una enfermedad
extendió y le produjo un edema de glotis. En pocas
horas volvieron a sangrarla ocho veces, y el 4 de
eron las reliquias de San Isidro, y aun le habrían traído la Virgen de
Atocha si ella, por su humildad, no lo hubiera prohibido.
El día 6 por la mañana recibió la Extremaunción,
y a las cuatro de la tarde murió contemplando
un fragmento del "lignum crucis"
La misma noche, dentro de un ataúd plomo y cubierta
descalzas reales, se la
llevaron hacia El Escorial. Felipe aún no había re
gresado, el príncipe permaneció en el Alcázar
Escorial, allí don de, mientras t
No estuvo mucho tiempo sola, Felipe
se encerró en el Pardo y de allí no salió
hasta que su hijo
lo arrancó de la
Durante dos años la corte mantuvo el luto, no se
representaron comedias
segundo matrimonio
Muerta la reina Isabel, no entraba en los desi
gnios del rey contraer nuevo matrimonio. En el
príncipe Baltasar Carlos tenía asegurado el heredero
en el lecho, harto sabía él componérselas
para no tener necesidad de dormir solo.
ecisamente un final del agrado del monarca.
viaje que hizo por Espa
ña, en 1679, el siguiente
lance, que le había sido relatado:
"Una de las mujeres a quienes amó aquel
rey más apasionadamente fue la duquesa de
Alburquerque. Teníala su marido bien guardada, pero
los obstáculos aumentaban las aficiones del rey
en vencerlas, haciendo cada vez sus deseos mayores.
Un día, mientras jugaba,
y en lo más interesante
e, que sin demora debí
a despachar, llamó al
mientras él se ausentaba. Saliendo de aquella
estancia tomó una capa, y por una escalera secr
Moragas
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Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
rada paliza sin recibir
—Señor, no tengo vocación de monja ni de puta de historia.
ser amante real ingresó o la
ingresaron en un convento. Terminó sus días de abades
den de San Benito de
A la rijosidad del monarca sólo er
a comparable su sentido religios
o y de devoción. No es ello de
Lo malo es cuando esto
último no existe.
El amoral ignora la prohibición y el pecado, y por ello es difícil que modifique de conducta.
Felipe IV era hombre religioso, y por ello tenía
conciencia de sus pecados, lo que no le impedía
volver a cometerlos tras un arrepe
ntimiento sincero pero de poca duración. La sensualidad del monarca
dos años después, en octubre de 1646, muere el prínci
pe, tal como se ha dicho, y sólo le queda al rey
de edad. He aquí cómo se ve obligado a buscar
bía hablado de casarle con su prima hermana la
archiduquesa Mariana de Austria,
y de la infanta doña María de
Austria, hermana del rey. Sucedía así algo parecido
Felipe II cuando matrimonió
Mariana de Austria tiene en estos momentos
precozmente envejecido debido a la
la razón de Estado se impone y
a sobrina, como se la ofrece el
emperador en la misma carta en la
que le comunica el pésame por la muerte del prín
Alemania, y su abuela materna la reina doña
an hermanos, y por ello los padres
de la archiduquesa, Fernando III y
doña María de Austria, eran primos hermanos: Marian
a era sobrina carnal de Felipe IV. Como se puede
ver, el lío familiar es enorme y la degeneración debida a la consanguinidad era cada vez más intensa.
un imbécil degenerado.
IV se firmaron el 2 de abril de 1647. El
emperador Fernando daba a su hija una dote de cien
mil escudos de oro y debí
cien mil escudos, cincuenta mil para
otro monarca tenían un duro.
Lo confiesa Felipe IV a sor Marí
las bodas se demoraban "por
falta de caudal en que nos encontramos el emperador y yo".
El 8 de febrero de 1648 salía la comitiva española en dirección a Viena. El erario español estaba
arruinado, pero he aquí la descripción de la comitiva, según González Cremona:
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"Acompañaban al duque de Nájera, jefe de la expe
do murió el soberano austríaco, no se encontrara
fue entregada a los espa
Doña Mariana iba acompañada de su hermano el
con una cara dura imponente, se apoderó de muchos de
La misa de velaciones se celebró en Navalcarner
o, y el hecho de que los matrimonios reales se
celebraran a veces en pueblos humildes, como este de Navalcarnero, puede llamar la atención y se
Madame d’Aulnoy refiere una anéc
mismo primer viaje que hizo por Es
r su esposo. Dice que en una de
las ciudades de tránsito, "donde se hacen muy buenos guardapiés y camisolas y medias de seda, le
lores. Pero el mayordomo mayor, que guardaba
exactamente la gravedad española, se enfadó por a
entonces recóndita para una dama, como las extrem
idades inferiores, lo cual parecía poco correcto
siempre, y más inconveniente a
ina, que ignoraba la de
española, entendió la frase
La reina ha cumplido ya quince años, el rey cuarenta y cuatro; está artrítico y padece alguna
enfermedad venérea, pero cumple con su deber c
la reina da a luz una niña, la infa
más importantes de la pintura mundial: "Las meninas" de Velázquez.
Unos años después la reina vuelve a estar emba
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
¿para qué la queremos? Mejor será que
no lo esté que mujeres hay hartas
María Ambrosia de la Concepción, epilé
Más embarazos. La reina tiene antojos cada vez más extraños, Barrionuevo dice: "Jueves, 8 de
noviembre, estando a la mesa la rein
trujeron ocho libras en una olla porque viniesen calientes y volcándolos en su presencia en una gran
fuente y mucha miel encima, se dio un famoso ha
rtazgo, diciendo que no había comido cosa mejor, que
ello por ser picarescos".
El 20 de noviembre de 1657 nace
impuso el nombre de Felipe
Un versificador, muy malo por cierto, dio
alma del rey, que cuando oyó el llan
—Eso sí que me parece bien, que huela la casa a hombre.
El príncipe, casi siempre enfermo, con frecuentes
murió el 1 de noviembre
de 1661, cuando aún no había cumplido cuatro años de edad.
Murió también otro príncipe a los seis meses de
haber nacido. El hecho de que los hijos legítimos
del rey muriesen prematuramente, mientras los bast
hecho de la multiplicidad de matrimonios consanguíne
os. Se casan primos hermanos, hijos a su vez de
otros primos hermanos y una tía con un sobrino o un sobrino con su tía, hijos ambos de parientes
próximos.
Excepto el casamiento entre dos hermanos, como
era preceptivo en el imperio egipcio, todo lo
que se puede imaginar en matrimonios consanguíneos
se dio en la corte español
a hasta llegar el 6 de
noviembre de 1661, en que la reina dio a luz un hijo que fue llamado Carlos y que el rey confesó que
era fruto de la última cópula logr
y menos para ciertos galopes.
Henchido de arrogancia Felipe IV, como quien no había experimentado
escuchaba más que lisonjas, escribió aquel mandato
célebre: "Marqués de Spínola, tomad Breda", y no
hubo más sino comenzar el sitio (1626)
costoso. La guarnición era tan numerosa, que llegó en
ocasiones a cuarenta mil hombres; la artillería
y el valor de los españoles. En
vano Mauricio de Nassau con numeros
Mientras tanto la política exterior española su
sublevación de Cataluña, guerra de secesión de Port
ugal, que terminará logrando la independencia,
pérdida de Jamaica. La situación se hizo ta
n insostenible que se hicieron necesarias unas
conversaciones de paz que se iniciaron en mayo de
1659. Por fin se llegó a un acuerdo definitivo en el
que España perdió ciudades en Flandes, el actual
Artois, Luxemburgo y otras plazas importantes y, lo
Vega
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El tratado de paz, llamado de los Pirineos, se firm
braba la ceremonia nupcia
matrimonio la princesa es
"El rey Felipe IV hizo la reverencia al altar c
postiza. Su camarera mayor sostenía la cola. El
misa, el rey se colocó en su silla y la infanta to
mó asiento sobre un cojín, tras lo cual el obispo
descendió y don Luis de Haro se aproximó, entreg
ando seguidamente los poderes que le habían sido
dados para representar a Luis XIV en la ceremoni
a. Un sacerdote leyó el documento y después la
dispensa del papa. Seguidamente los declaró unidos
en matrimonio. El rey estuvo todo el tiempo entre
"sí"
la infanta volvió la mirada hacia donde se hallaba su
verencia que pareció darle fuerzas para contestar... Acabada la
ceremonia, la joven reina se arrodilló ante su padr
e y le besó la mano... Al día siguiente tuvo lugar el
acto por el que fue entregada la infant
a María Teresa al rey de Francia".
Existe un grabado contemporáneo que muestra el encu
entro en la isla de los Faisanes de los reyes
Visto a casi cuatrocientos años de distancia, su
contemplación nos hace reflexionar.
A un lado se encuentra Felipe IV
vestidos y austeramente adornados
y su corte emergen entre una ola de puntillas y borda
dos desmesurados, lazos en zapatos y profusión de
dijes y joyería. Hoy en día nos parece mucho más el
egante la severidad española que la frivolidad
francesa. Pero la reunión marcaba la ya inevitable
decadencia de España y el inicio del apogeo francés.
¡Buen pie!
Paréceme, gran señor,
María Sbarbi publicado en el "Almanaque de
la Ilustración para el año de 1890". No obstante la autoridad de Sbarbi y la libertad de que gozaba
le permitiese tamaña con el monarca. Conocemos
verosímil, y es la siguient
las galerías del Alcázar, como pasase Quevedo junt
o a un grupo de cortesanos, uno de éstos le gritó:
—¡Quevedo, hacednos un verso!
—Dadme pie. —Entonces, el cortesano le alargó
do, como Sbarbi relata,
e improvisó:
Paréceme, gran señor,
104
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Miguel Angel, era un hombre de carácter
Comenzó desafiándose en las encrucijadas y acabó depurándose en los templos. Fue duelista en
su juventud y eclesiástico en su madurez. Esto
s españoles del siglo XVII sabían, bellamente,
por la mujer y por la re
que les dolía de amar el corazón, vendábanlo con una sotana.
Lo turbulento de la vida de azares o disgusto
s en abundancia. Ya ordenado de sacerdote, Felipe
IV agracióle con una ración en la catedral de Granad
ío, que envió una comisión a la co
rte para exponer a su majestad,
Alonso Cano tomó posesión de su cargo, imponiéndos
e al Cabildo, con el que llegó a vivir, por
cierto, en afectuosas relaciones. Sus obras ma
ravillosas tenían un fuerte poder de seducción
El 1 de diciembre de 1640 al grito de "¡Libertad
Madrid tardó casi una semana en conocer la
noticia, pues no había más correo con Lisboa que
y como la sublevación no coincidió con ese día, la
ra majestad. En un momento ha ganado vuestra
majestad un ducado con muchas y buenas tierras.
—¿Cómo es eso? —le preguntó Felipe IV.
—Porque el duque de Braganza ha perdido el juicio: acaba de proclamarse rey de Portugal y esta
locura da a vuestra majestad
de sus haciendas doce millones.
ra calibrar la gravedad de este suceso, le dijo estas severas
—Pues es menester poner remedio
acompañándolo, aconteció un caso de risa y de mofa
prudentes, no indigno de memoria. Un labrador, ve
stido a la manera humilde
—Al rey todos le engañan; señor, señor esta monarquía se va
acabando y quien no lo remedie
—Ese hombre debe ser loco —dijo el rey, desdeñosamente.
Vega
Vega
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—Locos son los que no me creen —replicó el
labrador con acento solemne—; prendedme y
matadme si queréis, que yo he de deciros la verdad.
Vivía en la corte un pintor que
—De cierto que sois el rufián más famoso,
pues ganáis de comer con cincuenta mujeres
lipe IV en los siguientes términos:
—Señor: por el camino he tropezado con un hombre
causa me respondieron que su delito había sido jugar
siguiente cartel: "Venta de naipes
, con permiso de su majestad". Se
ñor: si se permite venderlos, ¿por
ier circunstancia, un rostro somb
río e impasible. Cuando hablaba
no cambiaba de sitio ni de postura. Recibía, escu
chaba y respondía con un mi
smo rostro; en todo su
cuerpo el único movimiento visible er
ngua. Su mirada fría y sin expresión
hacía temblar a todos aquellos que
era de una monotonía infinita, sus
También en el vestir se mostraba monótono. De
ordinario su traje se componía de un jubón de
Vega
Aguirre
Aguirre
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
largas. Todo esto se complementaba con unas enor
mes antiparras redondas, engarzadas en una montura
de cuerno, que armonizaban, más o menos, este atavío
fúnebre en el que el monarca marcaba la pauta.
La moda en el vestir iba pareja
con la agonía de la monarquía
Una de las aficiones de Felipe IV era la de ence
Su galopante decrepitud llegó a tal extremo, que en
cos hablaban del fin inmediato
de la vida del monarca. El augurio se vio reforzado
nuevo cometa, que tan malos presagios trajo para el
los rumores que corrían por todo el reino, di
jo: "¿Qué más cometa que mis enfermedades?"
padre. El rey, consciente de que aquéllos no eran momentos para recordar antiguos deslices, contestó a
onsuegra. Insistió, sin embargo, el bastardo, lo que
enojó al rey y le hizo decir: "¿Quién le mandó veni
r? Que se vuelva a Consuegra. Esta no es hora sino
de morir"
del rey, quiso obtener de éste la grandeza de España
para su casa. La respuesta de Felipe IV no pudo
ser más explícita:
lla hará lo que mejor conviniere"
El fin se iba acercando y la cámara en donde agonizab
a el rey se llenó de médicos y cortesanos.
El príncipe Carlos, que debía suced
erle como rey, se acercó a su padr
e que sacó la mano y se la dio a
besar. Le dijo algunas palabras que no se percibieron de los circunstantes pero las que clara y
distintamente se le oyeron al alzar la
mano para echarle la bendición fueron:
"Hijo, Dios por su divina misericord
ia os haga más dichoso que a mí".
Desgraciadamente Dios no lo permitió.
nco meses y ocho días, habi
cuatro años, cinco meses y dieciséis días.
Es el reinado más largo de t
Ríos
Calderón
Calderón
Calderón
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
años, aunque representaba treinta más, debido en parte a su vida
disipada, y en mayor proporción a la degenera
matrimonios consanguíneos habidos en la familia austríaca. Este último vástago había sido engendrado,
según confesión del propio monarca a un cortesano, "e
n la última cópula lograda con la reina", y como
le decía uno de sus médicos: "...es que su majest
Nació el 6 de noviembre de 1661.
iglesia de Santo Domingo con
dieciséis nombres, siendo los cuatro primeros lo
s de Carlos, José, Joaquín y Leonardo. Su hermana
Margarita fue la madrina y, aunque sólo fuera una ni
ña de diez años, protestó de que la ropa que
llevaba el niño dejaba ver más de lo conveniente.
rón del que los astrólogos
a un hombre de heroico valor, veni
do al mundo para disfrutar de un
felicísimo reinado
He aquí que el hombre de heroico valor comenzaba su infancia con una lactancia que duró
exactamente tres años, diez meses y once días, pasa
ndo por las manos de cator
La descripción oficial del recién nacido dice que era un niño de facciones hermosísimas, cabeza
o saludable y muy gordito, lo que
que el embajador de Francia hace del príncipe, di
ciendo que parece bastante débil, muestra signos
visibles de degeneración, tiene flemones en las mejilla
s, la cabeza llena de costra
s y el cuello le supura.
Y la verdad es que la segunda descripción es más
veraz que la primera hast
avergonzado de su vástago, ordena que no se mu
estre al niño, y cuando era ello absolutamente
necesario, por razones del protocolo cortesano, se le
llevaba tan tapado que sólo se le veía un ojo y
La realidad llegó al puebl
Ríos
Moragas
Moragas
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HISTORIA
DE REYES Y REINAS
verle las piernas y caderas en pieles o mantas
para combatir no sólo los rigores del frío clima c
Maura "tuvo una primera in
fancia escrofulosa y
enfermiza". Era la viva imagen de la debilidad
La llegada al mundo de este enfermizo herede
ro fue todo un espectáculo, pues si siempre se
para mejor ayuda al real parto, en es
ta ocasión se batió el récord. La
cámara de la reina se parecía más a una sacristía que a una alcoba de parturienta; las reliquias se
la estancia y alrededor
diente de san Pedro, una pluma del ala del arcá
o del manto de María
Magdalena..., y muchas más que habían sido traídas de
sarios ayudaron a que el
parto fuera feliz
Tuvo una infancia, como hemos dicho, enfermiza y escrofulosa, acompañada de una lactancia
Su salud era tan precaria que continuamente se
estaba temiendo por su
que envolverle en mantas y pieles, para que le propor
A esta edad apenas podía ponerse en pie y más que a
ndar, gateaba. Se apoyaba, constantemente, sobre
a fuerzas para quitarse cuando le visitaban
personajes importantes, por lo que
a los cumplidos que le dirigían
El lamentable aspecto que ofrecía el príncipe
tanto desde París como
r todo tipo de información. Luis XIV
de Francia, particularmente interesado en todo lo c
oncerniente a la sucesión de la monarquía hispánica,
envió a la corte española a Jean Jo
Los comentarios se desbordaron y un número de
bulos y exageraciones cada vez mayor circulaba
La situación creada daba pábulo a todo tipo de es
peculaciones. En una carta remitida desde Viena
al embajador imperial en Madrid, conde
de Ptting, se indicaba de modo textual:
"Dicen claramente, entre otras cosas, que no cr
sino hembra"
Un informe para el Rey Sol señalaba lo siguiente: "El príncipe parece ser extremadamente débil.
Tiene en las dos mejillas una erupción de carácter herpético. La cabeza está enteramente cubierta de
costras. Desde hace dos o tres semanas se le ha fo
rmado debajo del oído derecho una especie de canal o
Calvo
Ríos
Ríos
Calvo
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HISTORIA
DE REYES Y REINAS
desagüe que supura. No pudimos ver esto, pero nos
hemos enterado por otros conductos. El gorrito
hábilmente dispuesto a tal fin, no de
jaba ver esta parte del rostro"
piernas con mantas para
Bastante sufrió su aya —la mar
rro. Bastante sufrieron las meninas que lo cuidaban y
cordones para que se pudiera ma
embajador a saludarlo
Hasta el año 1667 no pudo recibir a los embajadores
sin que fueran necesarios aquellos cordones,
y por fin el embajador de Francia,
el arzobispo de Embrun, pudo comp
se procuraba acunándole constantemente, su
infancia no fue más que un largo constante gemido ha
sta los diez años. Todo el arte de la medicina,
toda su ciencia, fracasaron para
dar una salud más estable a este
desecho de la humanidad. El
embrutecimiento de su espíritu respondió a la enfermedad de su cuerpo
ni escribir. Como se sosten
cansaba, sus juegos los realizaba sentado, sobre mu
que le distraían con sus anormalidades, siendo la
No mostró ninguna disposición
conocimientos eran tan escasos como los de un niño. Lo
s placeres y los ejercicios le eran indiferentes,
y si iba de caza, casi siempre lo hacía en carroza.
Cuando tenía treinta años creyó hacer un gran
esfuerzo al dedicarse, durante una
hora todos los días, a la lectura
de un libro de historia. En esta
naturaleza, enferma y mórbida, era natural
su desinterés por los asuntos de Estado.
Cuando el primer ministro le hablaba de estos te
mas, miraba constantemente el reloj, esperando
con impaciencia el final para marcharse a descansar
Era del dominio público la poca af
e y el mínimo cuidado que ponía
en su aseo personal. Gustaba de tener una larga cab
ellera que, enmarañada y sucia, colaboraba en no
poca medida a dar el aspecto macilento y cadavéric
lacionada con su hermanastro, don Juan José de
II—: "Lástima es, señor, que ese hermoso pelo no se
cuide mucho de él". El rey, al oírle, se volvió al gentilhombre de cámar
le dijo en voz
Todos los que lo conocieron pudieron comprobar que
a sido deficientísima.
Tan mala debió de ser aquella instrucción que, a su
mendarla confiándola al
padre José Zaragoza, sabio jesuita. Tan mala debió
Calvo
Moragas
Moragas
Ríos
Ríos
Ríos
Calvo
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
poder dedicarse a una de sus diversiones favoritas: me
hacían los pasteles
Como el rey no podía reinar, la reina rege
nte nombró un consejo formado por notables
stilla don García de Sotomayor y
Guzmán, conde de Castrillo. Se trataba de un hombre
servicio a la Corona. Sin embar
go, cuando la junta comenzó a funcio
facultades muy mermadas. Desde la derrota de Villavic
grave depresión al haber
perdido en aquella aciaga jornada a su
único hijo. A ello se añadían lo
s problemas que le ocasionaba su
mujer, tanto por los devaneos amorosos que tenía
ave apuro a su marido,
considerado por algunos un cornudo complaciente, como
porque se aprovechaba de la posición de
Pero la figura más importante del consejo er
aves problemas tanto internos como externos. En
prácticamente aislado y sólo contaba
simpatías en los círculos cortesanos; y por su
rechazo se vio incrementado cuando suprimió las repr
atravesaban los negocios del Estado
no permitían tales regocijos
En todas las cortes de Europa se conocía la
endeblez física y mental de
nació se estaba esperando de un momento a otro la no
ticia de su fallecimiento.
contraria a todo el mundo, pasó la infancia a tran
enclenque, escuchimizado, pero vivo. Tan vivo que en
razón de Estado, más lo es en este caso en que de la boda se
espera o se desconfía de la sucesión. El rey Carl
os II era producto de una degeneración familiar y se
La corte francesa era la más interesada en el as
unto por su inmediata vinculación en la familia
real, ya que don Carlos es cuñado y primo hermano
de Luis XIV de Francia, que estaba siempre
rona de España, en nombre de su
esposa doña María Teresa, hermana
mayor de Carlos II.
duque de Orleans, casado con su prima hermana, la
Este matrimonio era un tanto pintoresco: Felipe
Fue obligado a casarse, pero no por ello abandonó a su amante Armand de Gramont, conde de
Guiche, del que se dice que el día del matrimonio
recibió un anillo de boda igual al de la princesa
Moragas
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Calvo
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
De este extraño matrimonio nace la princesa María
Luisa, y el padre, para celebrarlo, cambia de
amante, que en esta ocasión es Felipe de Lorena.
Cogiditos de la mano con pendientes, pelucas y fuertemente maquillados se los ve pasear por
ano del rey vestido de muje
Pero en la corte de Madrid se había recibido en
a seis años de edad.
El ofrecimiento no fue aceptado y en cambio se so
licitó del rey francés el enlace con María Luisa
de Orleans. Jerónimo de Moragas en
María Luisa:
"Conceptuábanla todos como princesa de singul
dirección de la famosa pedagoga madame De Rouxel,
la cual consiguió que María Luisa dominara sus
frecuentes accesos de impaciencia, que pudiera ha
blar de todo sin profundizar en nada, y que
ula de escape insuficiente para
servicio en la corte de Felipe IV, pero no en
res y el 18 de noviembre de ese mismo año se
entrevistó por primera vez la pareja en Quintanapalla, pequeña aldea cercana a Burgos, y dice el
"el rey tomó a su alteza galantemente de la mano
y la condujo a la sala contigua, habilitada para
capilla. Sentados ambos, se miran sonrientes, sin pos
álogo, pues no conocen más
que sus lenguas respectivas, cuando, aproximándose, se ofrece obsequioso el embajador francés a
Terminada la misa de velaciones, almuerzan solo
s sus majestades, regresan a Burgos, sin admitir
a nadie en su coche y se encierra
n prestamente en sus habitaciones
vistas", y sólo el novio vislumbrab
Junceda
112
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
casamiento se hizo, pues, por el amor o mejor diríamos
madre
El rey Carlos II contrajo matrimonio con la pr
sobrina de Luis XIV (1679). Como camarera mayor
de la nueva soberana fue nombrada la duquesa de
er áspero y sumamente orgullosa
de su linaje. Desde el primer momento fue antipátic
a a la reina la camarera mayor, y más cuanto ésta,
Diferentes veces había querido ver a la soberana
el embajador de Francia y en más de una
ocasión la de Terranova se opuso, y cuando accedía, era
a condición de estar presente en la entre vista.
ningún hombre, aunque éste sea el embajador de
Un día, precisamente por la mediación de la nodr
iza de la reina, el embajador entró en las
habitaciones de María Luisa sin pasa
Terranova; pero la inflexible camarera tenía montado
soberana y al punto fue advertida de lo que ocurría, y a escape corrió para personarse en la real cámara.
a ningún hombre, aunque sea el embajador de
la antecámara numeroso público y, en
esto, la puerta se abre de
—¡Ya sé, ya sé! —y tendiéndole la mano, le recor
dó, con el ademán, que su primer deber era el
de besar la mano de su majestad.
Trémula de ira, dobla la rodilla, va a besar la
real mano y ¡paf! la real mano descarga tan
Cortó la escena la llegada del rey, que regresaba
de caza. La de Terranova le hizo una descripción
gún escritor ha dicho que la acomp
añaron cien damas cuando pasó a
lo confirmó, advirtiéndole que
al obrar así obedecía al imperioso mandato de un an
tojo, porque... El rey no la dejó terminar. Loco de
se cantasen salves y tedéum para solemnizar tan
fausto suceso; marchó inmediatamente con sus cortesanos
en el acto la dimisión de su alto cargo y al
zado se le declaró mayor de edad días antes de
cumplir los catorce años. Tenía dos más cuando, un Ju
Junceda
Vega
113
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
tenía la cruz y comenzaron a gritar:
—¡Han robado la cruz de su majestad!
u majestad me la dio!
El rey confirmó las palabras del mendigo, y aunque le
carnal de Luis XIV de Francia, se
celebrase en Madrid desp
palla en una capillita
de palacio y que tan sólo se adm
itiese en ella a los grandes de España. Ningún embajador fue invitado a
presenciar la ceremonia.
Era entonces embajador de Francia cerca de la
corte española el mariscal Duque de Villars,
hombre de méritos por su talent
muchos y afortunados hechos de
armas, si bien su moralidad y fanfarronería eran...
poco más o menos las corriente
—La novia es sobrina del rey, mi señor, y realmente yo soy quien he hecho este matrimonio; por
lo tanto, esas órdenes nada tienen que ver conmigo.
egó, le advirtió al francés:
—Este es mi puesto.
A lo que contestó el de Villars:
—Indicadme otro más preferente, y me iré.
a esta impertinencia, se
por los menos de algunas de sus provincias. Pero Lu
is XIV no acertó en sus cálculos, su sobrina vino a
nunca ser una española como lo habían conseguido
cumplidamente Isabel de Valois e Isabel de Borbón, si
bien se peleó tantas veces con su marido por sus
a Luisa siguió siendo en
extranjera enemiga de su nueva pa
tria, y en esto, como en todo,
quedó muy por encima de aquella
Mariana de Neoburgo que vino a Es
paña para seguir siendo una
alemana y laborando siempre en provecho de sus pari
entes alemanes en perjuicio de Carlos y su
Corona. Y por una de aquellas burlas paradójicas, resultó que la de Neoburgo, con sus intromisiones,
Vega
Vega
114
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El matrimonio de Carlos con María Luisa dur
II llegó a quererla
profundamente, si bien su madre doña Mariana de
able dominio sobre él,
Era la reina María Luisa "mujer de
aventajada estatura, bien form
amable y precioso trato", según refier
e el embajador Federico Cornaro.
Sus alteraciones menstruales, expresión de una in
suficiencia ovárica, que la autopsia confirmó a
r el embarazo en más de una ocasión
La marquesa de Villars escribe
as un año de matrimonio la reina todavía
es virgen y el diplomático Rebenac escribe al rey
II padecía, sin la menor duda
Pero un día o una noche el milagro se cump
lió. El rey anunció que había consumado el
matrimonio y se permitió bromas sobre el hecho, da
ahora a María Luisa, culpándola de estéril, pues
en aquella época no se concebía la esteri
lidad masculina si se
producía la erección.
—¿Creéis verdaderamente que esto
es cuestión de rogativas?
Moragas
Junceda
Junceda
Junceda
Junceda
115
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
le escapan palabras y frases enteras de Calderón de
la Barca u otros autores del momento. Es mujer de
buenos sentimientos, y el dinero que otras sobe
novicias ella lo emplea en obras de caridad, ayudando
procura recorrer, cosa que está muy ma
l vista por las damas de la corte.
Poco después el diplomático francés que había sustituido a Villars recibe una confidencia por
parte de la reina:
"La reina me dijo hoy que tenía deseos de conf
iarme algo que jamás había querido decir a nadie,
ealmente doncella, pero que
, por lo que se imaginab
El pueblo, mientras tanto, canta una coplilla:
seado la reina, volver a París.
Realmente la reina María Luisa era
inocente totalmente de todo lo
El 8 de febrero de 1689 fue a cabalgar por los bosques del Pardo, y a su regreso se encontró mal.
, vómitos y diarrea. Los mé
dicos dictaminaron cólera
los mejunjes y brebajes
médicos de cámara. De ello se sucedió una apendi
citis que con las purgas que le administraron se
Los médicos se reconocieron impo
rma, y don Carlos hace que le
instalen un sillón en la cabecera
del lecho. Ella misma pidió el vi
ático y pidió perdón a todos los
duquesa de Terranova. El rey re
—¿Para qué quiero la salud si no puedo
seros de utilidad a vos y al reino?
Murió a las nueve de la mañana del 12 de febr
El embajador francés pidió que se hiciese la autops
ia a la reina en presencia de cirujanos de su
confianza para comprobar que no ha
fue entregar los pasaportes al
embajador francés y expulsarle del reino.
Diez días después de la muerte de la reina. Ca
pidiéndole que contrajese nuevo matrimonio con la
Sólo la esperanza de tener hijos, esperanza que úni
camente él tenía, hizo que Carlos II contrajese
matrimonio por segunda vez. Había
estado viudo durante seis meses.
Una vez que se hubo decidido el nuevo matrimonio de
Carlos II empezó el bailoteo de candidatas
a fehacientemente que el rey español era impotente.
116
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Dos candidatas fueron elegidas en último lugar:
las dos se llamaban Mariana. Una era Mariana de
—La de toscana no es muy fea y la de
Neoburgo tampoco parece que lo sea.
Ante la duda, un elemento decanta la elección del lado de Mariana de Neoburgo: el hecho de que
tenía veintitrés hermanos, lo que
demostraba que su madre era muy f
ecunda y lógicamente ella también
oficiando el hermano
de la novia, Alejandro Segismundo,
Carlos su primo José, rey de
, Mariana —que hizo el viaje por mar llegaba al Ferrol y allí
comenzaba ya a crear situaciones enojosas entre los
El 3 de mayo debía verificarse la
pero no puedo celebrarse hasta el día 4 porque Carlos, que había pernoctado en Simancas, durmió más
enero de 1690 lo emplea la nuev
meses más tarda la travesía desde Holanda a El
camarera mayor, la condesa de Paredes. En
ño, enclenque, raquítico, enfermizo, con voz débil y
atiplada, pelo lacio de color aceituna, ojos linfáticos
y saltones y el mirar ap
era una pareja como para encandilar a nadie.
A los pocos meses la reina, que no era tonta y sabí
marido, fingió estar embarazada. El primer extrañado
debió de ser el rey. Pero cuando la farsa está a
su médico particular, alemán
como ella.
II fue enorme; después de la prim
de los negocios bastante grande.
de Berlips, llamada por los ma
un aventurero llamado Enrique Wisser y conocido con el
sobrenombre de "el Cojo", porque lo era. El
dinero que sacaba de sus negocios lo empleaba en part
e para enviar dinero a su familia, por que decía
un embajador que la reina "tiene el pelo rojo, se llena de pecas en verano, es gorda y alta como un
gigante y en la monarquía española no hay dinero
bastante para sostener a todos sus hermanos".
Moragas
117
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Don Juan de Angulo se unió a la camarilla de
la Perdiz y el Cojo, aumentada por un soprano
llamado Mateucci, italiano conocido con el nom
González Doria escribe: "Dice un autor de nuestros días que
"... casi todas las figuras históricas
a soberbia, imperiosa, altiva, la capacidad
ón ni límite, la ambición de atesor
parte en el manejo del gobierno, así en las resolu
ciones arduas como en la provisión de mercedes,
con el rey prorrumpía en desabrimientos muy pesados
y en injurias, que Carlos, flaco y enfermo, sufría
con tolerancia por no saber con vigor excusarlo, h
aciendo lo que ella quería muchas veces, aunque
La tragedia de Carlos II aumentó porque el no
cuando le dejaban entrever esta suposición se ponía furioso. Por
un aborto. Un día, hablando con el duque de Montalt
o, le aseguró que su esposa había abortado ya tres
veces, a lo que el duque respondió atrevidamente:
—¡Majestad! Nadie lo cree
Después de su muerte, los médicos dieron un info
rme bastante desafortunado de la autopsia que
ntraron un solo testículo, y aun éste atrófico
Desde muy pequeño tuvo ya don Carlos desarreg
los intestinales que —mejorando a pequeños
, agravándose cuando su creciente prognatismo le dificultó cada vez
más la masticación.
A los seis años tuvo el sarampi
pareció leve—, presentó unas hematurias que se re
enlazadas con el final de enfermo renal que tuvo.
otro mundo.
A los treinta y dos años, después de sus múltiple
s afecciones, perdió el pelo, lo que quedaba
disimulado debajo de la peluca que ya usaba y
que no quiso empolvar nunca pa
ra no parecerse al rey
Moragas
Moragas
118
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
A los treinta y cinco años —si no antes— comenzaron sus accesos palúdicos, que ya fueron
Y a todo esto se sumaban sus médicos, purgá
ndolo, sangrándolo y usando medicamentos como
los polvos de víbora y nutriéndolo con pollos alimentados a su vez con aquellos polvos.
Durante su última enfermedad, reunido todo el protomedicato local, se acordó colocarle pichones
recién muertos sobre la cabeza y entrañas
calientes de cordero sobre el abdomen
Cuando Carlos tenía ya treinta y ocho años come
nzó a acusar hinchazones en los pies, luego en
las piernas y más tarde en las manos y la cara.
A esta hinchazón, los embajadores, en sus cartas,
Pero aquella hinchazón de la lengua había comenzado un año antes de que principiaran sus
edemas. Y es que Carlos, desde hacía mucho tiempo,
sentía a veces unas congojas que terminaban en
desmayos. Aquellos desmayos se hicieron más largos
y frecuentes —posiblemente sólo eran desmayos
para unos palaciegos obligados a decir mentiras—. Al
Y en este tiempo comenzó a hinchársele la lengua
pequeño rey, como su difunto hermano Felipe Prós
pero, como quizá su hermana María Ambrosia, era
vida, durante los cuales
, como ocurre a tantos
epilépticos, se mordía la lengua.
frecuentemente —sin ton
tan fundamentadas algunas veces cuando ya era
un hombre casado— no eran
un fenómeno más de
aquella epilepsia, como quizá también lo era aque
l mirar vacío perdido de sus ojos inexpresivos
En vista de que los médicos no acertaban a curar al
rey y decididos a no declarar que Carlos II era
impotente no se vaciló en atribuir todos los males a
los hechizos y desde aquel momento se inicia una
serie de actos patéticos que serían ri
sibles si no fuesen lastimosamente ciertos. El palaci
ros; por medio de una monja endemoniada se consigue que Belcebú
hable claro al mismísimo inquisidor general del Santo Oficio:
esta causa es incapaz
—¿En qué forma se administró el hechiz
o a su majestad? —p
—¿Con qué se había confeccionado el filtro maligno?
—De los sesos y riñones de un hombre ajusticia
do; para quitarle el numen y el semen.
—¿Qué persona se lo hizo beber?
—Una mujer que ya está juzgada.
a doña Mariana de Austria?
Moragas
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Moragas
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—¿Con qué fin?
la quisieron hacer santa!
—¿Qué remedios hay para salvar
le de ti, espíritu infernal?
ponerle luego una lavativa y apartarle de la reina durante
dieciocho días.
Dicho lo cual, el educado y amable diablo se
calló y la extática monja no pudo continuar
traduciendo mensajes de ultratumba
Ya durante el reinado de Felipe IV se había hablado varias veces de manejos de magia negra que
en una oportunidad se llegó a quemar en la iglesia de Atocha un
atravesada por alfileres. También a comienzos de su
reinado se procesó a un tal Jerónimo
Pero esta costumbre no era una exclusividad
bre los remedios que se deben
aplicar al rey. Como siempre, la
respuesta no se hace esperar:
Los remedios de que necesita el rey son aquell
os mismos que la Iglesia tiene aprobados: lo
primero, darle aceite bendito en ayunas; lo segundo,
ungirle el cuerpo y la cabeza con el mismo aceite;
lo tercero, darle una purga en la forma en que pr
evienen los exorcismos y separarle de la reina
de diablo importante
puesto que se atrevía con el rey. Por ello fuerza fue
someterle a exorcismos que debían ser practicados
por un sacerdote y en la iglesia del Alcázar, pues en
sitio sagrado el diablo podía temer más la acción
ni mujeres ni menores de edad.
Los exorcismos se celebraban con una gran solemn
idad y siempre en latín, por ser la lengua que
el demonio prefería para obedecer.
—Mándeme en latín que salga de esta moza y luego saldré.
El duque de Maura dice que el sacerdotal romano
señalaba así los síntomas
de unos y otras para
su distinción: "Está hechizado el enfermo cuando se le
Balansó
Barrios
120
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
del estómago, pareciéndole que tiene sobre él una bola;
otros sienten unas picaduras como de aguja en
el corazón y suele ser tan grande el tormento, que
parece que se lo comen a bocados, y lo mismo suele
Sería el cuento de nunca acabar contar todas las
perrerías que le hicieron al pobre Carlos II los
frailes encargados de los exorcismos.
—Tres vírgenes hay en Madrid: la Almudena,
reina nuestra señora.
En el monasterio de El Escorial, con motivo de
infantes, se procede al traslado de los cadáveres al
humanos, se pudiese liberar de los demonios que lo
poseían. "Este [el rey] contempla lo que en cada uno de
Por aquellos días se presenta en la corte un frai
ay Mauro de Tenda, quien,
rey, lo que afirma en su calidad de experto en la pr
áctica exorcista. El ofrecimiento de fray Mauro es
discutido acaloradamente por los consejeros civiles, militares y eclesiásticos, hasta que por fin se
hino italiano inicie sus sesiones bajo la mirada del Santo Oficio
Fray Mauro era un lince al que no se le escapab
—Esta noche, cuando el rey duerma, le quitaréis el
saquito que lleva colgado del pecho y que al
dormir deja bajo la almohada.
Así lo hace doña Mariana, sin que estuviera muy clar
o que, al verse sin la asistencia del saquito,
el rey mejorara de su estado
Pero el asunto vino a complicarse aún más
con el testimonio de un muchacho austríaco,
supuestamente endemoniado, que coincidía casi por comp
Barrios
Barrios
Barrios
Barrios
121
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
almohada. Cuando la tuvo en su poder, porfió mucho la
reina para que se la devolviese, asegurándole
que contenía muy preciadas reliquias. El rey contestó
ella como él tenían muchos enemigos.
Avínose a esto la reina, y la bolsita
fue entregada al confesor de su majestad, quien
halló dentro tierra, mezcl
ada con cabellos del rey,
como había dicho el endemoniado"
En vista de ello se decidieron lo
s dos padres a comunicar al rey la
, a saber: "que ese maleficio era obra de la
doña Alejandra [azafata flamenca que pululaba por la corte], que lo habían am
Más tarde vuelve a aparecer el fantasma del
hechizo. Y comenta Harrach que el fray Mauro
brujería en un cofrecito que ella le regaló. Ha
añadido que la última indisposici
Y en marzo vuelve a significar el
mal estado de salud del monarca, ya que, según testimonio del confesor del rey, fray Froilán Díaz, "el
rey está como alelado y parece haber perdido el seso"
Carlos II murió a las tres de la tarde del día
1 de noviembre de 1700, "después de cuarenta y dos
días de flujo de vientre, agravados los cuatro ú
ltimos por una apoplejía". El día 3 se le efectuó la
autopsia, y según el testimonio de Ariberti: "No tení
apareció del tamaño de un grano de pimienta; los
pulmones, corroídos; los in
gangrenados; un sólo testículo, negro como el carbón,
y la cabeza llena de agua. Sus últimas palabras,
una convulsión y expiró. Según costumbre se ha expuest
o el cadáver en la Capilla Real, hasta mañana.
Calderón
En boca del joven austríaco
Calderón
Calderón
Calderón
122
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
OGUÉS
Paloma "Juana I la reina cautiva".
, Madame d’ "Viaje por España".
ALANSÓ
, Juan "La casa real de España. Historia humana de una familia".
, Manuel, "Matrimonios desafort
ALDERÓN
, Emilio "El rey ha muerto".
"Amores y desamores de Felipe II".
OYATO
, José "Carlos II el Hechizado".
HAMORRO
, Eduardo "Felipe IV".
LARASÓ
OMENGE
, Luis "Clínica egregia".
EFOURNEAUX
, José "La mujer, la casa y la m
de hace tres siglos".
bajo el cuarto Felipe".
"Vida íntima de los Austria".
Historia". Cinco series.
"Historias de las reinas de
ACHARD
, Prospére "Don Carlos y Felipe II".
AVARRÓN
REMONA
"Mis amores reales. La casa de Austria".
"Amantes de los reyes de España".
a de las reinas de España".
ACARTA
, Manuel "Felipe II. La intimidad del Rey Prudente".
ARAÑÓN
, Gregorio "Don Juan. Ensayos sobre el origen de su leyenda".
123
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
a Madrid de la condesa d’Aulnoy".
, Julio "Cuadros viejos. Colección de pi
nceladas, toques y esbozos representando
costumbres españolas del siglo XVII".
, José "Amores y amoríos de los reyes de España".
ORAGAS
, Jerónimo de "De Carlos I empera
, Santiago "Las cuatro mujeres de Felipe II".
LIVEROS DE
UBIZA
, Eliseo "Felipe II. Estudio médico—histórico".
AZCARELLE
, Manuel "La casa de Austria. Una dinastía enferma".
"Carlos V el emperador".
, Horacio "La España barroca".
ERRADILLA
ABOT
ALLEJO
ÁJERA
, Juan Antonio "Locos egregios".
, Vicente "Diccionario ilustrado de anécdotas".
"Diccionario ilustrado de frases
s literarias".
, Mariló "La vida de las mujeres en los siglos XVI y XVII".
Agustín González Amezua
124
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Tal vez sea ello debido a la coincidencia de situ
rasgos de ingenio, frases afortunadas o situaciones
curiosas a personajes célebres, por verosímiles que sean.
upulosidad aquello que me ha
parecido más curioso,
entresacado de los libros de historia que figuran en la bibliografía, escritos por historiadores de
do más amplio que se le pueda dar.
nombre del autor en cuya fuente he bebido. Si
perjudicado que me lo indique para
rror en próximas
ediciones, si las hay como deseo. Únicamente
carecen de nombre de autor aquellas anécdotas
procedentes de otros libros míos pub
licados por esta misma editorial.
De todos modos considero que mi libro no puede
ser otra cosa más que un simple aperitivo que
abra las ganas de leer los libros que cito en la
bibliografía y otros muchos
subrayar, escritos no por un simple anecdotista co
mo yo sino por historiadores serios y eruditos que
merecen la compra y lectura de sus obras.
Una cosa más. He empezado este anecdotario con Juana la Loca porque los Reyes Católicos, pese
a lo que se ha dicho con patrioterismo antihistóric
como sería más correcto decir. Isabel er
Hasta el punto que cuando murió la Reina Católi
ca, su esposo no fue nombrado rey de Castilla
sino sólo regente. Más aún, a la muerte de Isabel
, Fernando casó en segundas nupcias con Germana de
Juana, que fue en rea
lidad la primera reina
tal como firmaron durante siglos nuestros reyes.
5
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Doña Juana nació el 6 de noviembre de 1479 en
el viejo Alcázar de Toledo. Se le impuso el
nombre de Juana en recuerdo de su
madre del rey católi
oma, la reina Isabel la llamaba "suegra" y don Fernando "madre".
tenía un rostro ovalado muy fino,
que la hacía muy atra
abuela Isabel, madre de Isabel la Católica y que
en total locura. También por otros antepasados
la enajenación mental
Desde pequeña dio muestras de tener un carácte
r muy extremado. Educada piadosamente, a veces
dormía en el suelo o se flagelaba siguiendo las historia
s de los santos que le contaban. Como es lógico,
a escribir, sino que tuvo una educación esmerada, y
a los quince años leía y hablaba correctamente en
francés y en latín: no en balde había tenido como maestra en esta última lengua a la conocida Beatriz
Galindo, llamada "la Latina", fundadora del convento
que después dio su nombre a un conocido barrio
l Hermoso", aunque parece seguro que este apodo
se lo pusieron posteriormente. Según nuestros cá
nones de belleza no nos parece tan hermoso como
decían, pero sin duda debía tener mucho "sex appeal
tenía que celebrarse cuatro días después decidi
eron, de común acuerdo, llamar al sacerdote Diego
Villaescusa para que los casara aquella misma tarde
y poder adelantar la noche de bodas; lo que indica
ner los jóvenes, especialmente él, que había sido e
ducado en un ambiente más
liberal que el de la corte española
no sentimentales, por lo menos
sexuales; y por lo que sucedió después no parece que el matrimonio le reprimiese sus impulsos, lo que
provocó desde los primeros momentos escenas de celos, peleas y recriminaciones.
l vez, para ser más pr
propio, que a veces estos dos sentimientos se confunden.
La vida en la corte flamenca era muy distinta a la
esaba con clérigos franceses tachados en España
la informase. A su regreso, fray Tomás de Matienzo, que tal era su nombre, aseguró a la reina que la
6
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
ía peligro, aunque el ambiente c
hocaba un poco y aun un mucho con las
costumbres hispanas.
Desde los primeros momentos ya dio muestra Juan
rio sentimental. Bien
conocida es la anécdota acaecida con una de sus damas, muy bella, joven y rubia, a la que Juana
el aire de una mujer: bien
nuca, el cuello airoso, fino y alargado, y el busto
bien dotado y poco recatado, según la costumbre de la
época, que vedaba a los caballeros el lucirlo, mas
no así a las mujeres, pues, como razonaba fray
Hernando de Talavera, confesor que fuera de la Reina Católica, "verdad es que las mujeres que crían
El matrimonio de Juana con Felipe el Hermoso
fue acordado por motivos políticos. Como dice
los reinos mediante matrimonios
dinásticos era común a todos los
ogo de Salamanca, de nombre Bartolomé Márquez,
revió a decir a la Reina Católica que mirase bien lo que hacía, pues
Nuestro Señor Jesucristo había dispuesto el sacram
ento del matrimonio para fines que poco tenían que
Felipe era un hombre vano, ambicioso y de poco se
so, amigo de la adulación y de dejarse guiar
por falsos consejeros. Vanidoso, estaba acostumbrado
a que las damas de su corte cayeran rendidas a
sus pies a la menor indicación suya, y no estaba dis
puesto a cambiar sus costumbres licenciosas por el
mero hecho de estar casado. El amor que doña Ju
ana profesaba a su espos
o era excesivo y pueril,
empalagoso, rayando con la idolatría, siendo más propens
o a suscitar el disgusto que el amor. Sus celos
extremos, que eran fundados, la llevaban a provocar
los escándalos más extravagantes. No es de
extrañar que don Felipe acabara aburriéndose. El arch
iduque sólo tenía un remedio para calmar los
ataques de celos de su esposa: cumplir con su
s deberes matrimoniales. No hay que sorprenderse
Juana trajese al mundo seis hijos
No es de extrañar que Felipe, acostumbrado a
la libertad sexual que reinaba en Flandes, no
moral que tenían en poco la virtud de las doncella
s, no siendo cuestión de honor, como en Castilla, el
que se les mancillase la honra, al
extremo de que no era extraño que muchachas de humilde condición
en las mancebías, que abundaban no menos que las
tabernas, aunque tanto unas como otras poco tenían que
ver con las de España por lo impropias y bien
El corte en la mejilla era usado por los se
ñores para marcar a lo
s esclavos díscolos.
Ríos
7
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La fidelidad conyugal tampoco era tenida en mucho y la legitimación de hijos bastardos ocupaba
tomos enteros en los archivos de las municipalidades.
A los hijos bastardos los llamaban sobrinos y, según un dicho de la época, resultaba
puso de moda en la corte de Brus
no hubiera mellas en la dentadura.
Juan Antonio Vallejo-Nájera, en su magnífico libro
hecho de que ya entonces daba doña Juana muestras
de alteración síquica, que los médicos llamaron
"melancolía".
la melancolía derivaba primariamente de la
eran advertido los médicos. Es
Sale con doña Isabel hacia Segov
ia y allí continúan las anormalidad
es. Pasa noches en vela y días
enteros sin comer, para hacerlo de pronto vorazmen
te. Alterna la inmovilidad
del "transporte" con
arrebatos de ira, en los
A su madre le parece clara la posibilidad de una pé
rdida permanente de la razón. No se explica de
otro modo que, a poco de marchar don Felipe, presente
que hace constar la significativa salvedad de que si
Juana se encontrara ausente, o mal dispuesta, o
En 1503, la princesa doña Juana da a luz un hijo que se llamó Fernando y que después fue
emperador de Alemania. Don Felipe quiere regresar
erte mucho más que en
González Doria, "a
l ver partir a
su esposo cayó en estado de desesperación”. Traslada
Tal y como se encontraba en el lecho, descalza
a las damas de la corte y a la servidumbre y
stirla; pasó al raso aquella fría noche de noviembre
a la que se acercó algunas veces
8
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La Reina Católica pensó en su madre, que en 149
3 había muerto, no lejos de Medina, en Arévalo,
víctima de una dolencia mental.
la Reina Católica, aconsejó a la reina que la dejara
partir, y el 1 de marzo Juana salía hacia Laredo,
donde permaneció dos meses, esperando que el tiempo fu
Al llegar a Flandes vuelven a desa
tarse los celos incontrolados.
Atribuye a don Felipe amores con todas las damas de su palacio.
No quiere a damas flamencas a su
alrededor y se rodea de esclav
as moriscas que ha traído de
ella, bañándola y perfumándola.
Por consejo de su médico se acicaló tal vez en ex
ceso, lo cual fue motivo de escándalo en la corte
veces. Habían de pasar muchos siglos antes de
que los castellanos se aficionaran al baño, que lo
consideraban costumbre mora que a nada bueno podí
a conducir; de ahí el asombro que produjo esa
afición de la princesa y el que lo tomaran como
De primeras no disgustó a don Felipe esta nueva
disposición de su esposa, ya que más quería
verla fresca y bien aromada que
no sucia y desaliñada. Pero como
tan extremada en todo, se empeñó en que don Felipe también había de bañarse y acicalarse como ella, a
lo cual el soberano se opuso como contrario a su di
había de dormir con la princesa
aquellas manías que le estaban
trastornando el seso. Por motivo tan banal las
tuvieron muy sonadas, pues ninguno quería ceder, y don
que apestaba a almizcle y a
otros perfumes poco cristianos
levantó una tormenta del suroeste, que son las peores en aquella mar, que desbarató la escuadra,
quedando cada navío a su suerte. El de sus majestad
toneladas, salió muy malparado ya que, separado del re
sto de la flota, sufrió los peores embates del
temporal, hasta el punto de que perd
ió el mástil principal y a poco est
uvo de zozobrar. En trance de irse
—¿Por qué había de tenerlo? ¿Es que acaso se
conoce de algún monarca que haya perecido
ahogado?
smados, aunque algunos pensaban que no estaba en su sano
que haya muerto ahogado.
Varias veces al día se lava la cabeza, síntoma
esquizofrenia. Cuando sabe que su marido está en
9
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
umbre en los matrimonios reales era que cuando
llegaban los meses mayores del embarazo se abstuvieran
término, y si bien hubo reyes prudentes y temerosos de
A la Reina Católica mucho le tocó padecer en
este punto con su esposo el rey Fernando, pero
acertó a disimularlo. No así su hija Juana, que
no supo "ahormarse" a la conducta de su madre y
reprendió públicamente a su esposo por el desvío
quellos meses; no que le
constara que tuviera amante, sino que no la atendía
en el lecho conyugal como le era debido, dándosele
poco de que fueran meses mayores o menores. En es
te punto la reprendió fray Tomás de Matienzo
a a luz las aguas volverían a su cau
ce, y que tomara ejemplo de su
egregia madre, que hasta consintió que fueran educados
en la corte los hijos ba
conforme si su marido también lo estaba en
tomar ejemplo de su tío, el rey Fernando IV de Castilla, que consintió en que su esposa, la reina,
tuviera una hija con don Beltrán de la Cueva, a la que reconoció como propia, pese a que pasó a la
historia con el sobrenombre de "la Beltraneja"
sucesos de cada día y las anormalidades, cada vez
mayores de doña Juana, y lo envía a los Reyes
Católicos. El efecto que produjo nos lo podemos imaginar
muerte, modifica su testamento indicando que si "su muy querida y amada hija, aun estando en España,
no quisiera o no pudiera desempeñar las funciones de
y administrar en su nombre".
io de don Fernando, en quien veían dotes de
concesión de privilegios otorgados antiguamente
por los monarcas castellanos y que habían sido
Por otra parte, algo de ambición debía de ha
ignorante de las leyes y costumbres de Castilla, er
lo cual les permitiría la libertad de abusar del poder.
Don Felipe, hostil al Rey Católico, se pone en
contacto con Francia, y don Fernando, para
aciones, concierta su matrimonio con Germana de Foix, sobrina de Luis XII,
flamencos intenten que Juana firme documentos que comprometan al
rey, a lo que se negó doña Juana, exclamando:
—¡Dios me libre de hacer nada contra la voluntad
de mi padre y de permitir que en vida de mi
padre reine en Castilla otra
Fernando se casa otra vez
es para vivir como buen
hacerlo así, será tratado como extranjero.
El 8 de enero de 1506, don Felipe y doña Juana embarcan para trasladarse a España
definitivamente. Un grupo de damas de la corte tuvo que ser embarcado a escondidas, pues doña Juana
se negó a hacerlo si había otras mujeres en la comitiva.
10
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Vallejo-Nájera, en el libro ya citado, comenta
las ideas
delirantes, parcialmente sistematizadas, en este cas
. El que los celos estén
ampliamente motivados, como en doña Juana, no c
ontradice que su formulación sea enfermiza y se
tre los que, como don Pedr
como si se saliese de la razón.
sta su muerte. Otros, como el almirante de
reina y luego declaran:
El 17 de septiembre, encontrándos
concluir la partida, sudoroso como estaba, bebi
no separándose ni un momento de su lado, hizo que le
montasen una cama al lado de la de su marido y al
lí estuvo hasta la muerte
de Felipe I el 25 de
septiembre de 1506.
Empieza ahora la parte de la vida de doña Juan
a más explotada por los autores románticos. La
reina no derramó una sola lágrima y dio severas
órdenes para que solamente hombres velasen el
cadáver, prohibiendo que ninguna mujer se acercase
a él. Dicen que estuvo presente mientras lo
embalsamaban y no quiso que le enterrasen, sino que
Por el mes de noviembre hubo un brote de epidemia
Por fin, el 20 de diciembre se consiguió que doña
al de Isabel I. Dice González Doria:
"Envió su corte por delante de ella y solamente
llevó en su cortejo varios frailes y una media
docena de criadas viejas feas; a la pobre doña Juana la atormentaban los celos, incluso ahora que el
hermoso don Felipe no era ya nada
más que unos míseros despojos pe
quienes llevaban las andas sobre las que se transportaba
11
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
imero, que tanto la reina como las damas que la
acompañan van vestidas de negro, lo cual er
representaba con el color blanco.
Fueron precisamente los Reyes Católicos los que en
su Pragmática de Luto
A todo esto, doña Juana estaba embarazada, y al llegar a Torquemada dio a luz una niña que se
llamó Catalina y llegó a ser reina de Portugal.
Aunque el alumbramiento fue rápido y feliz, pasáronse apuros por no haber comadrona en el
continuar su camino hasta deposit
los ambiciosos que disponían de
llegó la primavera y encendióse la
peste en Torquemada y, aunque morían muchos y el
allí la desgraciada reina dio a conocer su decisión de no meterse en asuntos de gobierno.
Desde Tórtoles pasó la corte a Santa María de
l Campo y de aquí a los Arcos. Doña Juana,
precedida del cofre mortuorio, caminaba de noche, según
su costumbre, y tenía la
del recuerdo de su marido, tan vivo se mantenía
su delirio amoroso, tanto se iba acentuando su
En efecto, creyendo el tal monarca qu
e el estado de doña Juana no procedía ni más ni menos que de los
malos tratos de su esposo, solicitó la mano de la re
ina loca por convenir a sus planes y, como la política
desairar al inglés y llevó adelante la farsa, consintiendo se hiciese a la reina
En noviembre de 1510, al visitarla
timoso estado que parece había
perdido la soberana toda noción de limpieza, decencia y consideración que a su persona debía, hasta el
punto de temerse que no podría resistir muchos días
a tales extravíos. Flaquísima, desfigurada,
12
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
harapienta, durmiendo poco y no comiendo nada algunos
días, daba lástima a
la misma compasión.
Para remediarlo, puso el rey a su lado doce mujeres nobles
ella y la vistiesen
cia y rota, y dormir en el suelo
sin mudar camisa, lo cual se remedió de alguna manera porque las damas la forzaban cuando ella por
En otoño de 1517 llegaron a España desde los Países Bajos sus hijos Carlos y Leonor. El primero,
jos se alegran de encontraros
ruegan que les sea permitido expresaros su más sumiso acatamiento.
La reina se les quedó mirando un rato como
—¿Sois vosotros mis hijos?... ¡Cuánto habéis crec
ido en tan poco tiempo!...
estar muy cansados de tan largo viaje, bue
En Tordesillas quedó con su madre la pequeña Ca
ez años. Llevaba una
triste vida.
Aparte de sarna, que le producía grandes comez
ones, no tenía otra diversión que mirar desde la
A veces echaba unas monedas a la calle para que los niños fuesen a jugar bajo su ventana y no
pero cuando lo hizo empezó a llorar y a lament
arse en forma tan lastimera que no hubo más remedio
hizo acompañada de una pequeña corte de damas y
doncellas, algunas de su misma edad, y se procuró que
que se divirtiese en lo posible y saliese a mont
Doña Juana ignoraba que había muer
en su abulia, tampoco tenía deseos de verle.
Un acontecimiento sucedió en España que pudo ha
alzamiento de los comuneros, en el que desempe
ñó Juana un papel, aunque pasivo, muy importante:
"Los revolucionarios afirmaban, por
que ello era favorable a sus inte
reses, que estaba prisionera
con toda injusticia y además sana de juicio.
según Sandoval
13
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
s su firma hubiera hecho gobierno legítimo lo que
Y así pasaron años y años. Cada vez se va acentuando la enfermedad de la reina. Tiene arrebatos
de furia, golpea a las criadas y a las damas de su
servicio, come sentada en el suelo y, al terminar,
puede llamar vivir, encerrada en Tordesillas. Sólo
recobra la razón en la primavera de 1555, cuando Francisco de Borja, que había sido duque de Gandía,
la visita y logra que se confiese; pero es sólo un instante, pues rechaza toda práctica religiosa. Una vez
Borja, será, tiempo después,
elevado a los altares.
Doña Juana está cada vez más enferma, sus piernas
se ulceran, se infectan las heridas, tiene fiebre
y vómitos. Sus dolores son tales que no grita sino aúlla día y noche. Muere en la madrugada del 12 de
Su hijo Carlos abdica seis meses después. Los ún
icos seis meses en que le
galmente había sido rey
En el momento de su muerte está a su lado Fr
había sido marqués de
Lombay y que, desengañado ante la visión del cadáv
er de la emperatriz Isabel, había abandonado la
vida mundana y entrado en la nueva
Orden de la Compañía de Jesús.
Francisco recita el credo, que
ella repite trabajosamente:
—¡Jesús crucificado, ayúdame!...
Son sus últimas palabras. Es la mañana del Vier
nes Santo. Día doloroso; también toda su vida,
larga, dramática. Más de cuarenta años en aquella
14
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Juan Manuel González Cremona, en su excelente libro
"Mis amores reales. La casa de Austria",
al tratar del nacimiento
"Como si se tratara del protagonis
el llamado a ser monarca, en
cuyos dominios no se ponía el
Hermoso, y nuestra Juana de Castilla, la Loca, no eran lo
que podríamos llamar un matrimonio bien avenido. Haci
oportunidad de correr tras damas y damiselas, hecho que
, como es de imaginar, despertaba las iras de
su demasiado amante esposa.
"Antes de las iras, las sospechas. Sin demasi
ada exageración podríamos decir que entre unas y
s noches, incluidos los más próximo
s a sus frecuentes alumbramientos.
y, dado que Felipe también había salido,
pero del lecho conyugal, en dirección a los salones de palacio en los que se celebraba una fiesta, ella se
le hicieron saber que el alumbramie
nto era inminente; obligada a eleg
hacer ambas cosas casi simultáneamente. Murmura
Esta es la primera anécdota de su vida.
El comienzo de esta vida me recuerda el so
Viejo encanece, arrúgase y se seca;
15
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La encargada de educar a Carlos I en sus primeros años fue Margarita, hija de Maximiliano de
Austria y viuda de Filiberto de Saboya, mujer de inteligencia y cultura realmente excepcionales. Cito
una vez más a González de Cremona cuyo libro "C
ta misma editorial, es
época del futuro emperador:
músicos, pintores, políticos,
arquitectos en una corte en el mejo
sultados tan espectaculares como la
iglesia de Brou, donde descansa junto a su amado Filiberto.
"Por otra parte, disfrutaba del notable privilegio de ser consider
ada la primera mujer coleccionista
de la Historia, al menos occidental. Los salones
de sus residencias atesoraban marfiles ricamente
medallones, relojes de todo tipo,
Margarita, el de Moctezuma, traído de México por Cortés.
"Su biblioteca estaba considerada, ya en esa época, una de las mejores de Europa. En cuanto a
cuadros —ya mencionamos los tapices—, sólo decir
que su colección incluí
a más de un centenar de
Memling, y prácticamente todos los mejores de su
tiempo".
Margarita de Austria había estado
s Reyes Católicos
la Corona de Castilla, del que enviudó a los pocos meses. Casó de nuevo con Filiberto de Saboya, del
que quedó viuda a los pocos años. Con veinticuatro años y dos veces viuda, debió de comprender que
su destino no era el matrimonio y decidió no volverse
a casar más. El dolor y pena de enterrar a dos
maridos en tan poco tiempo había sido suficiente. Cu
ando murió su hermano, el archiduque Felipe, se
A su inteligencia y capacidad negociadora se deberá
, años más tarde, la Paz de Cambrai o de las
Damas, que marcó un alto en las hostilidades entr
e Carlos V y Francisco I. A esta mujer le fue
encomendada la tarea de dirigir la educación del j
Era hombre de mediana estatura, en general bien
proporcionado, de frente amplia, que los años
de mirar enérgico —ojos ávidos,
defecto físico era la ma
gran manera dura —sus
palabras eran como belfo—, y lo otro tener en el
comer mucho trabajo; por
no podía mascar lo que comía, ni bien digerir, de
lo cual venía muchas veces a enfermar". Hay que
sobre su prematuro envejecimiento, y en el proceso de la gota, que
acabaría desfigurándole las extrem
do religioso, incrementado con los años, y justo, cualidades
ambas heredadas de sus abuelos los Reyes Católi
cos, más bien melancólico o, mejor, "amigo de
Para mejor compresión de esta poesía recuérdese que "mu"
llaman al sueño las mujeres,
claro está que en el siglo
de Quevedo; "sonsaca" quiere decir estafa
; "perendeca" es ramera; "cuca" alude al
cuclillo que pone sus huevos en nido
ajeno y "bazuca" equivale a revuelve.
16
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Jerónimo de Moragas tiene un libro excepciona
l, "De Carlos I emperador a Carlos II el
Hechizado. Historia humana de una
dinastía". Moragas fue un gran médico humanista de portentosa
viso a los psicotécnicos: Carlos de Europa, el gran emperador, de
Pero, para suerte de Carlos, aún no había come
nzado la pedantería moderna. Si no pudo aprender
idiomas, su excelente francés le sirvió para ha
cer entender en todo el mundo, porque con él expresaba
uno de los pensamientos más claros y más ordenados
de Europa. Si fracasó en las matemáticas, culpa
debió de ser, como en tantos otros niños, de su
rendió cumplidamente con su compañero Francisco
dejó de tenerlos cuando era muy joven.
era él quien cuidara de
los asuntos de la familia.
Carlos de Europa fue uno de esos mozos tardos
facultades, tardos en
adquirir el sentimiento de responsabilidad, y que un
Carlos era flemático, algo indeci
so, pacífico, moderado y aparente
mente frío. La visión de una
Su abuelo Maximiliano podía estar descontento de
ser rey de España, aún no esté preparado, como no lo
estaría ningún chico moderno de su edad. No ha
de extrañarnos que en sus primeros pasos políticos
Margarita. Ella ya lo
sabía; ella, que para
educarlo había partido de
l punto de vista de que en este m
undo uno se prepara para ser una cosa y
luego se es otra, no debió
Para comprender la rapidez de
los hechos en la vida calmos
conveniente establecer un paralelo en
tre su cronología y la de cualquier chico moderno. A la edad en
Moragas.
Moragas.
Moragas.
17
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
que el chico de hoy está preparándose con el mínimo esfuerzo para sacar la máxima ganancia en el
examen de selectividad, Carlos ya era rey de Espa
ña. A la edad en que nuestro chico elige profesión
entre las tres o cuatro que conoce de nombre,
Carlos tomaba posesión del señorío de Habsburgo.
Cuando nuestro chico se separa por unos meses de la
familia, dejándola sumida en la angustia por su
suerte en las milicias, Carlos era ya emperador de Alemania, había liquidado la guerra de los
Comuneros y se había enfrentado en Wo
rms con el colérico y tonante Lutero
Desde jovencito era dado a los excesos en la co
mida: "Tenía la costumbre de tomar, por la
mañana, al despertarse una escudilla de jugo de capón,
se volvía a dormir. A mediodía comía una gran varied
ad de platos, hacía la colación pocos instantes
tomando en esas diversas comidas de cosas propias
para engendrar humores espesos y viscosos...".
No fue amigo de los juegos de azar y destacó su af
fue en aumento, por lo
que es evidente que en él privaban más los ejercicios
Carlos, en fin, hemos de decir que es
un hombre europeísta y universal.
Dos ejemplos traemos a colación, vigentes hoy día en
se conmemora todos los años, en la primera semana
del mes de julio, la solemne ceremonia de entrada
del emperador en 1549 en aquella ciudad, fecha en la que
de la Corte de Borgoña y de la mejor tradición
pictórica flamenca.
El segundo ejemplo es la acuñación por el rein
motivo del trigésimo aniversario de la Comunidad;
la moneda elegida es
s D.G. Rom. Imp. Hisp. Rex. Dux.
Al venir Carlos V a tomar posesión
eran actores los nobles, y cuentan las crónicas que
por emular a éstos tomó parte activa en algunas de
aquéllas y hasta llegó a matar un toro de una lanzada,
en Valladolid, para festejar el nacimiento de su
le dijo, al aleccionarle, que se fija
ra en lo que hacía él para que
luego, imitándole, pudiera salir más
airoso de su empeño.
cho caballero sufrió tan fuerte y súbita arrancada de la res al
alegrarla, que sin pérdida de tiempo para defenders
e de ella, salió despedido y cayó violentamente.
Entonces, el emperador Carlos, un
tanto amoscado, aseguran que dijo:
—Esa lección no la tomo yo
Al venir a España, Carlos estuvo acompañado de
consejeros flamencos que no tenían otra
intención que la de llenarse los bolsillos. Uno de ellos, Chiévres, se distinguió entre todos por su
españoles dedicaban a la mone
Moragas.
El César Carlos por la Gracia de Dios Emperador de los Romanos, Rey de Españoles y Duque de Borgoña.
Serradilla.
Vega.
18
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Hallábase el emperador Carlos V con toda su corte en Zaragoza el año 1519 para jurar los fueros
ciudad regaló al mi
nistro flamenco Chiévres, célebre por su
vorito, un hermoso mulo, que
Pocos días después preguntaba un
cortesano a Chiévres dónde había
adquirido el mulo, respondiendo el flamenco que no lo
Hizo tal efecto esta burla en el ánimo del fl
amenco, a pesar de su
recibir más regalos mientras estuvo en Zaragoza; y
como su influencia pesara mucho en el monarca,
buen plato de carne condimentado con pimienta y
mostaza, ante un vaso de cerveza. Pero sería
tar la sensualidad de Carlos de una mane
ra exagerada. Carlos fue menos sensual
sido hipertrofiada por el doctor
Mathisio, su médico, que se llevaba las manos a
la cabeza cuando Carlos, después de sus ataques de
gota, seguía con los platos flamenco
hipertrofiada por los embajadores,
A Carlos le gustaba la buena comida y el
Blomberg, la madre de don Juan de Austria. Pero
a veces los médicos confunden la terapéutica con el
hambre y los embajadores confunden los platos que
ellos comieron con los
que comió su anfitrión.
aban— era sensual; pero no debemos olvidar que
una de sus mayores cualidades era precisamente la
de haber sabido vencerse siempre a sí mismo. De
Era hombre de firmes convicciones y
leal siempre a su palabra, pero a ella supeditaba la justicia.
—Más quiero rasgar mi firma que mi alma.
Vega.
Moragas.
19
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
tener cabeza italiana, corazón alemán y brazo castellano.
onvirtió en un auténtico
mito de Sísifo. Pero su concepción
de la unión europea y de la mona
rquía universal, de la misma forma
difería de la de otro emperador, años
más tarde, Napoleón, que proyectaba
un metro, una administración... Los
nexos de la unión y denominador
común de tan rico y diverso mosaico de pueblos, le
nguas, culturas eran la persona de Carlos V y el
catolicismo romano. Su propia persona, pues, era el
mejor ejemplo de esa variopinta realidad. El
flamenco era su lengua natal, el francés la lengua de la corte, el castellano su lengua materna, aprendió
el italiano y algo de latín. Pero por encima de todo,
y la paz. Quizá convenga recordar aquel deseo de Carlos V cuando se despidió de su hermana María de
Hungría en Maastricht el 6 de ma
rzo de 1546: "Ninguna cosa yo en mi
ni quiero como
El embajador inglés Richard Morysine tenía un
secretario llamado Roger Ascham que coincidió
10 de mayo de 1525.
Carlos I ha reunido a su consejo formado por dos
italianos, cuatro flamencos y dos españoles.
es grave. En Italia, las tropas
pagar a los soldados, a los que se
les debían meses de soldada. Carlos I está desa
nimado, quisiera estar al lado de los suyos combatiendo
en Italia, y en vez de ello se encuentra en España
en su empeño burocrático
lia. Carlos I no puede reprimir un
derrotado al ejército francés y su
La emoción es grande. Nadie se
as que imaginan no acaban de
I murmura una y otra vez:
I prisionero! ¡El rey prisionero!
reclinatorio y da gracias al
Señor, mientras murmura:
! ¡El rey Francisco prisionero!
Serradilla.
20
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
ho célebres: "De cuanto tenía no me ha quedado más
En los días siguientes fueron llegando al rey no
ticias complementarias: los generales franceses
Pero Carlos I no lo hacía. ¿Por qué? Por dos ra
zones principales. La primera porque Carlos no
tenía ambición de conquista. Su sentido del honor le
impedía hacer la guerra a un rey prisionero al que
quería como aliado para bien de la cristiandad.
pagar a sus tropas. El oro de América había
servido hasta entonces para sobornar a los electore
s alemanes para que le proclamaran emperador. El
oro de América había pasado por España para ir a
parar a los cofres de los banqueros flamencos sin
dejar casi ni rastro de su
El dinero. Este era el problema
principal de Carlos. Como dice Ph
saqueo del campamento francés, a pesar de los numero
los soldados creían que sus jefes es
debían catorce meses de sueldo
¿Fue éste el problema que le hizo buscar para ca
momento el más rico de los soberanos occidentales?
No es probable; en cambio, más cierto parece ser que la boda, a la que en las cortes castellanas de
1525 se había instado al emperador, fue resultado de
la política familiar de doña Leonor, reina de
Portugal, viuda del rey Manuel I, quien de su ma
trimonio con María de Aragón, infanta de España,
había tenido una hija llamada Isabel.
madre era viva, ni le consentirían
hecho, y se tenían ellos por más
hombres; mas al fin, como cuerdos, se allanaron y
mostraron ser de carne y sangre como los demás.
rey y se comenzaron las cort
Aunque no obtuvo más de cien mil du
la siguiente manera: "En nuestra tierra obtuvo
seiscientos mil ducados y permaneció sólo cuatro
meses; en Aragón, doscientos mil y estuvo ocho
meses; en Cataluña, cien mil, y se queda un año".
Un año marcado por la rutilante celebración del
primer capítulo general de la Orden del Toisón
nos queda bellísimo recuerdo en el
y, muy especialmente, por la muerte de Maximili
Escribe González Doria:
Como se ve, en la célebre frase "todo se ha perdido menos el honor", se borra lo de la vida, que también tiene su
importancia.
González Cremona.
21
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
reinaba en España como
Para entonces, como es fácil suponer, don Carlos
fama galante del emperador muy por encima de la rea
lidad. La verdad es que al momento de ir a sellar
sus capitulaciones matrimoniales con su prima herman
solamente se le había
conocido al novio un galanteo amoroso de alguna
proclamado emperador y se hallaba en Flandes,
cuando conoció a una hermosa dama llamada
Margarita Van Gest, hija de los nobles flamencos
relaciones del emperador con la bella Margarita n
el nombre de su madre, pero, reconocida desde el
primer momento por su padre, se la conoció
históricamente con el dinástico apelativo de Austria. Celebró por dos veces brillantísimos enlaces
matrimoniales, llegó a ser gobernadora
de los Países Bajos, y trajo al
mundo nada menos que al famoso
Una vez que el emperador hubo otorgado el cons
entimiento para la celebración del doble
matrimonio que propuso su hermana doña Leonor, se e
nvió desde Toledo a Lisboa como embajador a
encargo de ultimar los preparativos pa
quien su hermano Juan III de Portugal había da
do en dote nada menos que novecientos mil doblas
castellanas de oro de a trescientos
sesenta y cinco maravedíes cada una.
Ello da idea de la riqueza que
disfrutaba la dinastía lusitana de
Avis. El emperador, por su parte,
según las capitulaciones firmadas el
tidad de trescientos mil
doblas, para lo cual había hipotecado las ciudades de
Úbeda, Baeza y Andújar. Esto quiere decir, que si
la fortuna económica del rey—emperador estaba muy
El 2 de enero de 1526 salieron de Toledo hacia Bada
de Monterrey. Doña Isabel llegó a Elvas el 6 de
enero, acompañada de sus hermanos, los infantes don Luis y don Fernando, y del duque de Braganza.
La ceremonia de entrega de doña Is
abel por sus hermanos a los envi
de esta forma, según relata con lujo de
emperatriz de la litera en que venía, subiendo a
ron los portugueses a besarle la mano, llegando cada
22
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
los infantes a la raya de Castilla, donde los
“Apeáronse todos, besándole la mano,
y volvieron a tomar los caballos.
Hízose un gran círculo de
las dos comitivas, portuguesa y castellana, que formaban un lucido anfiteatro cual jamás se había visto
“Ceñían los costados de la emperatriz los infa
ntes sus hermanos; acercár
s sombreros en la mano, dijo el
primero:
"—Señora, oiga vuestra majestad a lo que
somos venidos por mando del emperador nuestro
señor, que es el fin mismo a
que viene vuestra majestad.
"—Pues vuestra majestad ha
oído esto, vea lo que manda.
"Manteníase la emperatriz con re
"—Señor, entrego a vuestra alteza a la emperatriz
mi señora, en nombre del rey de Portugal, mi
señor y hermano, como espos
a que es de la cesárea majestad del emperador.
la emperatriz donde estaba y el duque, tomando el
mismo lugar y rienda, dijo:
"—Yo, señor, me doy por entregado de su majestad en nombre del emperador mi señor.
"Los infantes besaron la mano de la emperatriz,
mereciendo que su majestad los abrazase, y todos
se despidieron muy de prisa por el
¿Cómo era Isabel de Portugal?
Sin duda alguna era bellísima, como lo demuestra el
de España, luego emperador, comentaban unos cortesanos la
cianos la cuantía de la dote que sus madres
trescientos mil maravedíes, otros que doscientos cincuenta mil. A
sencillez:
—Sepa vuestra alteza que mi
madre era pobre y mi padre la tomó en camisa
Ya coronado, el emperador Carlos V visitó Ba
rcelona y, como le preguntaran los diputados
respecto a la forma de recepción
que tenían que hacerle, contestó:
—De la misma manera que antes. Tanto vale
ser conde de Barcelona como emperador de
romanos
procesión del Corpus en Valladolid, y permanecía
con la cabeza descubierta
Aguirre.
Aguirre.
23
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—El sol del día del Corpus no hace nunca daño si con devoción se toma
De tal manera atormentaban al emperador Carlos I de España los progresos de la Reforma y los
dolores reumáticos que sentía
que más de una vez le oyeron lamentarse de esta manera:
—¡Qué bien dormiría yo sin Lutero y sin la gota!
tronar decía siempre en tono admirativo:
—Ese sí que es emperador señores
Carlos V llegó por primera vez a París, y el
monarca francés, Francisc
opinaba de Poitiers y Orleans, ciudades que el césar
español había visitado antes de la capital francesa.
—Poitiers es el pueblo más bello que hay en el mundo y Orleans la más bella ciudad —dijo
—¿Y qué pensáis de París? —le
es un mundo —sancionó el emperador
emperador Carlos V perdió un anillo de gran
iendo esta respuesta del
césar español cuando éste
se negó a aceptarlo:
—Está en manos demasiado hermosas
En un momento de gran peligro escribe a su herm
expresión de una norma de conducta.
—Aún no se ha visto a un rey morir de un cañonazo,
más vale perecer de esta manera que morir de la otra
ción espada en mano,
Y aún mucho antes, a los veintiún años, conmue
ve a Europa con unas palabras que cumple
totalmente y que nos dan idea exacta de su norma. Es
en Worms. Ha visto ya a Lutero, ha comprendido
lama solemnemente ante los príncipes alemanes:
—Un solo fraile, fiándose exclusivamente en
profesan hace mil años. Estoy resuelto a defender es
ta fe sagrada con mis do
minios, con mi cuerpo, mi
sangre, mi vida y mi alma
Aguirre.
Aguirre.
Aguirre.
Aguirre.
Aguirre.
Moragas.
Moragas.
Moragas.
24
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El 21 de mayo de 1527 la emperatriz Isabel da a lu
z al que había de ser el futuro rey Felipe II.
Es conocida la anécdota según la cual cuando
empezaron los dolores de
habitación quedara en la penumbra para que no se observasen los rictus de dolor en su cara, que pidió
que fuera cubierta con un velo para más seguridad.
dad le impedía mostrarse
dolorida y gemebunda a los cortesanos. En un momento da
do la comadrona le dijo
que gritase para así
—"Nao me faleis tal, minha comadre, que eu morrerei mas non gritarei".
Por cierto que el parto fue difícil y la coma
dre, doña Quirce de Toledo, le imploró que le
permitiera solicitar el auxilio de los médicos, pero
la reina fue inflexible, y sus médicos, Ruiz y
Ontiveros, tuvieron que aguardar en la antecámara.
sacado de palacio por la ventana que hace ángulo con la plaza, pero no hay constancia fehaciente del
El 12 de junio Isabel fue a la iglesia, a la mi
o emperador particip
Carlos I se llevó la palma, siendo
aplaudido y festejado por la multitud.
Pero días después, exactamente el
a la corte la noticia
del asalto y saqueo de
Roma por las tropas imperiales. El emperador se
indignó, mandó que se liber
caído prisionero, castigar a los culpables, cosa que no
Un año más tarde, en 1528, Isabel dio a luz
un segundo hijo que fue llamado Juan. Murió al poco
tiempo. En aquella época la mortalidad infantil era e
norme. Y, cosa curiosa, el padre Flórez, en sus
"Memorias de las reinas católicas",
menciona que, en este mismo año, la
murió a poco de nacer y que fue llamado Fernando.
Y al año siguiente, 1529, el 21 de junio dio a luz
esta vez a una niña a la que se le impuso el no
mbre de María, que más adelante casaría con el
emperador Maximiliano II de Alemania. Al enviudar, vol
vió a España y se recluyó en el monasterio de
las Descalzas Reales, que había fundado su herman
a Juana, menor que ella, cuando quedó viuda del
príncipe Juan Manuel de Portugal. Era el triste
El emperador, mientras, viajaba de
Causa pena considerar cómo el
oro que venía de Améri
gobierno estaba siempre sin blanca. Se entera del nue
vo parto de su esposa mientras está en Aragón
cuando sucede el pintoresco episodio ocurrido en
Calatayud.
El prognatismo exagerado del mona
rca le impedía cerrar del todo
de este país son muy traviesas.
respuesta de Carlos I.
peratriz Isabel, fue acometida
de tan recias tercianas que
hizo testamento y su estado puso en alarma a su fa
milia y vasallos. La cuidaron los doctores Zurita de
Alfaro y Villalobos, médicos de cámara. Esta señor
a murió, años después, de parto. En este punto
acude a la memoria un dato curioso que guarda re
lación con las infecciones palúdicas. Con la
emperatriz doña Isabel, antes mencionada, residía
25
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
sufriendo de hemicráneas, o cefalalgi
as, intensas y periódicas, y como
sus médicos le aconsejaran se
cortara las rubias guedejas como pos
ible alivio a su pertinaz dolencia, los principales caballeros de
Barcelona, por no entristecer al monarca o como
acto de adulación, sacrificaron sus melenas imitando
ser este descubrimiento anterior a Redi y
más antiguo de lo que muchos han supuesto
—No será este frailecillo el que me haga a mí hereje
ana se empeñan en presentar a Carlos como un
melancólico, confundiendo la angustia de no tener dine
ro o la angustia del asma y de la gota con la
melancolía. No, Carlos no fue un melancólico. Fue un ra
ro ser que no se pareció en nada a su madre.
Le sobraba confianza, le sobraba moderación para ser melancólico.
Y ante todo le sobraba humorismo.
Cuando, en sus campañas por Alemania, los españoles le echaban en cara que no reprimiera las
borracheras de los alemanes, les contestó:
rarais la ocasión de
robar de vez en cuando
de exponer sus faltas cont
Estado. Entonces le dijo su confesor:
—Acabáis de decirme los pecados de Carlos. Decidme ahora los pecados del emperador
del emperador Carlos V el duque de Ná
jera con una numerosa compañía, en
s libreas, dijo la emperatriz Isabel:
—Más viene el duque a que le veamos que a vernos
De tradición oral es aquella anécdota en la que
se asegura que en cierta ocasión, el emperador
Carlos V solicitó un subsidio de las Cortes, y se
la piel, nada le quedará que dar ni servir de
provecho
—En un momento puedo yo hacer cien grandes como
vosotros, pero sólo Dios puede hacer un
ant. anteojos
Comenge
Moragas
Moragas
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Transcribo esta anécdota tal como se encuentra en el excelente
libro de Aguirre aunque en otras obras se cita en vez de
Guicciardini a Tiziano.
26
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Carlos se define a sí mismo en una de sus cartas
Hallábase Carlos V de caza en El Pardo (153
8) y, habiéndose apartado de su comitiva por
perseguir a un venado, vino a matarle sobre el cami
no real al tiempo que pasaba un labriego que
portaba una carga de leña sobre un asno. Invitóle
el emperador a que llevara el venado a la villa,
ofreciendo pagarle más de lo que la
—¿No veis señor, que el ciervo pesa más que la
leña y el jumento junt
os? Mejor hicierais vos,
que sois mozo y recio, en cargar con él.
acerca de su opinión sobre el monarca reinante y a fe que el labriego se despachó a su gusto,
con claridad y seso, las muchas quejas
emperador llevaba. En esto llegaron varios cazadores
y criados de la regia comitiva, y como observase
el del rucio el grande acatamiento
ser, y le dijo:
Por Dios que si lo supiera muchas más cosas os diría.
El emperador le concedió alguna
s mercedes que le mandó pedir y le expresó su agradecimiento
samente condujo el emperador, obligó a Isabel a
esposo, pero no obtuvo más
que 150 cuentos de maravedíes, lo que equivalía prácti
camente al servicio ordi
es decir, que se impidiera a los extranjeros ocupar
de tributos; rápida admi
González Cremona, de quien es el párrafo ante
rior, apostilla: "Como puede apreciarse, los
problemas de España no han vari
También de González Cremona son los párrafos siguientes:
sar los veranos en Ávila, por ser más sano que
el de Madrid el clima de la ciudad de las murallas.
Pero los inviernos, otoños y primaveras no descansa.
cosa inusual para la época, embarca hasta
cualidades, también había heredado
de sus abuelos maternos la idea
Unidad muy sui géneris, añado yo.
Hacía ya muchísimos años que habían dejado de
existir en España las bien empedradas calzadas
romanas. Sus losas habían sido sustituidas por can
tos rodados y muchos baches. Tampoco se veía el
clásico carro romano de dos y cuatro ruedas, a lo
Vega
27
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
cofres, alfombras, almohadas, cojines, mantas, co
lchones, ropas de cama, tiendas de campaña, altares
portátiles, antorcheros... En fin, todo lo que era
necesario e imprescindible para poder armar un cómodo
habitáculo. Si era necesario, éste se montaba en el
campo porque, a veces, las jornadas se complicaban
y no se llegaba a tiempo para pernoctar en alquería
s, paradores, mesones, c
onventos, castillos o en la
mejor casa del más rico agricultor del más mísero vi
llorrio. Las arcas y arcone
s servían, las más de las
veces, de bancos y mesas
Por absurdo que parezca, hasta bien entrado el
siglo XVI, no se empezaron a utilizar los carruajes
caminos hacía insufrible un viaje en
estos vehículos, pues los baches, hoyos y zanjas, que habían de
salvar las ruedas, sometían a los sufridos viajeros
física. Por este motivo, durante mu
cho tiempo, siguieron conviviendo
con el carruaje los medios trad
icionales, por estimar sus movimientos más suaves y más seguros
Los únicos medios de transporte terrestre que entonces
de manos, la litera y la mula. Pero estos medi
os sólo estaban al alcan
ce de las personas muy
principales, porque los demás te
nían que hacer el camino a pie
Juan, primogénito de los Reyes Católicos, pero
ces no se volvió a ver ninguno más.
Los dos viajes que Felipe el Hermoso y Juana hicier
ra ser jurados herederos
por las cortes y el segundo para hacerse cargo de
su herencia, los hicieron empleando los medios
vinieron a España por primera vez, pero su uso no prosperó porque era imposible
los caminos de España: polvorientos en verano e in
el transporte de mercancías, más
el emperador en una muchacha rubia que cantaba
muy bien. Se llamaba Bárbara Blomberg, tenía di
ecinueve años y era hija de una acomodada y
conocida familia de la ciudad.
Se convirtió en su amante de resultas de lo
cual quedó embarazada. El emperador la hizo casar
con Jerónimo Kegell, comisario del ejército.
ño que fue bautizado con el nombre del marido
de su madre.
bre de Jeromín, fue enviado a
Por su parte, Bárbara Blomberg, que había enviud
ado, se dedicó a la vida alegre comiendo como
una desesperada y bebiendo como un cosaco. Engor
había otorgado el emperador no bastaba para sus capri
vo de escándalo hasta el
Ríos
Ríos
Ríos
28
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
En su interesantísimo libro "Amantes de los
reyes de España" Juan Manuel González Cremona
resume así el final de Bárbara Blomberg: "En nov
iembre de 1576 Juan de Austria llegó a Luxemburgo,
esencia de su madre. Fue la
nmovedora entrevista, pero lo cierto es que poco
más tarde, en marzo de 1577, Bárbara Blomberg desembarca en Santander.
a pocos kilómetros de Valladolid.
Parecía que sus temores sobre las viudas forzadas
a entrar en religión en
realidad en ella misma, pero no sería así.
Felipe II accedió a sus demandas y le
En ella murió, en 1598, veinte años después de
haber dejado este mundo su tan ilustre hijo.
Durante el sitio de una ciudad fingió una noche Ca
rlos V que llegaba del lado del enemigo y se
aproximó a un centinela que, cumpliendo con la consigna, gritó:
—¿Quién vive?
—¡Cállate! ¡Haré tu fortuna!
El centinela, que le tomó por un
n herirle. El emperador lanzó un
centinela le reconociera
aquella empresa, a cuya pregunt
Carlos V, al frente de su ejército imperial, inic
ió la marcha sobre Túnez. Fue tan penosa ésta que
los hombres tenían que arrastrar a brazo la artille
ría por un suelo de movediza arena. Muley Hacén se
acercó al emperador y le dijo:
ca llegó ejército cristiano.
—Adelante los ponemos, placie
Durante la campaña de Túnez se presentó en
el campamento imperial un moro solicitando hablar
Aguirre
Aguirre
Aguirre
29
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
moro respondió que asesinar a Barbarroja, lo que
se ofrecía a llevar a cabo mediante un tóxico que
echaría en el pan, cosa que a él le era f
dignado el emperador, despidiendo con cajas
destempladas al traidor— valerse
ra vencer a un enemigo, aunque sea
tan aborrecido corsario como Barbarro
ayuda de mis valientes soldados
Poco tiempo le quedaba de vida a la emperatriz
Eran los últimos meses de felicidad para en
trambos. Isabel estaba de nuevo embarazada,
muerto. La emperatriz guardó cama
El 1 de mayo moría. Tenía treinta y seis años
de edad y llevaba trece de feliz matrimonio.
apresuró a salir hacia Toledo, no tuvo tiempo de
ver a su esposa con vida. Se desesperó de tal forma y lloraba con ta
nto sentimiento que los cortesanos
temieron por su vida y por su razón.
Se retiró al monasterio de la Si
sla, cerca de la ciudad imperial, y
saba el día llorando y rezando.
emperatriz? Pudiera ser. Ella
era admirada por todos y tal
vez, platónicamente en todo caso, el duque estuvo bebiendo los vientos por ella. No sería extraño. Y tal
vez también, teniendo en cuenta la muda adoración de
ea como sea nadie puede dudar de la pureza de los
sentimientos del duque de Gandía.
Nadie mejor que Fernando González
de esta reina: "La única persona que
en el Palacio de Fuensalida parece hallarse serena, tal vez porque a
suponer para él la muerte de su madre, es el
príncipe don Felipe, a quien falta solamente un mes pa
ra cumplir los doce años,
su padre desde el monasterio de la Sisla la orden
de presidir la comitiva que trasladará desde Toledo a
Granada el cadáver de la emperatriz. Junto al prínci
Aguirre
30
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Camina junto al duque de Gandía el
sco de Borja, que le observa
frecuentemente, no le ha visto de
rramar ni una sola lágr
ima; ello es sin duda producto también de las
catolicismo integérrimo: ella le
inculcó, asimismo, aque
jo la máscara de una fría y noble reserva".
La llegada de la fúnebre comitiva a Granada es ya legendaria, e inmortalizada ha quedado en el
famoso cuadro que impropiamente se titula "Conversi
El príncipe don Felipe saca un pañuelo de hilo
y encaje, y algunos miembros de la comitiva
"Jurar que es su majestad no puedo, juro que su
rvir a señores que se me
puedan morir...", es al
go en lo que ni los
den. Lo más probable es que solamente pensara la
ada en su mente, y trasladándola
firmísimo propósito de abandonar inmediatamente los
placeres que le había deparado el mundo con sus
títulos, riquezas, honores y dignidades.
Francisco de Borja renunció después al mundo e i
ngresó en la Compañía de Jesús, de la que fue
convertir a Francisco I en el más
o a invadir Francia dijo a Pablo
—Hoy puedes preparar tu pluma de oro, pues
voy a darte mucha materia para escribir
A tiempo de embarcar para Argel el emperador Carl
os V, Andrea Doria trató
siva fue la afirmación de Doria:
—Si zarpamos, pereceremos todos.
El césar respondió al experto marino:
vida, y yo, después de veintidós de imperio
El emperador Carlos V se obstinó
imprudentemente en acudir a luchar
en las costas de África, y
Aguirre
Aguirre
31
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
no lícito en beneficio de un
—Tomad. Con esa cantidad no había yo de ser más rico,
favor por el cual os
la daban quedaría más injusto de lo que soy
tinguió como un verdadero héroe.
De esa batalla dio cuenta diciendo:
Como quiera que se divulgara entre las gentes que
no tuve tiempo de mirar al
Como final o remate de las enconadas discusione
—Mirarlo ha mejor vuestra majestad, que mas soy pequeño, peso mucho
en cuestiones de mar, el empe
rador Carlos V de Alemania y I
tubre de 1541, con más de doscientas naves, que
transportaban veinte mil hombres, decidido a te
rminar de una vez con el poderío berberisco.
La intención era desembarcar en África, como lo
del mencionado mes. Al día siguiente, una horrible te
mpestad causó tremendos estragos en la escuadra,
hasta el extremo de hacer dudar a muchos de si podrían
utilizarla para el regreso. La mayor parte de las
tiendas de campaña fueron arrancadas por el hu
racán y muchos soldados perecieron ahogados.
el historiador francés Augusto Mi
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Vega
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
A eso de las once y media de la noche llamó a
Volviéndose el emperador a
—Tranquilizaos, dentro de media hora se levantarán
as de España a orar
Y después de mostrarse tan cristianamente conf
iado, se portó como resuelto capitán disponiendo
El emperador Carlos V solicitó y obtuvo del ri
co comerciante de Ambe
res llamado Juan Daens,
un préstamo de considerable importancia.
Prendiólas fuego y allí quemó el recibo que el
mismo tiempo que decía:
—Gran señor, después de hacerme el honor de comer en mi casa, nada me debéis
El emperador Carlos I de España y V de Alem
ania vino a ser el más acérrimo propagandista del
hablar a Dios en castellano; a los hombres, en fran
cés; a las mujeres, en italiano, y a los caballos en
alemán". Cuando llegó a España desde Gante, donde se
criara, no lo hablaba, y hubo de hacerlo para
eras cortes de que "fuese servido de hablar castellano, porque
haciéndolo así lo sabría más pronto, y podría mejor
supo hablarlo nada le halagaba tanto como conv
alemanes vencidos en Mühlberg.
Impuso el castellano como lengua
s. Ante el Senado de Génova
comenzó un discurso así: "Aunque pudi
para que me entiendan todos".
En 1536, tras recorrer triunfalment
e Italia, entró en Roma a raíz
de haber tomado posesión del
—Señor obispo, entiéndame si quiere, y no espe
re de mí otras palabras que de mi lengua
española, la cual es tan noble que merece ser
sabida y entendida de toda la gente cristiana
Los apuros económicos de Carlos fueron enormes.
último: cuando había renunciado a sus poderes tuvo que
esperar seis meses para emprender su anhelado
Vega
Vega
Vega
33
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La falta de salud fue otra de las causas de su
fracaso. Sólo quien ha tenido un instante de
puede comprender lo que tuvo que
o con la pierna atenazada por el dolor. Carlos ya
era viejo a los cuarenta y ocho años, y no hay nada
ños para comenzar a entender cómo es la vida
Dejemos lo que hubiera podido ser, porque al fin y
al cabo hemos de quedar
fue un enorme territorio con una enorme carcoma en
su interior. La carcoma del nacionalismo. Carlos
fue la víctima de un Francisco I y
de un Enrique VIII, que se desentendieron de la cristiandad y sólo
unos papas que a momentos se si
ntieron más italianos
que romanos;
de unos judíos que estaban creando un nuevo tipo de economía en provecho del israelismo
internacional.
Carlos fue sobre todo víctima del nacionalismo i
nglés y del nacionalismo alemán. Después de la
Para mejor comprender a Carlos I y darse cuenta de
su verdadero carácter
nada mejor que recurrir
a Jerónimo Moragas en su libro varias veces
citado y que es un estudio médico histórico
a Carlos? Es conveniente no dejarse impresionar
por imágenes demasiado simplistas. Muchas de la
s cosas que se atribuyen a Felipe II pertenecen en
Ciertas historias parece que se empeñen en da
Demonio Negro del Sur, presentando la imagen exclusiva de un Felipe II vestido de negro de pies a
cabeza, cuando en realidad Felipe en la primera mitad de su vida gustó de los vestidos blancos y
llevó más a gusto el vestido negro de paño castellano.
representando el papel de rey o de emperador
—cosa que hacía con toda la pompa
borgoñesa usaba siempre vestidos
abuelos Fernando e Isabel, deslumbrantes en las fi
estas populares y en las ceremonias cortesanas, y
sobriamente vestidos en su intimidad.
Carlos tenía mucho de sus abuelos castellanos. De Isabel el idealismo, la entrega total a su
misión, el empeño de vencer todos los obstáculos para
su espíritu de justicia.
También su aparente impasibilidad en los mo
mentos culminantes. Cuando a Isabel le fue
comunicada la traición del arzobispo Carrillo, siguió oyendo la misa. Carlos, al re
Y, hombre honrado, no se marchó hacia su sueño de Yuste hasta que pudieron mandarle el oro que venía de América para
pagar sus deudas.
Moragas
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
He aquí cómo la impasibilidad
de Carlos, que tan fácilmente pod
ría inscribirse como tenacidad o
ud relativamente estable,
edad co1mienzan a aparecer los ataq
scurrir de los años se
vez más dolorosos, hasta el punto de inmovilizarle.
Durante la campaña de 1546 se encontraba con su
Creyendo que la batalla tendría lugar ese día, no se deja amilanar por los dolores que le aquejan.
Se levanta, confiesa y oye misa, después monta a
caballo y parte para el
campo de batalla a fin de
lor. Para aliviar su sufrimiento
pie, continuando de esta forma la
inspección del ejército
Durante toda esta campaña los ataque
s de gota se repiten continuamente.
Los médicos le recomiendan que se ponga a régime
el camino que le permita reponerse. Para
el emperador la gloria era más importante que la sa
Estado durante todo el mes de agosto.
Cuando se siente mejor se va de
tuvo otro ataque de gota, tan doloroso que sus gritos se oían en las habitaciones
Su salud declinaba día a día. La mirada triste, la
respiración entrecortada, la espalda encorvada y las
piernas tan débiles que apenas puede caminar. Necesit
a apoyarse en un bastón para trasladarse de una a
otra sala. La mayor parte del tiempo permanece en
su alcoba o en la cámara contigua donde había
lto. Por temor a las hernias
se sentaba en una silla
a eran las hemorroides o el asma los que le
atormentaban.
Se cuenta que, visitando Carlos V el sepulcr
magnates le aconsejaron que hiciera desenterrar y re
ducir a cenizas el cadáver del reformador. A lo
—Dejadle reposar. Ya ha encontrado su juez. Yo
hago la guerra a los vivos y no a los muertos
El emperador Carlos V, ya muy angustiado por la
gota, se vio obligado a levantar el sitio puesto
reserva sus favores para los jóvenes
Ríos
Ríos
Aguirre
Aguirre
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
emperador Carlos V vio cómo éste vacilaba a
—El imperio tiembla.
A lo que contestó el emperador:
gobiernan, sino la cabeza
Al ingresar el emperador Carlos V en el mona
campanas del monasterio fueron echadas al vu
elo, y al oírlas comentó el gran hombre:
—Ya me basta el nombre de Carlos. He dejado de ser emperador
—Conviene que su majestad me dé licencia para que
le abra, para que no se enoje y tome toda su
Al recibir Carlos V la noticia de la
victoria de San Quintín preguntó:
—¿Ha continuado mi hijo la marcha hacia las puertas de París?
Como le dijesen que no, lanzó un suspiro y repuso:
—A mi edad y con tal fortuna, yo no me hubiera parado a medio camino
Al sufrimiento de la gota se unía la privación de
la comida y la bebida; cuando arreciaban los
la boca se le inflamaba segregando fl
emas viscosas y se le atrofiaba
Entonces disponía de siempreviva, como emoliente
más agudos, toda vez que
la medicina de entonces ignorab
carne, caza, embutidos, fiambres,
lucio, trucha, bacalao, lenguado, cabal
la, sardinas, arenques, anchoas,
boquerones, crustáceos, mariscos, pollo, café, té, choc
y bebidas alcohólicas
en general no están recomendados. Si analizamos
sus comidas, connotaremos que precisamente el
emperador comía de todo esto y en abundancia. La di
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Serradilla
Serradilla
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Pero no solamente padecía de gota el emperador
, enfermedad por otra parte que hoy día algunos
autores, como Bausá Alcalde y Cabrero Gómez, no la
califican como tal gota sino reumatismo crónico;
sufría también hemorroides, asma y romadizo. Aunque
ninguna de ellas le llevase a la tumba, sino una
punto de que, aun con mala salud, en medio de crueles dolores,
no era capaz de abstenerse de los placeres de la mesa
dolencia entonces empeoraba y, como consecuencia, se
su propia glotonería y contra la fatal complacen
cia de los físicos y médicos que le atendían.
Las irritaciones por la comida
Los párrafos anteriores están entresacados del ma
gnífico y excelente libro de José V. Serradilla
"Toma dos libras de garganta de puerco salada, y cu
orejas y cuatro pies de puerco partidos y recién sacados de un día, cuatro libras de puerco jabalí con el
callo fresco, dos libras de salchichones buenos, y limpi
vaso de cobre, o de tierra, cuézanse también con agua y sal seis libras de carnero y seis libras de
riñonada de ternera, y seis libras de vaca gorda
, y dos capones, o dos gallinas, y cuatro pichones
caseros gordos, y de todas las dichas cosas las que
estuvieren primero cocidas se vayan sacando del
tierra, o de cobre con el caldo
de la sobredicha carne, cuézanse dos
cuartos de liebre traseros cortados a pedazos, tres perdices, dos
estando todo cocido, mézclense los dichos caldos y cuélese con cedazo advirtiendo que no sean
demasiado salados. Téngase aparejados garbanzo
s negros y blancos que hayan estado a remojo,
cabezas de ajos enteras, cebollas pa
rtidas, castañas mondadas, judigelos, o frisones hervidos, y todo se
haga cocer justamente con el caldo, y cuando las le
gumbres estarán casi cocidas, póngase repollos, y
berzas, y nabos, y rellenos de menudo, o salchichas,
hágase toda una mezcla e incorpórese, gústese m
uy a menudo por respecto de la sal, y añádase una
poca de pimienta y canela, y después téngase aparej
dicha composición sobre los platos sin caldo, y tómese
y las aves menudas, déjense enteras y repártanse en
los platos sobre la composición, y so
bre éstas póngase de la otra composición del relleno cortado, y de
esta manera háganse tres suelos, y téngase una
cucharada de caldo más gordo, y póngase encima, y
cúbrase con otro plato, y déjese me
e, y sírvase caliente con especias dulces.
No creo que en ningún sitio de España se pueda comer hoy en día una olla semejante.
Serradilla
37
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
se conserva todavía, aunque tanto él como el monast
erio sufrieron los desmanes de la invasión francesa
El edificio destinado al empera
flanco de este monasterio,
situado en una zona particularmente salubre. El edif
icio estaba compuesto de ocho salas cuadradas. La
mitad en la planta baja con un corredor que conducía a un gran jardín donde se habían plantado
con dos terrazas semicubiertas. Sabiendo lo sensible
que era al frío se habían instalado grandes
chimeneas en las estancias destinadas al emperador.
Su alcoba estaba comunicada con la iglesia del
enfermo e imposibilitado de levantar
se del lecho. El decorado de su
rtas de entrada a su cámara esta
ban pintadas de negro, los muros
gro y otro dosel más
Las cortinas de su cama también eran de
estaban especialmente
is almohadillas y de un soporte para mantener las
piernas extendidas. También se habí
y su vestuario estaba abundantemente surtido de tr
ajes de seda guarnecidos de armiño o tejidos con
Se ha hablado mucho de que Carlos I hizo celebra
minuciosidad que, acostado en un ataúd, oyó con devoci
ón la misa de difuntos. Parece ser que, según
apócrifo. Aunque recordemos que Carlos I era hijo de doña Juana la
En Yuste se dedicó a la mecánica, con afici
ón extraordinaria en la
relojería y como no
relojes marchasen de acuerdo marca
ndo todos la misma hora y los mismos
minutos exclamó:
Cuentan que el emperador Carlos V concibió
y le propuso una entrevista amorosa. La virt
—Señor, si tuviese dos almas, arriesgaría una po
r complacer a vuestra majestad; pero como sólo
ra encerrase en un mona
sterio, luego de haber
abdicado en su hijo Felipe, besó
la tierra diciendo esas palabras:
—¡Oh madre común de los hombres: desnudo he
salido del vientre de mi madre y desnudo
Aunque otros afirman que
—Salve, madre común de todos los mortales.
Desnudo y pobre vuelvo a ti, tal como salí del
vientre de mi madre. Deja que en ti repose
hasta el día que Dios me llame a su juicio.
Y aún hemos encontrado otra versión,
muy semejante a la primera, que dice:
—Yo te saludo, madre común de los hombres; de
mi madre, desnudo
Vega
Vega
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
sucesor, Felipe II, pensaba
cambiar la capitalidad del rei
—Si quieres conservar tus dominios, deja la cort
e en Toledo; si deseas aumentarlos, llévala a
Lisboa; si no te importa perderlos, ponla en Madrid
El 21 de septiembre de 1558, cerca de las dos de
la madrugada, después de haber permanecido
ó el emperador Carlos V esas
"Pusiéronle una vela encendida en la mano
hombro de su fiel servidor Quijada, se esforzó en
asir con la mano izquierda
emperatriz, y que por mandato de
l mismo Carlos se había tenido
y como tratase de apartarlo el
nte mirada en aquel sagrado símbolo, que era para
él un recuerdo no menos del amor hu
mano que del divino. El arzobispo
comenzó a recitar el salmo "De
el moribundo un esfuerzo para abr
entera, que se oyó claramente
en la pieza inmediata:
"¡Ay Jesús!"
almohada, expiró sosegadamente"
Vega
Vega
Vega
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El martes 21 de mayo de 1527 nació en Valladolid
emperatriz Isabel soportó un parto largo de más
de trece horas y, llegado el momento, aseguró: "Eu
más de la corte era ésta del alumbramiento.
dar a luz para no mostra
r tampoco las facciones
desencajadas ante los cortesanos presentes, lo que
es tradición familiar
desde su alteza la Reina
Católica, cerradas las ventanas y matadas las luces en
el interior, nació el primogénito en presencia
misma del emperador. Es un niño rubio, de rizados cabe
muy blanca. A poco, las
campañas anunciaron la novedad de un heredero y, con f
y venía lloviendo desde la noche.
lacio que albergara la corte, pues
su real palacio era a la sazón
el convento de San Benito, Sus Majestades ocupaban un caserón propiedad de don Bernardino de
Pimentel junto a la iglesia de San Pablo de los
dominicos, con la que forma trasera. Hoy en día
El 5 de junio, abierta hasta el suelo una de las ve
ntanas bajas que dan a la Corredera, la comitiva
unos pocos metros para hallarse en San Pablo;
pero esto tan sencillo, claro es, se revistió de gran pompa regia y so
lemnidad imperial, que a su vez los
cronistas exageran
"El rey don Felipe de Austria, —dice Lorenzo Vitale
— hijo del emperador Carlos V, nacido en el
mes de mayo de 1527, ha tenido cu
atro mujeres: una, po
francesa, y la última alemana; ésta es hija del
emperador Maximiliano. Cuatro hijos han salido de esos
matrimonios; dos hijos y dos hijas; el nombre del pr
del infante, don Diego;
la mayor de las dos infantas se llama Isabel; la segunda Catalina"
En aquel tiempo, los príncipes se casaban
edad. María de Portugal, la primera esposa, tenía la misma edad que
el príncipe Felipe, dieciséis años. María Tudor, en
cambio, contaba treinta y ocho cuando desposó a un
Felipe de veintisiete. La más joven fue Isabel de Va
lois, sólo catorce años pa
ra un marido de treinta y
Díaz—Plaja
Díaz—Plaja
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"El rey es de una estatura mediocre, pero muy bi
os cabellos empiezan
humor es melancólico. Es un príncipe muy católico,
amigo de la religión; notable por su prudencia
especie de distracciones del espíritu
. Una media hora después de su
comida despacha todas las súplicas que debe apostilla
r, todos los mandamientos,
palabra, todos los documentos en los que debe poner su firma. Hecho esto, tres o cuatro veces por
semana va en carroza al campo para cazar con ballest
Acude a las habitaciones
de la reina tres veces por día; por la mañana, ante
s de ir a misa; durante el
trabajo, y por la noche, en el momento de acostarse.
Tiene dos camas bajas, que están alejadas una de
otra un palmo; pero, por la cortina que las cubre,
parecen no ser más que una. El rey siente una gran
ternura por su mujer, la tiene más bien encerrada
No sabemos con exactitud quién es el autor de
como anónima en la bibliografía de viajes por España”
Prudente. Tremendo erro
imprudentes como él y ninguno, como él, ha consegui
do disimular bajo la capa de la prudencia
pequeños y grandes defectos que minimizaron su grandeza.
acudió a Flandes en el moment
perder con su ausencia? ¿Cómo pudo ser prudente qui
mantendrían el catolicismo en Inglaterra? ¿Cómo pudo ser prudent
e quien mandó de embajador a
Roma al duque de Sessa, evidentemente judío
y supuestamente masón? ¿Cómo pudo ser prudente
quien puso al frente de su armada al duque de
Medina—Sidonia, que no ha
bía visto nunca el mar?
e el papa Sixto V cuando, al
pedirle Felipe más dinero para
construir una segunda armada, le contestaba:
—Vuestra majestad consume tanto tiempo en cons
ultar sus empresas, que
tiempo y consumido el dinero.
Si Sixto V no lo consideró prudente, si tantas fueron sus imprudencias, ¿consiguió acaso el título
había en él una doblez hipócrita?
No; de ninguna manera. Entre sus virtudes cuenta
la de su gran sinceridad consigo mismo. La
Eso cambiaría más tarde
Díaz—Plaja
Moragas
41
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Felipe II, rey de España, no era tímido con respecto a las cosas de su Estado, pero Felipe
Trastámara era terriblemente tímido con respecto a su persona.
Cuando su primera esposa llegó a Salamanca para
Lo mismo hizo en Toledo cuando
timidez la dio en Port
su mismo palacio a
su hermana María y a la hija de ésta, la que bajo
ingresar en las Descalzas Reales. Felipe se enamoró de su sobrina y la deseó en matrimonio.
Para ello era preciso confesar su amor, diciéndol
o a su hermana. Y para
máxima demostración del tímido. Desde su habitación,
Testimonios hay que nos muestran a una madre ci
ertamente exigente con su hijo, al que quiso
hacer comprender desde pequeño la im
portancia de su rango. Pero no si
el primer maestro que tuvo el príncipe, don Pedro
González, que él y el marqués de Lombay —el
Felipe montando un pequeño asno por las calles de
Toledo —convertido en un "machico pequeño y no quiso que
le sentasen en la silla, sino los pies en los
estribos"—, lo que provocó que la multitud se le acer
cara bromeando y que la emperatriz, que por allí
También se cuenta que los modales de la emperatriz eran tan
representación de Las Tres Gracias llevada a cabo en
una medalla, en cuyo reverso se grabó la
haber tenido lugar el nacimiento
estando la luna en cuarto menguante;
tambaleó para el sentir de muchos, ya que los ac
Bautizado como don Filipo por el primado Fonseca en
memoria de su abuelo paterno Felipe I el
Hermoso, rey de Castilla con doña Juana la Loca, el
de la pila pues pensaba
debía dársele el nombre de su bisa
Lloró aquél con fuerza al contacto extraño con el agua bautismal, cosa, por lo demás, frecuente.
Comenzaron los festejos, abundantes
La emperatriz no se levantaba del lecho hasta
el 12 de junio, y el 30, cumplida la cuarentena,
saldría vestida de terciopelo blanco, a recibir la
Moragas
Calderón
Oliveros de Castro
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
tido postergado en la ceremonia del bautismo al no
Como se puede ver, el título de
Felipe II y no fue un invento de
Fueron sus maestros: Juan Martínez Silicio, lati
nización de un apellido Quijano, clérigo y erudito
A partir de 1535 Felipe pasó a formar parte de
Salamanca, con don Juan de Zúñiga, comendador mayor
de Castilla, como ayo responsable de instruir
al heredero en la vida de la corte. Hombre de
egó a quejarse de la forma en que le hablaba. Sin embargo, la valía
no se pueden poner en duda. El propio emperador,
enterado de las quejas de su hijo, escribe para decirl
e: "Si os habla con franqueza es porque os guía. Si
os adulase y solamente procurase satisfacer vuestro
s deseos, haría como t
odo el resto del mundo y no
hombre, viejo o joven, que carece de una experiencia
que le permita distinguir
Felipe II durante su infancia:
6 de la mañana: Levantarse, oraciones, desayuno,
misa, dos horas de estudio, comida y juego.
Mediodía: Una hora de canto.
racciones con hijos
Confesión mensual.
Los domingos, limosnas
jeres, aunque no tanto como se dice. La prueba
de ello es una carta del emperador
de datos de cierta escapada del
príncipe en casa de un tal Perote. Al parecer se trataba, aunque no es seguro, de una pequeña
aventurilla sin trascendencia.
En mayo de 1542, justo cuando don Felipe cumplía qui
Rosellón, que entonces pertenecía a la Corona
aunque no es seguro— que marchó con él, al frente de
las tropas, por primera vez en su vida, el joven
Felipe, que era aproximadamente de la misma edad que
el príncipe francés, y ambos participaron en las
Ríos
Calderón
Calderón
43
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
breves operaciones militares que tuvieron lugar alrede
dor de aquella ciudad, antes de que los franceses
a levantar el cerco.
Don Felipe atravesó entonces por primera y úni
propiamente en territorio francés, pero estuvo muy cerca de hacerlo
Tenía muy pocos años el príncipe don Felipe cu
ado de su madre, doña Isabel y figurando en la
comitiva el doctor Villalobos.
La emperatriz se mostraba muy contrariada po
r la pusilanimidad del
por menos de decir, con enojo:
—¡Cuánto temo que este niño ha de ser cobarde!
Medió entonces el médico de cámara y, haciendo una
lisonja al príncipe, le dijo a su egregia
madre:
—No tenga vuestra majestad miedo, que en ve
rdad cuando yo era pequeño, que era el mayor
judihuelo de la vida, y de cada cosa temía, y ahor
a, en cambio, ya veis lo que hago, que no dejo nadie
que no mate
emperador escribiendo a
como me lo habéis confiado, no ha
béis tocada todavía a ninguna mujer
vuestra, del mismo modo no os dejéis
Dios y una vergüenza ante vuestra esposa y el mundo..."
su doble prima portuguesa María,
hija del rey Juan III —hermano de la madre del novi
hermana de Carlos V.
Al mismo tiempo se proyectó y anunció —para unos
años más tarde, dada la poca edad de los
No es extraño que uniones endogámicas como éstas diesen frutos singulares
Parece que el príncipe escuchó y pr
acticó en el futuro los consejos paternos, tanto en su papel de
gobernante novato como en el de joven recién casado, aunque en este último terreno su poca edad y su
inexperiencia se hicieron notar
al principio. Por lo visto, la
consumación del matrimonio no fue
inmediata ni tampoco fácil, lo cu
ego tanto en la madre de la novia
como en el padre del novio, que escribieron senda
s cartas íntimas, con advertencias más o menos
Tomás
Vega
Tomás
Tomás
Tomás
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
sana y muy concertada en venille
la camisa a la regla",
según el embajador Sarmiento—, pero que tenía
la simpatía ni la sensualidad, poco despierta aún,
de aquel muchacho de dieciséis años, más interesado por
s libros, la música y la
pintura que por las mujeres
Pero al comenzar el año 1545 era evidente que ella estaba embarazada.
Y este hecho acalló todos los comentarios. El em
mediados de julio, fue difícil y trajo consecuencias
nque y con malformaciones,
logró sobrevivir y fue llamado Carlos
como su ilustre abuelo; pero la
madre, víctima de una infección
puerperal, tratada con los métodos
una pulmonía y una sepsis brutal, que se
la llevaron rápidamente de este mundo
Desde muy temprana edad apareció en él el gusto
por la música. Felipe se negaba a viajar sin sus
taba oír música de la más alta calidad.
Posiblemente aprendiera a tocar la viola y la
enfermizo, su pelo rubio y su cutis pálido le daba
n un aspecto casi albino. Hacía dos comidas al día:
fin despierta, parece que una dama de la
Don Felipe no se parecía a la mayoría de los hombre
. Sus rasgos acusaban un componente genético más borgoñón y
portugués que hispánico, como han señalado algunos
modernos, por ejemplo,
Sánchez—Albornoz en su magistral
"España, un enigma histórico".
Tomás
Tomás
Ríos
Tomás
Rubio y de ojos azules
Tímido, desconfiado, melancólico
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
ignoraba el alemán, el inglés,
el francés y el flamenco, y nunca demostró mucho interés por
de sus futuros súbditos
de aquellos idiomas
Digamos, sin ir más adelante, pues las noticias de
estos amoríos juveniles son vagas, que Felipe
s pasiones amorosas. Se cuenta a este respecto que durante su
a la hermosa vizcondesa de Montague
Felipe a través de una ventana abierta se acercó hast
a ella; pero, apercibida la
dama de su presencia,
cogió un bastón y propinó un vigoroso golpe al atrevido galán. Felipe si
empre trató con la más perfecta
deferencia a la que injuriosamente había ofendido
Poseía Felipe un buen juicio y una memoria afor
ave defecto que anulaba
estas cualidades: no era capaz de adoptar soluciones
rápidas. Cuando se necesitaba obrar con celeridad
perdía el tiempo en consultas y deliberaciones.
meditando y midiendo con parsimonia las palabras que
expresar su pensamiento por escrito
icantes que éstas fueran. Nada
se le acumulaban los informes y
documentos sobre su mesa; todos habían de ser leídos y contestados, con notas marginales o
Cuando recibía malas noticias se ponía
enfermo y sufría de diarreas.
En todos los momentos de su vida mantuvo la gr
de la dignidad real. Cuando le comunicaban buenas o
malas noticias no manifestab
Nadie mejor que él supo reprimir los impulsos de su
alma. Jamás se encolerizó; todo estaba calculado,
sabía disimular su disgusto y esperar el momento pr
de su risa al cuchillo no había más distancia que el
filo de ese cuchillo. No se apresuraba a castigar a
los que provocaban su odio, pero una vez empezab
a su persecución ya no la detenía: su venganza
resultaba implacable
Por fin, el 2 de septiembre fue bautizado el in
fante con el nombre de
Un año más tarde, Felipe escribió a su padre
príncipe causaba a sus nodrizas: "Ya V. M. tiene en
tendido cómo, por haberle
Tomás
Ríos
Ríos
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Ana de Luzón, ama del infante, se tuvo duda si convendría que ella le diese
médicos que yo mandé juntar para ello, se acordó
conveniente. Después,
la leche, por donde fue menester mudar otras
amas; y ha habido la dificultad y trabajo que V.
M. habrá sabido, porque las mordía a todas".
mportamiento del infante don Carlos un claro
síntoma de su patología posterior
Después de la inesperada muerte
de la princesa María Manuela de
de carácter político por los Países Bajos y Alemania
, Felipe puso en marcha la maquinaria del Estado
con el fin de pactar un nuevo ma
trimonio de conveniencia con otra princesa portuguesa,
Manuel el Afortunado y de doña Le
iados los contactos entre ambas
porque, según palabras del propio Fe
lipe, "su hermano, el rey Juan
III, regateaba dar más de 400.000 ducados de dote,
Ha empezado su biblioteca con "La guerra judía" de
La pintura y la música se cuentan entre sus afic
el grado de virtuosismo de su hermana doña Juana, y
compra su primera obra maestra de pintura, "El
desprendimiento", de Van der Weyden, pieza que
último Renacimiento
Ya soberano, Felipe II, se vio forzado, en un prin
cipio, a continuar la política imperial de su
mpe la concertada tregua
en el mes de noviembre del mismo año 1556. Por otra
parte, el papa Paulo IV muestra manifiesta
comulgarle, al igual que al duque de Alba, "por
preparar ataques armados contra la
españoles, a cuya cabeza iba el famoso Melchor Cano, fue
papa, considerado como señor de sus Estados temporales"
desproporcionada al cuerpo, pelo negro y de complexión débil:
"... da signos de ser muy soberbio, pues no puede
soportar estar mucho rato delante de su padre
con la gorra en la mano y llama al padre hermano y
acundo como cualquier otro
Sentía gran admiración por el
emperador, recluido en Yuste
Se habló de los amores de don Felipe con la be
libro de Lacarta, varias veces citado:
Calderón
Calderón
Oliveros
Oliveros
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Elena, hija de unos monteros de
condición hidalga, vino con unos dineros de su hermano a vivir
drid, el conocido como el de la
Para librarse del estorbo del marido, capitán de su
ró varios meses y se
La bella moriría apuñalada en su cama por un pr
Años antes, a raíz de su primera viudez, se hallar
Catalina Lénez, soltera e
dama de Bruselas, de las que
nacería una hija cuya
ental con doña Eufrasia de Guzmán, dama de doña Juana. Este
correspondería al tiempo en que el rey aguardaba a
1564. Encinta de Felipe II, su matrimonio con el príncipe
maledicencia. El cuarto
príncipe Ascoli, pendenciero y en problemas con la justicia sería hijo del monarca.
De su ficticio romance con la prolífica princes
y Gómez, su consejero,
sería general de caballería con Farnesio en los País
es Bajos y fallecería en
Luxemburgo en 1596 tras
una existencia no menos agitada que
En la nómina de sus lances de amor ninguna
argumentadamente cierta.
Felipe llega a cumplir veintiséis años
y su tálamo nupcial está vacío.
Tiene en sus manos el poder más grande sobre
el más grande imperio conocido, pero es hombre
s sentimientos. Si antes su boda había sido con
Portugal, pues dejémonos de romanticismos que no exis
lidades que en este caso eran
los intereses del imperio. Lo importante en ese
momento era proyectar una
Si primero fue en Portugal ahora será en Inglat
Francia y Austria. El amor no contaba para nada, ni la
belleza, ni la edad; sólo importaban los intereses
Esta vez la mujer escogida será la prima de
—hija a su vez de los Reyes Católicos—
y de Enrique VIII, rey de Inglaterra.
María Tudor cuenta en este momento trei
nta y ocho años, doce más que Felipe. Es
auténticamente fea, el color del pelo rojizo, apenas
tiene cejas y sus ojos carecen de brillo. En el Museo
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
María es fea, pero es muy honesta, muy culta y
aparte naturalmente del inglés, su idioma paterno,
domina el latín y comprende el castellano, aunque no
En un primer momento se habló de casar a la pr
incesa con el emperador
Carlos I, pero el
compromiso no llegó a hacerse efec
tivo, pues las conveniencias reales
hicieron fracasar el proyecto.
Recordemos que Felipe es todavía príncipe, pues su
ñola, a través de un enlace matrimon
ial, hace recordar un poco a lo
Pero este caso no sucedió jamás.
ea de paso tenía seis dedos en una mano, tuvo que
sufrir la pobre María la humillación de ser llamada "l
ady Tudor", como otras hijas bastardas de la Casa
Más adelante tuvo que firmar
un testamento en el que declar
aba: "Reconozco, acepto, tomo y
declaro a su majestad el rey como cabeza suprema en
la tierra, después de Cristo, de la Iglesia de
Inglaterra, y niego rotundamente
El matrimonio entre María y Carlos no se real
izó, pero en el ánimo del emperador quedaba
pañola. Por otro
lado, Carlos veía también la necesi
más fuertemente la sucesión en
por desgracia resultó exacta, ya
que el príncipe Carlos fue el
tristemente protagonista de actos
ularizadas más tarde por los enemigos de
España, dieron lugar a uno de los capítulos más ne
Su matrimonio con el príncipe Felipe se concertó
por sugerencia del primo de ésta, el emperador
fe católica, y a este fin se solicitó oficialmente
su mano para su hijo el príncipe de Asturias, que
llevaba nueve años de viudez y tenía veintiséis de
edad, es decir, doce menos que la novia propuesta,
l por el impedimento del parentesco
Don Felipe acepta disciplinado el proyecto de su pa
dre: "... puesto que vuestra majestad piensa
como me dice y desea arreglar el matrimonio conmi
go ya sabe que soy hijo obediente y no tengo más
deseo que el suyo, especialmente
Junceda
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
orme —señala Cabrera— no venc
Las capitulaciones, firmadas en Londres por el conde de Egmont, confirmaban la razón de Estado
que movía a la realización de esta
lace se celebró por poderes al
siguiente día, estando representado don Felipe por el
conde de Egmont, destaca
do aristócrata flamenco.
echo de la reina para públicamente cumplir con la
tradicional costumbre, pero, claro
pies a cabeza con su armadura ya
que, como es natural, no tenía poderes para mayores
intimidades. El padre Mariana escribe en su obra
que "Egmont, fiador del futuro matrimonio, hizo la
ceremonia de recostarse
armado en la cama de la
reina, según era costumbre de
los príncipes de aquel tiempo"
Felipe II era profundament
sus disputas con el papa como soberano
temporal. He aquí la carta que el
pontífice conocida y autorizada por el rey español:
"Vuestra Santidad ha sido instituido como pa
stor y no como lobo que devora los rebaños de
Cristo. El emperador y el rey, los
las más graves
nta Sede ha llegado a amenazar con deponer al rey de
mi amo, y yo por la sangre
que corre por mis venas,
que Roma temblará bajo el peso de mi brazo..."
estar encinta, pero desgraciadamente, a medida
que aumentaba la hinchazón del vientre de la rein
a aumentaba también la duda de que el embarazo
fuese cierto y, en efecto, al
pasar los meses el tal embarazo resulta ser hidropesía.
Una de las cláusulas del contrato matrimonial er
matrimonio heredaría la
moría sin descendencia el primogénito de Felipe y la
versal de los tronos de
Inglaterra y España. Es difícil imaginar lo que hubi
tan dispares como el
Cuando se tuvo la certeza de que el embarazo de María Tudor no era tal, sino enfermedad, Felipe
hacia Flandes, donde su padr
e Carlos I le reclamaba
s Países Bajos, y es precisamente
cuando María emprende la persecución contra lo
s protestantes. En las hogueras perecen un número
él viajaban los 97 cofres de oro americano sin
causó una magnífica impresión entre
los londinenses. Dice Elder: "E
la frente despejada, los ojos grises, recta la nari
z y varonil la apostura. Su paso y movimiento tan
ernas y demás miembros,
que difícilmente hubiera podido ofrecer la Naturaleza una más perfec
Junceda
Junceda
Tomás
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
que tiene veintiocho años. A mi modo de ver, debe
de ser un espíritu animoso, un agudo entendimiento
resto de la comitiva resultó, si
n embargo, fría y distante en
cuanto a trato y disponibilidad, lo que provocó no poc
os problemas entre españoles e ingleses. Como
escribe un cronista anónimo: "Los
pañoles más que al diablo, y así
nos tratan. Róbannos en poblados, y en camino nadi
e se osa demandar dos millas que no le roben, y
ansí a más de cincuenta españoles
cierta compañía de ingleses. Son
en esta tierra que no se
puede creer, que andan muchos juntos de veinte en
veinte... Y aunque estamos en buena
tierra, estamos entre la más mala
mundo; y ansí son estos ingleses muy enemigos de la
nación española. Lo cual bien se ha mostrado en
Tampoco parece que fueran mejor las cosas con las damas inglesas. El mismo cronista las
describe de la siguiente forma: "
...las ropas que traen encima son de
damasco o de raso o de terciopelo
de colores, y de muy malas hechuras... Van asaz
deshonestas cuando van de camino y aun de asiento.
No son nada hermosas ni airosas en danzar; todas sus danzas son de andar y al trote. No hay caballero
español que esté enamorado de ninguna de ellas ni se
dan nada por ellas, y ellas hacen lo mismo. No
son mugeres para que los españoles se fatiguen muc
ho en hacerles fiestas ni gastar sus haciendas por
Por último, el cronista anónimo critica duramente el
estilo de vida y hospitalidad de la corte
inglesa:
"Todas las fiestas acá son de comer; y ansí co
men en palacio todos lo
ochenta hasta cien carneros, y lo
s carneros de acá son muy grandes
y muy gruesos; y con esto se gastan una docena de vacas, que son muy gruesas, y una docena y media
a, que ordinariamente se gasta en
venados y xavalíes y mucha copia
Y luego añade: "Porque hay mucha cerveza se bebe
más que lleva agua el
ras y las damas y algunos caballe
ros azúcar. Y hay muy grande
tráfago y barahúnda en palacio. Y con cuantos aposentos hay en estas casas nunca han dado a la
duquesa de Alba una cámara en palacio. Es la
más ingrata gente que se ha visto jamás"
La decepción fue tal, que la mayoría de los caballe
Inglaterra con la justificación de ir a formar parte
de las huestes que luchaban en Flandes contra los
las. Y "como el rey se
los concediera, fue ya como un jubi
noche, solos o en grupos numerosos, los españoles acudían a su príncipe rogándole les permitiera
De esta forma tan poco brillante se cierra la aventura de los caballeros españoles en la tierra de
Amadís de Gaula y del rey Arturo
Calderón
Calderón
Calderón
Calderón
Calderón
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
esentado siempre como fanático cat
Inglaterra pase a Isabel, en vez de a María Estu
ardo, católica, y lo hace con tanto más empeño cuando
la Estuardo se casa con el delfín de Francia, más tard
e Francisco II. Isabel ve con alegría que tiene a su
sino también al católico rey de España.
Pero todo se está terminando. María, enferma, cont
El 5 de noviembre de 1558 el Consejo de Estado inglés
abel como heredera del
reino, y María así lo hace, poniéndole como condición
que debe mantener la re
El 17 de noviembre de 1558 María Tudor, reina de
España durante tres, moría sin ha
El último acto católico celebrado en la catedral de Westminster fue su funeral, presidido por la
recluyó durante unos días en un
idea de casarse con Isabel I.
Muerta María Tudor, Felipe II pensó en casarse c
inconvenientes imposibilitaron la rea
lización del proyecto. Uno de ellos er
reina. Felipe quería que Isabel abjura
se del protestantismo, cosa que Isab
el no quiso hacer, no se sabe si
porque estaba segura de que con ello se enajenaría
súbditos protestantes, que eran mayoría.
Otro inconveniente era la imposibilidad de la reina
iadores ingleses de la
época la denominaron la reina virgen, en lo que
llevaban muchísima razón, aunque omitieron la causa
, por una malformación c
Los proyectos matrimoniales de Felipe II tuvieron
que cambiar de dirección y volvió para ello sus
Francisco I, el rey francés derrotado en Pavía
había muerto de sífilis,
La enfermedad del rey francés tiene un origen
muy curioso. Se había enamorado, o por lo menos
dama de la corte que era conocid
a por todos con el nombre de la
Si la dama acogió con alegría las proposicione
s del rey, no fue así con su marido, que no se
hasta contraer lo que en Francia se llamaba "mal
italiano", en otras partes "mal fr
ancés" y que, desde el poema de Fr
gallico", ha sido con el nombre del protagonista:
un pastor que había contraído este mal. Una vez
comprobado que se hallaba infectado, Le Ferron se
acostó con su esposa, inoculándole el mal, y ella a
su vez lo transmitió a su real amante. Como se ve,
Postrado por la gota y los desengaños, y como qui
era que el príncipe Fe
lipe había llegado a la
mayoría de edad, el emperador Carlos I de España,
su hijo los dominios
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
No obstante prosiguió interviniendo directamente
rey prestaba la mayor atención posible a las indicaci
ones de su augusto padre, éste no debía estar muy
conforme con la marcha de las cosas cuando es fa
ma que contestó a los monjes de Yuste cuando le
felicitaron, en el primer aniv
—Hoy hace, en efecto, un año que abdiqué y justamente un año que me arrepentí.
También se refiere que, con motivo del mismo aniv
—Hoy hace un año que mi padre abdicó, y un año también que se arrepintió
A poco de llegar Felipe II a España, se pensó en la conveniencia de que vi
llamada Isabel de la Paz, y a primeros de diciembr
e fue enviada a España madame Isabel, en medio de
abrazos y lágrimas de su madre, Catalina de
Médicis, y acompañada
En Roncesvalles es entregada la princesa a la
comitiva española, presidida por el obispo de
za y el duque del Infantado, el
diversiones, pero, cerca ya de esta ciudad, Felipe II
ordenó a la comitiva de la reina que no hiciera la
entrada en Guadalajara hasta el ma
rtes día 20, obedeciendo seguramente
esta demora a la enfermedad
, "...que se hallaba enfermo a
En los días finales del mes de enero se cele
pompa verdaderamente regia, siendo padrinos el
duque de Alba, que había acompañado a doña Isabel
Se habían iniciado las negociaciones para el enl
ace de Isabel de Valois con el príncipe Carlos,
muerte de María Tudor hizo cambiar los planes.
La alianza matrimonial con Francia era absoluta
mente necesaria y comprendiéndolo así, y viendo
que la boda de su hijo Carlos tardaría mucho en
realizarse, Felipe II decidió sustituir a su hijo y
ofrecerse él mismo como esposo de
Isabel. La idea tenía una mera base
la que dirigió los cuatro matrimonios del rey Felip
e. La historiografía protestante y los autores
románticos dieron una versión sentimental del
hecho, magnificando la
ennegreciendo la del rey. Recuérdese a este respect
o el "Don Carlos" de Schiller o el "Don Carlo" de
Verdi, basado en el drama del autor alemán.
aba en la catedral de Nuestra
Señora de París la boda de la
princesa Isabel de Valois c
on Felipe II, representado por pod
eres por el duque de Alba.
El magnate había llegado de Bruselas acompañado
Gómez de Silva, el príncipe de Or
ange, el conde de Egmont y muchos
días antes al señalado para la boda. Una inmensa
multitud los contemplaba curiosamente mientras atra
vesaban la capital, en cabalgata rumorosa, hasta
llegar al Louvre. El duque se arrodilló ante el rey, que le aguardaba, el cual le hizo levantar y,
cogiéndole amistosamente el brazo
Vega
Oliveros
53
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La ceremonia tuvo lugar, como se ha dicho, en la catedral de Nuestra Señora, el 22 de junio. La
corte vistió sus mejores galas para
al trono más alto de Europa a la
más gentil de sus princesas. Un cortejo imponente marchó desde el palacio del obispo a Nuestra
estas a cual más aparatosa, la última de las
cuales fue un gran torneo que se realizó en el
patio del palacio Des Tour
hombre dado a los deportes, fuesen éstos la caza, las cabalgatas, la lucha, los torneos o los juegos de
pelota. Como final de las fiestas se había organizado un torneo en el que participaban los más brillantes
caballeros de la corte francesa. Entre ellos, como es natural, no
Se llamó enseguida a los médicos de la corte,
pronto se hizo decapitar a cuatro condenados a muerte
y en sus cabezas se reprodujo la herida del rey
de la mejor manera que se supo. Desgraciadamente,
rey moría cuatro días después.
abel sucedían los llantos por la muerte del rey. En poco tiempo
Isabel había pasado a ser casada y
huérfana. Pero a rey muerto rey pues
Enrique II fue
proclamado rey con el nombre de
Francisco II y coronado en Reims el
día 14 de septiembre de 1559.
Un mercader portugués, a sabiendas de que Fe
maravilla en su serie", ofreció a Felipe II un di
amante esplendoroso. Todos los que rodeaban al
monarca en aquel momento, asombrados
de la extraordinaria belleza de
—¿En qué pensabais cuando distei
s tanto? —preguntó el soberano.
un rey Felipe II en el mundo...
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
más la agudeza que la precio
sidad, y mandó luego pagarle el
diamante y premiarle el dicho, ostentando la superi
oridad de su gusto en el precio y en el premio
Isabel de Valois salió de París hacia España. El
frontera y allí la sorprende una tempestad de nieve
tan grande que no recordaban otra semejante los
más viejos habitantes de Roncesvalles, a cuyo monasterio llegó la comitiva a duras penas y con sus
componentes transidos de frío y habiendo perdido
equipajes de las damas
Los pobres animales habían resbalado y caí
lo que se responsabilizó a los acemileros.
En la gran sala del monasterio tiene lugar la entrega de la reina a los representantes del rey
español. Es curioso anotar los términos en
recibido de la casa del mayor
rey del mundo para ser entregada
entre las manos del rey más ilustre de la Tierra".
oración muy al estilo de la oratoria de la época. El
día: la más universal y usual de su tiempo.
Continúa la caminata de la comitiva hasta llegar
a Guadalajara, donde se alberga en el palacio del
Infantado, pues Felipe II ha escogido esta ciudad co
mo homenaje a la familia Mendoza, titulares del
El 28 de enero de 1560 llega la regia comitiva
a Guadalajara, aposentándose en el espléndido
do, donde había reunido cortes e, impaciente por
conocer a Isabel, espía su paso
desde la penumbra de un corredor.
ión en la capilla de pala
cio, oficiando el cardenal
los de afuera creían, en el inte
rior de la bien guardada cámara
no se estaba consumando el matrimonio. Con sus
catorce años aún sin cumplir, Isabel era impúber.
Sólo unos meses más tarde pudieron los
príncipe Carlos, afirmando que
en aquel momento el príncipe se enamoró de la re
ina y ésta del príncipe, comenzando así los celos de
uno y la pena de la otra. Pero nada es más falso. Por
una parte, el príncipe no asistió a la ceremonia por
estar enfermo de cuartanas y, por otro lado, la leyenda
quiere hacer ver que la diferencia de edad en los
nuevos esposos pesaba en el ánimo de Isabel, pref
, el pelo rubio, por lo que parecía más flamenco
que español, aire juvenil, delgado y facciones más
que correctas. Carlos era un muchacho con la cabeza
pierna más corta que otra; es decir,
los historiadores románticos.
Isabel tiene catorce años; es decir, esta edad en
que las niñas se creen mujeres porque empiezan a
Vega
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Brantme dice que "tenía hermoso rostro y los cabe
llos y ojos negros, su estatura era hermosa y
más alta que la de todas sus herm
anas, lo cual la hacía muy admira
mismo muy apreciadas; y esta estatu
ra la acompañaba con un porte, una
majestad, un gesto, un caminar y una gracia mezcla de
la española y la francesa en gravedad y en
e cuerpo bien formado, delicado en
, alegres y buenos, afable mucho".
e influye sin duda en el ánimo de Isabel, pero en
sentido contrario a como lo presentan ciertos auto
res. Una muchacha es más mujer a los catorce años
que un muchacho es hombre a la misma edad. No ha
y duda que en el ánimo de una mujercita de
catorce años influye más el trato de hombre a mu
treinta y cinco años que no la camarader
ía de un muchacho de su misma edad.
imera regla y Felipe II se decidi
ó a consumar el matrimonio, lo
cual no fue fácil porque, como el embajador francés escr
ibía a la reina Catalina de Médicis, "la fuerte
de mucho valor para evitarlo".
La corte española era muy distinta a como no
s la pintan algunos historiadores que ven como
le gustaba mucho bailar y
al parecer lo hacía con
fiestas, entre las que
nto gustaban a la reina por ser una magnífica cazadora con ballesta.
A todo ello hasta mayo de 1564 no llegó el deseado em
tural alegría por volver a ser padre, es
peraba con ansia el nacimiento de un
nuevo vástago masculino, ya que le
preocupaba hondamente la salud física y mental del enfermizo
Pero el embarazo provoca gran malestar a la
reina. Vahídos, dolores de cabeza, vómitos.
Consultados los médicos, éstos recomiendan abunda
ntes sangrías, con lo cual no hacen más que
provocar un aborto de dos mellizos de tres meses.
El rey quedó muy afectado por ello, hasta el
56
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
imer médico de cámara, y le
suministró unos pediluvios de agua
tibia y leche. A la mañana sigu
manos para saludarle,
exclamó:
Este elogio de un soberano tan poco acostumbrado
desde aquel momento llamaron todos a Vallés el
Divino. También es conocido por el Galeno
aba en España traer los hombres barbas y cabello
largo y peynado, y por su gran modestia introduxo el co
y es de mucha policía
para la limpieza y el aseo del cuerpo, y más segur
o en la guerra, donde la barba larga es dañosa
viniendo a brazos con el enemigo"
Cuenta Porreño en su "Dichos y hechos de Felipe II", que don Gonzalo Chacón, hermano del
do hallada en su posada una dama
perseguido por orden del rey, pero durante algún tiempo pudo burlar la acci
mpareció ante el monarca, ya
—Fraile, ¿quién os enseñó a no obedecer a vuestro
rey y a encubrir un delincuente tal? ¿Qué os
movió?
on gran humildad y respondió:
—La caridad.
vista al alcalde, y le dixo enviarle luego
bien acomodado a su convento, que si la car
idad le movió, ¿qué hemos de hacerle?"
—Suéltenle, que no hay príncipe de quien meno
s se quejen los suyos que del que les da más
licencia para quejarse.
"¡Oh, grave sentencia —exclama
Porreño, de quien tomamos esta
monarca, que consideraba altamente que la última
señal de servidumbre es quitarle a un atribulado el
haciendo unos a otros complimentos y cortesías
Vega
Porreño
Vega
Vega
57
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
del Estado, atendía minuciosamente al adelanto
ano don Juan de Austria, prez y glor
digno hijo del guerrero emperador Carlos V, engrande
cía el nombre de la nación española, ornaba su
frente con inmarcesibles laureles y llenaba de
consuelo y admiración al mundo humillando todo el
poder de la media luna en la me
morable victoria de Lepanto.
provisional y en compañía de sus monjes, cuando
entró don Pedro Manuel, caballero de su cámara,
manifestando en su semblante una gran alegría,
El rey permaneció impasible "gran
a— de la Casa de Austria,
l imperio"; sólo hizo al
caballero una seña para
que esperase, y continuó en las vísperas
la menor alteración
de su semblante y serenidad habitual. Acabadas las
vísperas llamó al prior y le encargó mandase cantar
Recibía a todos y escuchaba con avidez escolar desd
e que su padre le iniciara en asistir a los
El modelo de regimiento felipesco es inadecu
ado y primitivo para el volumen de gobierno, pues,
Es ese agobio el que fuerza en momentos de depr
esión sus continuas quejas como en voz baja, en
fechas tan tempranas ya como las de 1568, 1570 o 1575. Es
hacen recapacitar sobre su
tarea afirmando que "es muy ruin oficio el myo".
Tiene Felipe II entonces cuarenta y ocho años, l
ee papeles muy temprano en la cama antes de
levantarse y en sus viajes de placer al campo lleva
El rey de España Felipe II era hermano por parte de
hijo de un emperador y hermano de un rey. El padr
e Coloma, en su novela "Jeromín", explica la
historia de los primeros años de este muchacho. A la
muerte de Carlos V, Felipe II encontró una carta
Porreño
Vega
58
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
del emperador en la que le contab
naba tratar a don Juan de Austria como a un
hermano, con todo el honor de tal pare
de algunos cortesanos, le contó la verdad de su n
acimiento. Y parece ser que
lo primero que hizo don
e le habían acompañado, para decirles:
—Desde ahora sois vosotros los que estáis a mis órdenes.
Y parece ser también que Felipe II, cuando oyó esto, comentó:
sinceramente convencido de que su voluntad era la
suprema Ley. Leemos que, una vez, el arzobispo de
entre los nobles por la
dureza con que eran
gobernados.
—¿Cómo lo sabéis? ¿Por sus confesiones?
—Si fuera así no lo diría. Pero muchos acuden a pedirme consejo.
manos
Un campesino sostenía un pleito por una cues
tión de dinero, y el pleito no terminaba de
resolverse nunca. Un día, el campesino prorrump
todos los Felipes, los
—Sé lo que ha dicho este hombre. Los Felipes pa
sados han muerto todos y no se enteran ya de
Estoy seguro de que el conflicto de este hombre es
mal que conozco muy bien,
puesto que también lo sufro
historia, a la falsa historia, como un rival en
amores de su padre y nada menos cierto.
En estos momentos tienen lugar unas fuertes re
trasladarse allí, pero no se atreve a hacerlo para no dejar la regencia en manos de su hijo.
del reino. El Consejo de Estado recomendó que el re
mandando a Flandes a una
persona de confianza, que fue don Fernando Alvare
z de Toledo y Pimentel, tercer duque de Alba.
Aceptó éste el encargo y fue a pr
al príncipe, y al ruido de gritos de éste
entraron los guardias y otros caballeros que apoya
ron al duque y tranquili
zaron en seguida a don
Carlos.
No consta el nombre de aquel arzobispo
59
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
de Austria y Alejandro Farnesio, sus habituales comp
er momento una saludable influencia
. Los accesos de fiebre se fueron
haciendo cada vez menos violentos, hasta desapar
El rey, que le hizo dos visitas durante los me
ses de noviembre y diciembre, se felicitaba por
Una de las distracciones favoritas
de don Carlos, durante su conval
ecencia, consistía en jugar con
al había tomado tanto cariño que
ocuraba también otras diversiones, algunas bastante
singulares. Un día se presentó ante él un mercader indio para mostrarle una perla que valía tres mil
as en recuperarla. Ya podemos
stos sin fiebre, y su restablecimien
funesto acontecimiento vino a destruir todas las esperanzas que su mejoría permitía concebir, e incluso
de una de las hijas del porter
o de palacio, y a fin de poderla
ver descendía al jardín por una escalera de
servicio, oscura y de peldaños muy altos.
La mayor parte de las personas de su séquito
ones no las miraban con
disgusto. Creían que el amor espa
le daría alguna
don García de Toledo, no debía de ser de la misma
opinión cuando mandó clavar la puerta
jardín. Don Carlos trató de
sus gentileshombres. El domingo 19 de abril, firmemente decidido
a hablar con la muchacha, le envió recado de que se
verían a las doce y media de la tarde, junto a la
famosa puerta. En cuanto acabó de comer, alejó a
Había terminado casi de bajarla cuando le falló un pie y cayó de cabeza.
servidores, los cuales lo levantaron y llevaron a su
habitación. Los doctores Vega y Olivares, médicos
de cámara, y el licenciado Dionisio Daza Chacón, ciru
jano del rey, que se encontraba en Alcalá de
Henares, fueron llamados inmediatamente. Daza, desp
ués de reconocer al príncipe, informó que se
había causado en la parte posterior izquierda de la
cabeza una herida del tamaño de la uña del pulgar, y
se la curó inmediatamente. La cura
quejarse varias
veces. Quijada, creyendo que esto
podía coartar al cirujano, le dijo:
—No curéis a su alteza como a un pr
íncipe, sino, como a un particular.
Al terminar la cura, don Carlos se acostó. S
udó durante hora y media y luego le hicieron tomar
una medicina y le sacaron ocho onzas de sangre.
Durante la enfermedad del príncipe, la reina, co
Carlos enviando continuamente correos para enterars
origen a las habladurías que toma
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
conducta rara y atrabiliaria, demostrando
siempre gran antipatía hacia su progenitor. Mandó que
le hicieran un libro en blanco y como burla le
puso el título de "Los grandes viajes del rey don Felipe", y luego escribió: "... el viaje de Madrid al
Don Carlos se sintió profundamente conmovido por la acogida y atenciones de la reina. Su
intratable naturaleza no se
as y virtudes. A pesar de que no conocía freno a
s le trataban temían su arroganc
La reina Isabel había servido de embajadora de
Felipe II cerca de su madre Catalina de Médicis y
organizaron unas entrevistas en Bayona en las que la reina defendió las
Catalina en un momento de la
—Vuestro esposo no tiene más que desconfianza
hacia mí y hacia vuestro hermano. Con tales
sentimientos se corre peli
—Mi marido no ha tenido jamás tales ideas.
por ello he dejado de ser vuestra hija como cuando me
mandasteis a España.
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Al comprobar varios caballeros y consejeros lo
se colocaban sin más el don se dirigieron a su majest
ad Felipe II para que lo remediase con premática y
Vistos los motivos alegados y sopesadas las razones que para obrar así tuvieron, el Rey Prudente
—Eso es irremediable, y así me parece descabellado, y que cada uno tome de la vanidad lo que
Dos miembros de una comunidad acudieron a presen
Le escuchó el monarca con el silencio y aten
preguntó luego al otro camarada
Convencido este último de que el rey debía de
—Señor: lo que a mí me corre
sponde es que Vuestra majest
ad nos mande despachar con
informe mi compañero
"La araucana",
adolecía de tal timidez que balbucea
que se había criado como paje
, como se sabe, también gustaba de cultivar el
—... Habladme por escrito, don Alonso...
Al comunicar el duque de Medina Sidonia a Felipe II la derrota de la armada invencible, ordenó a
—Santo Padre, mientras que continúe siendo dueño de
la fuente miraré como sin consecuencia la
pérdida de un arrojo
Un cortesano oficioso
dijo un día a Felipe II:
—Señor, no sé cómo no cortáis ese abuso de qu
e cualquier pintor, por me
—Dejad a los pintores que puedan comer con ese tr
abajo. Así como así, no copian mal otra cosa
El doctor Morata, hombre gracioso y tocado de locura
, estaba al servicio de Felipe II. Un día le
dijo Su Majestad que era su deseo casarle, por lo que debía ir pensando en cuanto con su deseo se
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—Y, ¿en dónde he de casarme, señor?
Morata, entonces decidió de esta manera:
su nombramiento de obispo a un eclesiástico de
—Si lo hiciéramos obispo precisaríamos saber pr
imero cuál de los hijos había de heredar el
be Baltasar Porreño en sus "Dichos y hechos de
para
salud, diciendo: “No quiero salud por tan malos medios”
Conocíase en el palacio la fama del médico
Francisco de Vallés, y, en septiembre de 1580,
habiendo enfermado gravemente Felipe II, fue llamado a su cabecera y, despué
s de un ligero examen,
ordenó que se le suministrase una
los médicos que lo cuidaban, por
debía producir efectos
salud del monarca. Vallés, con
cerró las maderas de la regia cámara y dijo a sus compañeros:
—Daré yo la medicina a su majestad ta
momento el rey se sintiera mejor y después
fue nombrado Vallés primero médico de cámara y
protomédico de los reinos y señoríos de Castilla.
Aunque Vallés, filósofo y médico, también comb
atió muchas preocupaciones de su época, y
as, tales como la de que Adán hablas
del hombre era venenosa para la víbora,
El gran problema del rey era don Carlos. El prín
lo ignoraba, y menos que
torturando pájaros y otros pequeños
animales. Ya adolescente llegó a matar al caballo
straía maltratando a los
caballos de las caballerizas reales. Más adelante pegaba
que se dio cien reales de
indemnización a un tal Damián Marín por
Aguirre
Aguirre
Familiar quiere decir dios o guía infernal.
Vega
Vega
63
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
r a don Carlos como regente del
por lo menos en los Países Bajos. El hecho de que al
final fuese el duque de Alba el que se trasladase a Flandes hizo concebir en
de gobernar en Flandes, sino de
de ideas a cual más peregrina.
Don Carlos acumulaba sobre su cabeza tal tempes
tad que había de dar ocasión a perderle. Al
sesperó hasta tal extremo que renació en su ánimo el
Carlos, desesperado, no duda en realizar sus
La locura va acentuándose y don Carlos va acumulando imprudencia sobre imprudencia, llegando
te el paso a Italia, a
Felipe II, siempre prudente, se toma unos días de
siguiente, como es domingo, oye la misa junto a
su hijo sin que nada trasluzca de lo que está pensando.
Don Carlos hace llamar a don Juan de
Austria y le pregunta cuál ha sido su resolución; por su
respuesta comprende que no acepta su proposición y
que tal vez ha informado al rey, por lo que
don Juan el tiempo justo para desenvainar la suya y
encierra en sus habitaciones.
A las once de la noche el rey manda llamar al prín
de Toledo y a don Luis Quijada y les comunica que ha
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Llegan a la habitación de don Carlos y Ruy Gómez
—¿Quiere vuestra majestad matarme o encarcelarme?
El rey responde que desde aquel momento le
tratará como rehén y no como padre y a
los papeles y armas de su hijo y
as, una de sus amigos y otra de
sus enemigos. La lista de los
amigos comprendía en primer término a la reina Is
Quijada y poco más.
Mucho más larga era la lista de los enemigos, que iba encabezada con el nombre del rey, su
ido por el cardenal Espinosa que estudie el caso y proceda a
cual, en plena exaltación, se declara en huelga de hambre, a lo que
n medida. Bebe cantidades i
con la que también rocía
su cama, acostándose después en ella, lo cual sin
duda ayudó a su muerte, que tuvo lugar el 24 de junio
de 1568. Poco antes de morir recobró su lucidez,
confesor. Murmura: "Deus propitius est mihi peccator
i". Sus últimas palabras fueron para pedir que se
Poco tiempo después moría la reina Isabel. En
el mes de mayo de 1568 sintió los síntomas de
embarazo, pero esta vez acompañados de debilidad
general, desmayos, ahogos, fuertes dolores de
ías, ventosas, más sangrías y más purgas.
Naturalmente, la reina cada vez se
encuentra peor y la muerte de don
Carlos le afectó definitivamente
hasta tal punto que comprende que ha llegado su
hora y acepta con serenidad y resignación el fatal
Ruega a su esposo que se mantenga en buena
s relaciones con la corte francesa y añade:
—Tengo grandísima confianza en los méritos de
la pasión de Cristo y me voy a donde pueda
ntentamiento de vuestra majestad.
las lágrimas: contrastaba su de
la moribunda.
El 3 de octubre, a las diez y me
dia de la mañana, dio a luz una
niña, como de cinco meses, la
Poco después murió la reina plácidamente.
Fue enterrada en el monasterio de las Descal
zas Reales de Madrid, hasta ser llevada a su
definitivo destino en El Escorial, donde está enterrada en el panteón de
fue reina, no fue madre de ningún rey, tradición que
se ha venido manteniendo hasta nuestros días, en
La tumba de Isabel de Valois, reina de España y esposa de Felipe II, se encuentra frente a la de
de más o menos ingenio, como todos los reyes, y
que de tal presunción de ingenio se aprovechaban, a veces, los que le servían. Tuvo que trasladarse una
vez con la mayor prontitud desde Madrid a El Escorial.
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Y le dijo al cochero:
El cochero supo hacer correr mucho a los caballos
y, durante todo el camino les estuvo gritando:
—¡Caballos del demonio!
A la llegada a El Escorial, el rey preguntó al cochero:
—¿De quién decías que son esos caballos?
—Pues no quiero que me los reclame. Quédatelos tú.
Y así el cochero, como premio a un grito y al
manejo del látigo, recibió un par de hermosos
Este rey de España mandó construir el monasterio
de El Escorial, en conmemoración de la batalla
as tres arquitectos. El
último fue Juan de Herrera. La cripta que está bajo el panteón de los reyes tiene el techo plano,
construido en tal forma que Felipe II, la primera
vez que lo vio, llamó al arquitecto y le dijo:
be habrá de poner una columna en medio.
—Está calculado para sostenerse sin columna, majestad.
—¡Imposible! Os digo que os veréis obligado a ponerla.
Terminada la construcción, Felipe II vio que el tec
arquitecto:
haría falta una columna.
—Sí, majestad.
Y Herrera, al decir esto, se acercó
a la columna y la apartó de un
puntapié. Era de cartón y no
sostenía nada
Antes de terminar del to
embajador de Francia a visitar la
El embajador quedó asombrado. Había amontonadas gran
cantidad de tejas. El embajador las vio
y se permitió una ironía. Dijo:
—Mucho me temo que, para terminar la
Terminada la construcción, Felipe II mandó poner, en
Invitó otra vez al embajador a ver la obr
a. Le señaló aquellas tejas y le dijo:
—Como podéis apreciar, ha ocurrido lo contrari
o de vuestro augurio. Han faltado tejas para
terminarlo y ha sobrado oro
cimborio de la iglesia del monasterio. En realidad se
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Felipe II pasó los últimos tiempos de su vida en El Escorial. Allí gozaba de una soledad que no
monasterio. Se le acercó un campesino
—Caballero: me llamo Pedro Pérez y vivo no lejos de
a os llegáis hasta mi
entación y al ofrecimiento.
—Yo me llamo Felipe II, soy rey de España y
vivo corrientemente en Madrid. Si un día me
No se sabe si alguno de los dos aceptó la invitación del otro
Felipe II era tan enemigo de supersticiones y hací
a tan poco caso de los que tenían azares de
martes a hacer sus viajes y hacía otras cosas
contrarias a las que manifi
dos; y así hizo jurar en Li
sboa, martes, a su hijo,
ó dicho príncipe, martes
menos fiesta que si le hubiera n
acido un domingo o jueves; y el mism
o rey se casó en martes, digo se
En el año 1586, Felipe II envió a Roma
illa para felicitar a Sixto V
con motivo de su exaltación al pontificado.
hubiese elegido para esa misión
a un embajador tan joven, dijo a
éste:
—¿Y qué? ¿Vuestro señor no tiene hombres de má
s edad para haberme enviado un embajador sin
barba?
—Si mi soberano hubiese pensado que el mérito
macho cabrío y no un gentilhombre
Dotó Felipe II a su monasterio de El Escorial de ornamentos y vasos valiosísimos para el culto, y
gustaba de ver colocarlos en los altares.
Asistía a las ceremonias religiosas con tanta re
verencia que, a una muchacha a quien favorecía,
que se subía a la tarima del altar, le dijo:
—Ni yo ni vos habemos de subir donde los sacerdotes
II la parte que le pertenecía. Preguntó el rey a
los circunstantes que contemplaban las monedas si el
que la efigie grabada en las monedas pertenecía
a los emperadores romanos
decidió el destino del
—Pues si aqueste dinero no fue de mi padre ni de
mis antecesores, dejémo
Y señaló en dirección al sur, hacia Madrid.
Aguirre
Aguirre
Aguirre
Aguirre
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
alguna merced por los servicios prestados por él,
tiempo después volvió el soldado
nuevamente para pedir alguna merced al rey, quien le dijo:
—¿Pues no os di ya una provi
sión de trescientos ducados?
llos fueron para comer, y lo que ahora pido
La sagaz contestación tuvo su efecto sobre el re
y, que accedió a que recayese en el soldado un
El mismo día del fallecimiento de Isabel de Valois
Roma diciendo que la corte española
ía a casarse, lo cual no es de
En principio se vaciló entre Ana de Austria, hija de Maximiliano II y sobrina del rey español, y
Margarita de Valois, hermana de la fallecida
antes que nadie la
decisión del rey, por cuanto, en ambos casos, era n
ecesario pedir a Roma la
Felipe tenía cuarenta y un años, Ana de Austria
El 4 de mayo de 1570 casaba Ana por poderes con su
el castillo que domina la ciudad. Re
rlos, hermano del emperador. La
novia vestía un traje de raso carmesí
con las mangas de tela de plata
adornadas en oro y, después de la ceremonia, se
aceleró una recepción en la que Ana estuvo sentada en
el estrado a la misma altura que sus
padres, pues ya era reina como ellos.
la boda, empezó el viaje de la nueva reina
hacia España llegando a Segovia el 14 de noviembre si
guiente. En el Alcázar tuvo lugar la misa de
velaciones siendo de notar que el archiduque Wenceslao
de Austria, hermano de
acompañado durante todo el viaje y
que actuaba como padrino, vistió
de negro como homenaje a Felipe
Doña Ana se dio cuenta en seguida de que su
este mismo mes de noviembre
Allí esperaban a la reina las infantas Isabel Clar
a Eugenia, de cuatro años, y su hermana Catalina
Micaela, de tres, a las que se les
había dicho que su madre iba a volve
—Esta no es mi madre, ésta tiene el pelo rubio.
Aguirre
68
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Con habilidad, Ana de Austria se inclina hacia las pequeñas y les dice que efectivamente no es su
madre, pero que iba a quererlas tanto como si lo fu
un cariño maternal al que correspondieron
ellas con afecto verd
aderamente filial.
Los gustos de la real pareja eran muy sencillos. La
reina no gustaba de las fiestas brillantes de la
corte y del ceremonial que acompañaba los actos de lo
s reales consortes. Como buena alemana, sentía
afición a la naturaleza, los mont
en El Escorial, donde
practicaba la caza, tanto con ballesta
como con arcabuz. Mientras el re
y trabajaba en su despacho, ella
cosía o secaba la tinta de los documentos que escr
silencio. No podemos imaginar una escena más burguesa
. Aunque parece mentira, éste era el ideal de
vida de Felipe II, que dijo muchas veces:
El tálamo nupcial era el lugar más importante para
el rey Felipe. Empieza a sentir los dolores de
la gota, ya no puede bailar como
r otro lado, Ana, de costumbres más
sencillas, había cambiado el ambiente de tal forma que el embajador francés afirma que parecía un
monacal causa un despertar místico en el riguroso
hombre metódico de Estado. Y la frugalidad en
comer, beber y vestir son, si se quiere, otros tant
os síntomas e indicios
por acapararlo todo, coleccionando por igual reliquias de beatos y santos con sus actas de autenticidad
que mapas, monstruos de las profundidades marinas,
monedas, armas, cuadros o libros de cualesquier
bergarlo, a lo que sirvió finalmente El Escorial
Aquella manía museística de las re
eara una comisión de búsqueda al
mando del agustino fray Baltasar Delgado, que viajó por
Europa entera al acecho de mercadería. Trento
n Jerónimo y un brazo de san Lorenzo,
respectivamente. Desde Roma, ciudad de mártires por excelencia, se le mandaron a El Escorial
hizo buenas migas, casos hubo en que, como con
que se citan más abajo son de su
cia. En los prolegómenos de la guerra el papa lanzaba sus
cuarenta y tres acusaciones contra
n la excomunión y nos lo presentan
al comienzo de su reinado muy parecido a ese atro
z demonio del mediodía de
Dice y llama con saña Paulo IV:
69
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"Engendro de iniquidad, Felipe de Austria, hijo
del llamado emperador Carlos, quien haciéndose
En pleno conflicto con Paulo IV, el pontífice llegó a prohibir que el
el rey; con mayor razón se dolía Felipe II de ello
a su hermana doña Juana, entonces en la regencia,
Favorecedor de la Inquisición, el rey estuvo en lo
s Autos de Valladolid, en octubre de 1559; en
celona en febrero de 1564; y en Lisboa en 1582. Eran obligaciones
del oficio de rey, y la primera vez, aquella de
Se está terminando de construir
El Escorial. Por orden expresa
de Felipe II se trasladan a él los
cadáveres de su padre y de su ma
ía la gripe que por aquel entonces diezmaba
poblaciones enteras. La reina también estaba enferma.
Felipe, durante su enfermedad, hizo testamento,
no dejaba a la reina como gobernadora del reino, según
su costumbre. Don Antonio de Pad
illa, que acompañaba al rey en cal
El rey dio explicaciones que no se sabe si contentaron o no a doña Ana.
Por lo que respecta al delator, el rey lo llamó
a su presencia, y una sola mirada y unas pocas
delator, que murió de pena a los pocos días.
La enfermedad de la reina se agravó y los mé
dicos no supieron encontrar el remedio. La gripe
acabó con la vida de doña Ana, que murió el 26 de
octubre de 1580 cuando le faltaban seis días para
cumplir treinta y un años.
dieciocho más a su última esposa.
El cuerpo de la reina fue enterrado en El Escorial.
Pero el miedo de quedar sin descendencia masc
ulina en aquellos tiempos de tanta mortalidad
infantil hizo pensar a Felipe II en un quinto matrimonio.
En el momento del fallecimiento de la reina vivían
cinco hijos del rey: las infantas Isabel Clara
Eugenia y Catalina, hijas de Isabel
de Valois; el príncipe de Asturias
María, hijos de la reina Ana.
e II a programar su quin
la hermana de Ana de Austria, Marg
arita, que al morir la reina de Es
cuarenta menos que el rey.
Pero este enlace no se celebrará nunca: Margarita
ingresó en el convento de las Descalzas Reales,
donde pasó el resto de su vida después de haber prof
esado sus votos definitivos en 1584 ante Felipe II y
El rey vio cómo la mujer que había escogi
do se unía a un esposo más poderoso que él.
70
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
atribuye sobre la armada perdida: “Yo envié mis
hombres y no contra los
elementos”. Sólo se puede creer en aquella frase
celeridad en las noticias y que éstas siempre venían
Por lo cual hasta primeros de octubre no supo exactamente Felipe II qué era lo que había
. Tuvo mes y medio para irse acostumbrando a
la idea del desastre. Nunca fue hombre de
s dice, las dice en un mi
minuto de Felipe fue mes y medio, demasiado largo
comprendió la magnitud del desastre fue enviar la noticia de lo sucedido a todas las iglesias y
eran gracias a Dios por el desastre,
Esto fue lo que hizo, y nadie pudo conocer en su semb
esta ocasión de su vida, como en
vieron dijeron que incluso había mejorado su semblante
Felipe no fue el demonio negro del sur ni el vamp
demonio dejó de cometer ni una sola de sus mi
smas diabluras, y las cometieron todos con mayor
intensidad y con mayor frecuencia. ¿Cuále
s fueron los pecados de este demonio?
Uno evidente: que demasiadas veces la razón de Es
tado fue para él la suprema ley, por encima de
Pero que digan Isabel de Inglaterra y Guillermo de
Holanda si para ellos esta ley no fue su única
opia conveniencia, cosa que precisamente no hacía
porque lo dejaba condenar estando como estaba
emparentado con tanta nobleza. Felipe le dijo:
—¡Yo traería leña para quemar a mi
hijo si fuera tan malo como vos!
rlos, su hijo, fue un pe
ligro para el Estado,
Diéronle a Felipe II un pronóstico, del año 1579, de
un judiciario que amenazaba grandes males:
el prudentísimo rey, habiéndolo visto, mandó que lo
imprimiesen "para probar desta manera la vanidad
del autor, y para que se corriere y avergonzase, porque ninguno de los singulares que amenazaba
sucedió, mostrando en esto su gran fe y religión,
y dando a entender el poc
o caso que se debe hacer,
acompañamiento a visitar el famoso
Si es que lo supo alguna vez.
Moragas
Moragas
Porreño
71
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
la noticia del arribo del m
onarca. Sin embargo, al llegar el correo
real, que precedía a la regia comitiva,
—¿Quién llama?
suraos, porque el rey llega tras de mí.
—¿Qué rey? —preguntó el portero.
—Aquí no conocemos a ese señor rey.
—¿Estáis loco? —exclamó con ai
rado semblante el correo—. Abri
d a su majestad el rey de
monje— que aquí no conocemos
podemos en esta ocasión albergarle, po
—Hubierais dicho que ibais en nombre del c
Tornó el correo de nuevo y volviendo a llamar gritó:
Sin duda fue este lance el que dio lugar al escritor Alvarado para decir equivocadamente que esto
llegaban por vez primera los reyes
muchos años virrey del Perú, muri
ó con decirle su majestad, cuando vi
casa, que no le había enviado al Perú para que matase
a reyes; en pocos días murió de gran melancolía.
En una ocasión el príncipe Carlos tras una disputa con don Juan de Austria,
le dijo a éste: "Yo no
puedo discutir con inferior. Vuestra madre era una rame
hombre mucho más grande que el
corrió a contarle lo sucedido a su padre, a lo que
Felipe II contestó: "Su
padre y mío fue harto más
Cosa curiosa es que las damas de la corte españo
acompañaban a Isabel de Valois llevaban bragas
Felipe II vivió atorme
1584, es decir, catorce años antes de su muerte.
"causada por los humores corruptos, que van
Vega
72
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
era consecuencia de la vida licenciosa y del abuso
de comidas suculentas. En
el siglo XVI, por el
prescribían como remedio
Como consecuencia de la gota y sus variadas form
as viscerales, Felipe II sufría también fuertes
cólicos
ue de gota, quedó imposibilita
do temporalmente para firmar
documentos, por lo que "consintió la firma de su hijo, sucesor solamente porque no podía ver los
En 1595, Juan Lhermite construyó para el rey la famosa silla—hamaca de la que ya no se
separaría hasta su muerte. Útil instrumento plegab
cama, hamaca o sillón y que se conserva en El Escorial
ases sociales, y cuando por la calle
s citaba para recibirles unas horas más tarde en
Y luego, por muy pesado que fuera el visitante,
mientras descubriera en él una buena intención,
lo escuchaba hasta el final sin una sola señal de impaciencia
Felipe no fue quizá un católico modelo en cu
estiones que gente minúscula considera
primordiales. Por ejemplo, comía carne todos los vi
ernes. Pero procuraba no hacerlo en público y lo
verduras. Pero tampoco nadie podía comprobar que
peles de Estado hasta medianoche, se levantaba
para oír la primera misa.
En cambio, lo que sí sabían algunos sacerdotes er
a que conocía la liturgia de los oficios mejor
Ni pusilánime, ni bobalicón, ni "cle
tampoco supersticioso, como lo
eran Orange, Cecil, Isabel, Catalina; como lo son
la inmensa mayoría de sus modernos continuadores,
que claman por la libertad de concie
ncia y tienen miedo al número trece.
No podemos olvidar que Felipe era contemporáneo
dar un paso sin que Nostradamus consultara primero sus astros. También Felipe, antes de la batalla de
San Quintín, recibió un horóscopo. Pero, en vez de le
erlo, lo quemó y ordenó que dieran unas monedas
al astrólogo para que se marchara cuanto antes
Calderón
Calderón
Calderón
Moragas
Moragas
Moragas
Moragas
73
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Felipe no quiere abandonar las riendas del Esta
do. Hasta el último momento cuidará de los más
Y aún va y viene de Madrid a El
invierno cargado de dolores, de angustias y de miseri
a morir de un momento
a otro. Todos menos él, que quiere morir en San
Lorenzo. Y cuando, próximo ya el otro verano,
empieza a hablar de marchar de nuevo, los médicos se lo
prohíben y Cristóbal de Moura, de rodillas, le
ntiene en pie y el 30 de junio de 1598 emprende
la marcha hacia El Escorial, más larga que ninguna, más penosa que todas juntas.
io. Felipe se sintió mejor y el
lo llevaran a ver todos los rincones de su monasterio. Felipe, el arrepentido, esc
Como siempre que se cansaba, por la noche tuvo fieb
comienzo del trance final. Y en su lecho de muerte
daría comienzo —entre otros muchos recuentos—
al recuento de sus enfermedades
La muerte de Felipe II fue terrible. Fiebres intermitentes le afligieron sin descanso. El, que
siempre había sido tan limpio, se podría en su cam
a. Las llagas invadieron su cuerpo y llegó un
momento en que ya no pudo cambiar de postura. La
limpieza de las llagas era cada vez más difícil y
dolorosa para el enfermo, que llegó
a exclamar: "¡Protesto que moriré
en el tormento y dígolo para que
Algunos autores afirma que esta inmovilidad acentuó la podredumbre de las heridas, incluso
Robert Watson asegura que la materia de las úlcera
efectivamente, una mosca pudiera haber depositado
sus huevos entre la repugnante mezcla de pus
y excrementos que envolvían al Rey Prudente
"A los treinta y cinco días de cama trataron de
administrarle un caldo de
ave con azúcar, que le
produjo intolerables cámaras, para cuya evacuación, no pudiendo fácilmente
cama por su inmovilidad, por más que se practicaron
aberturas en el colchón, no era fácil limpiar por
lipe II mandó fabricar su ataúd con los restos de la quilla de
un barco desguazado, cuya madera era incorrupta, y
holandesa empapada en bálsamo. También dispuso que la caja de su ataúd fuera de cinc y que "se
Moragas
Moragas
Calderón
Calderón
74
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Por fin, en la madrugada del 12 al 13 de sep
tiembre, entró en mortal paroxismo. Antes del
amanecer volvió en sí y exclamó: "¡Ya es hora!". Le
dieron entonces la cruz y los cirios con los que
habían muerto doña Isabel de Po
rtugal y el emperador Carlos.
on la misma gravedad, seriedad, mesura y
Calderón
75
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
n sucesión masculina, al
quedar de nuevo embarazada tuviera
un varón. Y, efectivamente, como dice Junceda en su libro
"Ginecología y vida íntima de las reinas de España"
14 de abril
de 1578, cuando a las dos horas después de la
medianoche nació en el Alcázar madrileño
otro hijo varón, que llevaría el nombre de su padre.
ndose trasladado en compañía de su esposo a San Lorenzo de El
Escorial para pasar la Semana Santa y estando la
"se prosterna a los pies de los pobres, y pare algunos
días después, de manera que aun antes de nacer se c
onsagraba ya el príncipe a
Sería éste su heredero, Felipe III,
el único que llegaría a la madurez.
onta, de modo que al mes siguien
te, el 15 de mayo, regresaban
Este infante padeció en sus primeros meses de
nodriza. Su primera ama de cría
de Garau, antigua nodriza de sus hermanos don
Bautizado con el nombre de Felip
e, durante muchos años de su
vida desempeñó un papel muy
secundario; primero porque antes que él estaba su
hermano Diego y, después de que éste hubo muerto,
porque se creyó que él seguiría el mismo camino.
educación, constantemente interrumpida por
pequeñas enfermedades que ponían en mayor quebra
exigente, y antes de que amaneciera el niño tenía que
r sus lecciones, para lo
enfermedades, el príncipe Felipe era un muchacho
con el labio inferior belfo a la manera de los de
su estirpe. Sus ojos eran azules como los de su pa
Editorial Temas de Hoy
Según el padre Sigüenza
Según el padre Flórez, el padr
e Mariana y el cronista Cabrera
76
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
instrucciones que el chico, siempr
uraba marcharse tan pronto como le era posible.
Suerte que, a pesar de su abulia,
de su indecisión, de su pereza y
de su glotonería, era un modelo
rey, sería, eso sí, un rey totalmente cristiano.
Su padre, con la previsión y la intranquilidad de
los destinos de España, ya había dicho: "Dios,
que me ha dado tantos reinos, me
futuro dijo: "Me temo que le han de gobernar".
Uno de los embajadores venecianos nos ha deja
"Es delgado y débil, de complexi
ón delicada. Podía ser más fuerte y robusto si se alimentase con
más moderación. Es tan sumiso a su padre que nunca
le desobedece, no hace nada sin su permiso. El
forma de los asuntos de Estado. En todas sus acciones
da muestra de una extrema gravedad. Es de estatura
de un humor pacífico, aunque un poco más in
clinado a la cólera que su madre".
Otro embajador veneciano hizo, a su regreso de
la embajada de su católica majestad en 1595, un
informe del príncipe cuando tenía
precedente, pero más acusados.
"Su alteza es de un carácter apacible. Tiene sen
timientos generosos y conformes a los de su
padre, a quien intenta imitar, no sólo en sus accione
s, sino también en sus pala
bras. Le gusta mucho el
ejercicio de la caza, y se muestra muy sumiso y obedi
zá se deba a la bondad de
a su hermano, el príncipe Carlos. Asiste todos
los días al Consejo de
Estado, donde permanece una
hora, aunque no demuestra gran interés. Le gusta
mucho el estudio de las matemáticas; habla con
facilidad varios idiomas y maneja bastante bien las armas. Se cree que se casará con la hermana de la
se ocupa poco de su matrimonio,
ni siquiera por sus problemas persona
Tenía éste demasiada personalidad como para no influir
en el hijo que durante la vida de su padre no se
La esposa del príncipe Felipe había de ser, cómo no, de sangre real.
Todas las casas reales de la Europa occidental
Los médicos de aquella época no conocían todavía lo
El archiduque Carlos, hijo del emperador Fernando I y primo herm
siendo marqués de Stiria, dejando quince hijos a su vi
uda, entre ellos cuatro hijas llamadas Catalina,
tas a la mano del príncipe de Asturias.
De las cuatro, Leonor queda descartada por su ma
la salud, lo que no impedirá que sobreviva a sus
tres hermanas.
su hijo, apresuradamente se llama a un pintor para que
77
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
cabello de cada una la inicial de
su nombre: una C para Catalina,
una G para Gregoria y una M para
mejor y más atractiva, y entonces
—Hijo mío, contemplad a vuestras primas y escoge
d a la que más os agra
vuestro impulso!
—De ningún modo he de consentirlo, padre. Dejo
el asunto en manos de vuestra majestad.
—Hijo, yo lo estimo, y con todo estimaré más lo qu
compañera de vuestros cuidados y con quien os desa
hoguéis de ellos. Y como no quiero que os cueste
el sonrojo de explicarme ahora
la que elegís, llevaos los cuadro
s a vuestro cuarto, los reconocéis
despacio, y el que más os agrade me lo remitís
por medio de un gentilhombre, y en sabiendo vuestro
stra majestad, quien se ha de servir de
vos escogiereis, ésa me parecerá la más hermosa, y sin esta
circunstancia no me parecerá la más perfecta.
No se puede imaginar conversación más absurd
a y que demuestre más a las claras la poca
Como dice muy bien González Cremona, el futuro
Y no por falta de capacidades pr
fue sometido por su padre.
Educación castradora la llamarían hoy los psiquiatras.
La infanta Isabel Clara Eugenia tuvo una idea que fue la de colocar los cuadros de cara a la pared
Pero a Felipe II no le pareció serio el procedimiento y no quiso aceptar lo dictaminado por la
Así pues, se pidió a la corte de Gratz la mano de
la princesa Catalina. El correo que llevaba la
Todo este tejemaneje había durado dos años, y
cuando definitivamente se acordó el casamiento
de Margarita con el príncipe Felipe la pobre muchacha,
llorando, pues no quiere apartarse de su fam
ilia; pero la razón de Estado se impone.
Se concertó que al mismo tiempo de la boda de la
Clara Eugenia con el archiduque Alberto de Austria,
hijo de Maximiliano II y hermano de la cuarta
El papa Clemente VIII, que tuvo que otorgar disp
ensa para ambos matrimonios, se ofreció a casar
78
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
atravesó Italia, mientras que el rey español envió a
Margarita y Alberto estaba en Italia,
llegó la noticia de
septiembre de este mismo año de
Margarita de Austria pasaba a ser automáticamente
reina de España en el momento de su boda. De
striaca estaban de luto
por la muerte de Felipe II, se suspendió la celebración del mismo durante los desposorios.
tinuación se celebró el casamiento de
la ceremonia, por lo que, muy modo
sito, éste dio la mano al archi
dada por el pontífice. Debía ser cosa digna
de ver.
día que disculpase su ausencia
debido a que por la mañana había comu
cía no asistía a fiestas. El papa
ningún mal en asistir al baile, ya
ella se debía a sus obligaciones como reina.
Esta anécdota ya indica el caráct
gestos y maneras, con una prestancia un tanto
infatuada.
dores. Era un apasionado de la música, de los
naipes, de las armas, los caballos y
la caza, y un excelente bailarín. Much
os de los que lo
servían creían
que pertenecía a aquella categoría de
sto no a través
y perforando su imponente fachada,
sabía cuáles eran sus ideas porque
carecía totalmente de ellas y porque
Felipe III no era un tonto absoluto. Poseía simple
mente una inteligencia mediocre y, ante todo,
ner una idea propia sobre
la manera de gobernar.
Felipe III, eso sí, era un deficiente en cuanto
a la voluntad, déficit que
había de transmitir a su
convento de padres dominicos de Belén a la iglesia
miembros de los Consejos, los grandes de España,
Moragas
79
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
¿Quién iba dentro de aquel ataúd?
oximadamente al del cadáver de la duquesa de
Pero el duque de Lerma no podía renunciar a la pomp
a y el boato de que, por lo menos el ataúd,
pasara por las calles de la capital de España, segui
do de dignidades, potestades y grandezas. ¿Quién era
aquel duque de Lerma? Era aquel Francisco Gó
mez de Sandoval, marqués de Denia, antiguo
caballerizo mayor del príncipe Felipe y en aque
l momento, por la gracia del rey Felipe el Bueno,
convertido en privado máximo a la antigua usanza de
mbolo de lo que había dentro de las cabezas
del valido y sus acompañantes. Es muy preciso tenerlo en
cuenta antes de enjuicia
Porque, pensando sólo en ellos, podríamos llegar a suponer que la España que ellos dejaban
Doña Isabel, don Carlos y don Felipe reinaron sin necesidad de validos y acertaron en su
gobierno. Pero, ¡ah! Si los hubieran
con la cabeza mucho menos vacía
que las de aquellos duques, marque
ses, condes y obispos que caminab
Felipe III era de una piedad ferviente y mecánica.
Su preceptor, el padre Loaysa, le había hecho
leer la "Summa" de santo Tomás y
dos los días oía misa y leía el
oficio divino, en la misma forma
que lo hacían los sacerdotes. No comprendía que se pudiera acostar en
pecado mortal. Acompañaba al viático en la casa de
los pobres. A la menor indisposición que sentía se
arrodillaba ante el más humilde de los monjes, le
aliviado. Desde muy temprana edad acostumbraba a r
ezar durante largo tiempo. Ya a la edad de seis
recuerdo de los nueve meses que el
Divino redentor del mundo pasó en las entrañas virg
inales. Su misticismo fue creciendo con los años.
Uno de sus mayores placeres era abismarse en amor
osa y ascética contemplación, castigando su cuerpo
Don Francisco Gómez de Sandoval,
marqués de Denia, había n
y su padre lo fue de
mucha alcurnia y blasones, pero muy escaso de recursos económicos. De escasas luces, vanidoso, de
agradables maneras, poseía una inteligencia clara
Inmediatamente empieza a colocar a sus familiares en sitios clave: a su hijo primogénito le
concede el marquesado de Cea; a su segundo hijo, Di
ego, le nombra comendador mayor de Calatrava; a
su hermana le concede el título de marquesa de
Altamira, más tarde conocida como "la esponja de
Moragas
Moragas
Ríos
80
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Dios", ya que su pasatiempo favorito consistía en
antes percibir de los felices agraciados fuertes suma
s de dinero. Al esposo de esta hermana le concedió
Miranda, le nombró presidente del consejo de
Castilla; a su tío, Bernardo de Rojas, le nombró ar
s asuntos de gobierno era tal que en su mesa de
trabajo los documentos y despachos se acumulaban si
za le hacían demorar
indefinidamente su examen. Transcurrían meses antes
de que se decidiera a estampar su firma. Para
rutinaria, el de Lerma le propuso que su
firma valiese tanto como la suya, y
así la tramitación de los asuntos sería más rápida. As
tuto el de Lerma y pobre inocente el rey, porque
los legajos también se acumularon sobre la mesa de don Francisco
Quedaba, sin embargo, cubrir el cargo más import
con Felipe III a solas y todas
Era el del confesor real.
Lerma hizo todo lo posible para que este puesto
fuera para un sacerdote de su total confianza,
pero fracasó en el intento. El elegido por decisi
, en un asunto íntimo que
atañía a su conciencia no hizo caso a Lerma
, fue el padre Aliaga, hombre
íntegro que desde el primer
momento criticó la corrupción en la
del todopoderoso ministro
El duque de Lerma había comprado casas y terrenos
trasladase la capital del Estado de Madrid a la ciudad castellana. El 10 de enero de 1601 —siglo nuevo,
capital nueva, pensaría Lerma— se da orden a la muda
nza de la corte para la ciudad del Pisuerga. Se
asombraron muchos, y se preocuparon más. En al
ino mostrando sentido del
humor.
hacer el aposento de la Casa
Real y consejos, en lo cual dicen que hay much
ta sobre las posadas,
acudiendo el rey y el duque de Lerma con muchas
quejas, por querer cada uno ser mejorado de posada
y por escusar importunidades; habiendo sucedido dos cosas de pesadumbre; la una ha sido que yendo a
Un cronista contemporáneo describe así el traslado
Ríos
Ríos
Y en 1613, cuando se lo volvió a pedir le dijo que no
Díaz—Plaja
Díaz Plaja
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"A once de enero salió el rey don Felipe para Valla
con sus reales casas, para asistir
villa en soledad y tristeza. Los
el sello real, pasó por mayo, el de
yudas de costas a todos los ministros
oficiales; a los presidentes, mil ducados; a los consej
cámara, a doscientos, y otros oficiales a
ciento cincuenta, a ciento y a menos.
El embarazo fue grande, ya que duró todo este año; la apertura de las posadas de Valladolid,
vista, por ser mi patria y hallarme entonces en ella.
Aunque con menos atención de lo que pedía este
reparo, Madrid quedó de modo que no sólo
daban las casas de balde a quien las habitase, sino que pagaban inquilinos para que las tuviesen limpias
y evitar así su ruina y menoscabo; el bastimento era ta
la mitad del valor que antes tenía
en algunas cosas de dotaciones, memorias y obras que
tenían rentas
fijas; se conservó la grandeza, aunque las rentas
todas bajaron, pero las que consistían en limosnas,
como se fue la gente, perecieron;
e; quitándosela, en su
lugar una corte presea, y así era mu
o años y unos meses. Con ella lo
casas y posadas. Los pedigüeños y los solicitantes t
uvieron que mezclarse con los cortesanos, amigos
alocados, amigo de amores y de duelos, se llamaba
No se encontraron cargos precisos
contra la familia de Cervantes,
y ésta salió de la prisión a los
incomodidad tiene su asiento", y
rey para mudar la sede de su gob
ierno, el destino citara fatalmente
al autor del "Quijote" y al cortesano
Los comerciantes de Madrid que sabían la av
idez de dinero que poseía al duque de Lerma le
ofrecieron doscientos cincuenta mil
r la corte a su ciudad, cosa que
por otra parte el rey deseaba, pue
s añoraba los sitios reales en donde
podía satisfacer su gran pasión por
la caza pero, como dice Díaz—Plaja, el sabor de la cap
italidad era tan goloso que
Sólo se trataba de pagar más al
En Valladolid la reina, que estaba embarazada,
se niega a ocupar el palacio que había preparado
Lerma para los reyes, porque en él había muerto
de sobreparto la primera esposa de Felipe II.
nacida sería la famosa Ana de
Austria, esposa de Luis XIII de Francia y conocida
de sobra, aunque equivocadamente, por los lectores
Díaz—Plaja
Díaz—Plaja
82
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
a de forma bastante monótona. Se
levantan a las cuatro de la
madrugada, después del desayuno se sale al campo a
cazar la poca caza que hay por los alrededores de
Riofrío! Almuerzo en plena naturaleza y vuelta a
cazar, hasta el anochecer; se cena en el campo si
El 1 de enero de 1603 nace una niña que morirá dos meses después.
de Felipe y que reinará después
la frase "Villa por villa, Valladolid en
Valladolid recuperará su título de ciudad, una de las más importantes del reino de Castilla.
da a luz en El Escorial al cuarto de sus hijos,
María, que acabará casada con Fernando III de Alemania.
El 15 de septiembre de 1607 se produjo en Madrid otro alumbramiento de varón al que un
capellán de palacio bautizó rápidamente con el nombre
a ya que el infante vivió hasta 1632, fecha en que
falleció posiblemente de sífilis
Estaba ayudada por el clero y especialmente por el
propio confesor de Felipe III, fray Diego Mardones,
procuraba salvar su situación y la de sus amigos, pe
ro en un momento dado si
ntió que se acercaba su
to al prior de El Escorial y le
confió el encargo de decir al
La noticia alegró al pueblo, siempre contento
cuando ve caer a los poderosos y más todavía en
Circuló pronto, como no faltaba más, un chis
de España se vistió de colorado.
Aludiendo con ello al color del hábito cardenalicio.
En el verano de 1608 la reina quedaba una vez más embarazada y tuvo un sexto hijo en El
Escorial el día 16 de mayo de 1609,
recibiendo las aguas bautismales qu
e le impuso el 7 de junio en el
Su nombre sería Fernando. Su nodr
edad, el papa Pablo V le nombró
Para este parto parece ser que se llevó como re
lo de santo Domingo de
Media se veneraba como santo protecto
Silos, el gran "taumaturgo de Castilla". En el sigl
o XIII, la beata Juana de
Aza suplicó su intercesión
Junceda
Junceda
83
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
cinta, peregrinó desde Caleruega a
santo Domingo y al parir felizmente luego un varón le bautizó en
agradecimiento con el nombre de Domingo, que se
ría santo también, santo Domingo de Guzmán, el
s fue grande como protector de
las futuras madres, tanto para lograr desce
ndencia como para conseguir un feliz parto.
Recordemos uno de los gozos que se cantan en honor
de santo Domingo de Silos y en el que se
recoge esta advocación:
imientos religiosos de
de peregrinación con su esposo Felipe II
y se cumplió también con doña
Dios también escucha cuando quien reza —aunque
no haga otra cosa— lo hace sinceramente, y
Felipe el Bueno recibió con su esposa Margarita
el contrapunto indispensable para no sucumbir
totalmente al dominio de su valido y a la debilida
d de su propio fanatismo. Sin aquella esposa modesta,
ser transmitida a los que habían de sucederle
A partir de Isabel y Fernando y hasta Felipe II,
los Trastámara constituyeron una gran familia
que, por la fuerza de las circunstancias, casi nunca cons
iguió vivir familiarmente. A partir de Felipe III,
fueron, por el contrario, una pequeña familia que
consiguió casi siempre vivir familiarmente.
ina Margarita, con Carlos II se extingue la familia, y
el pobre homúnculo, en vez de vivir familiarmente,
va muriendo poco a poco en el seno de un altercado
permanente
La religiosidad miedosa de Felipe III quedó contra
rrestada por la auténtica religiosidad de
La infatuada pomposidad de Felipe se compensó c
on la virtuosa simplicidad de Margarita. Y así,
a su lado, Felipe aprendió a ser un
Trastámara!—, un padre cariñoso y hasta un suegro amable
La reina Margarita continuaba su vida entre enfermedad y enfermedad.
El día 24 de mayo de 1610 da a luz una niña a la
que se impone el nombre de su madre. Aún no
repuesta de sus dolencias, queda de nuevo embarazada,
esta vez de un niño al que se da el nombre de
Alfonso y que morirá un año más tarde.
de la reina es monótona: misa
, visitas a conventos y por la
la reina está en cama y no puede asistir.
Junceda
Junceda
Moragas
Moragas
Moragas
84
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
echo, siente que va a morir, y así
lo dice a su desolado esposo. Con gran serenidad se despide de los cort
viático y recibe la extremaunción y el
3 de octubre muere cristianamente.
nada y el rumor popular acusó del hecho al duque
de Lerma y a su hombre de confianza don Rodr
Según corrió el rumor por las cortes europeas, el re
¡Y esto cada vez que en la comida el rey tení
Para aclarar el párrafo anterior digamos que "sal
hacía de los manjares
aquí está tomado como sinónimo de "salvilla" o
Pues bien, el francés De la Place, en sus "P
iéces intèressantes", dice que Felipe III estaba
gravemente sentado frente a una chimenea en la que
se quemaba una gran cantida
monarca estaba a punto de ahogarse de calor. Su ma
jestad no se permitía levantarse para llamar a
Por fin apareció el marqués de Polar, al cual el
e o disminuyese el fuego,
es más que una leyenda. Fernando Díaz
ida íntima de los
III con unos párrafos que merecen ser copiados.
“Lo malo de esos reyes "brillante
s y holgazanes", de la Casa de
Austria, era que sólo se daban
cuenta de lo mal que habían gobernado a punto de
morir, demasiado tarde para corregir el daño
85
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
era que tenían unos confesores reales
renidad y valor. Más aún: como tantos españoles,
morían mejor de lo que habían vi
vido. Ejemplo: el frívol
gravedad de su enfermedad, tomó las medidas necesar
ias, como redactar su testamento y ordenar unos
"¡Oh! Si Dios me diera vida,
La memoria le traía los largos ratos pasados en la
confianza ciega depositada en quienes tan poco la habían merecido, como Lerma...
Llegó a decir que no merecía le enterrasen en
sagrado, ya que era "el mayor pecador del mundo".
El padre Florencio intenta animarle. Regir un re
, como fue la expulsión
de los moriscos, era una de las virtudes que el conf
esor aplicaba al rey sin darse cuenta de que la
comunidad morisca era trabajadora y
establecida en su mayoría en las
Levante español producían más benefi
s demás agricultores juntos. Su
expulsión acabó de agravar la pobre economía
española y, aunque en algunos sitios se pusieron
rémoras a la disposición real, al
y a sus ministros; consumando así
aparte de una gran injusticia, un daño incalculable a la maltrecha economía española.
Para ellos.
Se refería a la guerra de los Treinta Años.
86
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
ecurrir inevitablemente cuando se habla de
rey era una voluntad enferma, incapaz de continuidad en la acción y
un gozador sin tasa de cuantos placeres poní
an a su alcance la vida y la realeza.
Un escritor, que Deleito no revela, ha marcado con notable exactitud la dist
ancia que separa a los
III y Felipe IV hombres nada más, y
Carlos II ni hombre siquiera".
, mortecina la mirada de sus ojos azules, marchito el
rostro, lánguido el gesto, cansado el ademán como ba
jo el peso de una carga superior a sus fuerzas,
fatiga física de hombre gastado precozmente en lo
s placeres, fatiga moral de quien no puede con la
pesadumbre de tan vasta monarquía ni aun tenie
ndo la ayuda de brazos más robustos que los suyos,
ita la ciclópea labor acumulada por antepasados más
Pero sería injusto negar al cuarto Felipe
muy estimables cualidades personales: poseía
inteligencia despejada y claro juicio, no era muy vers
Estigma de su raza
87
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Era también buen cazador y aficionado a torneos, cacerías y juegos de cañas, y es curioso
imaginar cómo compaginaba estos gustos con su por
que le vieron afirman el envaramiento con que los
do, sin mover un músculo de
su cara, como una estatua, recibí
a a los cortesanos, embajadores, presidía consejos, daba audiencias,
asistía a representaciones teatrales, siempre im
pávido, sin hacer un gesto, como un real muñeco o
muñeco real. ¿Cómo se avenía este
porte en las chocarrerías que eran
Recuérdese la presencia de bufones en la corte.
¿Cómo se combinaba esta pose con sus múltiples
escarceos amorosos? No creo que se pueda estar impasible en las batallas de amor sobre campos de
Vestía sencillamente, era afable y, como bue
n tímido, tenía arranques de ira que pronto
qué hacer con el poder y lo entre
gó abúlicamente a otro favorito.
a Enrique IV de Francia el matrimonio de su hija
Ana con el delfín, al mismo tiempo que se proyectaba
incesa Isabel, hija del rey francés.
Enrique IV era aquel rey de Navarra protestant
le una misa". No le hacía mucha gracia casar a su
el más intransigente de los catolicismos pero el 14
de mayo de 1610 un loco, Jean—François Ravaillac, ases
acepta la propuesta de Felipe III per
o, como el novio tenía seis años y
Por lo que se refiere a la cuestión económica,
el acuerdo fue modélico: cada uno de los reyes
dotaba a su vástago con quinientos mil escudos de oro;
como la suma era idéntica en uno y otro caso, ni
el rey español ni el rey fr
El 18 de octubre de 1615 el matrimonio se efectú
a poderoso duque de Lerma.
Terminadas las ceremonias, se emprende el viaje
llegará por parte española, la com
itiva encabezada por el duque de Gu
isa, que conducía a la infanta
, la princesa Isabel cambia de ropa
los vestidos franceses que llevaba, cosa que fue m
anos españoles. La idea
El 14 de noviembre llegaron
donde se encontraba el rey Felipe III acompañado de su
se celebraron brillantes fiestas y
saraos. Comenta González Doria que
de la afición a las mujeres que
desde muy temprana edad iba a tener este príncipe da idea el hecho de que, a pesar de tener en este
momento solamente diez años y medio, se mostró de
slumbrado por la belleza de su esposa, y no apartó
enrojeciendo mucho cuando en el sa
tomó la mano para bailar la "danza de la hacha". Te
rminados los festejos con los que Burgos celebraba
mientras los dos Felipes, padre e hijo, se adelantaban
gran recibimiento que
la Villa y Corte dispensaría a la joven princesa de
Asturias, quien hacía su entrada en la capital del
on menos de admirar su belleza,
88
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
hasta el 22 de noviembre de
1620, cuando la princesa cumplía
Toda la primera mitad del reinad
o de Felipe —de espaldas a los
iones, en las que dominaban las
representaciones dramáticas y las
lecturas poéticas.
En 1621, a la edad de dieciséis años, el sucesor de
captado su ánimo desde que formaba parte de su cámara.
Era este personaje don Gaspar de Guzmán y Pime
ntel, conde de Olivares, ambicioso de poder y
mando, más que de riquezas. Poco antes de morir
Felipe III había dicho, dirigiéndose al duque de
Uceda: "Ya todo es mío".
En efecto, la escasa voluntad de Fe
vo rey, comiendo, le decía a su valido: "Conde de
Olivares, cubríos", con lo que Olivares conseguía la
que ostentaban la grandeza de España podían perman
tos, es decir con el
sombrero puesto. El nombramiento de duque llegaría unos días más tarde
Físicamente Felipe IV era un hombre atractivo, a
lto, delgado, pelo muy rubio, los ojos verde—
oscuros, nariz prominente, labios muy gruesos
y un acusado prognatismo de la mandíbula inferior,
de una elegante austeridad. Lástima que sus
dotes intelectuales dejaran mucho que desear; pues si
era más inteligente que su padre, tenía mucha
menos voluntad. Sentía un gran horror al formalismo
y prefería ser informado de
por su primer ministro que desenmarañar él mi
smo la madeja. Su consejero más íntimo, el conde—
duque de Olivares, tenía casi veinte años más que
duque, como su padre lo había sido por el duque de Lerma
como su monarquía brillaran con luz propia.
A tal fin, diseñó un plan de lecturas encaminadas a qu
dejara de ser torpe e
cultivado, amante de las artes y de
Moragas
Ríos
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
la nobleza y para los demás reyes de Europa. La corte de Felipe IV debía ser la más espléndida del
con quien mantendría una estrecha relación de
Felipe IV, desde joven favoreció todo aquello que
los campos. La reina Isabel tení
a su marido y era sin duda más inteligente que él y, por
ello, Olivares hizo lo posible para entretenerla
Doña Isabel, según todos sus contemporáneos era muy bella, de carácter jovial y expansivo,
amiga de comedias y toros, a los que se aficionó apen
bulliciosas, a veces no de buen gusto, como cuando hacía echar culebras y sabandijas en la "cazuela" de
Los más se inclinan a suponer inocente a la reina de aquel
admitiendo que ella, con la ligereza juvenil de sus dieci
ocho años, y habituada a la libertad de la corte
No fue con todo la reina una reina feliz. Cuando llevaba poco más de cuatro meses de reinado dio
a luz una niña que murió antes de las veinticuat
los hijos nacidos en 1623, 1625 y 1626. Con dos abortos más, por fin
en 1629 nace un niño, Baltasar Carlos, que es proclamado príncipe de Asturias. En 1635 nace una niña
que muere prematuramente, y en 1638 nace otra niña a la que se llamó Teresa y llegó a ser esposa de
a el conde—duque de Olivares
reyes y el inquisidor general: "La misión de los
de las mujeres sólo parir".
Que el rey cumplía con sus debere
s de esposo lo demuestran los sucesivos embarazos de la reina,
pero aparte del lecho nupcial muc
hos otros frecuentaba el monarca.
Ríos
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
de una corte como la francesa, en la que los
n del día, no daba demasiada importa
ncia a los escarceos eróticos de
su esposo. Por otra parte, siendo muy religiosa, como
era, encontraba consuelo en la oración. Gustaba
Doria— de que en un mismo día profesaron en el c
onvento de Santo Domingo tres hijas de la marquesa
de Mortara y a las tres las dotó la reina asistiendo a
la solemne ceremonia; esto era por la mañana y por
s, donde dos de sus camar
istas iban a tomar el
velo como novicias, y aún no fatigada la soberana con
una gran fiesta para que luciese en ella por v
ez primera una nueva dama que había tomado a su
servicio; la cuarta de las hijas de
aquella marquesa de Mortara que
seguir el camino
Era el rey Felipe IV, como hemos dicho, muy mujeriego y dado a de
aventuras con mujeres de dive
Desde damas de la corte a actrices, como la Calder
lecho de las damas. No es de extrañar pues,
que se le atribuyesen amor
consagradas a Dios. En la literatura castellana de
la época se habla mucho de los galanes de monjas,
nombre del monarca.
la refiere como se cuenta una obra dramática. El
Villanueva están reunidos y para distraer al soberano
de las preocupaciones sobre el estado del reino, le
hablan de la hermosura de sor Margarita de la Cruz
, monja del convento de San
Villanueva, lo que consigue acudiendo disfrazado al
locutorio del convento. Con dinero sobornaba a
los guardianes del mismo, pero no puede hacer lo
mismo con la priora, que virtuosamente rechaza
indignada cualquier proposición des
honesta. Pero el hecho de que ésta exista hace que vigile más que
Nadie mejor que el propio Marañón pa
“Villanueva, que habitaba una casa de la calle de la Madera, pared por medio de San Plácido,
hace perforar el muro medianero; y al
caer la noche, alejadas por el
oro las gentes del servicio, el rey,
temblando de amor y de la emoción sacrílega de la
monjas, tenía preparado al galán
augusto un recurso de gran efecto teatral y mara
villosamente español: cuando don Jerónimo abre la
puerta, aparece el austero y breve recinto de la celda
iluminada por cuatro cirios; en medio descansa en
su ataúd sor Margarita, inmóvil, pálida como la cera,
s manos cruzadas sobre el
pecho. El farol cae de las manos del espeluznante al
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Al desenfreno sexual del monarca co
visto una mezcla tan rara de religión y erotismo. No
en vano es la época en que surge el mito de don
Juan, estudiado maravillosamente por el
ro del mismo título.
, y que conste que en eso de las diversiones se
osas que asiduamente frecuentaba.
e de Villamediana. Era
ile le pidió una limosna para las almas del
purgatorio. Villamediana le dio un ducado y
el fraile, con una reverencia, le dijo:
—Acabáis, señor, de liberar una alma.
—Habéis liberado otra alma, señor.
improviso, preguntó el
—¿Me aseguráis que todas esas
almas han sido liberadas?
—Sin la menor duda, señor —se apresuró a afirmar el agradecido fraile.
—Entonces devolvedme mis ducados —exigió
Villamediana— porque, puesto que las almas
mer que vuelvan al purgatorio.
en plantado, noble, rico —es decir, con todos los merecimientos que
onducta a que se le atribuyesen amores con la propia
reina. Se cuentan a este respec
to anécdotas muy significativas.
Se dice que estando la reina Isabel asomada a un balcón de palacio sintió que unas manos le
era el conde de Villamediana, dijo:
Pero no era Villamediana sino el rey quien le
había gastado la broma y que indignado le
—¿Cómo es que me habéis dado este título?
—¿Por qué no? ¿Acaso no sois el conde de Barcelona?
La respuesta fue hábil, pero no sabemos si conv
enció al rey, quien efectivamente era conde de
Dícese también que intrigada la reina sobre quién
era la dama a quien iban dirigidas las poesías
Esta anécdota, posiblemente falsa, la he vist
o adjudicada a multitud de personajes de diversas
Por fin se cuenta que en una corrida de toros en
la que rejoneaba Villamediana, la reina Isabel
dijo a su esposo:
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—Pica bien, pero muy alto.
se sitúa en la plaza Mayor de Madrid, allá por el
El conde de Villamediana salió a rejonear un toro y el público se dio cuenta que por divisa
inscripción "Estos son mis amores".
Conociendo el amor del conde por el
Y he aquí otro problema a resolver.
r que sus amores tenían algo que ver con la
realeza, ¿a quién se referían?
En algunas de las poesías llama a la mujer amad
autores deducen que se refiere no a la reina, sino a
Francisca de Tabora, a quien
los puntos sin conseguir sus favores, cosa
que sí había logrado Villamediana.
Claro está que Francelisa o Francelinda pueden re
ferirse también a Isabel de Borbón "francesa",
. Se representaba en los jardines de Aranjuez,
y en un teatro de madera levantado por el arquit
ecto Fontana, una obra de Villamediana titulada "La
Gloria de Niquea". El escenario,
celeste, gustó mucho al auditorio constituido por los
reyes y la corte, significando un triunfo para su
No había entonces posibilidad de cambiar decorados
y tramoyas, por lo que el público se trasladó
, donde se iba a representar una comedia de Lope de
ha encendida cayó sobre un dosel, originando
desmayo de algunas damas, entre ellas la reina.
Alguien la levantó en brazos y la libró de las llama
s. ¿Quién es? Posiblemente el rey, que estaba a
su lado, pero no faltaron maldicientes que dijeron
Villamediana. Más aún, se
tener en sus brazos a la
reina, aunque fuese por pocos momentos.
Sea lo que sea lo que sucedió en verdad, lo ci
erto es que las hablilla
s se desbordaron y más
illamediana por la calle Mayor en su carroza
acompañado por don Luis de Haro,
ó un hombre que, armado con una
ballestilla o algo similar, le ases
pecho, rompiéndole dos costillas y, asomando por el
hombro la punta del hierro, le causó la muerte.
Lo más singular es que era día
como lugar de paseo, estaba
concurridísima; circunstancia que
aprovechó el matador para escabu
llirse entre el gentío sin ser
paldarazos a los lacayos que
custodiaban el coche y desapareciendo en el tumulto.
dice que el confesor de don Baltasar de Zúñiga
advirtió a Villamediana que mirase por sí, pues temí
las razones de más de estafa que de a
dvertimiento". Y añade el gran satírico:
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"El conde, gozoso de haber logrado una malicia en
Luis de Haro, hermano
del marqués del Carpio, a la mano izquierda en la te
stera, descubierto al estr
ibo del coche, antes de
del portal de los Pellejeros, mandó parar el coche,
corazón. El conde, animosamente,
asistiendo antes a la venganza que a la piedad, y
diciendo: "Esto es hecho", empezando a sacar la
ste ademán y las
rebatadamente fue llevado al portal
herida, que cuando a pocos dio compasión a muchos
sobre la virilidad del conde, que al
parecer estaba mezclado en cier
tos asuntos de homosexualidad. Por
lo menos después de su muerte algunos de sus criados y lacayos fueron quemados por practicar lo que
entonces se llamaba pecado nefando.
Deleito y Piñuela refiere que Góngora, gran amigo de Villamediana, dice que éste iba desde
palacio hacia la Puerta del Sol cuando fue víctima
e morir, pidió confesión,
y acudió a socorrerle un clérigo, el
cual le absolvió, aunque el esta
do del conde no le permitía hablar.
Fue llevado éste a su casa antes de que expirase. Lu
ego se expuso el cadáver en la iglesia de san
de San Ginés, por la
Fue conducido el cuerpo al convento de San Agustín, de Valladolid.
La justicia hizo inútiles o amañadas diligencias por descubrir a los asesinos, que quedaron en el
misterio, y aun se dice que recibieron prebendas. Pero
la voz pública señaló, tras el brazo homicida, al
ansparentemente los ingenios de la época en las
poesías con que comentaron el
Pronto se hizo popular aquella décima
dnos: ¿quién mató al conde?
—Dicen que le mató el Cid
¡Disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido que el matador fue Bellido y el impulso soberano.
Cocinero de su majestad, el rey Felipe III y Fe
lipe IV, fue el no menos célebre —por lo menos en
lo que al arte culinario se refiere— Francisco
libro "Arte de cocina"
Largo sería hacer un resumen, aun pequeño, del lib
ro en cuestión. Basta copiar un trozo. Helo
Una Merienda
Pastelones de ternera, y
Empanadas inglesas.
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Bollos maymones, o de vacía.
Empanadas de gazapos en masa dulce.
Tortas de manjar blanco, y natas, y mazapán.
Hojaldres rellenos.
Empanadas de pavos.
nos, y picatostes calientes.
Empanadas de benazón.
Salpicones de vaca, y tocino magro.
Empanadas de truchas.
Costradas de limoncillos, y huevos mexidos.
Empanadas de liebres.
Gileas blancas, y tintas.
Empanadas de perdices en masa de bollos.
Buñuelos de manjar blanco,
y frutillos de lo mismo.
Empanadillas de quajada, o ginebradas.
Plato de papín tostada con cañas.
Solomos de vaca rellenos.
Almojovanas.
Si la merienda fuera un poco tarde, con servir pastelones de ollas podridas, pasará por cena.
Ensaladas, frutas, y conservas, no hay para qué ponerlas
lo que se hallare, conforme al
tiempo que se hiciere la merienda.
En un magnífico libro, "Historia de la gastrono
mía española", Manuel Martínez Llopis copia
estas frases de Mariano Pardo de Figueroa, más c
onocido por su seudónimo de Doctor Thebussem que
"Sabido es que las bodas de Camacho fueron penitenc
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Si los amores de Villamediana
pertenecer al reino de las
murmuraciones históricas, no lo son en cambio los de
Felipe IV con mujeres de varia laya, entre las que
sobresalió María Inés de Calderón, llamada comúnmen
te la Calderona, que tenía dieciséis años cuando
la conoció el rey. La vio representar en el Corral
de la Cruz, al que el mo
prendado de su voz y de su gloria, pues era más gr
aciosa que hermosa, mandó que la llevaran a palacio.
Se dijo entonces que quién favoreció los amores
era también amante de la actriz.
Esto último debe ser puesto en duda, ya que
, como dice Bertaut en su "Journal d’un voyage
"Se afirma que el rey no lograba llegar a lo
que se esperaba, aunque en este tiempo era muy
vigoroso y por ello estaba desesperado, de manera que
en visitó a la dama y
encontró un obstáculo, por lo que fue necesario h
acerle una operación que ella sufrió, después de lo
cual el rey tuvo su contentamiento".
s artes del amor fue el duque de
aciones del rey, comunicó éstas a dicho duque, que era su amante de
Pero el duque, temeroso de caer en desgraci
a con su señor, manifest
imposible disputarle aquel capricho. Reconvínole el
la por su debilidad con transportes de mujer
enamorada, y le decidió a refugiarse en casa de e
lla, simulando un viaje a sus posesiones en Andalucía.
Es muy probable que tal anécdota sea pura fantasía
, como tantas otras que
monarca circularon; pero sí es cosa cierta que el de
IV, de los treinta bastardos que
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
rse con el hermano bastardo de
Por su parte, el príncipe Baltasar
1632, cuando tenía dos años y medio. Conservamos de
De todos modos, no era precisamente el príncipe
Baltasar Carlos ni muy
inteligente ni de muy
buenas costumbres. Su alteza el príncipe de Asturias
lilla de autor desconocido:
mil mentecatos
No se olvide que los habitantes de Madrid eran llamados gatos.
Una noche de la primavera de 1623 Felipe IV, acompañado de su esposa y de sus hermanos,
dejara en las estancias reales; se
trataba, pues, de una pequeña
estratagema largamente preparada y para la que el
pintor ya había ido dos veces de Sevilla a Madrid.
de agosto del mismo año, terminaba
Dio un gran soldado a Felipe IV un memorial en que
le pedía una gracia. El rey dio el memorial a
un privado suyo para que encomendase aquella
causa a los jueces. Replicó el soldado:
—¿Pues no os hago favor de encomendarla a los jueces por medio de un privado mío?
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
el pecho y mostrando las cicatrices de las
heridas—, que cuando vos peligrabais en la guerra, no pus
r mí ni que recibiese
mula con el freno dorado, le dijo:
—Los obispos del tiempo pasado contentábanse
con una burra o borriquillo, sin más adorno que
—Señor, eso era en el tiempo en que los
La evidencia de la parálisis volitiva de Felipe está
en la entrega total de su voluntad a una mujer,
Vozmediano y Tarazona, dentro de
onvento y abadesa del mismo con el
nombre de sor María de Jesús
de Jesús, una mística; se
hallaban, pues, en dos polos
contradictorios.
Felipe era inteligente, la abades
a aún lo era más. Pero no fue eso lo que motivó la entrega de
, resuelta, dedicada por completo al pensamiento
y a la acción al servicio de Dios y sin ningún repliegue para su c
manera de llevarlas a término. Su
iba al Pardo viejo a implorar a la Virgen de Atoc
ha, pero conservaba siempre un repliegue para sí
mismo. Después el repliegue se ensanchaba y toda
rerlo ella, el nuevo valido del rey.
No ambicionaba el mando, no quería nada sino el
correspondencia con el rey, ininterrumpida hasta
su muerte —que les llegó a los dos en un mismo
mbién amonestándolo por sus indolentes pecados.
adesa venían directamente de Dios.
No sabía dar un paso sin escribir antes a la monj
a. Lo malo era que daba el paso antes de que
os de la abadesa se estrellaron siempre contra la
parálisis del rey ante las mismas piedras.
Pecaba, y volvía a escribir a la monja, acusándo
se y asegurando su pronta enmienda. Pero a la
carta siguiente confesaba ya
otro pecado igual al primero
Vega
Vega
Moragas
Moragas
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
La fama, que con escaso fundamento propaló que Isabel la Católica empeñó sus joyas para
costear el proyecto de Colón, ha desdeñado injustamen
También es injusto afirmar que con Felipe IV co
mienza la decadencia de España; realmente tuvo
únebre el papa Clemente VIII que
"sólo él había gastado en desterrar herejes más que
juntos"; de quien se
afirmó que, con motivo de las muchas guerras que
tiempo su patrimonio, tributos y portazgos, y a quien su
carta circular dirigida a las primer
as cortes de su reinado, manifest
ando que su padre "había consumido
Al pasar la corona a Felipe IV, tan mermada queda
ba la riqueza del erari
o, que poco trabajo costó
Cuando la reina, por marchar el monarca a la
guerra de Cataluña, quedó como gobernadora, al
iendo por el empeño los ochocientos mil ducados que
solicitó; parece ser que las j
oyas valían el triple...
El rasgo de la soberana estimul
ó a los nobles, la mayoría de lo
s cuales acudió con importantes
guerra, y prócer hubo, como el
almirante de Castilla Enríquez,
para enajenar todo su patrimonio y destin
gro al mismo fin.
Reuniéronse considerables sumas, y pudo levantarse un
ejército de dieciocho mil infantes y cinco mil
caballeros, y formóse una escuadra de treinta y tres
más de nueve mil hombres, todo lo cual tuvo
Un convento de monjas fue consecuencia de los
amores del rey. En 1625 se entregó el mando de
las galeras de Italia
co tiempo, la hija de los condes era la amante del
rey y la madre del bastardo don Fernando Francisco de
Austria. La madre murió al poco tiempo, y la
aquellos tiempos circularon por
Madrid unos versos anónimos que decían:
ella lo dice y lo enseña,
Vega
99
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
gón, el 28 de septiembre de 1644, Isabel enfermó súbitamente. Los
médicos la sangraron. Lo que supusieron una enfermedad
extendió y le produjo un edema de glotis. En pocas
horas volvieron a sangrarla ocho veces, y el 4 de
eron las reliquias de San Isidro, y aun le habrían traído la Virgen de
Atocha si ella, por su humildad, no lo hubiera prohibido.
El día 6 por la mañana recibió la Extremaunción,
y a las cuatro de la tarde murió contemplando
un fragmento del "lignum crucis"
La misma noche, dentro de un ataúd plomo y cubierta
descalzas reales, se la
llevaron hacia El Escorial. Felipe aún no había re
gresado, el príncipe permaneció en el Alcázar
Escorial, allí don de, mientras t
No estuvo mucho tiempo sola, Felipe
se encerró en el Pardo y de allí no salió
hasta que su hijo
lo arrancó de la
Durante dos años la corte mantuvo el luto, no se
representaron comedias
segundo matrimonio
Muerta la reina Isabel, no entraba en los desi
gnios del rey contraer nuevo matrimonio. En el
príncipe Baltasar Carlos tenía asegurado el heredero
en el lecho, harto sabía él componérselas
para no tener necesidad de dormir solo.
ecisamente un final del agrado del monarca.
viaje que hizo por Espa
ña, en 1679, el siguiente
lance, que le había sido relatado:
"Una de las mujeres a quienes amó aquel
rey más apasionadamente fue la duquesa de
Alburquerque. Teníala su marido bien guardada, pero
los obstáculos aumentaban las aficiones del rey
en vencerlas, haciendo cada vez sus deseos mayores.
Un día, mientras jugaba,
y en lo más interesante
e, que sin demora debí
a despachar, llamó al
mientras él se ausentaba. Saliendo de aquella
estancia tomó una capa, y por una escalera secr
Moragas
Moragas
Moragas
100
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
rada paliza sin recibir
—Señor, no tengo vocación de monja ni de puta de historia.
ser amante real ingresó o la
ingresaron en un convento. Terminó sus días de abades
den de San Benito de
A la rijosidad del monarca sólo er
a comparable su sentido religios
o y de devoción. No es ello de
Lo malo es cuando esto
último no existe.
El amoral ignora la prohibición y el pecado, y por ello es difícil que modifique de conducta.
Felipe IV era hombre religioso, y por ello tenía
conciencia de sus pecados, lo que no le impedía
volver a cometerlos tras un arrepe
ntimiento sincero pero de poca duración. La sensualidad del monarca
dos años después, en octubre de 1646, muere el prínci
pe, tal como se ha dicho, y sólo le queda al rey
de edad. He aquí cómo se ve obligado a buscar
bía hablado de casarle con su prima hermana la
archiduquesa Mariana de Austria,
y de la infanta doña María de
Austria, hermana del rey. Sucedía así algo parecido
Felipe II cuando matrimonió
Mariana de Austria tiene en estos momentos
precozmente envejecido debido a la
la razón de Estado se impone y
a sobrina, como se la ofrece el
emperador en la misma carta en la
que le comunica el pésame por la muerte del prín
Alemania, y su abuela materna la reina doña
an hermanos, y por ello los padres
de la archiduquesa, Fernando III y
doña María de Austria, eran primos hermanos: Marian
a era sobrina carnal de Felipe IV. Como se puede
ver, el lío familiar es enorme y la degeneración debida a la consanguinidad era cada vez más intensa.
un imbécil degenerado.
IV se firmaron el 2 de abril de 1647. El
emperador Fernando daba a su hija una dote de cien
mil escudos de oro y debí
cien mil escudos, cincuenta mil para
otro monarca tenían un duro.
Lo confiesa Felipe IV a sor Marí
las bodas se demoraban "por
falta de caudal en que nos encontramos el emperador y yo".
El 8 de febrero de 1648 salía la comitiva española en dirección a Viena. El erario español estaba
arruinado, pero he aquí la descripción de la comitiva, según González Cremona:
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
"Acompañaban al duque de Nájera, jefe de la expe
do murió el soberano austríaco, no se encontrara
fue entregada a los espa
Doña Mariana iba acompañada de su hermano el
con una cara dura imponente, se apoderó de muchos de
La misa de velaciones se celebró en Navalcarner
o, y el hecho de que los matrimonios reales se
celebraran a veces en pueblos humildes, como este de Navalcarnero, puede llamar la atención y se
Madame d’Aulnoy refiere una anéc
mismo primer viaje que hizo por Es
r su esposo. Dice que en una de
las ciudades de tránsito, "donde se hacen muy buenos guardapiés y camisolas y medias de seda, le
lores. Pero el mayordomo mayor, que guardaba
exactamente la gravedad española, se enfadó por a
entonces recóndita para una dama, como las extrem
idades inferiores, lo cual parecía poco correcto
siempre, y más inconveniente a
ina, que ignoraba la de
española, entendió la frase
La reina ha cumplido ya quince años, el rey cuarenta y cuatro; está artrítico y padece alguna
enfermedad venérea, pero cumple con su deber c
la reina da a luz una niña, la infa
más importantes de la pintura mundial: "Las meninas" de Velázquez.
Unos años después la reina vuelve a estar emba
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
¿para qué la queremos? Mejor será que
no lo esté que mujeres hay hartas
María Ambrosia de la Concepción, epilé
Más embarazos. La reina tiene antojos cada vez más extraños, Barrionuevo dice: "Jueves, 8 de
noviembre, estando a la mesa la rein
trujeron ocho libras en una olla porque viniesen calientes y volcándolos en su presencia en una gran
fuente y mucha miel encima, se dio un famoso ha
rtazgo, diciendo que no había comido cosa mejor, que
ello por ser picarescos".
El 20 de noviembre de 1657 nace
impuso el nombre de Felipe
Un versificador, muy malo por cierto, dio
alma del rey, que cuando oyó el llan
—Eso sí que me parece bien, que huela la casa a hombre.
El príncipe, casi siempre enfermo, con frecuentes
murió el 1 de noviembre
de 1661, cuando aún no había cumplido cuatro años de edad.
Murió también otro príncipe a los seis meses de
haber nacido. El hecho de que los hijos legítimos
del rey muriesen prematuramente, mientras los bast
hecho de la multiplicidad de matrimonios consanguíne
os. Se casan primos hermanos, hijos a su vez de
otros primos hermanos y una tía con un sobrino o un sobrino con su tía, hijos ambos de parientes
próximos.
Excepto el casamiento entre dos hermanos, como
era preceptivo en el imperio egipcio, todo lo
que se puede imaginar en matrimonios consanguíneos
se dio en la corte español
a hasta llegar el 6 de
noviembre de 1661, en que la reina dio a luz un hijo que fue llamado Carlos y que el rey confesó que
era fruto de la última cópula logr
y menos para ciertos galopes.
Henchido de arrogancia Felipe IV, como quien no había experimentado
escuchaba más que lisonjas, escribió aquel mandato
célebre: "Marqués de Spínola, tomad Breda", y no
hubo más sino comenzar el sitio (1626)
costoso. La guarnición era tan numerosa, que llegó en
ocasiones a cuarenta mil hombres; la artillería
y el valor de los españoles. En
vano Mauricio de Nassau con numeros
Mientras tanto la política exterior española su
sublevación de Cataluña, guerra de secesión de Port
ugal, que terminará logrando la independencia,
pérdida de Jamaica. La situación se hizo ta
n insostenible que se hicieron necesarias unas
conversaciones de paz que se iniciaron en mayo de
1659. Por fin se llegó a un acuerdo definitivo en el
que España perdió ciudades en Flandes, el actual
Artois, Luxemburgo y otras plazas importantes y, lo
Vega
103
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El tratado de paz, llamado de los Pirineos, se firm
braba la ceremonia nupcia
matrimonio la princesa es
"El rey Felipe IV hizo la reverencia al altar c
postiza. Su camarera mayor sostenía la cola. El
misa, el rey se colocó en su silla y la infanta to
mó asiento sobre un cojín, tras lo cual el obispo
descendió y don Luis de Haro se aproximó, entreg
ando seguidamente los poderes que le habían sido
dados para representar a Luis XIV en la ceremoni
a. Un sacerdote leyó el documento y después la
dispensa del papa. Seguidamente los declaró unidos
en matrimonio. El rey estuvo todo el tiempo entre
"sí"
la infanta volvió la mirada hacia donde se hallaba su
verencia que pareció darle fuerzas para contestar... Acabada la
ceremonia, la joven reina se arrodilló ante su padr
e y le besó la mano... Al día siguiente tuvo lugar el
acto por el que fue entregada la infant
a María Teresa al rey de Francia".
Existe un grabado contemporáneo que muestra el encu
entro en la isla de los Faisanes de los reyes
Visto a casi cuatrocientos años de distancia, su
contemplación nos hace reflexionar.
A un lado se encuentra Felipe IV
vestidos y austeramente adornados
y su corte emergen entre una ola de puntillas y borda
dos desmesurados, lazos en zapatos y profusión de
dijes y joyería. Hoy en día nos parece mucho más el
egante la severidad española que la frivolidad
francesa. Pero la reunión marcaba la ya inevitable
decadencia de España y el inicio del apogeo francés.
¡Buen pie!
Paréceme, gran señor,
María Sbarbi publicado en el "Almanaque de
la Ilustración para el año de 1890". No obstante la autoridad de Sbarbi y la libertad de que gozaba
le permitiese tamaña con el monarca. Conocemos
verosímil, y es la siguient
las galerías del Alcázar, como pasase Quevedo junt
o a un grupo de cortesanos, uno de éstos le gritó:
—¡Quevedo, hacednos un verso!
—Dadme pie. —Entonces, el cortesano le alargó
do, como Sbarbi relata,
e improvisó:
Paréceme, gran señor,
104
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Miguel Angel, era un hombre de carácter
Comenzó desafiándose en las encrucijadas y acabó depurándose en los templos. Fue duelista en
su juventud y eclesiástico en su madurez. Esto
s españoles del siglo XVII sabían, bellamente,
por la mujer y por la re
que les dolía de amar el corazón, vendábanlo con una sotana.
Lo turbulento de la vida de azares o disgusto
s en abundancia. Ya ordenado de sacerdote, Felipe
IV agracióle con una ración en la catedral de Granad
ío, que envió una comisión a la co
rte para exponer a su majestad,
Alonso Cano tomó posesión de su cargo, imponiéndos
e al Cabildo, con el que llegó a vivir, por
cierto, en afectuosas relaciones. Sus obras ma
ravillosas tenían un fuerte poder de seducción
El 1 de diciembre de 1640 al grito de "¡Libertad
Madrid tardó casi una semana en conocer la
noticia, pues no había más correo con Lisboa que
y como la sublevación no coincidió con ese día, la
ra majestad. En un momento ha ganado vuestra
majestad un ducado con muchas y buenas tierras.
—¿Cómo es eso? —le preguntó Felipe IV.
—Porque el duque de Braganza ha perdido el juicio: acaba de proclamarse rey de Portugal y esta
locura da a vuestra majestad
de sus haciendas doce millones.
ra calibrar la gravedad de este suceso, le dijo estas severas
—Pues es menester poner remedio
acompañándolo, aconteció un caso de risa y de mofa
prudentes, no indigno de memoria. Un labrador, ve
stido a la manera humilde
—Al rey todos le engañan; señor, señor esta monarquía se va
acabando y quien no lo remedie
—Ese hombre debe ser loco —dijo el rey, desdeñosamente.
Vega
Vega
Ríos
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—Locos son los que no me creen —replicó el
labrador con acento solemne—; prendedme y
matadme si queréis, que yo he de deciros la verdad.
Vivía en la corte un pintor que
—De cierto que sois el rufián más famoso,
pues ganáis de comer con cincuenta mujeres
lipe IV en los siguientes términos:
—Señor: por el camino he tropezado con un hombre
causa me respondieron que su delito había sido jugar
siguiente cartel: "Venta de naipes
, con permiso de su majestad". Se
ñor: si se permite venderlos, ¿por
ier circunstancia, un rostro somb
río e impasible. Cuando hablaba
no cambiaba de sitio ni de postura. Recibía, escu
chaba y respondía con un mi
smo rostro; en todo su
cuerpo el único movimiento visible er
ngua. Su mirada fría y sin expresión
hacía temblar a todos aquellos que
era de una monotonía infinita, sus
También en el vestir se mostraba monótono. De
ordinario su traje se componía de un jubón de
Vega
Aguirre
Aguirre
Ríos
106
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
largas. Todo esto se complementaba con unas enor
mes antiparras redondas, engarzadas en una montura
de cuerno, que armonizaban, más o menos, este atavío
fúnebre en el que el monarca marcaba la pauta.
La moda en el vestir iba pareja
con la agonía de la monarquía
Una de las aficiones de Felipe IV era la de ence
Su galopante decrepitud llegó a tal extremo, que en
cos hablaban del fin inmediato
de la vida del monarca. El augurio se vio reforzado
nuevo cometa, que tan malos presagios trajo para el
los rumores que corrían por todo el reino, di
jo: "¿Qué más cometa que mis enfermedades?"
padre. El rey, consciente de que aquéllos no eran momentos para recordar antiguos deslices, contestó a
onsuegra. Insistió, sin embargo, el bastardo, lo que
enojó al rey y le hizo decir: "¿Quién le mandó veni
r? Que se vuelva a Consuegra. Esta no es hora sino
de morir"
del rey, quiso obtener de éste la grandeza de España
para su casa. La respuesta de Felipe IV no pudo
ser más explícita:
lla hará lo que mejor conviniere"
El fin se iba acercando y la cámara en donde agonizab
a el rey se llenó de médicos y cortesanos.
El príncipe Carlos, que debía suced
erle como rey, se acercó a su padr
e que sacó la mano y se la dio a
besar. Le dijo algunas palabras que no se percibieron de los circunstantes pero las que clara y
distintamente se le oyeron al alzar la
mano para echarle la bendición fueron:
"Hijo, Dios por su divina misericord
ia os haga más dichoso que a mí".
Desgraciadamente Dios no lo permitió.
nco meses y ocho días, habi
cuatro años, cinco meses y dieciséis días.
Es el reinado más largo de t
Ríos
Calderón
Calderón
Calderón
Calderón
107
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
años, aunque representaba treinta más, debido en parte a su vida
disipada, y en mayor proporción a la degenera
matrimonios consanguíneos habidos en la familia austríaca. Este último vástago había sido engendrado,
según confesión del propio monarca a un cortesano, "e
n la última cópula lograda con la reina", y como
le decía uno de sus médicos: "...es que su majest
Nació el 6 de noviembre de 1661.
iglesia de Santo Domingo con
dieciséis nombres, siendo los cuatro primeros lo
s de Carlos, José, Joaquín y Leonardo. Su hermana
Margarita fue la madrina y, aunque sólo fuera una ni
ña de diez años, protestó de que la ropa que
llevaba el niño dejaba ver más de lo conveniente.
rón del que los astrólogos
a un hombre de heroico valor, veni
do al mundo para disfrutar de un
felicísimo reinado
He aquí que el hombre de heroico valor comenzaba su infancia con una lactancia que duró
exactamente tres años, diez meses y once días, pasa
ndo por las manos de cator
La descripción oficial del recién nacido dice que era un niño de facciones hermosísimas, cabeza
o saludable y muy gordito, lo que
que el embajador de Francia hace del príncipe, di
ciendo que parece bastante débil, muestra signos
visibles de degeneración, tiene flemones en las mejilla
s, la cabeza llena de costra
s y el cuello le supura.
Y la verdad es que la segunda descripción es más
veraz que la primera hast
avergonzado de su vástago, ordena que no se mu
estre al niño, y cuando era ello absolutamente
necesario, por razones del protocolo cortesano, se le
llevaba tan tapado que sólo se le veía un ojo y
La realidad llegó al puebl
Ríos
Moragas
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
verle las piernas y caderas en pieles o mantas
para combatir no sólo los rigores del frío clima c
Maura "tuvo una primera in
fancia escrofulosa y
enfermiza". Era la viva imagen de la debilidad
La llegada al mundo de este enfermizo herede
ro fue todo un espectáculo, pues si siempre se
para mejor ayuda al real parto, en es
ta ocasión se batió el récord. La
cámara de la reina se parecía más a una sacristía que a una alcoba de parturienta; las reliquias se
la estancia y alrededor
diente de san Pedro, una pluma del ala del arcá
o del manto de María
Magdalena..., y muchas más que habían sido traídas de
sarios ayudaron a que el
parto fuera feliz
Tuvo una infancia, como hemos dicho, enfermiza y escrofulosa, acompañada de una lactancia
Su salud era tan precaria que continuamente se
estaba temiendo por su
que envolverle en mantas y pieles, para que le propor
A esta edad apenas podía ponerse en pie y más que a
ndar, gateaba. Se apoyaba, constantemente, sobre
a fuerzas para quitarse cuando le visitaban
personajes importantes, por lo que
a los cumplidos que le dirigían
El lamentable aspecto que ofrecía el príncipe
tanto desde París como
r todo tipo de información. Luis XIV
de Francia, particularmente interesado en todo lo c
oncerniente a la sucesión de la monarquía hispánica,
envió a la corte española a Jean Jo
Los comentarios se desbordaron y un número de
bulos y exageraciones cada vez mayor circulaba
La situación creada daba pábulo a todo tipo de es
peculaciones. En una carta remitida desde Viena
al embajador imperial en Madrid, conde
de Ptting, se indicaba de modo textual:
"Dicen claramente, entre otras cosas, que no cr
sino hembra"
Un informe para el Rey Sol señalaba lo siguiente: "El príncipe parece ser extremadamente débil.
Tiene en las dos mejillas una erupción de carácter herpético. La cabeza está enteramente cubierta de
costras. Desde hace dos o tres semanas se le ha fo
rmado debajo del oído derecho una especie de canal o
Calvo
Ríos
Ríos
Calvo
109
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
desagüe que supura. No pudimos ver esto, pero nos
hemos enterado por otros conductos. El gorrito
hábilmente dispuesto a tal fin, no de
jaba ver esta parte del rostro"
piernas con mantas para
Bastante sufrió su aya —la mar
rro. Bastante sufrieron las meninas que lo cuidaban y
cordones para que se pudiera ma
embajador a saludarlo
Hasta el año 1667 no pudo recibir a los embajadores
sin que fueran necesarios aquellos cordones,
y por fin el embajador de Francia,
el arzobispo de Embrun, pudo comp
se procuraba acunándole constantemente, su
infancia no fue más que un largo constante gemido ha
sta los diez años. Todo el arte de la medicina,
toda su ciencia, fracasaron para
dar una salud más estable a este
desecho de la humanidad. El
embrutecimiento de su espíritu respondió a la enfermedad de su cuerpo
ni escribir. Como se sosten
cansaba, sus juegos los realizaba sentado, sobre mu
que le distraían con sus anormalidades, siendo la
No mostró ninguna disposición
conocimientos eran tan escasos como los de un niño. Lo
s placeres y los ejercicios le eran indiferentes,
y si iba de caza, casi siempre lo hacía en carroza.
Cuando tenía treinta años creyó hacer un gran
esfuerzo al dedicarse, durante una
hora todos los días, a la lectura
de un libro de historia. En esta
naturaleza, enferma y mórbida, era natural
su desinterés por los asuntos de Estado.
Cuando el primer ministro le hablaba de estos te
mas, miraba constantemente el reloj, esperando
con impaciencia el final para marcharse a descansar
Era del dominio público la poca af
e y el mínimo cuidado que ponía
en su aseo personal. Gustaba de tener una larga cab
ellera que, enmarañada y sucia, colaboraba en no
poca medida a dar el aspecto macilento y cadavéric
lacionada con su hermanastro, don Juan José de
II—: "Lástima es, señor, que ese hermoso pelo no se
cuide mucho de él". El rey, al oírle, se volvió al gentilhombre de cámar
le dijo en voz
Todos los que lo conocieron pudieron comprobar que
a sido deficientísima.
Tan mala debió de ser aquella instrucción que, a su
mendarla confiándola al
padre José Zaragoza, sabio jesuita. Tan mala debió
Calvo
Moragas
Moragas
Ríos
Ríos
Ríos
Calvo
110
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
poder dedicarse a una de sus diversiones favoritas: me
hacían los pasteles
Como el rey no podía reinar, la reina rege
nte nombró un consejo formado por notables
stilla don García de Sotomayor y
Guzmán, conde de Castrillo. Se trataba de un hombre
servicio a la Corona. Sin embar
go, cuando la junta comenzó a funcio
facultades muy mermadas. Desde la derrota de Villavic
grave depresión al haber
perdido en aquella aciaga jornada a su
único hijo. A ello se añadían lo
s problemas que le ocasionaba su
mujer, tanto por los devaneos amorosos que tenía
ave apuro a su marido,
considerado por algunos un cornudo complaciente, como
porque se aprovechaba de la posición de
Pero la figura más importante del consejo er
aves problemas tanto internos como externos. En
prácticamente aislado y sólo contaba
simpatías en los círculos cortesanos; y por su
rechazo se vio incrementado cuando suprimió las repr
atravesaban los negocios del Estado
no permitían tales regocijos
En todas las cortes de Europa se conocía la
endeblez física y mental de
nació se estaba esperando de un momento a otro la no
ticia de su fallecimiento.
contraria a todo el mundo, pasó la infancia a tran
enclenque, escuchimizado, pero vivo. Tan vivo que en
razón de Estado, más lo es en este caso en que de la boda se
espera o se desconfía de la sucesión. El rey Carl
os II era producto de una degeneración familiar y se
La corte francesa era la más interesada en el as
unto por su inmediata vinculación en la familia
real, ya que don Carlos es cuñado y primo hermano
de Luis XIV de Francia, que estaba siempre
rona de España, en nombre de su
esposa doña María Teresa, hermana
mayor de Carlos II.
duque de Orleans, casado con su prima hermana, la
Este matrimonio era un tanto pintoresco: Felipe
Fue obligado a casarse, pero no por ello abandonó a su amante Armand de Gramont, conde de
Guiche, del que se dice que el día del matrimonio
recibió un anillo de boda igual al de la princesa
Moragas
Calvo
Calvo
111
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
De este extraño matrimonio nace la princesa María
Luisa, y el padre, para celebrarlo, cambia de
amante, que en esta ocasión es Felipe de Lorena.
Cogiditos de la mano con pendientes, pelucas y fuertemente maquillados se los ve pasear por
ano del rey vestido de muje
Pero en la corte de Madrid se había recibido en
a seis años de edad.
El ofrecimiento no fue aceptado y en cambio se so
licitó del rey francés el enlace con María Luisa
de Orleans. Jerónimo de Moragas en
María Luisa:
"Conceptuábanla todos como princesa de singul
dirección de la famosa pedagoga madame De Rouxel,
la cual consiguió que María Luisa dominara sus
frecuentes accesos de impaciencia, que pudiera ha
blar de todo sin profundizar en nada, y que
ula de escape insuficiente para
servicio en la corte de Felipe IV, pero no en
res y el 18 de noviembre de ese mismo año se
entrevistó por primera vez la pareja en Quintanapalla, pequeña aldea cercana a Burgos, y dice el
"el rey tomó a su alteza galantemente de la mano
y la condujo a la sala contigua, habilitada para
capilla. Sentados ambos, se miran sonrientes, sin pos
álogo, pues no conocen más
que sus lenguas respectivas, cuando, aproximándose, se ofrece obsequioso el embajador francés a
Terminada la misa de velaciones, almuerzan solo
s sus majestades, regresan a Burgos, sin admitir
a nadie en su coche y se encierra
n prestamente en sus habitaciones
vistas", y sólo el novio vislumbrab
Junceda
112
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
casamiento se hizo, pues, por el amor o mejor diríamos
madre
El rey Carlos II contrajo matrimonio con la pr
sobrina de Luis XIV (1679). Como camarera mayor
de la nueva soberana fue nombrada la duquesa de
er áspero y sumamente orgullosa
de su linaje. Desde el primer momento fue antipátic
a a la reina la camarera mayor, y más cuanto ésta,
Diferentes veces había querido ver a la soberana
el embajador de Francia y en más de una
ocasión la de Terranova se opuso, y cuando accedía, era
a condición de estar presente en la entre vista.
ningún hombre, aunque éste sea el embajador de
Un día, precisamente por la mediación de la nodr
iza de la reina, el embajador entró en las
habitaciones de María Luisa sin pasa
Terranova; pero la inflexible camarera tenía montado
soberana y al punto fue advertida de lo que ocurría, y a escape corrió para personarse en la real cámara.
a ningún hombre, aunque sea el embajador de
la antecámara numeroso público y, en
esto, la puerta se abre de
—¡Ya sé, ya sé! —y tendiéndole la mano, le recor
dó, con el ademán, que su primer deber era el
de besar la mano de su majestad.
Trémula de ira, dobla la rodilla, va a besar la
real mano y ¡paf! la real mano descarga tan
Cortó la escena la llegada del rey, que regresaba
de caza. La de Terranova le hizo una descripción
gún escritor ha dicho que la acomp
añaron cien damas cuando pasó a
lo confirmó, advirtiéndole que
al obrar así obedecía al imperioso mandato de un an
tojo, porque... El rey no la dejó terminar. Loco de
se cantasen salves y tedéum para solemnizar tan
fausto suceso; marchó inmediatamente con sus cortesanos
en el acto la dimisión de su alto cargo y al
zado se le declaró mayor de edad días antes de
cumplir los catorce años. Tenía dos más cuando, un Ju
Junceda
Vega
113
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
tenía la cruz y comenzaron a gritar:
—¡Han robado la cruz de su majestad!
u majestad me la dio!
El rey confirmó las palabras del mendigo, y aunque le
carnal de Luis XIV de Francia, se
celebrase en Madrid desp
palla en una capillita
de palacio y que tan sólo se adm
itiese en ella a los grandes de España. Ningún embajador fue invitado a
presenciar la ceremonia.
Era entonces embajador de Francia cerca de la
corte española el mariscal Duque de Villars,
hombre de méritos por su talent
muchos y afortunados hechos de
armas, si bien su moralidad y fanfarronería eran...
poco más o menos las corriente
—La novia es sobrina del rey, mi señor, y realmente yo soy quien he hecho este matrimonio; por
lo tanto, esas órdenes nada tienen que ver conmigo.
egó, le advirtió al francés:
—Este es mi puesto.
A lo que contestó el de Villars:
—Indicadme otro más preferente, y me iré.
a esta impertinencia, se
por los menos de algunas de sus provincias. Pero Lu
is XIV no acertó en sus cálculos, su sobrina vino a
nunca ser una española como lo habían conseguido
cumplidamente Isabel de Valois e Isabel de Borbón, si
bien se peleó tantas veces con su marido por sus
a Luisa siguió siendo en
extranjera enemiga de su nueva pa
tria, y en esto, como en todo,
quedó muy por encima de aquella
Mariana de Neoburgo que vino a Es
paña para seguir siendo una
alemana y laborando siempre en provecho de sus pari
entes alemanes en perjuicio de Carlos y su
Corona. Y por una de aquellas burlas paradójicas, resultó que la de Neoburgo, con sus intromisiones,
Vega
Vega
114
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
El matrimonio de Carlos con María Luisa dur
II llegó a quererla
profundamente, si bien su madre doña Mariana de
able dominio sobre él,
Era la reina María Luisa "mujer de
aventajada estatura, bien form
amable y precioso trato", según refier
e el embajador Federico Cornaro.
Sus alteraciones menstruales, expresión de una in
suficiencia ovárica, que la autopsia confirmó a
r el embarazo en más de una ocasión
La marquesa de Villars escribe
as un año de matrimonio la reina todavía
es virgen y el diplomático Rebenac escribe al rey
II padecía, sin la menor duda
Pero un día o una noche el milagro se cump
lió. El rey anunció que había consumado el
matrimonio y se permitió bromas sobre el hecho, da
ahora a María Luisa, culpándola de estéril, pues
en aquella época no se concebía la esteri
lidad masculina si se
producía la erección.
—¿Creéis verdaderamente que esto
es cuestión de rogativas?
Moragas
Junceda
Junceda
Junceda
Junceda
115
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
le escapan palabras y frases enteras de Calderón de
la Barca u otros autores del momento. Es mujer de
buenos sentimientos, y el dinero que otras sobe
novicias ella lo emplea en obras de caridad, ayudando
procura recorrer, cosa que está muy ma
l vista por las damas de la corte.
Poco después el diplomático francés que había sustituido a Villars recibe una confidencia por
parte de la reina:
"La reina me dijo hoy que tenía deseos de conf
iarme algo que jamás había querido decir a nadie,
ealmente doncella, pero que
, por lo que se imaginab
El pueblo, mientras tanto, canta una coplilla:
seado la reina, volver a París.
Realmente la reina María Luisa era
inocente totalmente de todo lo
El 8 de febrero de 1689 fue a cabalgar por los bosques del Pardo, y a su regreso se encontró mal.
, vómitos y diarrea. Los mé
dicos dictaminaron cólera
los mejunjes y brebajes
médicos de cámara. De ello se sucedió una apendi
citis que con las purgas que le administraron se
Los médicos se reconocieron impo
rma, y don Carlos hace que le
instalen un sillón en la cabecera
del lecho. Ella misma pidió el vi
ático y pidió perdón a todos los
duquesa de Terranova. El rey re
—¿Para qué quiero la salud si no puedo
seros de utilidad a vos y al reino?
Murió a las nueve de la mañana del 12 de febr
El embajador francés pidió que se hiciese la autops
ia a la reina en presencia de cirujanos de su
confianza para comprobar que no ha
fue entregar los pasaportes al
embajador francés y expulsarle del reino.
Diez días después de la muerte de la reina. Ca
pidiéndole que contrajese nuevo matrimonio con la
Sólo la esperanza de tener hijos, esperanza que úni
camente él tenía, hizo que Carlos II contrajese
matrimonio por segunda vez. Había
estado viudo durante seis meses.
Una vez que se hubo decidido el nuevo matrimonio de
Carlos II empezó el bailoteo de candidatas
a fehacientemente que el rey español era impotente.
116
CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Dos candidatas fueron elegidas en último lugar:
las dos se llamaban Mariana. Una era Mariana de
—La de toscana no es muy fea y la de
Neoburgo tampoco parece que lo sea.
Ante la duda, un elemento decanta la elección del lado de Mariana de Neoburgo: el hecho de que
tenía veintitrés hermanos, lo que
demostraba que su madre era muy f
ecunda y lógicamente ella también
oficiando el hermano
de la novia, Alejandro Segismundo,
Carlos su primo José, rey de
, Mariana —que hizo el viaje por mar llegaba al Ferrol y allí
comenzaba ya a crear situaciones enojosas entre los
El 3 de mayo debía verificarse la
pero no puedo celebrarse hasta el día 4 porque Carlos, que había pernoctado en Simancas, durmió más
enero de 1690 lo emplea la nuev
meses más tarda la travesía desde Holanda a El
camarera mayor, la condesa de Paredes. En
ño, enclenque, raquítico, enfermizo, con voz débil y
atiplada, pelo lacio de color aceituna, ojos linfáticos
y saltones y el mirar ap
era una pareja como para encandilar a nadie.
A los pocos meses la reina, que no era tonta y sabí
marido, fingió estar embarazada. El primer extrañado
debió de ser el rey. Pero cuando la farsa está a
su médico particular, alemán
como ella.
II fue enorme; después de la prim
de los negocios bastante grande.
de Berlips, llamada por los ma
un aventurero llamado Enrique Wisser y conocido con el
sobrenombre de "el Cojo", porque lo era. El
dinero que sacaba de sus negocios lo empleaba en part
e para enviar dinero a su familia, por que decía
un embajador que la reina "tiene el pelo rojo, se llena de pecas en verano, es gorda y alta como un
gigante y en la monarquía española no hay dinero
bastante para sostener a todos sus hermanos".
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
Don Juan de Angulo se unió a la camarilla de
la Perdiz y el Cojo, aumentada por un soprano
llamado Mateucci, italiano conocido con el nom
González Doria escribe: "Dice un autor de nuestros días que
"... casi todas las figuras históricas
a soberbia, imperiosa, altiva, la capacidad
ón ni límite, la ambición de atesor
parte en el manejo del gobierno, así en las resolu
ciones arduas como en la provisión de mercedes,
con el rey prorrumpía en desabrimientos muy pesados
y en injurias, que Carlos, flaco y enfermo, sufría
con tolerancia por no saber con vigor excusarlo, h
aciendo lo que ella quería muchas veces, aunque
La tragedia de Carlos II aumentó porque el no
cuando le dejaban entrever esta suposición se ponía furioso. Por
un aborto. Un día, hablando con el duque de Montalt
o, le aseguró que su esposa había abortado ya tres
veces, a lo que el duque respondió atrevidamente:
—¡Majestad! Nadie lo cree
Después de su muerte, los médicos dieron un info
rme bastante desafortunado de la autopsia que
ntraron un solo testículo, y aun éste atrófico
Desde muy pequeño tuvo ya don Carlos desarreg
los intestinales que —mejorando a pequeños
, agravándose cuando su creciente prognatismo le dificultó cada vez
más la masticación.
A los seis años tuvo el sarampi
pareció leve—, presentó unas hematurias que se re
enlazadas con el final de enfermo renal que tuvo.
otro mundo.
A los treinta y dos años, después de sus múltiple
s afecciones, perdió el pelo, lo que quedaba
disimulado debajo de la peluca que ya usaba y
que no quiso empolvar nunca pa
ra no parecerse al rey
Moragas
Moragas
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
A los treinta y cinco años —si no antes— comenzaron sus accesos palúdicos, que ya fueron
Y a todo esto se sumaban sus médicos, purgá
ndolo, sangrándolo y usando medicamentos como
los polvos de víbora y nutriéndolo con pollos alimentados a su vez con aquellos polvos.
Durante su última enfermedad, reunido todo el protomedicato local, se acordó colocarle pichones
recién muertos sobre la cabeza y entrañas
calientes de cordero sobre el abdomen
Cuando Carlos tenía ya treinta y ocho años come
nzó a acusar hinchazones en los pies, luego en
las piernas y más tarde en las manos y la cara.
A esta hinchazón, los embajadores, en sus cartas,
Pero aquella hinchazón de la lengua había comenzado un año antes de que principiaran sus
edemas. Y es que Carlos, desde hacía mucho tiempo,
sentía a veces unas congojas que terminaban en
desmayos. Aquellos desmayos se hicieron más largos
y frecuentes —posiblemente sólo eran desmayos
para unos palaciegos obligados a decir mentiras—. Al
Y en este tiempo comenzó a hinchársele la lengua
pequeño rey, como su difunto hermano Felipe Prós
pero, como quizá su hermana María Ambrosia, era
vida, durante los cuales
, como ocurre a tantos
epilépticos, se mordía la lengua.
frecuentemente —sin ton
tan fundamentadas algunas veces cuando ya era
un hombre casado— no eran
un fenómeno más de
aquella epilepsia, como quizá también lo era aque
l mirar vacío perdido de sus ojos inexpresivos
En vista de que los médicos no acertaban a curar al
rey y decididos a no declarar que Carlos II era
impotente no se vaciló en atribuir todos los males a
los hechizos y desde aquel momento se inicia una
serie de actos patéticos que serían ri
sibles si no fuesen lastimosamente ciertos. El palaci
ros; por medio de una monja endemoniada se consigue que Belcebú
hable claro al mismísimo inquisidor general del Santo Oficio:
esta causa es incapaz
—¿En qué forma se administró el hechiz
o a su majestad? —p
—¿Con qué se había confeccionado el filtro maligno?
—De los sesos y riñones de un hombre ajusticia
do; para quitarle el numen y el semen.
—¿Qué persona se lo hizo beber?
—Una mujer que ya está juzgada.
a doña Mariana de Austria?
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
—¿Con qué fin?
la quisieron hacer santa!
—¿Qué remedios hay para salvar
le de ti, espíritu infernal?
ponerle luego una lavativa y apartarle de la reina durante
dieciocho días.
Dicho lo cual, el educado y amable diablo se
calló y la extática monja no pudo continuar
traduciendo mensajes de ultratumba
Ya durante el reinado de Felipe IV se había hablado varias veces de manejos de magia negra que
en una oportunidad se llegó a quemar en la iglesia de Atocha un
atravesada por alfileres. También a comienzos de su
reinado se procesó a un tal Jerónimo
Pero esta costumbre no era una exclusividad
bre los remedios que se deben
aplicar al rey. Como siempre, la
respuesta no se hace esperar:
Los remedios de que necesita el rey son aquell
os mismos que la Iglesia tiene aprobados: lo
primero, darle aceite bendito en ayunas; lo segundo,
ungirle el cuerpo y la cabeza con el mismo aceite;
lo tercero, darle una purga en la forma en que pr
evienen los exorcismos y separarle de la reina
de diablo importante
puesto que se atrevía con el rey. Por ello fuerza fue
someterle a exorcismos que debían ser practicados
por un sacerdote y en la iglesia del Alcázar, pues en
sitio sagrado el diablo podía temer más la acción
ni mujeres ni menores de edad.
Los exorcismos se celebraban con una gran solemn
idad y siempre en latín, por ser la lengua que
el demonio prefería para obedecer.
—Mándeme en latín que salga de esta moza y luego saldré.
El duque de Maura dice que el sacerdotal romano
señalaba así los síntomas
de unos y otras para
su distinción: "Está hechizado el enfermo cuando se le
Balansó
Barrios
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
del estómago, pareciéndole que tiene sobre él una bola;
otros sienten unas picaduras como de aguja en
el corazón y suele ser tan grande el tormento, que
parece que se lo comen a bocados, y lo mismo suele
Sería el cuento de nunca acabar contar todas las
perrerías que le hicieron al pobre Carlos II los
frailes encargados de los exorcismos.
—Tres vírgenes hay en Madrid: la Almudena,
reina nuestra señora.
En el monasterio de El Escorial, con motivo de
infantes, se procede al traslado de los cadáveres al
humanos, se pudiese liberar de los demonios que lo
poseían. "Este [el rey] contempla lo que en cada uno de
Por aquellos días se presenta en la corte un frai
ay Mauro de Tenda, quien,
rey, lo que afirma en su calidad de experto en la pr
áctica exorcista. El ofrecimiento de fray Mauro es
discutido acaloradamente por los consejeros civiles, militares y eclesiásticos, hasta que por fin se
hino italiano inicie sus sesiones bajo la mirada del Santo Oficio
Fray Mauro era un lince al que no se le escapab
—Esta noche, cuando el rey duerma, le quitaréis el
saquito que lleva colgado del pecho y que al
dormir deja bajo la almohada.
Así lo hace doña Mariana, sin que estuviera muy clar
o que, al verse sin la asistencia del saquito,
el rey mejorara de su estado
Pero el asunto vino a complicarse aún más
con el testimonio de un muchacho austríaco,
supuestamente endemoniado, que coincidía casi por comp
Barrios
Barrios
Barrios
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
almohada. Cuando la tuvo en su poder, porfió mucho la
reina para que se la devolviese, asegurándole
que contenía muy preciadas reliquias. El rey contestó
ella como él tenían muchos enemigos.
Avínose a esto la reina, y la bolsita
fue entregada al confesor de su majestad, quien
halló dentro tierra, mezcl
ada con cabellos del rey,
como había dicho el endemoniado"
En vista de ello se decidieron lo
s dos padres a comunicar al rey la
, a saber: "que ese maleficio era obra de la
doña Alejandra [azafata flamenca que pululaba por la corte], que lo habían am
Más tarde vuelve a aparecer el fantasma del
hechizo. Y comenta Harrach que el fray Mauro
brujería en un cofrecito que ella le regaló. Ha
añadido que la última indisposici
Y en marzo vuelve a significar el
mal estado de salud del monarca, ya que, según testimonio del confesor del rey, fray Froilán Díaz, "el
rey está como alelado y parece haber perdido el seso"
Carlos II murió a las tres de la tarde del día
1 de noviembre de 1700, "después de cuarenta y dos
días de flujo de vientre, agravados los cuatro ú
ltimos por una apoplejía". El día 3 se le efectuó la
autopsia, y según el testimonio de Ariberti: "No tení
apareció del tamaño de un grano de pimienta; los
pulmones, corroídos; los in
gangrenados; un sólo testículo, negro como el carbón,
y la cabeza llena de agua. Sus últimas palabras,
una convulsión y expiró. Según costumbre se ha expuest
o el cadáver en la Capilla Real, hasta mañana.
Calderón
En boca del joven austríaco
Calderón
Calderón
Calderón
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CARLOS FISAS
HISTORIA
DE REYES Y REINAS
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